El FMI exige a América Latina consolidación fiscal y reformas ante un panorama de incertidumbre global
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FMI advierte que América Latina enfrenta riesgos fiscales y menor crecimiento: el llamado a reforzar la resiliencia
En el marco de las Reuniones de Primavera 2025, el Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó sobre la necesidad urgente de consolidar la estabilidad macroeconómica en América Latina y el Caribe frente a un contexto global de creciente incertidumbre.
Crecimiento moderado y alta heterogeneidad en la región
Durante la conferencia de prensa encabezada por Rodrigo Valdés, director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, se proyectó que el crecimiento promedio de América Latina y el Caribe se desacelerará del 2,4% en 2024 al 2% en 2025, cifra inferior a la estimada hace seis meses (2,5%). La recuperación se espera recién a partir de 2026, cuando la expansión regional podría volver al 2,4%.
Valdés señaló que detrás de este promedio existe una fuerte heterogeneidad: México y Brasil muestran señales de desaceleración debido al endurecimiento de políticas macroeconómicas, mientras que se proyecta una importante recuperación en Argentina y Ecuador, ambos bajo programas respaldados por el FMI.
Inflación persistente y vulnerabilidad ante shocks externos
Respecto a la inflación, el Fondo anticipa una baja paulatina, pero advirtió que la mayoría de los países no alcanzarán sus metas inflacionarias antes de 2026. La volatilidad en precios globales, la disrupción de las cadenas de valor y los movimientos en los mercados financieros conforman un escenario incierto.
“Los riesgos para el crecimiento son bajistas, mientras que los riesgos inflacionarios son alcistas”, sostuvo Valdés, destacando la necesidad de prudencia ante posibles desequilibrios fiscales y de tipo de cambio.
Fortalecer marcos fiscales: la prioridad en 2025
En cuanto a las políticas económicas recomendadas, el FMI insistió en la urgencia de fortalecer los marcos fiscales. Valdés fue claro: “Este no es el momento de alterar los marcos de política ni de abandonar los planes fiscales”. La mayoría de los países de la región presenta niveles de deuda similares a los picos observados tras la pandemia, lo que refuerza la necesidad de una consolidación fiscal sostenida.
Sobre la política monetaria, se remarcó la importancia de preservar la independencia de los bancos centrales para anclar expectativas de inflación, combinando ajustes prudentes que eviten recesiones profundas.
América Latina: resiliencia y reformas estructurales como agenda prioritaria
El FMI enfatizó que, más allá de estabilizar las cuentas fiscales, la región debe enfocarse en impulsar su crecimiento potencial, históricamente bajo. Entre las prioridades de reformas estructurales se incluyen:
- Fortalecimiento de la gobernanza y la seguridad.
- Mejora del entorno empresarial y reducción de la informalidad laboral.
- Mayor integración comercial regional para aprovechar sinergias económicas.
Adicionalmente, se destacaron avances como el exitoso cierre del programa de Surinam y la implementación de nuevos programas con El Salvador y Argentina.
“En un mundo signado por la incertidumbre, reforzar los marcos macroeconómicos y fomentar nuevas oportunidades de crecimiento es imperativo”, concluyó Valdés.
Cierre: implicancias y desafíos futuros
El FMI advierte que 2025 será un año clave para América Latina y el Caribe. La combinación de menores flujos migratorios hacia EE.UU., tensiones comerciales globales y presiones fiscales internas pondrá a prueba la resiliencia de las economías regionales.
La receta del Fondo es clara: consolidar la estabilidad fiscal, preservar la autonomía monetaria, impulsar reformas estructurales y mantener la prudencia frente a un escenario internacional volátil. De lo contrario, las vulnerabilidades podrían amplificarse, afectando el crecimiento, el empleo y la inclusión social en la región.
