EPRAC ordena revisar facturas de agua tras reclamo colectivo en Posadas y pone bajo la lupa consumos elevados
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El Ente Provincial Regulador de Aguas y Cloacas (EPRAC) dispuso que la empresa prestataria SAMSA revise facturas de agua potable luego de analizar un reclamo colectivo presentado por 128 vecinos de Posadas. El organismo detectó 18 casos con aumentos repentinos de consumo en el último mes, situaciones que ahora deberán ser verificadas técnicamente por la concesionaria del servicio.
La intervención del ente regulador introduce una señal política en la relación entre usuarios, empresa y Estado provincial: el reclamo vecinal logró activar una revisión formal de facturación dentro del sistema regulatorio del servicio. Al mismo tiempo, el análisis del organismo descarta —por ahora— una irregularidad generalizada en el conjunto de usuarios que impulsaron la queja.
La decisión abre un interrogante que atraviesa el sistema de servicios públicos: ¿se trata de episodios puntuales vinculados a consumos domiciliarios o de un conflicto mayor que podría escalar en la agenda regulatoria del servicio de agua en la capital misionera?
Qué detectó el análisis técnico del organismo
El estudio realizado por el ente regulador revisó las facturas correspondientes a los 128 usuarios que participaron del reclamo colectivo. Según el informe, 57 de esos casos registran consumos superiores a los 15 metros cúbicos, volumen que el contrato de concesión establece como consumo mínimo facturable del servicio.
Sin embargo, la revisión más detallada permitió aislar un grupo mucho más reducido de situaciones que presentan variaciones abruptas. Solo 18 usuarios mostraron un incremento repentino del consumo durante el último mes, lo que motivó el pedido formal del EPRAC para que la empresa prestataria realice una verificación técnica de esas cuentas.
De acuerdo con el organismo, estas subas podrían responder a pérdidas internas en las instalaciones domiciliarias u otras circunstancias puntuales, por lo que cada caso será evaluado de manera individual. Mientras se realiza esa verificación, el ente regulador elevó a la empresa el pedido de eximición del pago de los metros cúbicos excedentes cuando el consumo no se corresponda con el comportamiento habitual de cada hogar.
La medida se inscribe dentro del esquema institucional del servicio, en el que el EPRAC actúa como autoridad de control de la concesión, con facultades para intervenir ante reclamos de usuarios y exigir revisiones a la empresa prestadora.
Reclamo vecinal y rol del organismo regulador
El episodio refleja cómo los reclamos colectivos pueden activar los mecanismos formales de control del servicio. En este caso, la presentación conjunta de usuarios derivó en un análisis técnico que buscó determinar si existía un problema extendido en el sistema de medición o en la facturación.
El resultado del estudio marca una línea intermedia. Por un lado, no detecta una afectación generalizada entre los 128 vecinos que impulsaron el reclamo. Por otro, identifica situaciones que ameritan revisión y que podrían derivar en correcciones de facturación para algunos usuarios.
En ese punto se juega también el rol político del organismo regulador. Su intervención intenta equilibrar dos variables sensibles en la gestión de servicios públicos: la defensa de los derechos de los usuarios y la estabilidad del sistema de concesión.
Un conflicto acotado que podría escalar si aparecen nuevos casos
La revisión de las 18 cuentas abre una etapa de verificación técnica que definirá si las subas de consumo responden a situaciones internas de cada vivienda o si existe algún factor adicional en el sistema de medición o facturación.
Por ahora, el organismo sostiene que se trata de casos puntuales. Sin embargo, el escenario podría cambiar si en las próximas semanas aparecen nuevos reclamos o si las verificaciones detectan patrones similares en otros domicilios.
En los servicios públicos, los conflictos rara vez se resuelven en un solo episodio administrativo. Muchas veces comienzan con reclamos aislados y terminan convirtiéndose en debates más amplios sobre tarifas, medición o control del servicio.
La evolución de este caso dependerá de lo que arrojen las verificaciones técnicas solicitadas a la empresa y de la capacidad del sistema regulatorio para responder a las demandas de los usuarios sin escalar el conflicto en la agenda pública.
