“El Centro de Transacciones y el registro de productores son innegociables para la solución yerbatera”

El ministro del Agro, José Luis Garay dedicó cientos de horas de los últimos meses a buscar una salida a la crisis yerbatera que lo desvela. Reuniones varias con productores, el INYM, funcionarios nacionales e industriales, confluyen en una misma conclusión. “El Centro de Transacciones y el registro de productores son innegociables si se quiere una solución”, insiste Garay en una entrevista con Economis donde se refirió a todos los temas candentes de la producción misionera. Garay teme que ninguna de las dos cosas sean una realidad en el corto plazo, lo que, desde su visión, postergaría la solución de fondo a cambio de “parches” coyunturales.

El titular de la cartera agraria de Misiones tira un dato para la polémica: “No creo que haya el excedente de producción que dicen”.

No niega que sobre yerba, pero lo atribuye a la pérdida de mercados de exportación en los últimos años, problema que se agudizó por la guerra civil en Siria. Sin embargo, los mercados de Brasil y Uruguay son los que más le preocupan, que dejaron de comprar cuatro millones de kilos cada uno desde 2011. A eso se le suma la pérdida de parte del mercado chileno, también a manos de la producción brasileña. “Pasaron años sin tomar ninguna medida para sostener o recuperar esos mercados”, dice apuntando al Instituto Nacional de la Yerba Mate.

En la ley que rige el organismo, Garay encuentra defectos de origen que explican la crisis interminable del sector. Uno de ellos es la composición, dominada por los sectores industriales y una presencia mayoritaria de voceros correntinos, donde hay grandes jugadores, pero apenas el diez por ciento de la producción yerbatera. “No hay otra alternativa que modificar el directorio. No va a salir el registro ni el Centro de Transacciones y eso es innegociable para una solución”, argumenta.

“La cupificación y la prohibición son soluciones extremas. Pero lo establece la ley del INYM para equilibrar la oferta y demanda. Hay que aplicarlo. Pero cómo sabemos efectivamente cuánto se cosecha si no hay un registro de productores ni de cantidad de producción. Sin esos datos, son solo buenas intenciones, pero sin resultados prácticos”, enumera.

Garay no admite la reticencia del INYM en avanzar en el registro de productores, cuando, explica, el ministerio del Agro tiene ejemplos sobrados de que se puede hacer en poco tiempo y con escasos recursos. El tabaco tiene su propio censo actualizado año a año. “En el tabaco la trazabilidad funciona. De cinco mil productores que cobraron el segundo retorno del FET, solo dos no estaban al día con la AFIP. De catorce mil productores, ocho mil están identificados con GPS y su producción está on line. Se evita la intermediación y el censo se realiza todos los años, con información actualizada, que sirve incluso para tomar decisiones en otras áreas del Gobierno”, explica Garay.

En la yerba, en cambio, el último censo fue en 2004 y el INYM anticipa que recién para este fin de año –cuando termina la temporada actual-, estará listo el nuevo registro.

Para Garay, la base del mercado regulado debe ser el control. “El Centro de Transacciones y el registro pueden funcionar en paralelo. Pero la base es el control. Hoy el INYM tiene diez inspectores y apenas cinco camionetas para controlar todo Misiones y Corrientes”, señala.

Esa falta de control se hace evidente ante el incumplimiento de los precios oficiales en algunas partes de Misiones y de otras empresas que compran materia prima. Hace unos días se conoció un instructivo de una conocida empresa correntina que explica que pagará el precio oficial, pero a un año. El que quiere cobrar al contado, recibe menos.

“Cualquier empresa que haga eso, si hay pruebas, debe el INYM inspeccionar y clausurar, para toda la cosecha”, advierte el ministro.

Garay en el mano a mano con Economis. Mate en mano, marcó diferencias con el INYM: “Se pierde tiempo en promociones internacionales mientras perdemos mercados”.

“La cupificación y la prohibición son soluciones extremas. Pero lo establece la ley del INYM para equilibrar la oferta y demanda. Hay que aplicarlo. Pero cómo sabemos efectivamente cuánto se cosecha si no hay un registro de productores

Garay no quiere polemizar con el directorio del INYM, pero advierte que se pierde tiempo en promociones internacionales con escasos resultados mientras los mercados se pierden y cae el consumo interno.

“Hace unos días vino un grupo de productores de té preocupados por el mercado europeo. En Alemania frenaron la importación desde Argentina porque encontraron una sustancia que contiene alcaloides en el té. Los grandes productores contrataron un laboratorio del INTA para certificar la producción y detectar la plaga. Los chicos están preocupados por Europa, pero también por Estados Unidos. Debemos establecer un protocolo de control de calidad, pero… la yerba también tiene alcaloides y están yendo a promocionarla a Alemania”, desliza Garay.

En la misma línea, cuestiona que haya subsidios nacionales para el flete de los productores sojeros, pero ninguna compensación para la yerba y té, que sufren una pérdida de competitividad producto de los tarifazos que encarecieron los costos internos, y una distancia mayor de los centros de exportación.

“El té se paga 8 centavos de dólar para el productor, cuando en 2011 se llegó a pagar 13 centavos de dólar, cuando se exportaron 90 millones de kilos a 1,54 dólares. Hoy se paga 1,22 el kilo”, compara.

Mientras toma un mate, vuelve a la yerba. Sostiene que hay que inyectar mil millones de pesos para solucionar la crisis coyuntural, aunque eso no sería la solución de fondo. Como esa cifra es inalcanzable, el Estado provincial financia créditos a “tasa razonable”, por 200 millones de pesos. Misiones pone 60 millones como garantía y el INYM debe financiar la tasa. Con esto se puede garantizar cien mil pesos para cada productor pequeño con hasta 16.650 kilos y de paso, descomprimir el exceso de hoja que hay en el mercado.

“El INYM debe financiar la tasa, pero realizar controles efectivos, porque si no puede derivar todo en una bicicleta financiera. Créditos y controles, de la mano, porque si solo se inspecciona a los secaderos sin financiamiento, se ahogará al más chico y se favorecerá la concentración”, sentencia.

Para Garay el crédito también debe alcanzar a los molineros con tasa subsidiada para que haya un equilibrio en el mercado. “Faltan mil millones de pesos”, insiste.

El ministro asegura que la solución a mediano plazo para la crisis yerbatera pasa por el registro y el Centro de Transacciones, que debe ponerse en marcha antes del fin de esta cosecha. Con balanzas en toda la provincia operando y la información al alcance de todos. Esa es la solución para la regulación del mercado. No creo que haya el excedente que se plantea”, afirma.

La decisión de la Conal de modificar el sistema de medición del palo en los paquetes de yerba, también puede aportar a la solución. “Falta la resolución oficial y que el INYM empiece a controlar las cargas en los puestos Cuay y Filadelfia. Si supera el 35 por ciento de palo, que haya multas por toda la carga. Con eso se puede absorber cuatro por ciento de la hoja actual”, detalla. Pero, advierte: “El INYM todavía no tiene más inspectores, ni laboratorios. ¿Qué esperamos?”.

Garay entiende que la clave pasa por recuperar mercados y mejorar el consumo. “La demanda del país es inelástica. Se toman cuatro litros de leche menos por persona. Pero la yerba es lo más barato que hay. No hay jugo más barato. Pero nos empeñamos en ir a Alemania o a Corea a promocionar la yerba. Hay que recuperar Siria, que es la puerta de entrada al mercado árabe. Pero en Siria hay guerra.  ¿qué se hizo desde el INYM para no perder Brasil o Uruguay?”.

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