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“Hay que fortalecer a la familia rural” planteó Juan Grabois

“Hay que fortalecer a la familia rural” planteó Juan Grabois
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El militante social uniformado con remera y bermudas que castiga a la clase política y a la dirigencia empresarial llegó el viernes por la madrugada a Posadas. Sobre la provincia destacó la diversidad productiva, la alta población rural, pero reclamó que aún falta garantizar el acceso al agua y otros servicios esenciales a muchos misioneros que viven en la ruralidad o en las periferias de las ciudades.

Lo primero que hizo al amanecer de su jornada en la provincia fue acercarse a uno de los asentamientos en Garupá donde charló con los vecinos y prometió acompañarlos en la búsqueda de soluciones habitacionales y de acceso a los servicios.

Juan Grabois es el mejor sinónimo de polémica en el diccionario de la Argentina actual. Cuando aparece su nombre, y últimamente aparece seguido, algunos lo asocian con la toma de tierras, la pobreza, el kirchnerismo, el conflicto de la familia Etchevehere, los planes sociales y el papa Francisco. Pero en un punto no hay discusión alguna: cuando habla, se inquietan los que están a ambos lados de la grieta porque despedaza a la oposición y también es un crítico implacable de lo que el Gobierno no hace o hace mal en materia social.

Cerca del mediodía se acercó a la plaza 9 de Julio de Posadas donde charló con Economis y luego participó de una reunión con dirigentes políticos y sociales de la provincia. Luego viajaría a visitar a unos productores de semillas agroecológicas en Pozo Azul y posteriormente inaugurar una escuela de formación de su espacio, el Frente Patria Grande, en Puerto Libertad.

Grabois, explicó que llegó nuevamente a la tierra colorada para promover el Plan de Desarrollo Humano Integral que propone crear 4 millones de empleos. Propuesta que llevan adelante en todo el país con el Frente Patria Grande.

Destacó que “en la provincia hay gente que está produciendo alimentos sanos para el pueblo. Un modelo productivo contracultural, que resiste el avance del agronegocio transgénico contaminante, que tanto daño le hace a las personas y a la tierra”. Llamó a valorizar este trabajo que “muchas veces es silencioso a veces despreciado y desvalorizado”.

Sobre el Plan de Desarrollo Humano Integral, dijo que es “una propuesta post pandemia basada en una consigna que comparte el Papa Francisco y los movimientos latinoamericanos, que es ‘Tierra, Techo y Trabajo’, lo que cualquier padre o madre quiere para sus hijos: un terrenito donde hacerse una casa y que se puedan ganar el pan laburando”.

Describió el flagelo de las barriadas populares (ubicadas en los cinturones periféricos de las ciudades) donde no tienen acceso al agua, luz o cloacas, bienes esenciales. “Vengo de Punta Alta en Garupá, donde los vecinos que viven hace añares no tienen acceso al agua y deben buscarla en tachitos, eso es impensable en una Argentina que busca integrarse dignamente al mundo”.

“Hay que fortalecer al pequeño productor y campesino para que se quede en la tierra”

Para Grabois es posible lograr un Desarrollo Humano Integral, para ello existen las leyes, los reglamentos y los recursos para hacerlo, pero para eso debe “planificarse teniendo en cuenta cada región, cada provincia, pero debe ser un proyecto de país, que no sea con un fin político. Los que van a disfrutar esas obras son la gente, no los políticos. Yo veo que muchas veces no se regularice una situación de tenencia de tierras para que un puntero o político tenga agarrada a la gente con la excusa que pueden desalojarlos. Pero ya hay leyes y se necesita planificación Estatal y participación civil”.

“Falta ese liderazgo y ese plan donde se diga este año vamos a hacer esto, el año que viene lo otro. Que permita si urbanizar los barrios y generar trabajo. Donde hay trabajo precario regularizarlos y lograr que la gente que trabaje gane dignamente”.

Graficó esta situación planteando que “uno ve en muchas chacras de esta provincia que la gente se parte el alma laburando pero no le alcanza la plata, no le alcanza. Entonces dicen no es sustentable, que se vaya y le deje lugar a alguien que pueda ser productivo. Eso es lo que degrada a la Argentina, hay que hacer como en Europa donde se fortalece a cualquier campesino o productor para que se quede en la tierra, es más para atraer a otros para que ocupen la tierra y no tener esa situación de hipercefalia de cabezas gigantes en las capitales de provincia donde todo el mundo se viene porque no puede desarrollarse en el pago chico donde le toco nacer”.

Describió que en la Argentina desde el regreso de la democracia hubo gobiernos con mayor o menor perspectiva de justicia social, algunos lograron cambios positivos, otros los destruyeron, “pero desde la dictadura para acá tuvimos Estados neoliberales. Tuvimos gobiernos populares que pusieron la prioridad en la gente, pero el sistema siguió siendo neoliberal, que quiere decir: asumir que el mercado va a resolver los problemas y resignarse a que el Estado pierda su capacidad fundamental en términos de desarrollo humano que es la capacidad de planificar“. Para Grabois el Estado neoliberal es solo regulador, sube o baja impuestos, sube o baja coparticipación, “no planifica pensando desde lo humano, a lo sumo tiene un plan económico que no tiene nada que ver con lo humano”.

Para el dirigente social no hay que negar la importancia del capital ni la inversión. Sin embargo plantea que el Plan de todo Gobierno debe incluirlas y además “incluir una interacción entre el Estado y las organizaciones que permita resolver lo que hasta ahora no se pudo”.

“Si el Estado pierde la capacidad de planificar, los que ganan son las fuerzas del Mercado, que son bastante caóticas. Donde siempre pierden los más débiles, mientras que el resto, que son los sectores medios también pierden porque entramos en una situación de incertidumbre, de caos, con la imposibilidad de proyectar las vidas. Una familia hoy no puede pensar un año adelante, porque no sabe si seguirán con empleo”, dijo Grabois.

Explicó que hoy por hoy un joven profesional en Posadas, no podrá acceder a la casa propia salvo que herede. “Porque nadie tiene esos dólares para comprarla. Porque hoy por hoy laburando muy bien no ganas ni mil dólares por mes y un departamento en el centro cuesta alrededor de 50.000 dólares”, describió.

Al ser consultado sobre el proyecto de reforma del Monotributo, Grabois planteó que “todo el sistema de registración esta mal. Hay que cambiarlo todo, vos tenés un restaurante importante acá en Posadas y un barcito chiquito en las afueras de Oberá y las mismas leyes laborales, impositivas, que se suponen que valen para todo el mundo; después tenés un abogado con un Estudio Jurídico importante en el centro y un pequeño productor y tienen el mismo sistema tributario. Es decir hay cosas están mal organizadas”.

Tenemos en el país unos cinco millones de trabajadores que no pertenecen a la economía de mercado, es decir que no son empleados, pero tampoco son empresarios

“No se le puede pedir a un pequeño productor de tabaco por ejemplo que tiene tres o cuatro personas dependientes que tenga las mismas cargas que Alto Paraná. Esas son cosas que pasan hoy en la Argentina”, ejemplificó.

Para Grabois “hay que reordenarlo todo. Lo que no se puede hacer es reordenarlo a la baja. Nivelar a la baja que es lo que piden los grandes capitales o las grandes empresas con el argumento de que las normas duras impiden crear empleo y quieren flexibilizar las leyes laborales para pagarle menos a los trabajadores”.

Afirmó que “los sectores de economías sociales, populares, regionales no pueden estar en un régimen tributario o laboral que sea equivalente al de las grandes empresas que tienen capacidad exportadora o que están integradas al capitalismo global”.

“Que pienso del Monotributo, pienso lo mismo que con muchas otras medidas que se tomaron, que así solas no sirven. Inconexas no sirven”, afirmó el dirigente social, que volvió a insistir en la necesidad de un “plan de Gobierno”.

“Tenemos en el país unos cinco millones de trabajadores que no pertenecen a la economía de mercado, pertenecen a la economía popular. Es decir que no son empleados, pero tampoco son empresarios. Que se inventaron su propio trabajo y lo que ganan con ese trabajo lo usan para su propia vida, no para un proceso de acumulación. Ese sector tiene que tener su propio régimen y ese régimen debe ser de promoción no de castigo por parte del Estado”, afirmó.

Destacó que “Misiones a pesar de todos los problemas que pueda tener es un ejemplo. Acá está mejor repartida la población que en la mayor parte del país. Ojala no pierda ese patrimonio”. Aunque advirtió que ese corrimiento poblacional hacia la metropolis se ve en Garupá donde la gente no puede llegarse a Posadas, pero se queda en Garupá ocupando un pedacito de tierra de forma no muy regular.

Sin embargo valoró que la población está mejor distribuida que en otras provincias. “En la capital tenés el 30% mientras que en otras provincias la capital tiene el 60%. Tenes una población rural de 23% y en el país la población rural es de 7%”, dijo.

Para sostener esta situación, dijo que “hay que fortalecer a la familia rural, la familia que puede vivir en parajes, aldeas, villas o pequeños pueblos del campo. Lo segundo es crear pequeñas ciudades, en puntos estratégicos a partir de proyectos de infraestructura como la ruta de la Seda China o de grandes obras de infraestructura. Pero lo que hay que hacer es planificar como se va a distribuir la población en el territorio, esa es la capacidad que ha perdido el Estado con el neoliberalismo”.

Al ser consultado por la gestión del Alberto Fernández consideró que “es difícil juzgar en un año tan raro y en un mundo tan raro, porque Maradona se murió hace un mes y medio y todos dijimos qué boludo, cómo le van a copar la Casa Rosada y anteayer le coparon el Capitolio a los Estados Unidos. Dicho eso, me quedó gusto a poco en el primer año”.

“Los que hicimos fuerza para que termine el gobierno de Macri esperábamos cambios más profundos. Había mucha esperanza de que se venía la reconstrucción del país. Pero después vino lo que todos sabemos y nos dimos cuenta que el problema no era solo en la Argentina, sino en toda la civilización occidental”, describió Grabois.

Para el la crisis global es “política, sanitaria, económica y ambiental. Hay un problema con las formas de la representación política, hay un sistema institucional que tiene 200 años que debe ser repensado”.

Sobre el año de gestión de Alberto Fernández, dijo que “me cuesta ser justo en una evaluación del Gobierno, pero no veo un plan de actuación. Si veo un gran esfuerzo por salvar los trapos. Creo que el corazón dela gestión está donde debe estar, es decir las intenciones son las intenciones correctas. A veces las intenciones se concretan otras no. Pero lo que me duele es que no veo una perspectiva a mediano plazo, hablo de acá a tres años”.

Afirmó que debe plantearse “que se va a hacer de acá a tres años”. Para él “hace falta un plan maestro que sea política de Estado. Por eso nosotros pensamos nuestro plan de Desarrollo Humano Integral desde el Congreso para que no sea tan fácil cambiarlo según las definiciones y prioridades políticas de los siguientes Gobiernos”.

Afirmó que el primer paso debe ser erradicar la indigencia, “creo que se puede garantizar la tierra, el techo y el trabajo en la Argentina y no es tan difícil, pero hay que dejar de pensar que eso se va a conseguir cuando crezca el PBI. Hacer un loteo de tierra no te cambia el PBI pero le cambia la vida a la gente”.


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