La Sube Misionera, con ventajas ante el modelo nacional

Te roban o perdés la tarjeta SUBE y no tenés forma de viajar en subte. Es demencial que en las boleterías no vendan pasajes ni tampoco tarjetas. Te mandan a comprar una a algún kiosco y no hay en ninguno. Si no hay tarjetas al menos vendan pasajes sueltos”. La queja, de un usuario de Buenos Aires, grafica claramente los problemas de la Sube nacional que se pretende imponer a las provincias. Por estas horas, los usuarios suman además una inédita traba: un paro de tres días de los kioskeros que no recargan las tarjetas en reclamo de un aumento de las comisiones. La Sube Nacional paga solo 0,5 por ciento de comisión a los kioskos. En Misiones la comisión por recargar las tarjetas del Sube Misionero, asciende a 2,5 por ciento. 

No es la única diferencia entre ambos modelos. El transporte local tiene su propio sistema, bautizado Sube Misionero, que tiene beneficios que no se encuentran con la tarjeta nacional.

Además, el Sube misionero cuenta con su propia red de recarga, que funciona hace ocho años en forma ininterrumpida y tres puntos de recarga fácil, en la terminal del Campus de la UNaM y en la de Quaranta y en el centro del shopping de Posadas. 

La Sube nacional, en cambio, presenta precios dispares de acuerdo al lugar, hay faltante de tarjetas, no otorga beneficios a mayores de 70 años ni trasplantados ni beneficios para el transporte de media distancia. Coincide si con el boleto estudiantil gratuito, pero como los subsidios nunca se pagan en tiempo y forma, el beneficio cae en forma recurrente. 

El Sube Misionero cuenta con beneficios para discapacitados con y sin acompañantes, mayores de 70 años, ex combatientes de Malvinas, personas trasplantadas y, el más importante, el Boleto Estudiantil Gratuito, desde el nivel primario hasta el universitario. 

En la Sube nacional, los boletos son con franquicia o descuentos y el usuario debe pagar un porcentaje. En el misionero, el costo es cero y el 51 por ciento de los pasajeros tiene algún beneficio. 

Un detalle más. El validador de la Sube nacional para cada unidad de transporte, cuesta 2.500 dólares, sin contar el costo de los sistemas de recarga. Si el Estado nacional no puede afrontar los subsidios otorgados recientemente al transporte público en las provincias, menos van a poder afrontar los costos de instalación y operación del sistema. Por lo que seguir esperando por la Sube nacional, sólo sería en detrimento de los usuarios que quedan sin beneficios.

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