Este ha sido el impacto del juego online en la economía argentina

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Basta con recorrer las redes sociales o encender la televisión para notar que las plataformas de apuestas y juego ganaron terreno en la vida de los argentinos. Y gracias a la regulación del juego en línea en el país, lo que antes funcionaba en una zona gris hoy opera bajo normas concretas, con pagos al fisco y generando puestos de trabajo genuinos. 

Ahora, millones de argentinos visitan GGbet casino para realizar sus pronósticos deportivos o divertirse en las slots. Pero ¿cómo ha afectado este sector incipiente a las finanzas públicas? ¿Ha sido para bien o para mal?

Lo que dejó el juego online en números

Las empresas de juego que operan legalmente tributan un impuesto que parte del 5 % y trepa hasta el 15 % cuando se trata de compañías extranjeras. Esos recursos ingresan al sistema tributario y se distribuyen entre las provincias mediante el régimen de coparticipación.

Durante el segundo trimestre de 2024, la recaudación nacional asociada a estas plataformas superó los 7.700 millones de pesos, lo que representó un incremento superior al 700 % respecto del mismo período del año anterior.

Pero ¿adónde va toda esa plata? En buena medida, vuelve a la ciudadanía canalizada en servicios públicos e infraestructura.

Por ejemplo, en Córdoba, los cánones que pagan los operadores se destinan a financiar programas sociales. Mendoza, por su lado, decidió derivar una cuarta parte de lo recaudado a planes de salud mental y tratamiento de adicciones.

Pero el impacto no se agota en la caja del Estado. La instalación formal de estas compañías en el país creó una demanda sostenida de profesionales en soporte técnico, prevención de fraudes y atención al cliente.

A eso se suma el efecto derrame sobre otros rubros. Agencias de publicidad y comunicación locales también se benefician, ya que las marcas contratan equipos argentinos para diseñar estrategias pensadas para el público de acá.

El resultado es una cadena productiva que alcanza a sectores que, en principio, parecían ajenos al negocio del juego.

La regulación ha sido clave para integrar el juego online a la economía

En el pasado, el rubro del juego online era una zona gris en el país. Operadores extranjeros ofrecían sus servicios al público local y se llevaban todas las ganancias, sin pagar un solo peso de impuestos.

Pero ahora, los juegos en línea tienen un marco normativo. La legislación argentina establece que cada provincia tiene potestad para regular este sector dentro de sus límites. 

Eso generó un proceso desparejo, ya que la legalización de estas plataformas no ocurrió al mismo tiempo en todo el territorio, sino que cada jurisdicción fue armando su propio esquema normativo según sus tiempos y prioridades.

Buenos Aires y la Capital Federal se pusieron al frente de ese proceso. La Provincia comenzó a entregar licencias y a difundir la lista de operadores habilitados a través del sitio oficial de su lotería, para que cualquier ciudadano pudiera verificar la legitimidad de una página.

Por su parte, la Ciudad cerró su registro de permisos durante 2024 y quedó con once empresas autorizadas bajo supervisión directa del gobierno porteño.

Córdoba también se movió rápido y optó por un camino más riguroso, con controles biométricos en el momento del registro para impedir que menores de edad pudieran crear cuentas.

Mendoza, en paralelo, otorgó hasta siete licencias, habilitó vías formales para reportar irregularidades y puso en marcha campañas orientadas a que los usuarios aprendan a distinguir los sitios legales de los truchos.

El trabajo coordinado entre las loterías provinciales ya mostró resultados concretos. Hacia septiembre de 2024, las autoridades habían conseguido bloquear más de mil sitios ilegales, lo que significó un avance firme hacia un entorno digital más ordenado y seguro.

Lo que ha cambiado en el consumo con el juego online

Hasta no hace tanto, participar de este tipo de entretenimiento requería trasladarse a un lugar físico o sentarse frente a una computadora de escritorio. Hoy, con la mejora sostenida de las redes móviles en el país, alcanza con sacar el celular del bolsillo para entrar desde cualquier lugar y en cualquier momento.

Con más del 90 % de la población accediendo a internet desde un teléfono inteligente, ingresar a estos sitios dejó de ser algo excepcional y se volvió parte de la rutina. 

Son tres los factores tecnológicos que explican esa adopción masiva entre los usuarios argentinos:

  • Integración con medios de pago locales: cargar saldo resulta sencillo porque las plataformas aceptan transferencias bancarias y billeteras virtuales que la mayoría ya usa a diario.
  • Interfaces pensadas para el celular: el diseño está optimizado para pantallas táctiles, lo que hace que registrarse y navegar sea rápido y sin complicaciones.
  • Disponibilidad: al funcionar en formato digital, los sitios están activos de forma permanente, sin importar la hora ni el día de la semana.

Esa facilidad de acceso también redefinió el perfil de quienes participan. Al estar al alcance de la mano, el público se volvió notablemente más joven, y eso abrió un debate que hoy preocupa a buena parte de la sociedad.

Los relevamientos indican que la edad promedio de inicio en estas prácticas ronda los 14 años, y encuestas recientes señalan que uno de cada cuatro estudiantes secundarios usó alguna de estas plataformas durante el último año.

Frente a ese panorama, la misma tecnología que facilitó el acceso está siendo convocada para establecer barreras. Varias provincias y organismos de control impulsan medidas urgentes (como la mencionada verificación biométrica obligatoria) para garantizar que los menores queden excluidos de estos sitios.

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