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Del sueldo mensual al pago por proyecto: cómo cambia la forma de cobrar de los trabajadores 

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Durante décadas, trabajar estuvo asociado a una secuencia bastante previsible: una empresa, una jornada, un salario y una fecha de cobro. Pero la expansión del trabajo remoto, los equipos distribuidos y la contratación por proyectos empieza a alterar también una de las estructuras más arraigadas del mercado laboral: la idea de cobrar una vez por mes.

Este fenómeno global también está marcando tendencia en el país. Future Workforce Index 2026 de Upwork, plataforma global de contratación para profesionales, detectó que el 38% de los talentos relevados realizó trabajo freelance este año, frente al 28% en el 2025. A su vez, el 58% de los empleados full time dijo estar considerando esa modalidad para acceder a nuevas oportunidades profesionales.

La propia Organización Internacional del Trabajo (OIT) viene siguiendo el crecimiento de las plataformas digitales que conectan empresas y trabajadores y en junio de 2026 aprobó el primer convenio internacional específicamente dedicado al trabajo en plataformas, otra señal de que las formas de empleo que escapan al modelo tradicional dejaron de ser un fenómeno marginal.

El trabajo cambia y los pagos siguen el mismo camino

Cuando el trabajo se organiza por proyectos, objetivos o ciclos de entrega, el calendario mensual empieza a perder centralidad. Un desarrollador puede trabajar con sprints de dos semanas; un diseñador, cobrar contra la entrega de una pieza; un consultor, por cada etapa terminada; y otros profesionales reciben honorarios semanales o quincenales.

La tendencia ya está incorporada en grandes marketplaces de talento. Para Mariquena Otermin, CMO de Bitwage by Paystand -plataforma que gestiona pagos globales  de honorarios en criptomonedas-, el cambio de fondo no es financiero, sino laboral.

“Estamos pasando de una economía organizada alrededor del puesto de trabajo a otra cada vez más organizada alrededor del talento y los resultados. Cuando una empresa contrata a una persona en otro país para un proyecto o un objetivo puntual, deja de tener sentido pensar que el único modelo posible sea cobrar el último día del mes. En Bitwage by Paystand vemos cómo aparecen pagos semanales, quincenales o vinculados directamente a entregables. Y con el cambio en la forma de trabajar llegó también la innovación financiera y el cambio en la infraestructura de pagos. Esto explica por qué cada vez más empresas suman la opción de pagar en stablecoins a sus colaboradores”, explica Otermin.

Desde la exchange latinoamericana Notbank by CryptoMarket que cuenta con más de 700 mil clientes y USD 4.500 millones procesados observan que el salario mensual si bien no está próximo a desaparecer, empieza a convivir con una realidad diferente: profesionales que trabajan para varios mercados, empresas que contratan por proyectos y pagos que siguen el ritmo de los resultados.

Argentina, un laboratorio del trabajador global

En Argentina el fenómeno adquiere una dimensión particular. Según datos de Bitwage by Paystand, de los pagos procesados en criptomonedas realizados a trabajadores de 200 países, el 48% de los mismos tienen como destino profesionales argentinos, una señal del peso que adquirió el país dentro del mercado internacional de trabajo remoto.

El dato coincide con el crecimiento de la exportación de talento. Durante 2025, las exportaciones de servicios de la Economía del Conocimiento alcanzaron los USD 9.600 millones, un récord histórico y un crecimiento del 8,1% interanual.

Además, representan el 53% de las exportaciones argentinas de servicios y el sector supera los 285.000 empleos formales, según datos oficiales.

Detrás de esas cifras aparecen programadores, diseñadores, contadores y otros perfiles capaces de trabajar desde Argentina para empresas en cualquier parte del mundo. Y, según Bitwage by Paystand, además el 55% de los mismos prefiere cobrar en monedas digitales estables atadas al dólar como USDT y USDC.

Stablecoins: la infraestructura que acompaña el cambio

Es en este punto donde las stablecoins empiezan a ocupar un lugar relevante. No porque hayan creado el trabajo global ni los contratos por proyecto, sino porque permiten que el dinero circule con una lógica similar a la del nuevo mercado laboral: sin depender necesariamente de horarios bancarios, fronteras o largos circuitos internacionales.

Para Rafael Meruane, CEO de Notbank by CryptoMarket, la transformación también modifica la forma en que los trabajadores administran sus finanzas.

“El salario tradicional estaba pensado para administrar un ingreso que llegaba una vez por mes. Cuando una persona empieza a cobrar cuatro, seis o más veces en ese mismo período, y además recibe fondos desde otros países, necesita otra lógica financiera. Ahí las stablecoins encuentran un caso de uso muy concreto: permiten recibir valor, mantener liquidez y decidir en qué momento convertir a moneda local, ahorrar o invertir. No están provocando el cambio laboral; están convirtiéndose en una de las herramientas que mejor se adapta a él”, señala Meruane.

Las stablecoins no inventaron este nuevo mundo laboral. Pero a medida que el trabajo se vuelve más global, flexible y fragmentado, también cambia la infraestructura necesaria para cobrarlo.

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No te falta esfuerzo, los sueldos no alcanzan

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Empecemos por los hechos.
Esta semana, el Ministerio de Defensa publicó una resolución inédita en la historia argentina: el personal de las Fuerzas Armadas queda habilitado para desarrollar actividades laborales complementarias fuera del horario de servicio. Pueden manejar un Uber. Pueden repartir pedidos en Rappi. Pueden trabajar en seguridad privada. Pueden, en síntesis, hacer lo que ya venían haciendo de manera informal porque los salarios no alcanzaban, solo que ahora el Estado lo blanqueó.

La medida llegó sin fanfarria. Sin conferencia de prensa. Sin que nadie dijera en voz alta lo que la resolución implica: que el salario de un soldado argentino no alcanza para vivir. Que el Estado lo sabe. Y que en lugar de resolverlo, decidió habilitarlos a resolverlo solos. 

Para mayo de 2026, el haber mensual de un voluntario de segunda fue fijado en $686.838. Un cabo cobra $814.831. Un subteniente, $926.881. En el mejor de los casos, hablamos de salarios que no superan el equivalente a 700 dólares mensuales en un país donde la canasta básica familiar supera el millón de pesos. En 2025, más de 2.200 militares y miembros de fuerzas de seguridad renunciaron durante el primer semestre.  La sangría incluyó Ejército, Armada, Fuerza Aérea, Gendarmería y Prefectura. El Ministerio de Defensa registró además un recorte de más de 46.000 millones de pesos en el Presupuesto 2026. 

Milei había prometido, durante la campaña y en los primeros meses de gobierno, jerarquizar a las Fuerzas Armadas y recuperar su protagonismo institucional. La resolución del lunes es la contracara de esa promesa: no hay jerarquización posible cuando quien custodia la defensa nacional necesita un segundo trabajo para pagar el alquiler.

Pero esta columna no es sobre los militares.

Es sobre el mecanismo que convierte un problema estructural en una responsabilidad individual. Y que lo hace con tanta eficacia que la mayoría de las veces ni siquiera lo notamos.

El sistema tiene un problema: los salarios no alcanzan. La solución que propone no es subir los salarios. Es convencerte de que el problema sos vos y de que la solución es trabajar más.

Tiene nombre. Se llama hustle culture: la cultura del rebusque permanente, del segundo empleo como virtud, del “si no llegás es porque no te esforzás suficiente”. Es una ideología que se presenta como motivación personal pero que funciona como coartada sistémica: mientras la energía social se vuelca en buscar el segundo ingreso, nadie pregunta por qué el primero no alcanza.

No es un fenómeno nuevo. El sociólogo alemán Max Weber lo rastreó hasta la ética protestante del siglo XVII: la idea de que el trabajo duro es una señal de virtud moral, que el éxito material es evidencia de mérito y que la pobreza, por lo tanto, es una falla de carácter. Esa ecuación atravesó siglos y se reinventó en el capitalismo contemporáneo con nuevos nombres: emprendedurismo, side hustle, monetizá tu pasión.

“Normalizar la informalidad es uno de los peores mensajes que podemos dar socialmente, porque pone en peligro nuestra sociedad a futuro. No es un privilegio tener una jubilación, es un derecho gracias a los aportes que realizamos durante toda nuestra vida activa”, afirma la especialista en Sociología del trabajo e investigadora del CONICET Patricia Collado. 

El mecanismo funciona así. Cuando un trabajador no llega a fin de mes, las dos explicaciones posibles son: A) el salario es insuficiente, o B) el trabajador no hace suficiente. La hustle culture instala la B como respuesta cultural dominante. No mediante decreto. Mediante contenido. Mediante el influencer que muestra sus cinco fuentes de ingreso a las seis de la mañana. Mediante el podcast que celebra al que “nunca para”. Mediante el lenguaje del emprendimiento que convierte la precariedad en libertad y la necesidad en vocación.

El resultado es que millones de personas con salarios insuficientes se sienten personalmente responsables de una situación que es estructural. No preguntan por el salario: buscan el segundo empleo. No organizan el reclamo colectivo: optimizan su agenda individual. El sistema gana dos veces: no paga lo suficiente y encima logra que quien no llega sienta que es su culpa.

Desde que asumió Javier Milei se perdieron 288.815 puestos asalariados registrados, según análisis del investigador Luis Campos sobre datos del SIPA. La caída apenas se compensa con el avance del monotributo,  es decir, con trabajo sin aportes, sin obra social plena, sin indemnización, sin aguinaldo. En paralelo, el salario real promedio del sector privado cayó un 0,1% mensual en febrero de 2026, el decimocuarto mes consecutivo de retroceso en términos reales para amplios sectores. 

En ese contexto, la resolución del Ministerio de Defensa no es una anomalía. Es la expresión más desnuda de una lógica que ya opera en toda la economía.

Los docentes hacen clases particulares porque el sueldo no alcanza. Los médicos del sistema público atienden en clínicas privadas porque el sueldo no alcanza. Los empleados estatales venden productos por redes sociales porque el sueldo no alcanza. Los militares van a hacer Uber porque el sueldo no alcanza. Y en todos los casos, el relato oficial es el mismo: más libertad, más oportunidades, más autonomía.

Nunca: más sueldo.

Ya lo dijo Sandra Pettovello, Ministra de Capital Humano “La única forma genuina de salir adelante es a través del esfuerzo y la generación de empleo.”

La frase no es falsa. El esfuerzo importa. El trabajo importa. Pero hay una diferencia enorme entre el esfuerzo como herramienta de desarrollo y el esfuerzo como sustituto de un salario justo. La primera es una condición del progreso. La segunda es una trampa que se disfraza de virtud.

El filósofo surcoreano Byung-Chul Han lo describe con precisión quirúrgica: la sociedad del rendimiento no necesita capataces ni látigos. Produce trabajadores que se explotan a sí mismos de manera voluntaria, convencidos de que cada hora extra, cada segundo empleo, cada sacrificio adicional los acerca a una versión mejor de sí mismos. La coacción externa se convirtió en autoexigencia interna. Y eso la hace mucho más eficiente  y mucho más difícil de resistir.

La hustle culture tiene costos documentados. En sectores de alta presión, casi el 90% de los empleados muestran síntomas de burnout y agotamiento crónico. La ansiedad se multiplica por tres en entornos donde tomarse un día libre se percibe como debilidad. El 62% de los profesionales que siguen ese ritmo dedica menos de 4 horas semanales a vínculos significativos. Las parejas tienen tres veces más probabilidades de divorcio. No es el precio del éxito: es el precio de un sistema que transfirió su propio déficit al cuerpo y al tiempo de quienes trabajan para él. 

Hay algo más en la resolución del Ministerio de Defensa que merece nombrarse.

Las Fuerzas Armadas son, por definición, una institución de disponibilidad permanente. Un soldado no tiene horario de salida en el sentido en que lo tiene un empleado de comercio. Su función implica estar disponible cuando la situación lo requiere, sin importar si es de noche, fin de semana o feriado. Habilitar el segundo empleo no solo reconoce que el sueldo no alcanza, también asume que esa disponibilidad tiene un límite que el Estado no está dispuesto a remunerar.

La pregunta que la resolución no responde es la única que importa: si alguien que custodia la defensa nacional necesita manejar un Uber para llegar a fin de mes, ¿qué dice eso sobre cómo el Estado valora lo que esa persona hace?

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Sueldos en cripto: tratarlos como “pago en especie” es no entender el mercado

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La reciente reforma laboral en Argentina permite hasta un 20% de los pagos salariales en especie, incluyendo Bitcoin y otras criptomonedas, y representa una nueva etapa en la integración de los activos digitales en la economía formal. Sin embargo, este desarrollo también plantea la pregunta: ¿Deberían ser vistas simplemente como “una especie” o reconocidas como una forma legítima de dinero y ahorro? 

En un contexto de alta inflación y restricciones cambiarias, los argentinos lideran la región en términos de usuarios activos mensuales per cápita, totalizando el 12% de su población, son quienes utilizan activos digitales como refugio de valor y como medio de intercambio. Además, según datos de Chainalysis, Argentina se posiciona de forma consistente entre los países con mayor adopción de cripto a nivel global, impulsada especialmente por el uso de stablecoins como USDT, que permiten a los usuarios acceder a una representación digital del dólar de forma ágil y accesible. Este comportamiento refleja una demanda concreta de alternativas financieras más estables y eficientes.

El ecosistema local también da cuenta de esta evolución: plataformas como Lemon o Ripio han ayudado a acercar Bitcoin y las criptomonedas al usuario promedio, lo que ha hecho posible pagar, ahorrar e invertir en activos digitales.  Por lo tanto, definirlas como “pago en especie” podría pasar por alto el papel emergente que estas nuevas herramientas están desempeñando en las necesidades de generación de ingresos de las personas. 

“Bitcoin y otras criptomonedas, principalmente Bitcoin y stablecoins como USDT, ya están cumpliendo funciones sencillas de moneda y de reserva de valor para millones de personas en Argentina. Elevarlas a la categoría de ‘en especie’ es ignorar lo que realmente están haciendo. Este modelo de regulación presenta una posible manera de acercarse a un paradigma moderno y uno que respeta su potencial para aumentar el acceso a las finanzas, proteger el poder adquisitivo y permitir que los usuarios se vuelvan más autónomos“, explica Jerónimo Ferrer, Gerente de Desarrollo de Negocios para Argentina, Uruguay y Paraguay en Bitfinex. 

Más allá de las regulaciones, la dificultad radica en reforzar esta transición mediante una visión más amplia de las oportunidades que ofrecen las criptomonedas. Estos activos, incluidos Bitcoin y stablecoins como USDT, no son más que una innovación tecnológica, así como la materialización física de la inclusión financiera, la independencia económica y la protección frente a la volatilidad macroeconómica. Además de reconocer los riesgos, será importante abrazarlos como miembros del sistema financiero y no como excepciones, para aprovecharlos plenamente.

En Bitfinex, creemos y le apostamos a una regulación integral que permita a usuarios e instituciones participar más plenamente en las finanzas descentralizadas (DeFi), transformando a Argentina en un actor relevante en el panorama regulatorio global de los Activos Digitales. Esto se traduce en una mejor integración de los recursos del sistema tradicional con las nuevas tecnologías, lo que ofrece mayor liquidez y acceso al mercado global, impulsando así sus economías”, asegura Ferrer.

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¿Quién debe decidir dónde cobra un trabajador su sueldo? ¿El trabajador según su conveniencia o los bancos? 

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La Cámara Argentina Fintech reitera su posición a favor de que los trabajadores puedan elegir libremente dónde acreditar sus salarios, incluyendo cuentas de pago ofrecidas por Proveedores de Servicios de Pago (PSP) habilitados y regulados por el Banco Central de la República Argentina (BCRA). 

El debate en curso no trata de imponer el uso de billeteras virtuales, sino de ampliar derechos, promover la competencia y adecuar el marco legal a una realidad económica que ya existe, caracterizado por la adopción masiva de cuentas digitales, la interoperabilidad y el uso cotidiano de instrumentos electrónicos para administrar ingresos y realizar pagos. 

Permitir la acreditación de salarios en cuentas de pago reguladas no implica imponer cambios ni asumir nuevos riesgos, sino actualizar la normativa laboral a una realidad ya consolidada y ampliamente documentada por indicadores oficiales del Banco Central. 

Desde esta perspectiva, el documento “Pago de salarios en cuentas de pago. Seguridad, competencia y libertad de elección en el sistema financiero argentino” identifica puntos centrales

1. Las cuentas de pago son hoy un componente estructural del sistema financiero 

Las cuentas de pago ya no son una promesa ni una hipótesis académica: son un componente estructural del sistema financiero argentino. El debate no arranca desde la teoría, sino desde un dato duro. Según el Banco Central de la República Argentina, en diciembre se registraron 753 millones de transferencias inmediatas en pesos por un total de $88,7 billones. (+24,8% en cantidad de operaciones y del 24,4% en montos reales de crecimiento interanual). El 75% de esas transferencias tuvo como origen o destino una CVU, es decir, una cuenta de billetera digital. En términos simples, millones de personas ya administran su dinero todos los días a través de estas cuentas.

En ese contexto, el salario aparece como una de las pocas operaciones masivas donde todavía no existe plena libertad de elección del canal. La iniciativa legislativa no intenta forzar comportamientos ni alterar dinámicas existentes: busca que la ley deje de correr detrás de la realidad. Mantener restricciones normativas sobre el uso de cuentas de pago para el cobro de salarios se apoya en supuestos que ya no describen cómo funcionan hoy las finanzas de las personas. 

2. Los PSP operan bajo un marco regulatorio específico y supervisado 

Los Proveedores de Servicios de Pago que ofrecen cuentas de pago se encuentran registrados y supervisados por el BCRA, bajo un marco regulatorio específico que contempla obligaciones operativas, tecnológicas, informativas y de protección al usuario. Este régimen parte de una distinción fundamental: los PSP no realizan intermediación financiera ni asumen riesgos sistémicos, por lo que la regulación se orienta a la protección de los fondos y la seguridad operativa, en línea con la naturaleza de la actividad

3. Los fondos de los usuarios permanecen dentro del sistema financiero 

La normativa vigente del Banco Central establece que el 100% de los fondos de los usuarios en cuentas de pago debe mantenerse depositado en cuentas bancarias a la vista, separadas del patrimonio del Proveedor de Servicios de Pago. Esto implica que los recursos permanecen dentro del sistema financiero regulado, bajo supervisión prudencial, Desde el punto de vista funcional, tanto si un salario se acredita en una cuenta bancaria como en una cuenta de pago, los fondos se encuentran alojados en bancos. 

4. El debate es ampliar el acceso al crédito 

Reducir esta discusión a una cuestión de captación de depósitos desconoce la transformación que atraviesa el crédito en la Argentina. Según el Informe de Crédito Fintech Argentina Q1 2025 elaborado por el ITBA y la Cámara Argentina Fintech sobre datos del Banco Central, el crédito fintech alcanzó los 5,7 millones de créditos vigentes, con un crecimiento interanual del 68%, y hoy el 27% de los tomadores de crédito del sistema financiero tiene al menos un crédito fintech

Las fintech tienen un rol fundamental en la ampliación del acceso al crédito formal para trabajadores, emprendedores y personas históricamente excluidas del sistema tradicional, mediante la construcción de historial crediticio y la ampliación del universo de sujetos financiables.

5. Más opciones no eliminan las anteriores: el ejemplo del transporte público 

La reciente apertura de medios de pago en el transporte público demuestra que ampliar alternativas no implica eliminar las previas. Ese mismo principio guía este debate: sumar opciones, sin imponer ni excluir. 

6. Más competencia fortalece la infraestructura 

La resistencia de los bancos no responde a una preocupación por la seguridad, sino a la defensa del fondeo gratuito que obtienen de los salarios cautivos. Al retener estos depósitos se aseguran capital a costo cero para financiar sus préstamos y comisiones, evitando competir en un mercado abierto donde el trabajador sea libre de elegir. Su advertencia sobre la “caída del crédito” solo evidencia que su modelo de negocio depende de mantener privilegios regulatorios en lugar de ofrecer mejores servicios que los de las fintech. 

Permitir que los salarios se acrediten en cuentas de pago no implica asumir nuevos riesgos ni debilitar al sistema financiero. Implica actualizar el marco normativo laboral y administrativo a la realidad de los trabajadores y del sistema de pagos argentino

Un llamado al Congreso 

Desde la Cámara Argentina Fintech instamos al Congreso de la Nación a avanzar en una normativa que amplíe derechos, fomente la competencia y acelere la inclusión financiera. Los bancos se oponen a la libertad de elegir dónde cobrar salarios para no perder privilegios. El salario pertenece al trabajador. Reconocer su derecho a elegir dónde cobrarlo es un paso necesario hacia un sistema financiero más abierto, dinámico y alineado con la realidad de la Argentina actual.

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ARCA publicó las tablas de Ganancias 2026, qué cambia en las retenciones y quiénes reciben devolución

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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) oficializó las deducciones personales y la escala del Impuesto a las Ganancias aplicables a empleados en relación de dependencia para el primer semestre de 2026. La actualización, ya disponible en el sitio oficial del organismo, tiene impacto inmediato en las retenciones mensuales y habilita la devolución de importes retenidos en exceso, ya que rige con carácter retroactivo al 1° de enero.

La medida resulta clave tanto para trabajadores alcanzados por el tributo como para empleadores, que deberán recalcular las liquidaciones ya efectuadas en caso de haber aplicado las tablas correspondientes al período anterior. El esquema define nuevos mínimos no imponibles, deducciones por cargas de familia y una escala progresiva con alícuotas que van del 5% al 35%, según el nivel de ganancia neta imponible acumulada.

Nuevas deducciones personales: los montos vigentes a diciembre de 2026

Según las tablas publicadas por ARCA, los conceptos deducibles del Impuesto a las Ganancias para personas humanas alcanzadas por la cuarta categoría presentan los siguientes valores anuales:

  • Ganancias no imponibles (artículo 30, inciso a): $5.151.802,50
  • Cargas de familia (artículo 30, inciso b):
    • Cónyuge: $4.851.964,66
    • Hijo: $2.446.863,48
    • Hijo incapacitado para el trabajo: $4.893.726,96
  • Deducción especial (artículo 30, inciso c):
    • Apartado 1: $18.031.308,76
    • Apartado 1 – “nuevos profesionales/emprendedores”: $20.607.210,01
    • Apartado 2: $24.728.652,02

Además, se mantiene la deducción especial equivalente a la doceava parte del total de deducciones de los incisos a), b) y c) apartado 2, que se computa según la situación particular de cada contribuyente.

Estos valores determinan el piso a partir del cual los ingresos quedan alcanzados por el impuesto y resultan determinantes para reducir la base imponible mensual de los trabajadores en relación de dependencia.

Escala progresiva: cómo se calcula el impuesto en el primer semestre de 2026

La tabla de alícuotas publicada por ARCA establece tramos acumulados de ganancia neta imponible, con montos fijos a ingresar y porcentajes crecientes sobre el excedente. El esquema es el siguiente:

  • Hasta $2.000.030,09: 0%
  • Más de $2.000.030,09 y hasta $4.000.060,17: 5% sobre el excedente
  • Más de $4.000.060,17 y hasta $6.000.090,26: 9%
  • Más de $6.000.090,26 y hasta $9.000.135,40: 12%
  • Más de $9.000.135,40 y hasta $18.000.270,80: 15%
  • Más de $18.000.270,80 y hasta $27.000.406,20: 19%
  • Más de $27.000.406,20 y hasta $40.500.609,30: 23%
  • Más de $40.500.609,30 y hasta $60.750.913,96: 27%
  • Más de $60.750.913,96: 35%

Este esquema define una progresividad más clara del impuesto y permite estimar con mayor precisión el impacto del tributo sobre el ingreso disponible de los asalariados.

Aplicación retroactiva y devolución de retenciones

El tributarista Sebastián Domínguez explicó que la publicación de las tablas habilita de inmediato su aplicación por parte de los empleadores. “De esta forma, los empleadores ya pueden actualizar sus sistemas y empezar a aplicar las retenciones a los empleados considerando las tablas del primer semestre 2026”, señaló.

Domínguez remarcó además que la normativa tiene efecto retroactivo al 1° de enero, por lo que “si los empleadores ya pagaron remuneraciones aplicando la tabla del año pasado, tienen que hacer el recálculo en el próximo pago de sueldos y devolver lo retenido de más”.

En la práctica, el especialista advirtió que muchas empresas demoran la actualización de sus sistemas de liquidación. “Es muy probable que si alguna empresa paga en estos días, siga aplicando tablas anteriores y lo solucione en el próximo pago”, indicó. No obstante, aclaró que algunas firmas optan por recalcular de inmediato y devolver exclusivamente la retención de Ganancias, beneficiando de forma directa al trabajador.

Impacto para trabajadores y empresas

La actualización de las escalas de Ganancias tiene un doble efecto. Por un lado, alivia la carga tributaria efectiva sobre los salarios, especialmente en un contexto de ajustes nominales de ingresos. Por otro, genera una obligación administrativa adicional para los empleadores, que deben recalcular retenciones y efectuar devoluciones cuando corresponda.

Desde el punto de vista fiscal, la medida ordena el esquema de retenciones del primer semestre de 2026 y reduce contingencias futuras por ajustes mal aplicados. Para los asalariados alcanzados, en cambio, puede traducirse en mejoras puntuales en el ingreso de bolsillo durante los próximos meses, producto de las devoluciones retroactivas

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