Lago Escondido: entre la prepotencia del terrateniente británico, los silencios densos y las inacciones cómplices

Indignante que el británico, que con a anuencia implícita o complicidad explícita de gobernantes y responsables de la seguridad y la soberanía nacional, impida el acceso al Lago Escondido, e incluso que haya comprado donde no le correspondía.

Compró una extensa propiedad en un lugar que debe estar vedado a terratenientes extranjeros, por ser área de frontera…además de ser súbdito de la potencia usurpadora de parte del territorio nacional.

Sin ser quien suscribe, un experto en las legislaciones específicas del tema, en algunos pocos comentarios periodísticos trascendió que el muy corrupto y apátrida gobierno neoliberal del macrismo, por decreto (operatoria recurrente de ese grupo político), modificó las leyes que vedan la propiedad a extranjeros en lugares estratégicos, como lo es la frontera con Chile, operando a favor de Lewis, amigo personal de Macri, en cuya mansión junto al lago usurpado, el hoy expresidente tuvo uno de sus recurrentes “descansos”.

Es bien conocido, que la legislación protegió desde siempre, el libre acceso a todos, a lagos y ríos navegables, así como a lugares de gran interés turístico, como es el Lago Escondido, del cual alevosamente, se “adueño” usurpándolo el británico Joe Lewis. Y no es de ningún modo admisible que, como falsa alternativa, se pretexte otro camino de acceso, mucho más extenso y de muy difícil travesía.

Tampoco es admisible que operen patotas armadas, que intimiden e incluso agredan, a quienes quieren ejercer el derecho constitucional de acceder al Lago Escondido por el camino directo, como recientemente lo hicieron con la expedición pedestre que entre sus integrantes contaba con el conocido médico sanitarista y militante de la Causa Nacional, Jorge Rachid, cuya integridad y salud estuvo en serio riesgo, al punto de tener que ser evacuado en un helicóptero, gentilmente cedido por un empresario ajeno al grupo excluyente de Lewis, siendo llevado al hospital de Bariloche.

Hubo muchos testimonios, acerca de las brutales amenazas proferidas por la patota al servicio del intruso u ocupante ilegal extranjero, así como se difundió un vergonzoso audio en el cual el comisario de policía actuante se puso claramente a favor del terrateniente y en contra no solo de la ley, sino de varios fallos judiciales provinciales, que lamentablemente son letra muerta…tales son las fuertes influencias del millonario extranjero. Incluso circuló la noticia, que ese comisario fue ascendido al máximo nivel, como Comisario General o cargo similar. Abonado ese accionar policial claramente por estar cooptado por las influencias de Lewis, hubo testimonios que los dos policías que acompañaron a los expedicionarios, de noche los dejaban solos y a merced de la patota agresiva, pues se retiraban a dormir lejos del campamento de los expedicionarios.

Sin conocer la legislación “fina” del tema, cabe preguntarse si ante la inacción y evidente cooptación de la estructura policial provincial, no debe intervenir de facto una fuerza federal -por caso la Gendarmería Nacional-, para abrir el paso al lago, como es debido, y proteger a los expedicionarios.

De hecho, las acciones perpetradas por el millonario británico, generaron otras controversias, pues desde hace algunos años posee en la zona una extensa pista de aterrizaje pavimentada y señalizada, con una extensión que según trascendió excede en mucho lo necesario para operar con pequeñas avionetas, que son las usuales en establecimientos rurales patagónicos.

¿Por qué la construyó y por qué fue autorizada? Nunca hubo ninguna opinión calificada que lo explique, o al menos no trascendió.

Otros casos diferentes pero que también fueron lesivos a la soberanía nacional, fueron los siguientes. La compra de grandes extensiones en el Iberá, por parte del magnate estadounidense Douglas Tompkins, en las cuales en su momento trascendió que también impedía o dificultaba el paso a pobladores y eventuales excursionistas.

En la crisis terminal de 2001 – 2002, las dos blondas voceras de la oligarquía que operaban desde la televisión portuaria, Mirta y Susana, en tonos lastimeros y como para ir generando consenso y resignación, argumentaban que “no queda otra alternativa que canjear la enorme deuda externa, por territorios”, indicando que enajenar La Patagonia era una “necesidad” para salir de la crisis. Y nadie, ni siquiera los muy vociferantes del pseudo patriotismo declamativo, los patrioteros de bandera, le salieron al cruce.

Como claro acto de miserable traición a la Patria, el exgobernador mendocino y presidente de la Unión Cívica Radical (subsumida como subordinada al macrismo), Alfredo Cornejo, con total desfachatez se expresó y operó para perpetrar la separación de Mendoza y Córdoba, cuyas secesiones del territorio y soberanía nacional difundió como un objetivo “deseable y positivo” (esas palabras son contextuales, no textuales). Vergonzoso y execrable. Cornejo contó con los silencios cómplices del arco neoliberal y de los tinterillos al tanto por cuanto al servicio de los mismos. Pero fueron muy escasas o tal vez silenciadas por “la gran prensa” (cooptada por ese sector político antinacional y claramente puesta al servicio de los dictados de ambas embajadas anglosajonas), las opiniones que le salieron al cruce.

Muy pocas repercusiones en contra, por parte de quienes se dicen parte de lo Nacional y Popular. Pero vergonzoso total el accionar de los uniformados de mentalidad procesera (el grueso de los retirados y muchos de los en activo), pues guardaron densos silencios cómplices; e incluso algunos opinantes recurrentes, como cierto oficial de alto rango, de pretendida engolada redacción, en su claro afán de operar a favor del antiperonismo visceral de los sectores gorilas y de la oligarquía retrógrada, tuvo la desfachatez de alabar al impresentable y destructor intencional por entonces Presidente Argentino Macri, cuyas acciones ya no dejaban duda alguna de su accionar en contra de los Intereses Nacionales, e incluso operando con el objetivo de mínima de retrotraernos al arcaico e inviable país – estancia del siglo XIX, pero con el objetivo de máxima de perpetrar la disolución nacional; incluso burlándose abiertamente de toda expresión de soberanía nacional.

Sin duda, muchos argentinos seguimos defendiendo valores esenciales, como el sano patriotismo. Pero el denso aparataje comunicacional al servicio de la antipatria y todo tipo de presiones de esos poderosos intereses (incluyendo a los tinterillos mercenarios), dificultan en grado sumo alertar de estos graves peligros, a buena parte de los compatriotas, anestesiados o confundidos en grado sumo, por persistentes campañas de difusión y de cooptación cultural solapadamente antinacional. 

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