Fulannas Shoes: dos emprendedoras eldoradenses apuestan por la confección de calzados

Durante la pandemia por el Covid-19, muchas personas que no tuvieron el privilegio de realizar home office, quedaron sin empleo o tuvieron una fuerte reducción horaria y salarial. Ante esta situación, algunas de estas personas decidieron apostar al emprendedurismo, ya sea de manera individual o asociándose con otro en igual situación.

Daiana Eggs es una ingeniera forestal que tuvo bastante tiempo libre durante el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO), por lo que decidió juntarse con Ceclia Delgadino, su vecina y también licenciada en Turismo, a quien le redujeron el cincuenta por ciento de sus horas de trabajo, para buscar alguna alternativa económica. Ambas compartían un particular gusto por los zapatos y fue uno de los motivos, además de una potencial amistad que surgiría luego de asociarse para fundar Fulannas Shoes.

Fulannas  Shoes es una marca de zapatos de 100%  cuero vacuno, dónde cada clienta puede personalizar su zapato y hacerlo exclusivo, es decir, que puede elegir los cueros (colores y texturas), así como también la altura de taco. “Esto es lo que nos diferencia de otras marcas el poder tener un zapato único”, explicó Daiana a Economis. “Siempre nos gustó el tema zapatos y en Eldorado no había muchas opciones para elegir”, agregó.

Es por eso que, a mediados de junio del 2020, pandemia de por medio, Daiana decide invitar a emprender en un rubro del cual era aún desconocido para ellas y del cual no sabían qué expectativas tener. “La respuesta de la gente nos sorprendió, el primer mes nos compraron nuestras amigas y familia; luego el boca en boca, que es la mejor publicidad, hizo que amigas de nuestras amigas compren y gracias a las redes sociales fuimos llegando a cada punto de la provincia y hoy un año y medio más tarde hay Fulannas en cada rincón de Misiones”, advierte orgullosa.

No obstante, los inicios no fueron fáciles, ya que durante plena pandemia los materiales escaseaban y eso no les permitía cumplir con los tiempos pactados de entrega, que normalmente son de aproximadamente diez días. Llegaron a tener demoras de más de un mes, pero agradecen a la clientela que supo entender. “Y a medida que vamos creciendo van apareciendo dificultades  propias de dicho crecimiento, que gracias a Dios la vamos sabiendo solucionar”, observó.

En ese mismo período, para iniciar utilizaron ahorros personales y pedían una seña del cincuenta por ciento del valor del zapato a cada cliente para asegurar la venta, una metodología que les resultó satisfactoria a ellas y a sus clientes. “Por eso la seguimos manteniendo, al igual que con las ventas mayoristas, en el momento que nos pasan el pedido nos pagan un 50% del valor total de la compra y cuando les enviamos los zapatos, lo restante… Esta forma de trabajo nos ayudó a generar capital y así poder tener stock constante para la venta minorista”, aseguró.

Ya a fines del año pasado, decidieron generar productos para tener en stock, debido a que cada una tenía su trabajo en paralelo y el dinero que ingresaba al emprendimiento lo guardaban para reinvertir. “Otra de las cosas que motivó al principio del emprendiendo, fue que podíamos hacerlo con nuestros hijos, que aún son chiquitos y siempre están ellos en el medio. Hay veces que se torna un caos y otras donde ellos colaboran por ejemplo con el etiquetado, fotos, entregas y ventas, como el caso de mi hija, que tiene casi 5 años y le vende a sus maestras en el jardín”, confiesa entre risas.

Uno de los puntos claves del éxito de su emprendimiento, es que las clientes tienen la posibilidad de personalizar el zapato a su gusto, una posibilidad que atrapó a quienes actualmente les compran sus productos. “La confección la hacemos en un taller, tenemos gente que se dedica exclusivamente a hacer “magia” y crear artesanalmente todos los FULANNAS, nosotras nos encargamos de pensar los diseños y ellos los hacen realidad, también estamos en lo que es la elección de cueros, combinaciones para los distintos modelos y todo lo que viene después de tener listos los zapatos, tema fotos, ventas, distribución, etc”.

De esta clientela, hay quienes vienen con un diseño en mente, otras piden asesoramiento o eligen algún diseño confeccionado anteriormente para otra persona y que se encuentra publicado en su página de Instagram. “Actualmente no solo tenemos venta minorista sino también mayorista, y llegamos a Entre Ríos (de donde soy oriunda) y también a Corrientes”, resaltó.

Es así que, en la actualidad, producen un promedio de entre 88 pares semanales, teniendo en cuenta las ventas desde enero hasta diciembre. “La producción es variable, hay semanas que salen de taller 100 pares, otras 150. Si no te niego que hay meses que son bastante pobres, pero con las ventas mayoristas estamos llegando a eso”, aclaró.

Con el éxito del emprendimiento, Daiana se dedica exclusivamente a Fulannas, mientras que su socia, Cecilia continúa en la empresa de turismo, aunque ahora sólo tres horas diarias. Además, en el taller trabajan otras 10 personas, al igual que en las empresas mayoristas. Por otra parte, también trabajan con gráfica y transporte, que involucra a más mano de obra.

A pesar del buen presente, Daiana y Cecilia no se conforman y proyectan seguir con el crecimiento paulatino, pero firme. “Para el año próximo, en cuanto a venta minorista, tenemos pendiente nuestra página web para que las ventas se agilicen un poco, aunque hay muchas clientas que, cuando le comentamos esto, nos aconseja que sigamos con la venta más personalizada, como venimos  haciendo hasta el momento, ya que se sienten cómodas y más seguras cuando hay una persona del otro lado respondiéndole y ayudando con la compra. Y en cuanto a venta mayorista, quisiéramos  lograr que en todas las localidades de la provincia haya un local donde vendan muestra marca”, finalizó.

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