24.02.2022 densas nubes hacen presagiar lluvias que aliviarian la critica situacion.

Llueve en octubre y la Pampa Seca envidia a Misiones

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Octubre lleva más de 200 mm de lluvia acumulada y las Cataratas del Iguazú no están exentas del fenómeno, habiendo aumentado más de 10 veces su caudal en los últimos días.

Parecen tan lejano aquellos días de escasez hídrica en un contexto así y los cultivos como la yerba mate reflejan una asombrosa y rápida recuperación que alientan a ver un futuro de abundancia y plena producción. 

Ahora bien, de acuerdo al registro de lluvias mensuales realizado por la Estación Experimental Agropecuaria Cerro Azul, durante octubre de 2021, las lluvias habían también alcanzado promedios de entre 200 y 250 mm, y ya para diciembre habían registrado un derrumbe que se trazó en menos de 50 mm. Dado estos antecedentes creo muy conveniente ser discretos a la hora de celebrar éstos actuales regímenes pluviales. 

En primer lugar debemos determinar qué es lo que está sucediendo en términos macro con el clima.

Según el SMN está sobre nuestro país un fenómeno conocido como “La Niña”, pero ¿qué es exactamente éste particular episodio del Cambio Climático?

Se trata de una intensificación de los vientos Alicios en el Pacifico Ecuatorial que desequilibra el tránsito de las aguas templadas en superficie del océano, dando por resultado un enfriamiento en costas como las de Perú y Ecuador. Así, la habitual humedad de ésta parte del océano deja de ingresar al continente, con el agravante de no existir tampoco una succión estable de la Bomba Biótica de Humedad Atmosférica producto de la deforestación de la Mata Atlántica. El resultado es falta de lluvias. 

Según el INTA, en Misiones, La Niña aparece por primera vez en el periodo comprendido entre los años 2004- 2012, y continúa hasta nuestros días con matices de intensidad. Este primer período que arranca en 2004 sólo puede ser percibido en base a los registros estadísticos comparables de información agro meteorológica disponibles por la institución y que datan de 1967. Gracias a esta unidad de medida podemos saber que La Niña empieza en el 2004 pero no pudo ser percibido a simple observación ya que la falta de lluvias estuvo asentada en períodos de temperaturas medias estables, es decir, la evapotranspiración no era lo suficientemente intensa para que se llegue a registrar fenómenos extremos como incendios de gran escala. 

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Cosa que sí ocurrió en 2021. ¿Por qué? Porque a la escasez de precipitaciones se sumó un registro récord de temperatura de 41.4, igualando la máxima histórica de diciembre de 1985.

La combinación de inédita radiación solar con los registros de baja humedad relativa dieron por resultado un cóctel idóneo para el desastre. 

Desde abril los valores de precipitaciones se derrumbaron en la provincia, pero no se nota dado que coincide con temperaturas aún no intensas, lo cual crea este micro clima productivo promisorio. 

De acuerdo al SMN, se mantendrá el enfriamiento en el Océano Pacifico Ecuatorial, permitiendo pronosticar para noviembre y diciembre un 89% de probabilidad de que se mantenga el fenómeno de La Niña. A esto se le suma que éstas máximas en la temperatura se mantendrán como tendencia en cifras muy elevadas.

No debe creerse tampoco que el escenario se va a modificar después de diciembre, solo se señala que hasta ahí es hasta donde sabemos, dado que los pronósticos sólo remiten a un período comprendido por el lapso de tres meses.

En otras palabras, el actual clima está signado por el Cambio Climático y por ende las actuales y benditas lluvias no deben hacernos olvidar que se trata de una oportunidad para hacer los deberes en materia de reservorios, restauración de cuencas y manejo de vertientes. 

Entre diciembre de 2021 y febrero, se batieron todos los récord de los que se tienen registro, con -313.8 mm según la Estación INTA Cerro Azul. 

En suma, de mínima, cabe ser precavidos e inteligentes a la hora de programar nuestras labores culturales. Estrategias como las que brinda la agroecología en materia de cubiertas de nuestros suelos e implantación de nativas en los cuadros, no debe dejar de ser considerado como estratégicos métodos de adaptación y resiliencia. 

Es un octubre maravilloso. Eso es innegable. Si nos comparamos con la situación que padece el agronegocio en la ex “Pampa Húmeda”, donde según el mismo diario La Nación dejaba recientemente entrever que, los cultivos de trigo están siendo destinados a pastura por la falta de lluvias que arruinó completamente la cosecha y que ésta situación, como vimos con los pronósticos del SMN, no va a mejorar al parecer para la subsiguiente campaña con soja. Podemos decir así que Misiones está, en este contexto, claramente en el mejor de los mundos.

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Todo lo antedicho no hace más que ratificar el hecho de que el Cambio Climático nos empuja a una transición hacia la agroecología. Una transición que demanda, entre otras cosas, la aceptación plena y consciente del imperio de un nuevo orden natural en el que nos estamos jugando la supervivencia, y en el que la provincia viene siendo un ejemplo para el mundo entero con políticas y legislación de vanguardia. 

Basta ver simplemente el mapa satelital de Misiones y comparar con los territorios vecinos, para notar con incuestionable contundencia lo bien que hemos venido haciendo las cosas en materia de conservación y producción. El desastre ambiental lo ocasiona un enemigo muy poderoso y su escala es planetaria. No podemos desde aquí hacer más que seguir cuidando nuestra biodiversidad pero será ésta siempre una batalla muy desigual. El terreno de combate no es más que éste, en el que se disputa la vida y la muerte como modelos de humanidad. Misiones eligió la vida, conservando en vez de destruir. Una elección que nos coloca en la necesidad de estar a la altura con valentía y decisión. No importa el desastre que la sociedad de consumo le haya ocasionado al planeta y no importa que el clima nos imponga estas crueles reglas de juego. No importa que el cambio climático nos amenace, nosotros, los misioneros vamos a resistir.

No es el mejor de todos los mundos, es el mejor de los mundos que pudimos construir, para nosotros y para toda la humanidad. 

Hoy, en este octubre llueve en Misiones y no es casualidad, es el fruto de aciertos en los diagnósticos políticos e institucionales. Llueve en octubre aquí y no en la zona pampeana, porque decidimos conservar. Si la Nación y el mundo nos ayudaran en esta empresa, y pudiésemos incluso ampliar nuestras reservas naturales con reforestación masiva, tal vez sea posible que no tengamos más esta amenaza constante de La Niña al menos en Misiones y que en octubre también llueva en el resto del país.

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