Fiebre amarilla: Misiones continúa intensificando acciones operativas en terreno y de vigilancia epidemiológica

Ante la aparición de casos de epizootias de primates no humanos en Brasil a causa de fiebre amarilla, en los últimos meses próximos a la frontera de Misiones, el Ministerio de Salud Pública continúa intensificando las acciones operativas en terreno y de vigilancia epidemiológica en humanos y monos carayá y caí en la provincia.

Situación epidemiológica regional

Los últimos casos humanos de fiebre amarilla registrados en Argentina fueron notificados durante las 12 primeras semanas epidemiológicas de 2018, importados de Brasil, ninguno de ellos en Misiones.

Sin embargo, los casos humanos registrados durante los últimos períodos en los estados de São Paulo, Paraná y Santa Catarina en Brasil, junto con las actuales epizootias de primates no humanos próximas a la frontera argentina, marcan el desplazamiento de la enfermedad hacia el sur del país brasilero en dirección a la frontera argentina (Misiones).

Situación que llevó a reforzar las acciones operativas en terreno y la vigilancia en Misiones.

Inmunizar al 100% de la población

Misiones intensificó las acciones de vacunación, monitoreo y registros en todo el territorio provincial.

“La vacunación contra la fiebre amarilla, es una acción que se lleva adelante en la provincia desde hace mucho tiempo, las coberturas acumuladas arrojan un alto porcentaje de la población vacunada contra la fiebre amarilla (95%). Esto genera una protección sanitaria poblacional de relevancia. Siendo la vacuna una de las acciones de promoción y prevención disponible y primordial. Tener susceptibles, implica un riesgo, por ello necesitamos alcanzar el 100 % de coberturas en la primovacunación”, remarcaron desde el área de Inmunizaciones.

También recordaron que “quienes ya recibieron la vacuna contra la fiebre amarilla no necesitan de una segunda dosis. Sólo debe repetirse en aquellos casos en que la persona inmunizada tenía menos de cinco años”.

La primera línea de refuerzo donde se iniciaron los rastrillajes, por parte de los equipos de salud, fueron las zonas más selváticas de la provincia (Noreste, Norte Paraná y Centro Uruguay), al ser consideradas las más expuestas ante la situación epidemiólogo del país limítrofe (Brasil).

Vigilancia epizootias de primates no humanos

Se continua con el trabajo de vigilancia activa coordinado entre los Ministerios de Salud Pública, Gobierno y Ecología.

En las zonas selváticas se trabaja en conjunto con los guardaparques, quienes conocen la zona y están en alerta y reportan la presencia de monos enfermos o que abandonan la manada.

Similar trabajo realiza los equipos de salud en cada rastrillaje al solicitar a los vecinos de zonas rurales a informar ante Salud, Policía o Ecología la presencia de monos enfermos o que abandonan la manada en la zona, a fin de que puedan ser estudiados.

Es importante destacar la importancia de las poblaciones de monos carayá y caí para establecer la circulación del virus. Es que son los primeros afectados y se convierten en claras señales de alerta para las autoridades sanitarias.

Estudio negativo para fiebre amarilla en primate

En Posadas, este año, en la zona del parque industrial, la Asociación Yarará en Acción alertó a las autoridades del Ministerio de Ecología la presencia de un mono carayá muerto. En conjunto con el Ministerio de Salud Pública y el Centro de Alta Complejidad Nacional se estudió al primate, arrojando resultado negativo para la virosis que transmite fiebre amarilla y otros.

COLABORAR EN LA VIGILANCIA EPIDEMIOLÓGICA:

  • Denunciando la presencia de monos carayá muertos en la dependencia más cercana de la Policía Provincial, Ecología y/o Direcciones de Zona de Salud.
  • Ante la presencia de síndrome febril (fiebre, dolores musculares, ictericia (color amarillo de la piel), escalofríos, dolor de cabeza, náuseas o vómitos) acercarse al centro de salud más cercano.

Dos ámbitos de transmisión

La fiebre amarilla tiene dos ciclos de transmisión diferentes: el selvático y el urbano.

El ciclo selvático incluye a los mosquitos Haemagogus y Sabethes (vectores y reservorios) y a los monos (hospedadores). El ciclo comienza cuando los monos son picados por los mosquitos infectados. En este ciclo puede intervenir el hombre cuando, por diversas circunstancias se expone en la selva a los mosquitos Haemagogus y Sabethes infectados, pero son los monos los principales hospedadores del virus

Existe otro mosquito, el Aedes albopictus, que es un potencial vector de la enfermedad. Está presente cada vez en mayor densidad en América (y en Argentina) y se ha comprobado que transmite la fiebre amarilla en Asia y África. Por sus hábitos y características, los especialistas creen que puede ser un puente entre los ciclos selvático y urbano de transmisión de la enfermedad.

El ciclo urbano involucra a otro tipo de mosquito, el Aedes aegypti (vector y reservorio), y a los seres humanos (hospedadores). Cuando una persona que ha sido infectada en la zona selvática viaja a la ciudad y es picada por el Aedes aegypti, dicho mosquito se infecta pudiendo transmitir la Fiebre Amarilla.

Acciones para eliminar criaderos de mosquitos en zonas urbanas

  • Eliminar todos los recipientes en desuso que puedan acumular agua (como latas, botellas, neumáticos).
  • Dar vuelta los objetos que se encuentran en el exterior y pueden acumular agua cuando llueve (baldes, palanganas, tambores).
  • Cambiar diariamente el agua de bebederos de animales, colectores de
    desagües de aire acondicionado o lluvia, dentro y fuera de la casa, cada 3 días. Si fuera posible, utilice en los floreros productos alternativos en lugar de agua (geles o arena húmeda).
  • Mantener los patios y jardines desmalezados y destapar los desagües de lluvia de los techos.
  • Tapar los tanques y recipientes que se usan para recolectar agua.
  • Y para evitar la exposición a los mosquitos se recomienda el uso de ropas de mangas largas, repelentes y mosquiteros.

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