Con la eliminación del FISU el Gobierno condena a millones de familias al hacinamiento y la insalubridad

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En Semana Santa, la Iglesia Católica se manifestó sobre la crítica situación socio política que atraviesa el país: “El día que se nos endurezca tanto el corazón que no tengamos sensibilidad para los hermanos y hermanas que quedan sin trabajo, y sin alimentos, no nos podremos llamar cristianos”, afirmó en su mensaje de Pascuas, el presidente de la Conferencia Episcopal, Oscar Ojea. 

De esta manera el obispo aludió directamente a quienes acuden a las autoridades religiosas buscando contención más intensamente a lo largo y ancho del país desde principios de año.
A la preocupación de la jerarquía eclesiástica, también se suman sacerdotes, laicas y laicos. Por ejemplo, la Comisión Nacional de Justicia y Paz lo reflejó en el documento del 20 de marzo, denunciando “insensibilidad social, cultura del odio e individualismo”, trazando un diagnóstico del daño social que se causa actualmente.
Y alertó que aún se refleja un apoyo a la actual gestión por parte de sectores de bajos ingresos, o incluso afectados en forma directa por la inflación y recesión además de los apoyos de sectores de mayores recursos, encabezados por las cámaras de las grandes empresas. “Son dos caras de la misma realidad”, advirtió. Y destacó que la Iglesia debe estar al lado de las y los pobres y acompañarlos.
Mientras que en la celebración litúrgica del Domingo de Ramos, los Curas de Opción por lxs Empobrecidos, acusaron a los funcionarios actuales de “negadores de humanidad”.  

Ante este panorama, el dirigente Martín Sereno recordó que durante el gobierno de Macri, el Papa Francisco, en el Encuentro Mundial de los Movimientos Populares, reconoció que éstos asumen las tareas cotidianas, motivados por el amor fraterno que se revela contra la injusticia social que sufre el campesino amenazado, el trabajador excluido, el indígena oprimido, las familias sin techo, los jóvenes desocupados, las infancias explotadas.

“Los veo trabajar por la tierra y la agricultura campesina, por sus territorios y comunidades, la dignificación de la economía popular, la integración urbana de sus villas y asentamientos, por la autoconstrucción de viviendas y el desarrollo de infraestructura barrial, y en tantas actividades comunitarias que tienden a la reafirmación de algo tan elemental y necesario como el derecho sagrado de las tres T: Tierra, Techo y Trabajo para todos y todas, Vale la pena luchar por ellos, que el clamor de los excluidos se escuche en América Latina y en toda la tierra”, sostuvo su Santidad en aquel el tiempo, “al describir el accionar de un gobernante como Macri. “Y que ahora con Milei llega recargado en deshumanización”, afirmó el secretario general del Movimiento Evita Misiones.

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“Los movimientos populares son sembradores del cambio”

Para el Papa Francisco la colaboración con los movimientos populares puede potenciar los esfuerzos, y fortalecer los procesos de cambio.

“Debemos poner la economía al servicio de los pueblos, donde el ser humano en armonía con la naturaleza, estructure todo el sistema de producción y distribución para que las capacidades y necesidades de cada uno encuentre un cauce adecuado en el ser social”.

Advirtió que el futuro de la humanidad no se apoya únicamente en manos de los dirigentes, las grandes potencias y las elites. “También está en manos de los pueblos y en su capacidad de organizarse. Veo a los movimientos populares como sembradores del cambio, y acompaño la prédica de ninguna familia sin vivienda, ni campesino sin tierra, ni trabajador sin derechos, ni pueblo sin soberanía. No debe haber ninguna persona sin futuro; niño ni niña sin infancia, joven sin posibilidades y anciano sin una digna vejez. Sigan con su lucha y cuiden mucho a la madre tierra. Que no decaiga esa fuerza que nos mantiene en pie que es la fuerza es la esperanza”, expresó en su discurso hacia los movimientos populares.

Generar estructura, dignidad y garantizar derechos

Sereno coincide con lo expresado por el Papa Francisco en aquella oportunidad, acerca del daño a los sectores más vulnerados y que se evidencia con total vigencia en el gobierno actual. Y en ese sentido -afirmó- basta con recordar como el gobierno cercenó los alimentos de los comedores y merenderos populares, y eliminó el Fondo de Integración Socio Urbana (FISU).

“Este Fondo se creó con el impuesto extraordinario, cuyo porcentaje era del 9% y luego pasó al 0,3, es decir, lo redujeron 30 veces. Surgió luego de hacer una campaña muy fuerte en los medios y después del Renabap. Fue un proceso que iniciamos hace más de seis años cuando relevamos los barrios populares de todo el país, detectando las necesidades de veredas, cloacas, energía eléctrica, agua potable y también la condición de posesión de la tierra. A partir de ahí se planteó el FISU para comenzar a urbanizar esos barrios”, explicó.

En Misiones, sólo desde el Movimiento Evita -porque hay otras organizaciones que también hicieron obras, además del gobierno provincial- por ejemplo en el barrio Lapachitos, se hicieron más de 300 conexiones intradomiciliarias de energía eléctrica y de agua potable con llave térmica y pilares.

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“Ahora en Lapachitos no hay más incendios por culpa de un cable de 500 metros, atado con alambres a un techo de cartón. Ahora esas familias tienen todas las medidas de seguridad, están conectadas a la red de luz y pagan su cuota mensual. Lo mismo hicimos con el agua potable, no sólo en Lapachitos,sino también en Los Cedros de Jardín América y en el barrio Cerámica de San Antonio, beneficiando a más de 1000 familias con servicios básicos”, explicó el referente del partido Tierra, Techo y Trabajo.

Agregó que esas obras también generaron empleo porque las cuadrillas estaban a cargo de cooperativas con trabajadores que viven en el barrio. “Generó estructura, dignidad y garantiza derechos. De eso se trata el Programa de Obras Tempranas”.

“Familias a las que les destruyeron los sueños”

El otro Programa de Acción de Repoblamiento Comunidad Argentina (ARCA), era más integral y fuerte y sin embargo no se pudo terminar por cortes de recursos del Estado.

“Se hizo el relevamiento, se compró la tierra y comenzó el sistema de cloacas y la división de las manzanas, porque íbamos a trasladar a unas 200 familias que viven en barrios precarizados de diferentes ciudades y pueblos de Posadas, Jardín América, Azara, Bonpland y Oberá en 30 hectáreas donde se les iba a entregar un lote con servicios, luz, agua, cloacas, calles, avenidas, desagüe, un Sum, un polideportivo y un sector para producir alimentos”.

Terminaron la primera etapa que fue aprobada; pero en febrero con Milei se cortó el financiamiento. “Y con esa decisión se destruyó la esperanza de la vuelta al campo que significaba un cambio rotundo en las vidas de muchas personas: dejar de vivir asfixiadas en las ciudades, sin trabajo, y la posibilidad de habitar y producir en un barrio modelo con todos los servicios. Lamentablemente se cortaron los fondos desde Nación y así condenaron a muchísimas familias a vivir en el hacinamiento y la insalubridad. Estos desastres generan las medidas deshumanas del gobierno libertario”, lamentó el referente del espacio político TTT.

El FISU también comprendía el Programa Mi Pieza, destinado a financiar refacciones, mejoras o ampliaciones de las viviendas en los barrios populares y que quedó trunco.

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