El PSOE ganó en España pero tendrá que armar alianzas para gobernar

Con información del diario El País de España. El Partido Socialista (PSOE) de Pedro Sánchez ganó este domingo las elecciones generales de España con 29% de los votos, pero necesitará tejer alianzas para gobernar, mientras la irrupción de los ultraderechistas de Vox no alcanza para que la coalición de derecha le dispute el poder ante el desplome del conservador Partido Popular (PP), escrutado 80% de los votos.
Solo dos años después de ser destituido como líder del PSOE y regresar como vencedor de sus segundas primarias, Pedro Sánchez ha ganado las eleccionescon mayor claridad de la esperada y está rozando el resultado soñado: sumar una mayoría sin necesidad de contar con los independentistas catalanes y con la oposición muy debilitada por el hundimiento sin paliativos del PP. Sánchez estaba rozando en el final del recuento la posibilidad de sumar con Unidas Podemos, PNV y algunos otros grupos pequeños una mayoría para gobernar, sin necesitar a ERC, pero le faltaba uno o dos escaños. En cualquier caso, bastaría con una abstención de esta formación independentista para que Sánchez fuera investido presidente en segunda votación. El recuento apunta además que tendrá mayoría absoluta en el Senado, como se esperaba.
Con el 99,53% escrutado, el PSOE obtenía 123 escaños (28,69%) y Unidas Podemos 42 con sus aliados catalanes de En Comú Podem. Mientras, el PP se quedaba en 66 escaños (16,69%), un desplome sin paliativos desde los 137 que obtuvo en 2016; Ciudadanos subía a 57 (15,85%) y Vox entraba en el Congreso con 24 (10,26%). ERC obtendría 15 escaños, una importante subida; Junts per Catalunya caía a siete y el PNV subía a seis. Bildu dobló su resultado anterior y logró cuatro escaños.
Con este resultado, demoledor para una derecha fraccionada por primera vez en tres, el PSOE es el único que tiene en su mano construir una mayoría para formar Gobierno. El éxito de Ciudadanos, que estuvo muy cerca de arrebatar el liderazgo de la derecha al PP, le permitiría sumar la mayoría absoluta con los socialistas, pero ellos mismos descartaron esa posibilidad, lo que les condena a quedarse en la oposición. “¡Con Rivera, no! ¡Con Rivera, no!” gritaban los militantes eufóricos a Sánchez en la calle Ferraz. “Creo que ha quedado bastante claro, ¿no?”, les contestó él, sonriente. “Los españoles quieren claramente que el PSOE gobierne y lidere el país”, clamó. “No es no”, le contestaron ellos, recordando su lema cuando se negó a apoyar la investidura de Mariano Rajoy y fue destituido. En la batalla de los dos bloques que ha marcado las elecciones, la izquierda ha ganado con claridad: el PSOE y Podemos han sumado 20 escaños más que PP, Ciudadanos y Vox.
Esta noche desastrosa del bloque de la derecha forzará a una recomposición interna y deja muy tocado a Pablo Casado, que ha tenido el peor resultado de la historia del PP en su primer intento, muy por debajo de la peor de sus previsiones. Nueve meses después de alcanzar el liderazgo del PP, el popular es el que peor parado sale de las elecciones y sufrirá mucho para resistir la marea interna ante este desplome. La estrategia de derechización del partido ha sido desastrosa, porque ha perdido votos por el centro a manos de Ciudadanos, pero también de forma masiva por la derecha a manos de Vox. Sin admitir preguntas, algo inédito en él, Casado dijo que era “un muy mal resultado”, pero responsabilizó a la “fragmentación del voto”.
La extrema derecha de Santiago Abascal, gran protagonista de la campaña, entra de forma contundente en el Congreso, con 24 parlamentarios, pero no será decisiva para formar Gobierno y se ha quedado muy lejos de las mejores previsiones que le auguraban algunas encuestas. Serán quintos y con poca capacidad de influencia. España pierde pues la excepcionalidad de ser el único gran país europeo sin presencia de un partido fuerte de extrema derecha en el Parlamento, aunque la mantiene lejos del poder, al contrario de lo que sucede en Italia.
El PSOE ha logrado un resultado más bajo del que le auguraban las encuestas hace unas semanas, pero el hundimiento del PP ha hecho olvidar rápidamente esa amargura y la noche se ha transformado rápidamente en una fiesta para los socialistas y un funeral para los populares, con la calle Génova completamente vacía.

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