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Trabajar después de los 50: la economía plateada

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La idea de que envejecer significa desacelerar está cada vez más alejada de la realidad. Las personas mayores de 50 años emprenden, consumen y se reinventan profesionalmente, convirtiéndose en un público cada vez más relevante para quienes buscan nuevas oportunidades de negocio.

El envejecimiento de la población ayuda a explicar este fenómeno. Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la población mundial de 65 años o más prácticamente se duplicará para 2050, pasando de 880 millones a más de 1.600 millones de personas. En términos proporcionales, este grupo representará el 16,3% de la población mundial, frente al 10,6% actual.

En América Latina, este proceso también avanza con rapidez. De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), las personas de 60 años o más ya representan el 15% de la población de la región. Para 2050, se estima que este grupo crecerá un 80%, hasta alcanzar los 182 millones de personas, lo que equivaldrá a una cuarta parte de la población latinoamericana.

En este contexto, ya sea por necesidad económica, por el deseo de mantenerse activos, por la intención de formar parte de comunidades con intereses en común o por la búsqueda de una mayor autonomía, muchas personas encuentran en la venta directa una alternativa para emprender.

El envejecimiento de la fuerza de ventas también es una tendencia a nivel global. Datos de la World Federation of Direct Selling Associations (WFDSA) muestran que la participación de personas de 55 años o más aumentó del 21% al 28% entre 2021 y 2024. Actualmente, este grupo representa cerca de 29 millones de emprendedores independientes en todo el mundo.

En Argentina , esta tendencia también se refleja en el mercado laboral. Según datos del INDEC, el 33,8% de las personas de entre 60 y 74 años participa actualmente del mercado de trabajo. El dato muestra que una parte significativa de las personas mayores continúa vinculada a la actividad laboral y buscando alternativas para generar ingresos.

“La oportunidad de negocio en la venta directa resulta especialmente atractiva porque permite conciliar el trabajo con otras responsabilidades y proyectos de vida de este público, ya que cada emprendedor decide cuánto tiempo desea dedicar a la actividad, diversificando sus fuentes de ingreso y preparándose para nuevas etapas”, afirma Raúl Manrique, vicepresidente y director general de Herbalife para Centro y Sudamérica.

Diferentes formas de emprender

Entre las empresas que apuestan por este modelo se encuentra Herbalife, compañía especializada en productos de bienestar y nutrición, con una trayectoria mundial de más de 45 años y presencia en Argentina desde 1994, y desde 2014 la compañía fabrica varios de sus suplementos y batidos nutricionales dentro del país.

La compañía ofrece diferentes posibilidades de desarrollo, desde la comercialización de productos hasta la creación y el liderazgo de equipos de Distribuidores Independientes.Para acompañar a estos emprendedores, invierte en programas de capacitación y formación continua, además de ofrecer herramientas tecnológicas que facilitan la actividad de los Distribuidores Independientes.

El Distribuidor Independiente puede comercializar productos dentro de su círculo cercano y generar nuevos contactos a través de las redes sociales, ampliando así su cartera de clientes. Otra alternativa consiste en desarrollar una organización propia de ventas y obtener ingresos adicionales a partir de las ventas realizadas por los Distribuidores que lidera.

Otro aspecto diferencial del modelo es la baja inversión inicial. Es posible registrarse y recibir un kit con muestras de productos y materiales de orientación para comenzar la actividad.

“Además de la inversión reducida, muchos Distribuidores valoran la flexibilidad del modelo de negocio y la relación cercana que pueden construir con sus clientes y con la comunidad. Esta característica suele ser especialmente significativa para un público más maduro, acostumbrado a mantener vínculos personales más estrechos a lo largo de la vida”, señala Manrique.

Lifestyle, herbafit
Herramientas para acompañar el negocio

La compañía también invierte en herramientas para fortalecer la relación entre los Distribuidores y sus clientes. A través del programa Cliente Preferente, los Distribuidores pueden registrar consumidores para que realicen sus compras a través de la plataforma digital de la marca, con entrega a domicilio, mientras reciben comisiones por las ventas y mantienen el vínculo con sus clientes.

Por su parte, la aplicación HerbaFit 2.0 reúne herramientas para gestionar esta relación y acompañar el recorrido de bienestar de cada consumidor, con acceso a datos, contenidos, desafíos y seguimiento personalizado.

Los Distribuidores también cuentan con una red de apoyo integrada por otros emprendedores independientes, quienes comparten experiencias, buenas prácticas y estrategias para el desarrollo del negocio.

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El desempleo trepó al 7,9%, el nivel más alto en cinco años, y la informalidad alcanzó al 45%

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El mercado laboral argentino volvió a mostrar señales de deterioro en el segundo trimestre de 2026. La desocupación subió al 7,9%, el registro más alto desde 2021, mientras que la informalidad laboral escaló al 45%, según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). La combinación expone un problema que excede la cantidad de puestos de trabajo: no sólo aumentó la población que busca empleo y no lo consigue, sino que también creció el peso de quienes trabajan fuera de los circuitos formales.

La desocupación alcanzó así su mayor nivel en cinco años, desde el período en que la economía todavía atravesaba la salida de la pandemia. En todo el país, unas 1,8 millones de personas estaban desocupadas y alrededor de 10,2 millones trabajaban en la informalidad. En este último caso, la tasa aumentó un punto porcentual frente al mismo trimestre del año anterior, una variación que el propio INDEC considera estadísticamente significativa.

El dato adquiere mayor dimensión porque el deterioro no aparece tanto en las grandes tasas agregadas como en la calidad del trabajo disponible. La actividad y el empleo no exhibieron movimientos bruscos respecto del trimestre anterior, pero debajo de esa relativa estabilidad avanzó la precariedad laboral: casi uno de cada dos trabajadores quedó fuera de un empleo formal. Es una señal de las dificultades que mantiene la economía para transformar actividad en puestos registrados y de mayor calidad.

En ese contexto, el mercado laboral de Posadas ofrece dos caras. La tasa de desocupación se mantiene por debajo del promedio regional y nacional, pero una parte importante de quienes consiguieron insertarse laboralmente necesita más trabajo.

Los nuevos datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), difundidos este jueves por el INDEC, ubican la desocupación en Posadas en 5,9% durante el segundo trimestre de 2026, frente al 7% del NEA y el 7,9% registrado en los 31 aglomerados urbanos relevados en el país.

Es una diferencia relevante. Pero no alcanza para describir por sí sola lo que está sucediendo.

Posadas registró una tasa de actividad de 47,3% y una tasa de empleo de 44,5%. En ambos casos quedó por encima del promedio del Nordeste, donde la actividad alcanzó 45,4% y el empleo 42,2%. A nivel nacional, en cambio, esos indicadores fueron ligeramente superiores: 48,9% y 45%, respectivamente.

Posadas tiene una mayor proporción de su población incorporada al mercado laboral que el promedio del NEA y, al mismo tiempo, una menor tasa de desempleo.

Sin embargo, la comparación temporal muestra un deterioro más marcado. La desocupación pasó del 4,7% en el primer trimestre al 5,9% en el segundo trimestre de 2026, una suba de 1,2 puntos porcentuales en apenas tres meses. Frente al mismo período de 2025, cuando había sido del 4,3%, el aumento fue todavía mayor: 1,6 puntos. En el promedio de los 31 aglomerados urbanos del país, en cambio, el desempleo pasó de 7,8% en el primer trimestre a 7,9% en el segundo; y frente al segundo trimestre de 2025, cuando se ubicaba en 7,6%, aumentó 0,3 puntos porcentuales. 

Así, aunque Posadas continúa con una tasa considerablemente menor que la media nacional, la evolución reciente muestra un empeoramiento más pronunciado. 

El matiz aparece cuando se mira la calidad y la intensidad de esa inserción.

Más búsqueda de horas

La subocupación alcanzó en Posadas el 10,8%, muy cerca del 11,5% nacional y bastante por encima del 5,9% promedio del NEA.

Más significativo todavía es lo que ocurre dentro de ese universo. La subocupación demandante llegó al 9,7%: son personas que trabajan menos de 35 horas semanales, están dispuestas a trabajar más y además buscan activamente otra ocupación o ampliar su jornada.

Ese indicador prácticamente duplica al promedio regional, de 4,3%, y supera también el 8% registrado para los 31 aglomerados urbanos del país.

Es probablemente el dato que mejor permite leer el mercado laboral posadeño más allá de la tasa de desempleo: hay relativamente menos personas completamente fuera del empleo, pero una franja importante de quienes trabajan considera insuficiente la cantidad de horas laborales que consigue.

También el 11,1% de los ocupados de Posadas aparece como demandante de empleo, es decir, tiene una ocupación pero busca activamente otra. En este indicador la capital misionera supera al promedio del NEA, de apenas 7,9%, aunque permanece claramente por debajo del 16,9% nacional.

Sobre una población de referencia de 397 mil habitantes en Posadas, unas 188 mil personas integraban la población económicamente activa durante el segundo trimestre. De ellas, alrededor de 177 mil estaban ocupadas y 11 mil desocupadas.

Pero el universo de trabajadores que buscaba mejorar su inserción era mayor: aproximadamente 21 mil ocupados estaban buscando otro empleo y 20 mil personas se encontraban subocupadas.

La fotografía regional también muestra diferencias importantes.

Corrientes presentó la mayor desocupación del NEA, con 9,1%. Le siguieron Gran Resistencia, con 7,5%; Posadas, con 5,9%; y Formosa, con 4,8%.

Sin embargo, las tasas locales deben leerse con cautela. El propio INDEC advierte sobre las estimaciones con coeficientes de variación elevados. En el caso específico de la desocupación de Posadas, el coeficiente de variación es de 20% y el intervalo de confianza del 90% va de 4% a 7,9%.

El NEA, con menor participación laboral

Hay otra particularidad estructural detrás de los números.

El Nordeste registró una tasa de actividad de apenas 45,4%, contra 48,9% del promedio nacional. También la tasa de empleo regional, de 42,2%, quedó casi tres puntos por debajo del 45% del conjunto de los 31 aglomerados.

En todo el país, el segundo trimestre cerró con una tasa de actividad de 48,9%, empleo de 45% y desempleo de 7,9%. El INDEC estimó 14,7 millones de personas económicamente activas dentro de los aglomerados relevados, 13,6 millones ocupadas y alrededor de 1,2 millones desocupadas.

En comparación con un año atrás, el desempleo prácticamente no cambió: pasó de 7,6% a 7,9%. La tasa de actividad, en cambio, aumentó de 48,1% a 48,9%, mientras que el empleo avanzó de 44,5% a 45%. La informalidad también ganó terreno: el empleo informal pasó de representar una tasa de 19,2% sobre la población total a 20,2%.

La informalidad laboral aumentó un punto porcentual interanual, una variación estadísticamente significativa.

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Guía para Encontrar Trabajo en Noruega con Alojamiento Incluido

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Noruega figura entre los destinos más buscados por quienes desean trabajar en Europa, gracias a sus salarios competitivos, la estabilidad de su mercado laboral y una calidad de vida elevada. Para muchos candidatos extranjeros, optar por un trabajo en Noruega con alojamiento es una de las formas más sencillas de instalarse sin tener que resolver desde el primer día el tema de la vivienda. 

Ventajas de Elegir un Empleo en Noruega con Alojamiento

Mudarse a Noruega puede ser una gran oportunidad para aumentar los ingresos y sumar experiencia internacional, pero un traslado de este tipo siempre implica varios frentes a resolver: vivienda, papeleo, transporte, presupuesto inicial y adaptación al nuevo entorno.

Por este motivo, las vacantes que incluyen vivienda resultan tan atractivas para el personal extranjero. En muchos casos, la propia empresa ofrece una habitación, alojamiento compartido o apoyo directo para conseguir un lugar cerca del centro de trabajo.

Beneficios Clave de esta Modalidad

Optar por una vacante con vivienda incluida aporta ventajas concretas:

  • Reduce los gastos al llegar al país.
  • Facilita la adaptación durante las primeras semanas.
  • Permite vivir cerca del lugar de trabajo.
  • Ahorra tiempo en la búsqueda de vivienda por cuenta propia.
  • Ayuda a controlar mejor el presupuesto mensual.

Esta modalidad es especialmente frecuente en sectores que requieren personal temporal o donde el centro de trabajo se encuentra lejos de las principales ciudades.

En Qué Sectores es Más Fácil Encontrar Alojamiento Laboral

No todas las vacantes incluyen vivienda, pero existen áreas donde esta condición es habitual. Generalmente se trata de empleos estacionales, físicos o situados en zonas con acceso limitado a alojamiento.Turismo y Hostelería

Hoteles, restaurantes, campings y complejos turísticos suelen incorporar personal extranjero en temporada alta, y en estos casos el alojamiento suele formar parte de las condiciones ofrecidas, sobre todo si el puesto está en una zona turística o alejada.

Entre los perfiles más solicitados están camareros, ayudantes de cocina, recepcionistas, personal de limpieza y trabajadores de mantenimiento.

Trabajos de Temporada en el Campo

El sector agrícola también ofrece vacantes con vivienda incluida. Durante la cosecha, numerosas empresas buscan personal para recolección, clasificación, empaquetado y tareas de apoyo en granjas.

Aunque suelen ser puestos temporales, representan una buena vía de entrada para quienes recién comienzan a explorar el mercado laboral noruego.

Industria Pesquera y Alimentaria

La pesca y el procesamiento de alimentos son sectores clave en Noruega. En varias fábricas y plantas de producción, los empleadores facilitan alojamiento o ayudan a gestionarlo para el personal extranjero.

Aquí se pueden encontrar puestos de empaquetado, producción, control de calidad básico, limpieza industrial y logística.

Obras y Mantenimiento

El sector de la construcción también genera oportunidades para trabajadores con experiencia. Electricistas, soldadores, carpinteros, pintores, técnicos y ayudantes pueden acceder a vacantes con alojamiento, en particular en proyectos de carácter temporal.

Qué Piden Normalmente las Empresas Noruegas

Los requisitos varían según el sector y el tipo de puesto. En los empleos que no exigen formación específica, muchas empresas valoran más la disponibilidad, la responsabilidad y la experiencia práctica que los títulos académicos.

Aun así, conviene preparar bien la candidatura y leer con atención cada oferta. Entre las condiciones más solicitadas se encuentran:

  • Experiencia previa en un puesto similar.
  • Nivel básico de inglés.
  • Disponibilidad para trabajar por turnos.
  • Buena condición física para empleos manuales.
  • Documentación en regla para trabajar legalmente.
  • Disposición para adaptarse a una vivienda compartida.

En puestos más especializados también pueden solicitar certificados, licencia de conducir, formación técnica o experiencia comprobable.

Cómo Armar una Candidatura que Funcione

Para aumentar las posibilidades de conseguir el puesto, conviene ajustar el CV a cada vacante. No hace falta que sea extenso: lo esencial es que resulte claro, directo y fácil de revisar rápidamente.

Incluye experiencia relevante, habilidades prácticas, idiomas, disponibilidad y datos de contacto actualizados. Si buscas específicamente un trabajo en Noruega con alojamiento, es buena idea mencionar que estás dispuesto a trasladarte y comenzar en la fecha que indique el empleador.

Claves para un CV Más Efectivo

Un buen CV debe transmitir de inmediato por qué eres un candidato adecuado. Para conseguirlo:

  • Usa un formato sencillo y profesional.
  • Resalta la experiencia relacionada con la vacante.
  • Menciona los idiomas y tu nivel aproximado.
  • Indica si cuentas con disponibilidad inmediata.
  • Evita datos innecesarios o demasiado personales.
  • Revisa el documento antes de enviarlo para descartar errores.

También conviene redactar una breve carta de presentación donde expliques tu motivación, disponibilidad y interés por trabajar en Noruega.

Puntos a Revisar Antes de Aceptar el Puesto

Una oferta con alojamiento puede resultar muy tentadora, pero antes de aceptarla es importante entender bien las condiciones. No basta con saber que la vivienda está incluida: hay que conocer cómo funciona en la práctica.

Conviene preguntar si el alojamiento es gratuito o si se descuenta del sueldo, si la habitación es individual o compartida, qué servicios incluye y a qué distancia se encuentra del lugar de trabajo.

Cómo Adaptarte al Ritmo Laboral Noruego

La cultura laboral en Noruega se caracteriza por ser organizada, puntual y orientada a la responsabilidad. Los empleadores suelen apreciar la seriedad, la comunicación clara y el respeto por las normas establecidas.

No siempre es necesario hablar noruego desde el primer día, pero aprender frases básicas ayuda a integrarse más rápido. Mostrar interés por el idioma y la cultura local también suele dejar una buena impresión.

Llegar con una actitud flexible es clave, sobre todo si el alojamiento es compartido o si los turnos varían. El período de adaptación puede tomar algo de tiempo, pero una mentalidad abierta hace que todo el proceso sea mucho más llevadero.

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¿Cuánto vale realmente una hora de tu vida profesional?

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Hace unos días tuve que hacer una cuenta que, después de muchos años de vida profesional, nunca había hecho de esa manera. Necesitaba definir cuánto tiempo estaba dispuesta a dedicar a un proyecto antes de sentarme a negociar las condiciones de mi participación. La pregunta parecía económica: ¿cuánto vale una hora de mi trabajo? Sin embargo, mientras intentaba responderla descubrí que dividir mis ingresos por la cantidad de horas trabajadas no resolvía el problema.

Porque esa hora no estaba vacía. Para ocuparla tenía que sacar otra cosa de mi agenda. Podía ser una hora destinada a un cliente, a desarrollar un proyecto propio, a escribir, a pensar una decisión estratégica o, simplemente, una hora de mi vida personal que el trabajo empezaba a absorber. La cuenta, entonces, dejó de ser cuánto podía cobrar por ese tiempo y pasó a ser cuánto me costaba realmente entregarlo.

Esta distinción importa especialmente cuando una carrera profesional empieza a acumular oportunidades. Al comienzo, el desafío suele ser conseguir trabajo, clientes o proyectos. Con los años puede aparecer un problema bastante menos evidente: hay más cosas que podríamos hacer que tiempo disponible para hacerlas. En ese momento, seguir midiendo todas las oportunidades únicamente por el ingreso que generan puede llevarnos a administrar mal nuestro recurso más escaso.

La economía tiene un concepto bastante preciso para esto: costo de oportunidad. Cada vez que elegimos una alternativa, renunciamos al beneficio que podría habernos proporcionado la mejor alternativa descartada. Aplicado a nuestra agenda, significa que el costo de una hora no está compuesto solamente por lo que cobramos o dejamos de cobrar durante esos sesenta minutos. También incluye aquello que desplazamos para poder ocuparlos.

Y ahí las horas empiezan a mostrar diferencias que el reloj no registra. Una hora atendiendo a un cliente puede producir ingresos inmediatamente. Una hora dedicada a tareas administrativas quizá no facture nada y, además, podría ser realizada por otra persona. Una hora utilizada para diseñar un servicio, revisar la rentabilidad de un negocio o preparar una negociación tampoco produce necesariamente dinero ese día, pero puede modificar los resultados de los próximos meses. Hay además horas que desaparecen entre reuniones innecesarias, problemas que podrían haberse evitado y desorganización. Y están, finalmente, aquellas que sacamos de nuestra vida personal para terminar lo que no entró en la jornada laboral.

Todas duran sesenta minutos. Económicamente, no valen lo mismo.

Alguien podría objetar que no todo puede reducirse a una cuenta económica, y tendría razón. Hay proyectos que aceptamos por aprendizaje, compromiso institucional, relaciones, propósito o simplemente porque queremos hacerlos. El problema no está en asignar tiempo a algo que no maximiza nuestros ingresos. El problema aparece cuando no sabemos que estamos tomando esa decisión y tratamos como gratuita una hora que tiene un costo.

Esto también cambia la manera de pensar a los clientes. Durante mucho tiempo asociamos un buen cliente con alguien que necesita nuestro servicio, reconoce su valor y puede pagar nuestros honorarios. Son condiciones importantes, pero no necesariamente suficientes. Un cliente puede pagar el precio acordado y resultar, aun así, demasiado caro para nuestra práctica profesional.

Puede requerir una cantidad desproporcionada de reuniones, mensajes, seguimiento o disponibilidad. Puede ocupar horarios que podrían destinarse a actividades de mayor valor. Puede demandar un nivel de atención que no estaba contemplado al fijar los honorarios. Incluso puede impedirnos aceptar un proyecto más alineado con la dirección en la que queremos crecer.

Por eso, no todos los que pueden pagar son clientes.

No como gesto de exclusividad ni como argumento para cobrar más. Es una cuestión de asignación de recursos. Cuando el tiempo disponible tiene un límite, aceptar una oportunidad significa necesariamente rechazar, postergar o reducir otra.

Esta mirada también obliga a revisar una idea muy instalada: estar con la agenda llena como indicador de éxito. Una agenda completamente ocupada puede mostrar demanda, pero también puede revelar que hemos asignado todo nuestro tiempo a producir el presente y no hemos reservado ninguna capacidad para construir el futuro. Si cada hora disponible está comprometida con la operación, queda muy poco espacio para pensar, diseñar, negociar, desarrollar nuevas oportunidades o simplemente evaluar hacia dónde estamos yendo.

Ahí aparece una hora que solemos subestimar precisamente porque no tiene facturación inmediata: la hora estratégica. Su resultado no siempre puede medirse al terminar el día. Sin embargo, una conversación bien preparada, una revisión seria de los números o una decisión sobre qué dejar de hacer puede producir más valor que varias horas de actividad operativa.

La cuenta que empecé intentando hacer para una negociación terminó llevándome a una conclusión diferente. Ya no necesitaba solamente establecer cuánto deberían pagarme por determinadas horas. Necesitaba decidir cuáles estaba dispuesta a entregar y cuáles no.

Esa diferencia modifica la posición desde la que negociamos. Cuando solamente calculamos nuestro precio, discutimos dinero. Cuando incorporamos el costo de oportunidad, empezamos a discutir algo bastante más importante: qué lugar queremos darle a ese trabajo dentro de nuestra vida profesional.

Durante buena parte de una carrera aprendemos a buscar oportunidades, generar ingresos y ocupar nuestra agenda. Pero llega un momento en que el problema cambia. Ya no es solamente conseguir más, sino elegir mejor. Y elegir mejor supone aceptar que un proyecto puede ser interesante, un cargo puede ser prestigioso y un cliente puede estar dispuesto a pagar nuestros honorarios, sin que eso alcance para justificar el tiempo que demandará.

Por eso, calcular cuánto vale una hora profesional no debería servir únicamente para fijar un precio. Debería ayudarnos a decidir dónde vale la pena ponerla.

Después de todo, el dinero que no ganamos hoy puede recuperarse. Una oportunidad incluso puede volver a presentarse. La hora que entregamos, en cambio, ya fue asignada.

Quizás esa sea la cuenta que conviene hacer antes de decir que sí.

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Empresarios pyme y representantes de los trabajadores convocan a reconstruir el diálogo por la producción y el empleo

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Más de 300 representantes del sector productivo, empresarial, sindical y académico del país, convocados por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la Confederación General del Trabajo (CGT), la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE) y la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), se reunieron en la jornada “Argentina Produce: Diálogo que Construye”. “La situación actual es muy difícil para todos los sectores que hoy nos encontramos en la ciudad de Rosario”, dijo el presidente de CAME, Ricardo Diab.

“Como representantes de los comerciantes, no nos da lo mismo la venta de productos nacionales o importados, porque cada fábrica que cierra implica empleos que se pierden, y cada trabajador que se queda sin ingresos fijos es, a la vez, un consumidor que el sector comercial pierde”, continuó.

Durante el evento realizado en la Asociación Empresaria de Rosario (AER), los empresarios pyme y la CGT dejaron un fuerte mensaje: frente al deterioro de la actividad industrial, la pérdida de empleo, la baja del consumo y la ausencia de espacios para el consenso es necesario recuperar el diálogo para construir una agenda de desarrollo de largo plazo. Así, las expresiones durante el encuentro dejaron en evidencia el escenario complejo al que se enfrentan las pymes comerciales, las industriales y los trabajadores.

Por su parte, el secretario general de la CGT, Jorge Sola, remarcó que “empresarios y trabajadores representan intereses diferentes, pero comparten el mismo objetivo de generar más y mejor riqueza para la Argentina”. Asimismo, consideró indispensable construir un proyecto productivo que surja del consenso entre quienes invierten, producen, generan empleo y aquellos que trabajan. “No vemos proyectos para la industria ni para el comercio. Hay una oportunidad para corregir ese rumbo, y quienes estamos acá somos actores importantes para la construcción de una política productiva”, expresó.

En ese sentido, Diab resaltó que “la mayoría de las empresas que representamos no tienen más de 10 trabajadores. Por eso, quienes hoy los representan están acá con nosotros en la búsqueda de soluciones a los problemas que nos aquejan a todos. No estamos en contra de nadie, estamos a favor de lo que sea mejor para las pymes y sus empleados”.

A su turno, el titular de ADIMRA, Elio Del Re, aseguró: “Decimos ‘Argentina Produce’ porque ese es el lugar al que queremos ir. Lo pensamos con todos los sectores, abrazando a la industria, al comercio, al agro, a la ciencia y a la tecnología. No hay que excluir a nadie, y todos debemos trabajar en conjunto para el desarrollo de la Argentina que queremos”. También enfatizó que “el desarrollo de Vaca Muerta debe llegar a todo el país, y es un desafío para todo el sector productivo nacional, como la expansión y la evolución de la agroindustria. La industria no es el problema de Argentina, es parte de la solución”.

Por último, el presidente de FISFE, Javier Martín, afirmó que el país enfrenta “grandes oportunidades, pero también enormes desafíos. Argentina tiene posibilidades de resolver una restricción histórica gracias al gas, el petróleo, la minería y el agro, pero con eso no alcanza para 50 millones de argentinos. Necesitamos un proyecto productivo que incorpore ciencia, tecnología y trabajo calificado”. Además, advirtió que el segundo semestre será “muy complicado” para la industria y destacó su preocupación por la falta de políticas orientadas a reactivar la capacidad productiva y el mercado interno. “Valoro los avances en materia de estabilidad macroeconómica e inflación. Lo que no vemos son políticas que promuevan un incremento de la capacidad productiva”, finalizó.

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