Macri recibe hoy a la Mesa Forestal pero es difícil que alguien le diga a viva voz en la Casa Rosada: “¡Presidente, hagan algo!”

Hoy desde las 16 en la Casa Rosada se realizará la 7º reunión de la Mesa Forestal, que estará presidida como siempre por el presidente Mauricio Macri. Se trata del primer encuentro del 2019.
En la reunión se van a tratar distintos temas, pero principalmente aquellos que importan a las grandes industrias y capitales forestales. En cambio, van a tener muy poca representación las pymes madereras, que son las que típicamente están pasando lo peor de la crisis y corren peligros de despidos masivos y cierres.
Hace un mes las industrias del Alto Paraná realizaron una cumbre en Eldorado que tuvo por objetivo poner sobre el tapete el crítico momento por el que pasan muchas de estas firmas, a punto de empezar a cesantear personal, según dijeron empresarios que asistieron a la reunión y que dialogaron con Economis en ese cónclave realizado en la sede de Amayadap.
Sin embargo, de esa realidad cada vez más cruda, llega muy poco o una versión muy “edulcorada” a la Mesa Forestal presidida por Macri. Además, entre la última reunión celebrada en noviembre pasado y este encuentro, la crisis se agudizó. A partir de una inflación imparable y una política del Banco Central con tasas que hacen estragos entre las firmas pequeñas.
Los más grandes
El sector es heterogéneo y la Mesa Forestal, si bien tiene representación indirecta de las pymes madereras, está liderada por cámaras como Afoa y AFCP que responden a gigantes como Arauco Argentina, Celulosa Argentina y Ledesma. Es decir, los grandes capitales forestales.
Tomar conciencia de la crisis y sus posibles efectos en el empleo
En aquella reunión de Eldorado de hace un mes, liderada por el flamante titular de Amayadap, Román Queiroz, los empresarios buscaron que los políticos de todos los partidos tomaran conciencia de la gravedad de la situación y a partir de eso tomen cartas en el asunto para aliviar a las empresas en temas como las tarifas de la energía o la excesiva presión impositiva.
En cambio, esta tarde en la Casa Rosada es más dificil que se “cuele” alguna de esas demandas, por parte de algún empresario con mucho coraje que se anime a decirle a Macri: “Hagan algo”, como sucedió hace unos días con el obrero de la construcción que encaró al Presidente mientras visitaba una obra.
Temario sin Temerarios
Algunos de los temas a tratar en el encuentro serán la prórroga a la ley 25.080 que ya es un hecho, los avances en la implementación de bitrenes para los costos logísticos y los avances en la concesión del Puerto de Posadas y el proyecto para reactivar el puerto de Ituzaingó.
Macri hace un seguimiento muy pormenorizado del -por ahora- frustrado intento de Misiones en concesionar su puerto a tal punto que empezó a alentar a empresarios forestales y fluviales desilusionados con ese proceso, a que trabajen en la alternativa de Ituzaingó. Aunque no como dos terminales que se excluyan, sino como dos puntos que en el futuro pueden trabajar en forma complementaria.
Asimismo, el CEO de Arauco Argentina, Pablo Mainardi, expondrá sobre los Proyectos de Ley Promoción de Inversiones en Grandes Proyectos Foresto-Industriales y el Proyecto de Ley para reglamentar el Art. 61 de la Constitución de Corrientes.
Mainardi pelea desde la llegada de Macri para que el Grupo Arauco realice una inversión importante en una nueva industria celulósica. Sin embargo, los chilenos ya avisaron el año pasado que por ahora “no tienen pensado” invertir en la Argentina. En rigor, no están haciendo nada distinto que el resto de los grandes grupos que estudiaban proyectos en el país, con excepción del sector de la energía.
Ambas iniciativas que comentará Mainardi son las que la industria pastera quiere modificar para flexibilizar la tenencia de tierras por parte de inversores extranjeros, lo cual -sostienen- facilitaría la llegada de desembolsos.
El titular de Apicofom, Guillermo Fachinello, también desarrollará uno de los puntos, referido a la construcción de viviendas con madera. Hay que ver cuánto espacio le dejan a Fachinello para decirle al Presidente las cosas que -quizás-, no desea escuchar en este momento.
Y esto no es responsabilidad solo de Fachinello, los funcionarios y demás empresarios también tienen que prestar el apoyo para que en ese espacio se puedan debatir temas críticos.
La Mesa Forestal arrancó como bastante impetu en septiembre de 2017, liderada por Luis Etchevehere que la prohijó desde la presidencia de la Rural y luego la apuntaló desde el “otro lado del mostrador”, cuando poco después asumió en el ministerio de Agroindustria.
La idea principal era despejar escollos para la llegada de grandes inversiones en industrias pasteras. Misiones y Corrientes tienen materia prima de sobra y la demanda está. Y Macri vio acá la posibilidad tangible de que durante su mandato se decidan grandes proyectos con desembolsos por miles de millones de dólares.
Pero luego sobrevino la crisis financiera y se alejaron las posibilidades de concreción de esos proyectos, al menos durante el actual mandato.
La Mesa perdió fuerza y a pesar de que se sigue convocando, o bien nadie quiere llevarle a Macri más problemas de los que ya tiene, o bien se genera un clima tal que a cualquiera es mirado torvamente por algún  ministro si le da al Presidente una mala noticia. Economis sabe de algunos empresarios que dejaron de asistir a esos encuentros por considerar que se “habla mucho y no se resuelve nada”.
Una verdadera lástima. Porque a esta altura lo mejor que puede hacer la Mesa Forestal es entregarle a Macri un diagnóstico crudo y real de lo que está sucediendo. Y para eso se necesitan empresarios que hagan de tripas corazón y se la jueguen adelante de todos, ignorando las miradas de espanto de los funcionarios y ministros que se revuelven en sus asientos incómodos.
No es muy dificil, ni siquiera hay que ser muy técnico. La síntesis perfecta podría ser más o menos así: “Presidente, por favor, hagan algo”.
Es preferible tirar “la bomba” y disolver ahí nomás la mesa, a seguir reuniéndose para tratar un temario y emplear un tono que cada vez va quedando más alejado de la realidad diaria de las pequeñas empresas del sector.
 

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