Del sueldo mensual al pago por proyecto: cómo cambia la forma de cobrar de los trabajadores
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Durante décadas, trabajar estuvo asociado a una secuencia bastante previsible: una empresa, una jornada, un salario y una fecha de cobro. Pero la expansión del trabajo remoto, los equipos distribuidos y la contratación por proyectos empieza a alterar también una de las estructuras más arraigadas del mercado laboral: la idea de cobrar una vez por mes.
Este fenómeno global también está marcando tendencia en el país. Future Workforce Index 2026 de Upwork, plataforma global de contratación para profesionales, detectó que el 38% de los talentos relevados realizó trabajo freelance este año, frente al 28% en el 2025. A su vez, el 58% de los empleados full time dijo estar considerando esa modalidad para acceder a nuevas oportunidades profesionales.
La propia Organización Internacional del Trabajo (OIT) viene siguiendo el crecimiento de las plataformas digitales que conectan empresas y trabajadores y en junio de 2026 aprobó el primer convenio internacional específicamente dedicado al trabajo en plataformas, otra señal de que las formas de empleo que escapan al modelo tradicional dejaron de ser un fenómeno marginal.
El trabajo cambia y los pagos siguen el mismo camino
Cuando el trabajo se organiza por proyectos, objetivos o ciclos de entrega, el calendario mensual empieza a perder centralidad. Un desarrollador puede trabajar con sprints de dos semanas; un diseñador, cobrar contra la entrega de una pieza; un consultor, por cada etapa terminada; y otros profesionales reciben honorarios semanales o quincenales.
La tendencia ya está incorporada en grandes marketplaces de talento. Para Mariquena Otermin, CMO de Bitwage by Paystand -plataforma que gestiona pagos globales de honorarios en criptomonedas-, el cambio de fondo no es financiero, sino laboral.
“Estamos pasando de una economía organizada alrededor del puesto de trabajo a otra cada vez más organizada alrededor del talento y los resultados. Cuando una empresa contrata a una persona en otro país para un proyecto o un objetivo puntual, deja de tener sentido pensar que el único modelo posible sea cobrar el último día del mes. En Bitwage by Paystand vemos cómo aparecen pagos semanales, quincenales o vinculados directamente a entregables. Y con el cambio en la forma de trabajar llegó también la innovación financiera y el cambio en la infraestructura de pagos. Esto explica por qué cada vez más empresas suman la opción de pagar en stablecoins a sus colaboradores”, explica Otermin.
Desde la exchange latinoamericana Notbank by CryptoMarket que cuenta con más de 700 mil clientes y USD 4.500 millones procesados observan que el salario mensual si bien no está próximo a desaparecer, empieza a convivir con una realidad diferente: profesionales que trabajan para varios mercados, empresas que contratan por proyectos y pagos que siguen el ritmo de los resultados.
Argentina, un laboratorio del trabajador global
En Argentina el fenómeno adquiere una dimensión particular. Según datos de Bitwage by Paystand, de los pagos procesados en criptomonedas realizados a trabajadores de 200 países, el 48% de los mismos tienen como destino profesionales argentinos, una señal del peso que adquirió el país dentro del mercado internacional de trabajo remoto.
El dato coincide con el crecimiento de la exportación de talento. Durante 2025, las exportaciones de servicios de la Economía del Conocimiento alcanzaron los USD 9.600 millones, un récord histórico y un crecimiento del 8,1% interanual.
Además, representan el 53% de las exportaciones argentinas de servicios y el sector supera los 285.000 empleos formales, según datos oficiales.
Detrás de esas cifras aparecen programadores, diseñadores, contadores y otros perfiles capaces de trabajar desde Argentina para empresas en cualquier parte del mundo. Y, según Bitwage by Paystand, además el 55% de los mismos prefiere cobrar en monedas digitales estables atadas al dólar como USDT y USDC.
Stablecoins: la infraestructura que acompaña el cambio
Es en este punto donde las stablecoins empiezan a ocupar un lugar relevante. No porque hayan creado el trabajo global ni los contratos por proyecto, sino porque permiten que el dinero circule con una lógica similar a la del nuevo mercado laboral: sin depender necesariamente de horarios bancarios, fronteras o largos circuitos internacionales.
Para Rafael Meruane, CEO de Notbank by CryptoMarket, la transformación también modifica la forma en que los trabajadores administran sus finanzas.
“El salario tradicional estaba pensado para administrar un ingreso que llegaba una vez por mes. Cuando una persona empieza a cobrar cuatro, seis o más veces en ese mismo período, y además recibe fondos desde otros países, necesita otra lógica financiera. Ahí las stablecoins encuentran un caso de uso muy concreto: permiten recibir valor, mantener liquidez y decidir en qué momento convertir a moneda local, ahorrar o invertir. No están provocando el cambio laboral; están convirtiéndose en una de las herramientas que mejor se adapta a él”, señala Meruane.
Las stablecoins no inventaron este nuevo mundo laboral. Pero a medida que el trabajo se vuelve más global, flexible y fragmentado, también cambia la infraestructura necesaria para cobrarlo.
