Cooperativa Sarandí: el desafío de producir leche en una zona no convencional

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Y un día, la experiencia lechera de Misiones marcó presencia en Córdoba, provincia láctea por excelencia. Aunque todavía incipiente en comparación, la cuenca misionera mostró sus virtudes y trajo conceptos para mejorar en el terreno. 

En el marco de la feria Todo Láctea, Mujeres de la Ruralidad Argentina, se llevó a cabo el Encuentro de Mujeres Tamberas y de la actividad Láctea en San Francisco, provincia de Córdoba.

El objetivo del encuentro fue generar un espacio de diálogo y conocimiento protagonizado por las mujeres involucradas en la actividad. La convocatoria reunió a más de 300 mujeres, entre productoras, propietarias, ordeñadoras, trabajadoras, técnicas y especialistas dedicadas a la actividad tambera en Argentina.

El tambo y la industria láctea en general son dos de los espacios con mayor presencia de mujeres respecto de otras actividades agropecuarias. El encuentro invitó al trabajo y la reflexión con el norte de seguir apostando a la construcción de la igualdad y la equidad dentro de la actividad.

Cristina Esther Silva participó de la jornada, en representación de la Cooperativa lechera Sarandí de El Soberbio, una de las únicas que forma parte de la cuenca de leche de Misiones. 

“Fue una exposición de herramientas y recursos para la lechería de alta escala de la zona pampeana. Pudimos apreciar algunos recursos viables para nuestra zona como el tratamiento de residuos, de agua y otras estrategias. Estamos agradecidos por tenernos en cuenta ya que también pudimos exponer nuestra experiencia y sobre nuestros pares de la lechería del Alto Uruguay”, expresó Cristina en diálogo con Economis.

En el evento se pudo mostrar  todo el arsenal que tiene Argentina para producir leche de calidad, que abastece a todo el país y la posibilidad de dar esperanza de seguir produciendo.  “Nuestro objetivo al aceptar la invitación fue visibilizar otras realidades y comparar cuales son las experiencias que hay en otros lugares, también poder apreciar y repensar la producción láctea nuestra”.  

Esta es la primera vez que la Cooperativa sale de la provincia para exponer y conocer nuevos saberes de la producción lechera. En representación de la cuenca de Misiones, Cristina estuvo acompañada por Andrea Schwingel, que es la maestra quesera de la cooperativa desde que inició dicho proyecto. Una joven egresada de la Escuela de Familia Agricola Espiritu Santo, una EFA de la zona, quien durante 20 años se capacitó y tiene todo el interés de crecer  en lo que es la elaboración de queso y productos relacionados. 

Juntas disertaron acerca de la experiencia de hacer leche en una zona no convencional, la llamada lechería extrapampeana. Expusieron cómo fue el inicio de la cooperativa en El Soberbio y el desafío de continuar con el proyecto, a pesar de los altibajos importantes que se presentan en el transcurso del tiempo. 

“Hay una fuerte decisión de algunos productores, de seguir con esto, que es sumamente extraordinaria. Como parte de este proyecto, puedo decir que es una producción agropecuaria que le rinde al productor sin escatimar esfuerzo, porque para hacer lechería es enorme el trabajo que se necesita. Tenemos varios frentes de batalla para cada uno de los productores, pero es una de las producciones que le rinde mes a mes, que le permite afrontar gastos cotidianos y mensuales”, sostuvo.

“Es una producción que en Misiones todavía tiene mucho por crecer, se necesita el apoyo del Estado nacional, provincial y municipal, esto es algo que pudimos apreciar en la feria, en los diversos  discursos de apertura. Estuvieron presentes el ministro del Agro de Córdoba y de Santa Fe, presentando las mismas necesidades que nosotros, que tenemos espacios muchos menores”, dijo Silva.

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Durante la jornada se hizo hincapié en la necesidad de factores fundamentales que se necesita para la producción, cómo lo es la financiación para seguir adelante con la producción, la logística y la infraestructura, Misiones no es la excepción. 

“Tenemos exactamente los mismos desafíos en una escala menor pero no menos importante, ya que nuestra provincia tiene 300 productores de lácteos en diferentes producciones, que da un equivalente de 230 mil litros de leche mensuales. Tenemos todavía una escala bastante heterogénea de productores, que vale la pena ayudarlos, apuntalarse y ojalá la lechería en Misiones siga creciendo y que pueda resistir a los embates económicos que tienen todas las economías regionales del país”, señaló Silva. 

La Cooperativa Sarandí se fundó en 2003, cuando un grupo de productores tomó la decisión de dejar de plantar tabaco, y formar una cuenca lechera que produjera quesos, ya que a los colonos les sobraba leche de la producción de sus vacas, la cual muchas veces terminaba siendo alimento para los animales domésticos. La idea fue darle un valor agregado, y un fin económico para subsistir en la colonia. 

En sus inicios la Cooperativa se llamó cuenca lechera “Don Santiago”, en homenaje a unos de sus fundadores, Santiago Silva,  originario de Sarandí una colonia alejada de la localidad, unos 20 kilómetros aproximadamente de El Soberbio. 

Su primera producción se dio en el año 2005 cuando hicieron la prueba, repartieron barras de queso a los negocios de la zona para que conocieran el producto. Meses más tarde empezaron a comercializar. 

En el 2007 se conforma como Cooperativa Sarandí Limitada. Su producción abastece a todos los mercados en El Soberbio, como así también a la localidad vecina de San Vicente. En el año 2012 se logró la construcción de la nueva planta elaboradora. 

“Todo empezó con un grupo de productores que se reunieron con el objetivo de ver la posibilidad de una alternativa económica al tabaco, hicieron algunas gestiones con el municipio para ver cómo podían ayudarlos. En ese momento una organización de Leandro N Alem, requería de leche, por lo que empezaron a organizarse, para poder llevar el producto hasta allá. Para cuando estuvo todo listo la empresa ya no necesitaba la leche, pero el esfuerzo y el entusiasmo hizo que se hiciera algo con ese sobrante de leche que tenían los productores, y así surgió la posibilidad de hacer queso. Se capacitaron y este año cumplimos dos décadas desde entonces”, contó Cristina. 

Esta es una de las cooperativas pioneras de la cuenca del Alto Uruguay. Posteriormente a su creación, surgieron otras propuestas como Las Mercedes de San Vicente. Actualmente Sarandí cuenta con veinte productores.

“Cuando iniciamos el proyecto había alrededor de 50 productores, abocados a la producción lechera, los altibajos de los años redujeron considerablemente el número de estos, hoy somos la que menor cantidad de productores tiene, también la menor cantidad de materia prima, una de las más chicas de la región que produce entre diecinueve y veinte mil litros de leche mensuales”, destacó. 

La Cooperativa produce queso en barra cáscara colorada, queso cremoso saborizado y ricota, que es lo que permite producir el ingreso de la materia prima que poseen. Los trabajos de recolección, producción y venta lo hacen los mismos socios, quienes aportan su trabajo para que se pueda llevar adelante la actividad, que resulta algo totalmente nuevo para la comunidad. “Veinte años es poco para afianzar la producción y que sea parte del productor interno de la provincia”.  

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“Nuestros pequeños productores son todos de la agricultura familiar, tienen entre cinco a quince hectáreas de las cuales aproximadamente de dos a cuatro hectáreas son destinadas para la lechería.  En Misiones toda la producción lechera conforman unos trescientos productores, cuyo productor más importante es Berger, que es el productor más grande que tiene la provincia y pertenece a la cooperativa Nueva Esperanza”, contó Silva. 

La alimentación de los rodeos con los que trabajan en la planta de Sarandí, se basan en pasturas propias, y con alimentos balanceados de las forrajeras locales y en algunos casos con algún producto que puedan conseguir en Brasil que tiene muchos más años de historia de producción ganadera, ya sea para carne o lechería. La raza que mayormente predominan y que son las más apropiadas para la zona, son las Jersey, que produce una leche con importante tenor graso que es lo que se necesita para producir quesos. Hasta el momento la cooperativa trabaja con producción natural lejos de adentrarse a la inseminación artificial. 

“Estamos muy orgullosos de poder hacer lo que hacemos, porque darle el valor agregado a una materia prima en nuestros rincones alejados de los grandes centros comerciales es  un gran desafío, la materia prima sin procesar es básicamente lo más común. El Soberbio tiene historia de explotación maderera, de explotaciones en sierra  y no han podido darle un valor agregado, no se ha transformado nunca en un polo de producción de artículos de madera. Por eso realmente nos sentimos orgullosos de poder cumplir con toda la cadena de la producción, siempre la demanda ha sido mayor que la oferta que hemos podido lograr en nuestro pequeño emprendimiento”, expresó Silva. 

Si bien el proyecto siempre recibió el apoyo del Estado municipal, provincial y nacional, Cristina remarcó que se necesita aún más presencia, y que tiene que haber una continuidad de los programas de apoyos a la producción lechera,  el cual tiene que ser una política de Estado para con los productores, si se pretende que la misma pase a ser la economía primera de los mismos, ya que el 90% hace lechería en conjunto con tabaco, soja u otros cultivos anuales de subsistencia. 

“Ver los frutos del esfuerzo, ha producido un impacto más emocional de lo que es la producción, porque estas 20 familias en el día de hoy, generan una actividad totalmente distinta a lo que estaba acostumbrada nuestra comunidad, hacer lechería, industrializar y vender el producto de ese trabajo es una cosa novedosa para la zona y desde un cierto punto de vista también es una un desafío y causa  un cierto orgullo tener una producción como la nuestra en este lado del país”, precisó.  

La visión a futuro de la lechería en la provincia, por lo que sucede en todo el país con las economías regionales, es bastante incierto.

Sin embargo Silva dijo que  “tenemos esperanzas de que las cosas puedan continuar, mejorar y que los productores puedan sentirse motivados para seguir en esta lucha de ser productores lecheros. Son personas  con mucho empuje, esperanza y difícilmente tiren la toalla, creemos y queremos creer que tenemos un futuro con mucho potencial y que puede llegar a ser una economía importante para cada una de las localidades que tienen estos emprendimientos lecheros y que componen lo que se llama la cuenca del Alto Uruguay”. 

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