El jefe del bloque del PRO en el Senado, Martín Goerling, respaldó la posibilidad de que el partido tenga un candidato presidencial propio para las elecciones de 2027. Además, consideró válida la decisión del exministro de Economía Hernán Lacunza de comenzar a mostrarse como una alternativa electoral.
Goerling habló en Radio Futurock y se refirió al debate interno que atraviesa el PRO mientras mantiene conversaciones con La Libertad Avanza. En ese marco, planteó que el partido debe definir su estrategia electoral sin descartar la construcción de un espacio propio para competir en los próximos comicios.
“Yo creo que el PRO tiene que tener un candidato propio”, afirmó Goerling.
En ese sentido, Goerling señaló que una parte del PRO busca construir un frente electoral diferente al oficialismo. “Hay una gran parte del PRO de todo el país que quiere que el PRO tenga su candidato, que arme un frente electoral con otro esquema que no sea con el presidente Javier Milei”, explicó.
Las declaraciones de Goerling se producen mientras el PRO y La Libertad Avanza avanzan en conversaciones para coordinar su trabajo legislativo y analizar un posible acuerdo electoral. Sin embargo, el senador aclaró que la discusión sobre el futuro de ambos espacios todavía no está cerrada.
“Es una discusión que todavía no está zanjada. Falta mucho para las elecciones presidenciales”, sostuvo. De esta manera, dejó abierta la posibilidad de que el PRO avance con una candidatura propia antes de definir si finalmente habrá una alianza con el oficialismo de Javier Milei.
Goerling también se refirió a la discusión por las PASO y señaló que, en principio, el PRO mantiene la postura de conservarlas como herramienta electoral. No obstante, consideró necesario introducir modificaciones, como revisar su obligatoriedad y los pisos electorales.
El Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora de julio muestra que la gestión presidencial tocó su nivel más bajo desde hace más de un año y la imagen negativa del Presidente trepó al 58,5%. Pero el desgaste no encuentra destinatario: la principal figura opositora arrastra un rechazo casi idéntico, ninguna figura del propio oficialismo ofrece recambio y la proyección hacia 2027 se dibuja, por ahora, sin ganadores claros.
La aprobación de la gestión de Javier Milei cerró julio en el 31,4%, su registro más bajo desde septiembre de 2025 y a más de 13 puntos del 45% que había alcanzado en febrero último, cuando por única vez en el año empató con la desaprobación. Desde ese pico la curva se invirtió sin pausa: el rechazo a la gestión volvió a expandirse hasta el 58,8%, de modo que hoy casi seis de cada diez argentinos desaprueban lo que hace el Gobierno nacional. La distancia entre aprobación y desaprobación —más de 27 puntos— es de las más amplias del año y describe a un oficialismo que perdió la iniciativa sobre el humor social.
El dato no es un traspié aislado sino la consolidación de una tendencia que ya lleva cinco meses. La ventana de febrero, cuando la gestión pareció encontrar un punto de equilibrio, quedó atrás: marzo abrió un ciclo descendente que no tuvo recuperación. La secuencia es elocuente por su regularidad. La aprobación pasó del 45% en febrero al 38,5% en marzo, y de allí a los registros del 33,1% y del 32,2% de los meses siguientes, hasta el actual 31,4. Para una administración que construyó su legitimidad sobre la promesa de un ordenamiento económico, la erosión sostenida del respaldo a la gestión es el síntoma más elocuente de que el consenso inicial se está agotando.
Conviene subrayar lo que estos números significan en clave política. No se trata de una desaprobación coyuntural asociada exclusivamente a una medida puntual, sino de un desgaste que se sostiene en el tiempo y convive con un rechazo presidencial consolidado. En julio, Javier Milei alcanzó un 58,5% de imagen negativa, mientras su imagen positiva cayó al 30,9%, profundizando una tendencia de deterioro que se observa desde comienzos de año.
En este escenario, la dimensión económica aparece como uno de los principales factores explicativos del malestar social. El 61,8% evalúa negativamente la situación económica del país, el 42,8% hace lo propio con su situación personal, el 61,9% tomó algún tipo de deuda en los últimos seis meses y el 66% agota sus ingresos antes o hasta el día 20 del mes. La pérdida de poder adquisitivo y el endeudamiento para sostener gastos básicos configuran una experiencia cotidiana de restricción que trasciende la percepción individual y se transforma en un diagnóstico colectivo. Este descontento económico, más que los episodios políticos puntuales, parece estar consolidándose como uno de los principales canales a través de los cuales el malestar social termina trasladándose al gobierno de Javier Milei.
El deterioro de la gestión se refleja, casi en espejo, en la imagen personal del Presidente. Milei cerró julio con casi 28 puntos de diferencial negativo y así se convierte en la figura con el balance más desfavorable de todo el relevamiento. Gestión e imagen ya no se distinguen: quien desaprueba lo que hace el Gobierno también rechaza al Presidente, y viceversa. La positiva, que en febrero llegaba al 47%, perdió 16 puntos en el transcurso del año sin que el rechazo diera un solo respiro.
La segmentación revela con precisión dónde resiste y dónde se profundiza el rechazo a Milei. Por edad, conserva su mejor desempeño entre los menores de 40 años, donde la imagen positiva alcanza el 38%. A partir de esa franja, el rechazo se ubica por encima del 58% y llega al 59,6% entre los mayores de 60 años. Esta distribución etaria resulta significativa porque muestra que el deterioro de la imagen presidencial no es homogéneo: mientras el núcleo que aún sostiene al Presidente es predominantemente joven, los segmentos de mayor edad presentan los niveles más elevados de desaprobación.
El cruce con las variables económicas permite profundizar esta lectura. Entre los jóvenes, el endeudamiento, la situación laboral y la capacidad de los ingresos para sostener los gastos cotidianos presentan los niveles más críticos. El 77% afirma haber tomado deuda en los últimos seis meses, principalmente para cubrir gastos básicos y tarifas, mientras que el 42,7% manifiesta algún grado de dificultad para afrontar esas obligaciones, desde atrasos en algunas cuotas hasta la imposibilidad de pagarlas. A su vez, el 82,5% señala que sus ingresos familiares se agotan antes o hasta el día 20 del mes. El dato adquiere mayor relevancia al observar el mecanismo de financiamiento: mientras el 19,6% del total de los encuestados declara haberse endeudado mediante prestamistas o financieras informales, entre los jóvenes este porcentaje asciende al 35,8%. El cuadro que surge es claro: un segmento que enfrenta mayores dificultades laborales y de ingresos, no llega a fin de mes y recurre crecientemente al endeudamiento —en una proporción significativa, dentro del circuito informal— para sostener el consumo y cubrir gastos básicos. La persistencia de estas condiciones abre una pregunta central hacia adelante: si el deterioro de empleo, ingresos y endeudamiento continúa, ¿cuánto tiempo podrá sostenerse el respaldo político del electorado joven al Gobierno?
La brecha de género es todavía más filosa. Entre varones la positiva alcanza el 36,8%, pero entre mujeres cae al 25,1% y la negativa escala hasta el 65,9%: casi 15 puntos de diferencia según el sexo del encuestado, una de las grietas más pronunciadas de todo el estudio. La geografía completa el mapa: el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) lo castiga con un 63,6% de imagen negativa, muy por encima del interior del país, donde su rechazo es sensiblemente menor. El perfil de mejor imagen del Presidente queda así nítidamente dibujado —varón, menor de 40 años, del interior— y el de peor es su reverso exacto: mujer, mayor de 40, del conurbano y la Ciudad de Buenos Aires. Esa polarización sociodemográfica es, en sí misma, un dato político: define con precisión quirúrgica dónde el oficialismo conserva base y dónde la ha perdido casi por completo.
El desgaste presidencial no encuentra heredero
Si el oficialismo se desgasta, la hipótesis más intuitiva sería que la oposición recoge ese descontento. Los datos de julio la desmienten con claridad: el rechazo a Milei no se transfiere a ninguna figura alternativa. El desencanto es transversal y alcanza a todo el arco dirigencial, sin excepción. Ninguno de los dirigentes medidos —ni de la oposición ni del propio oficialismo— logra perforar el umbral del 50% de rechazo, lo que configura un escenario de desconfianza generalizada antes que de recambio.
Axel Kicillof, la principal referencia opositora medida, registró un 51,5% de imagen negativa contra un 35,4% de positiva, el segundo diferencial más adverso del informe. Su estructura de apoyo es, sin embargo, casi el negativo fotográfico de la de Milei: donde el Presidente se hunde, el gobernador bonaerense mejora. Su positiva crece con la edad —del 21% entre los más jóvenes al 41% entre los mayores de 60— y rinde claramente mejor entre mujeres (43%) que entre varones (28%, con un 58% de negativa). Geográficamente su terreno es el AMBA, con un 41% de positiva, coherente con parte del territorio que gobierna, mientras que en el interior del país el rechazo trepa al 56%. Ese perfil, anclado con fuerza en su propio electorado, es a la vez su fortaleza y su límite: le garantiza un piso, pero le impide proyectarse como alternativa de alcance nacional.
Patricia Bullrich, desde el oficialismo, tampoco ofrece una imagen capaz de descomprimir el desgaste presidencial: acumula un 50% de imagen negativa frente a un 36,6% de positiva. Su rasgo distintivo es la estabilidad. A diferencia del resto de las figuras medidas, su valoración se mantiene pareja en torno al 35-38% en los tres tramos etarios, sin gradiente por edad, lo que sugiere una dirigente ya plenamente conocida y catalogada por el electorado, con escaso margen de sorpresa en cualquier dirección. Mejora entre varones —donde queda casi en empate, con un 41% de positiva— y en el interior, mientras que entre mujeres el rechazo asciende al 56% y en el AMBA alcanza el 58,1%. Su figura confirma que el problema de imagen del oficialismo no se agota en el Presidente.
Myriam Bregman constituye la única excepción del tablero: es la única dirigente con diferencial de imagen positivo, con un 43,1% de positiva frente a un 40% de negativa. Su fortaleza tiene un epicentro claro en el género —entre mujeres alcanza el 53% de imagen positiva, el registro más alto de cualquier dirigente en cualquier segmento de todo el informe— y se distribuye de forma pareja por edad, con un leve pico incluso entre los mayores de 60, lo que desmiente la idea de que su valoración sea un fenómeno exclusivamente juvenil. Rinde mejor en Buenos Aires y en CABA, no así en el interior. Su caso, sin embargo, encierra una paradoja que se despliega en la proyección electoral: la buena imagen no se traduce, todavía, en volumen de voto.
Rumbo al 2027: pisos bajos y techos que no despegan
La proyección de voto para 2027 confirma y profundiza el diagnóstico de estancamiento. Milei exhibe el perfil más polarizado del tablero: combina el piso más firme —24,1% declara que “seguro lo votaría”— con el techo de rechazo más duro, un 57,1% que asegura que “jamás lo votaría”. Es el retrato de un votante fiel pero encapsulado: su núcleo resiste con convicción, aunque el rechazo que lo rodea le impone un límite temprano a cualquier ampliación. En términos estratégicos, Milei conserva capital propio, pero carece de la disposición latente necesaria para crecer.
Enfrente, el cuadro no es más alentador. Kicillof aparece apenas por encima en disposición positiva —26,2% de “seguro lo votaría”— pero arrastra a la mitad del electorado (50,7%) que “jamás lo votaría”, un techo que delata las dificultades del peronismo para trascender su propio núcleo territorial. Bregman es, a la vez, la mejor valorada del informe y la menos votada: su intención de voto duro es la más baja de los cuatro, apenas un 12,3%, con un rechazo del 50% que la confina al terreno de la simpatía sin conversión electoral. Es la paradoja típica de las figuras de nicho —despierta adhesión sin volumen— y explica por qué su buena imagen no altera el mapa competitivo.
La conclusión política del bloque es contundente. La Argentina de julio no exhibe un traspaso de poder en marcha sino un desgaste generalizado de la representación: cae el oficialismo, no sube la oposición y el electorado, lejos de migrar ordenadamente hacia una alternativa, reparte rechazos en todas las direcciones. Ninguna figura, oficialista u opositora, muestra hoy un techo competitivo de cara a 2027. El escenario es de desencanto sin destinatario, y en esa ecuación reside la principal incógnita del ciclo político que se abre: la caída de Milei está a la vista de todos, pero por ahora nadie logra convertir ese desgaste en construcción propia.
Sobre el estudio
Los datos surgen del Monitor de Opinión Pública (MOP), un estudio desarrollado desde Zentrix Consultora con el propósito de relevar percepciones políticas y económicas de la población residente en la Argentina. El relevamiento, correspondiente a la medición de julio incluyó 1.468 casos válidos con cobertura nacional y se realizó entre el 21 y el 30 de julio de 2026. Se hizo mediante un diseño muestral ponderado por región, edad, sexo y voto declarado (balotaje presidencial de 2023 y elecciones legislativas de octubre de 2025) según el último padrón electoral. La recolección de datos se efectuó a través de un cuestionario autoadministrado en línea, con difusión controlada y posterior depuración de registros inválidos. Bajo estas condiciones, el margen de error teórico se estima en ±2,1%, con un nivel de confianza del 95%. Los resultados no deben extrapolarse a niveles subnacionales sin la debida cautela metodológica.
Vergonzoso y totalmente apátrida el accionar del gobierno libertario, el cual prácticamente sin solución de continuidad persiste y profundiza la entrega total de soberanía, ubicándonos como cipayos subordinados totales al Bloque Atlantista, en particular a EEUU, Reino Unido e Israel.
Resulta muy claro, y a esta altura indudable, que Milei odia a Argentina y desprecia en grado visceral, a los argentinos.
Abundan declaraciones y acciones que permiten sostener, holgadamente, esa afirmación, como aquella expresión de “soy el topo que busca destruir el Estado desde adentro”. Es necesario recordar que SIN ESTADO NO HAY NACIÓN, Y SIN NACIÓN NO HAY PATRIA. O sea que el presidente y sus secuaces, operan para hacer desaparecer a la República Argentina.
Si es por acciones brutalmente anti argentinas que muestran el genocidio económico, abundan, pudiendo citarse -sin agotar el frondoso listado-, el empobrecimiento masivo, el aumento de marginados que son expulsados a vivir en la calle, los salarios y jubilaciones con poderes adquisitivos degradados mes a mes, los hospitales públicos de importantes aportes a la salud pública y las prestigiosas Universidades Nacionales, soportando fuertes recortes presupuestarios, las imprescindibles obras públicas totalmente paralizadas, la apertura aduanera total que nos inunda con productos importados y derrocha divisas, y el alevoso e impagable endeudamiento externo; además de resignar soberanía en ríos interiores, en el Mar Argentino, entre otros hechos deleznables.
Claro está que, de mínima, libertarios y secuaces tienen el también muy apátrida objetivo, de hacernos involucionar, a la fuerza y como sea, al antes absurdo y hoy inviable, pseudo país de economía forzosamente primarizada, con población casi toda analfabeta y muy pobre, sin coberturas sociales y escasos sistemas sanitarios al alcance de esas mayorías, que éramos alrededor del 1900; y en lo geopolítico, en esos años fungíamos como dócil marioneta subordinada al por entonces muy poderoso Imperio Británico.
La oligarquía mega terrateniente, muy conforme con ese rol de subordinación total, demostrando y jactándose de practicar una anglofilia total, apenas salpimentada con huecas expresiones de patrioterismo declamativo.
Con una ferocidad solo asimilable a procesos de exterminio perpetrados por poderes imperiales brutales cegados por el odio, sin pizca de respeto al ser humano; libertarios y secuaces practican un genocidio económico, un desguace estatal total e irracional, y un alevoso industricidio y tecnicidio (desguace de entes técnicos y científicos); enmarcado todo en una vergonzosa genuflexión respecto a las potencias referentes del Bloque Atlantista.
A todo eso se agrega en casi ininterrumpida cadena, el accionar gubernativo, marcado por sucesivas medidas que crearon desde el comienzo de su gestión, el cuadro socio económico general desastroso, empobreciendo a las grandes mayorías de nuestro pueblo, en un siniestro proceso que puede definirse como de genocidio socio económico en plena perpetración.
Fueron causantes de muertes, por varias causas (interrupciones de tratamientos de enfermos oncológicos y de otras patologías severas); accidentes carreteros, provocados por el deterioro de nuestras rutas, carentes de todo mantenimiento; jubilados y pensionados, que por sus bajas retribuciones carecen de capacidad monetaria para adquirir sus medicamentos, e incluso problemas por la deficiente alimentación, por iguales causas; severos deterioros de salud y seguramente varias muertes, sufridas por el creciente número de argentinos que viven en las calles, los cuales además de la miserable situación, suelen soportar malos tratos, alentadas esas aberraciones por algunos intendentes libertarios y por el nulo accionar al respecto de los organismos nacionales.
La destrucción masiva intencional, se puede constatar en medidas sociales y laborales en contra de los asalariados, que nos retrotraen más de un siglo a las miserable condiciones sociales de aquel contexto semifeudal, “añorado” por oligarcas y sectores ultra conservadores y ultra liberales en lo económico; mientras que el R.I.G.I. y el R.I.G.I. acentuado, nos reducen a un rol de enclave económico apto para ser saqueado y destruido impunemente, en un contexto incluso peor a alevosas maniobras de apoderamiento de nuestras riquezas, perpetradas en el muy negativo período noventista (menemato y delarruato); y también superando las aberraciones en contra de los Intereses Nacionales, cometidas en la nefasta década infame (1930-1943).
Son tantas las acciones y conductas aberrantes, en continua y renovada ejecución, por parte del gobierno libertario y sus secuaces, que se podría escribir una enciclopedia; además del hecho evidente, que Argentina parece ser y padecer el experimento a nivel mundial, fogoneado por el Consenso de Washington y sus derivados, para evaluar y ejecutar cómo destrozar y desguazar totalmente a un Estado Nacional.
En mérito a la brevedad, se exponen solo algunas de esas acciones de cipayismo reconcentrado, que nos meten en el lodo de la ignominia y en la vergüenza, burlándose de los argentinos con sentido de Patria, dolidos y escandalizados por tales niveles de infamia y de pisoteo de soberanía con total desparpajo.
– Groseros insultos al presidente de Brasil, demostrando no solo el ya conocido nivel de ordinariez de Milei, sino también acentuando las profundas dudas acerca del estado mental del presidente libertario. El respaldo de su gabinete y colaboradores cercanos del verborrágico presidente, los hace cómplices de ese deplorable accionar de política exterior. Los insultos a Lula son la contracara de la genuflexión demostrada respecto a EEUU, el Reino Unido, e Israel. – Banderas extranjeras enarboladas en nuestro Monumento a la Bandera, configurando eso una clara burla a Nuestra Enseña Patria, y una acción atrevida en el contexto de degradaciones intencionales a Nuestro Patriotismo. – Cipayismo reconcentrado cabe calificar al accionar gubernativo en el muy sensible tema de Malvinas. La Ministra de Seguridad Nacional se refirió en tono despectivo, a “los mapitas de Malvinas”, avalando las presiones de la FIFA (ente que demuestra ser herramienta del accionar imperial del Bloque Atlantista), para evitar que el tema tomara estado público en esa vitrina gigantesca que es un mundial de fútbol. Cuando la conjunción de la hinchada argentina (o sea del pueblo), y el decidido accionar de nuestros jugadores, mostraron al mundo el cartel, el tema pasó a tener repercusión mundial. En vez de posicionarse en defensa de nuestros derechos nacionales, el presidente montó en cólera e insultó a jugadores e hinchas que tuvieron el coraje y patriotismo de exhibir esa improvisada bandera. Pero el cipayismo acentuado de libertarios y secuaces no parece tener límites, pues ordenaron sacar de los medios de transporte todo cartel o adhesivo vinculado a Malvinas, mientras que según trascendió, Cancillería se disculpó por el ya famoso “trapo de Malvinas” del Mundial (“disculparse” por defender nuestros derechos, contra la potencia imperial agresora, es de nulo criterio patriótico). También circula en las redes un video del año 2024, que muestra a una patriótica diputada exhibiendo en la cara de la embajadora británica, su remera con “la frase que incomoda a cipayos”, mientras que otros diputados alineados con la antipatria, intentaban disuadir a la valiente diputada Propato de mostrar la inscripción patriota. – Se permite la apertura del consulado israelí en Ushuaia, mientras que la petrolera de ese país opera con anuencia británica en aguas de Malvinas, para extraer petróleo. Mutis por el foro, por parte del gobierno libertario, mientras también un buque de la Royal Navy surcó aguas argentinas, camino a Punta Arenas. – Además de involucrarnos neciamente en los conflictos de Medio Oriente (dejando de lado la neutralidad que caracterizó con dignidad a la postura argentina), ahora Milei pretende enviar tropas a Panamá, para operar bajo mando de EEUU, sin haber pedido la debida autorización al Congreso.
Párrafo aparte para el cobarde accionar ferozmente represivo, de las fuerzas de seguridad, para golpear y agredir a jubilados, discapacitados, y otros sectores del pueblo, que acorde a sus derechos de exteriorizar sus fundadas protestas, se manifiestan por medio de pacíficas marchas.
Esos represores evidencian proceder igual que el Regimiento Cipayo, formado por tropas de India, que en épocas en que India era colonia británica, procedían con saña feroz agrediendo a su propio pueblo.
Tomando ese dato histórico, nuestro patriota Arturo Jauretche, creó el concepto de “cipayo” para definir a quienes obedecen órdenes foráneas, en contra de los Intereses Nacionales. Pero como los cipayos locales evidencian ser de escasas o nulas lecturas, igual que sus pobres razonamientos, dudo que tomen conciencia de su vergonzoso accionar.
El Ministerio de Economía nacional y la Ciudad de Buenos Aires llegaron a un acuerdo a través del cual se cancela el pago de la deuda acumulada durante el último año referida a la Coparticipación Federal de Impuestos.
En septiembre de 2024, y bajo el visto bueno de la Justicia, se llegó a un acuerdo entre el Gobierno nacional y el GCBA a través del cual la administración central le transferiría a la Ciudad los fondos equivalentes al coeficiente del 1,55, monto que fuera reconocido por la Corte Suprema de Justicia en su fallo cautelar de fines del 2022.
El acuerdo se fue cumpliendo durante los primeros meses del año pasado. Sin embargo, a partir de julio esos pagos comenzaron a ralentizarse y se acumuló la deuda que ahora se acordó cancelar.
Finalmente, tras varias negociaciones a nivel político y técnico, hoy se logró llegar a un acuerdo a través del cual el Gobierno nacional le transferirá a la Ciudad una cartera de bonos con un vencimiento de 7 meses.
Este nuevo acuerdo alcanzado mediante el diálogo constructivo entre las partes no incluye el pago de la deuda generada por el kirchnerismo durante el gobierno de Alberto Fernández.
El pago y normalización de esta deuda había sido contemplado por el GCBA en el Presupuesto 2026 de la Ciudad.
La reacción de Jorge Macri
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, celebró el acuerdo: “Logramos un acuerdo con el Gobierno Nacional para cancelar la deuda por la coparticipación acumulada durante el último año”, sostuvo.
Al mismo tiempo resaltó el diálogo con la Nación, ya que “después de meses de trabajo conjunto, diálogo permanente con el ministro de Economía, Luis Caputo, y voluntad de ambas partes para resolver esta situación, logramos avanzar en una solución concreta”, señaló.
El primo de Mauricio no perdió la oportunidad de recordar al ex presidente Alberto Fernánfez: “Este nuevo acuerdo alcanzado mediante el diálogo constructivo entre las partes no incluye el pago de la deuda generada por el kirchnerismo durante el gobierno de Alberto Fernández”.
Historia del conflicto
En plena pandemia, el expresidente Alberto Fernández recortó a través del Decreto 735/2020 la coparticipación de la Ciudad de Buenos Aires (CABA) del 3,5% al 2,32%.
Posteriormente, a través de la Ley 27.606 del Congreso de la Nación se la redujo aún más, quedando el coeficiente de CABA en el 1,40% básico más un monto fijo para Seguridad.
A finales del año 2022, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dictó una medida cautelar que le reconocía a CABA el coeficiente del 1,55%. Sumado al 1,4% que la Ciudad ya recibía por transferencia automática, fijó el coeficiente en 2,95%.
Tras ese fallo, el gobierno de Alberto Fernández nunca cumplió con la medida cautelar.
En septiembre de 2024, la Ciudad llegó a un primer acuerdo con el Ministerio de Economía, a través del cual el Gobierno nacional le transferiría a la Ciudad los fondos equivalentes al coeficiente del 1,55.
Si bien el fallo cautelar de la CSJN establecía que la transferencia de estos fondos debía hacerse mediante transferencia diaria del Banco Nación, ante un pedido del Gobierno nacional, la Ciudad de Buenos Aires validó que las transferencias fueran realizadas semanalmente de manera directa desde el Tesoro nacional.__IP__
Tras varios meses de demoras en estas transferencias durante el último año, hoy se celebró un nuevo acuerdo que normaliza la situación de las cuentas fiscales de la Ciudad de Buenos Aires.
Por otra parte, resulta importante señalar que la Ciudad continúa reclamando la cancelación del pago de los 6.000 millones de dólares acumulados tras la quita de recursos originados en la medida intempestiva e inconstitucional del gobierno de Alberto Fernández en el año 2020.
La Universidad Austral y el Círculo de Montevideo realizarán el próximo 21 de mayo el “Foro de Presidentes sobre Política y Democracia | Liderazgo y Centralidad Política en Tiempos de Polarización”, un encuentro que reunirá a Mauricio Macri y Julio María Sanguinetti de manera presencial, mientras que el expresidente español Felipe González participará de forma virtual en una entrevista realizada por el periodista Carlos Pagni.
El evento se desarrollará en Cerrito 1250, Ciudad de Buenos Aires, entre las 8:45 y las 13:30 horas, y contará además con la participación de los periodistas Florencia Donovan y Gonzalo Azis, junto al director de la Escuela de Gobierno de la Universidad Austral, Alfonso Santiago.
La propuesta busca generar un espacio de diálogo plural sobre el rol del liderazgo político, la convivencia democrática y la reconstrucción de consensos en sociedades atravesadas por la fragmentación y la polarización.
La actividad se enmarca en una agenda orientada a promover el debate sobre institucionalidad, calidad democrática y construcción de acuerdos públicos en América Latina y Europa.
🗓️ Jueves 21 de mayo 🕘 Desde las 08:45 H 📍 Sede Buenos Aires (Cerrito 1250 – CABA)