Malvinas: el retroceso libertario

Informe elaborado por Guillermo Carmona, Omar Ruiz y Juan Cruz Campagna. de La Corriente Nacional de la Militancia- Abril 2024

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El 2 de abril, Día de los Veteranos y Veteranas y de los Caídos en Malvinas, es un día en el que honramos y reconocemos a quienes perdieron su vida durante el conflicto del Atlántico Sur y a los hombres y mujeres que sufrieron las consecuencias de la guerra y padecen hoy sus secuelas.

Para nosotros, militantes políticos y sociales con profundas convicciones nacionales y populares, este día nos ofrece la oportunidad de reflexionar sobre el estado actual de la Cuestión Malvinas.

Proponemos pensar a la Cuestión Malvinas en clave de soberanía, lo cual implica reafirmar que se trata de una causa que mantiene plena actualidad, que está viva y que no remite solamente a los hechos de la guerra de 1982. Hoy hay sectores fuertemente ligados al oficialismo que buscan poner a Malvinas en clave procesista. La reivindicación de lo actuado por la dictadura cívico militar por parte de esos sectores busca justificar también a las decisiones de la Junta y de la cúpula militar, desreponsabilizando a quienes tomaron las decisiones de estrategia política y militar que dieron lugar al Conflicto del Atlántico Sur.

Este informe no tiene como objetivo principal repasar los logros y avances de las políticas soberanas implementadas durante los gobiernos peronistas. Sin embargo, consideramos importante destacar los rasgos principales de la política que llevamos a cabo entre diciembre del 2019 y diciembre de 2023, a los fines de hacer una evaluación del abordaje actual por parte del gobierno ultraderechista de Javier Milei.

  1. Reafirmamos que Malvinas es una causa nacional y que la Cuestión Malvinas constituye una política de Estado y una prioridad de la política exterior, fundada en la larga tradición diplomática argentina nacida en 1833 y en lo dispuesto por la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional. Tal reafirmación implicó dejar atrás la deserción de las políticas soberanas que protagonizó el macrismo.
  2. Reposicionamos internacionalmente a la Cuestión Malvinas como una situación colonial anacrónica, que viola el derecho internacional y que debe ser resuelta de conformidad con las resoluciones de la Asamblea General y del Comité de Descolonización de Naciones Unidas. Retomamos un fuerte activismo diplomático tras el objetivo del restablecimiento de las negociaciones sobre soberanía entre la Argentina y el Reino Unido.
  3. Concebimos a Malvinas, Antártida y Atlántico Sur como un trípode estratégico y a la proyección hacia el área austral de la Argentina bicontinental como una prioridad en el desarrollo nacional.
  4. Promovimos el fortalecimiento de la articulación entre la política exterior, las políticas de defensa nacional y seguridad, la política de ciencia y tecnología, y otras áreas de gestión, tras el objetivo de consolidación de la proyección hacia el área austral del país.
  5. Buscamos fortalecer nuestros vínculos con los países con costas en el Atlántico Sur a través de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur, la que fue reactivada a partir de nuestra iniciativa. El nuevo impulso dado a la iniciativa Pampa Azul fue clave para el establecimiento de marcos de cooperación entre la Argentina y otros países sudamericanos y africanos.
  6. Dimos prioridad a la conmemoración de los 40 años del Conflicto del Atlántico Sur tras tres objetivos principales: reconocer a los caídos y veteranos/as de guerra; visibilizar nacional e internacionalmente a la Cuestión Malvinas y dar nuevo impulso a nuestra acción diplomática con el objetivo de crear condiciones en pos de la reapertura del proceso de negociaciones entre la Argentina y el Reino Unido por la cuestión de la soberanía.
  7. Promovimos un fuerte involucramiento en la visibilización de la Cuestión Malvinas de parte de organizaciones de veteranos de guerra y familiares de caídos, de todos los ministerios y organismos del gobierno nacional, de los gobiernos provinciales y municipales, y de las universidades y centros de investigación científica. La creación, puesta en marcha y funcionamiento efectivo del Consejo Malvinas y la sanción e implementación de la Ley de capacitación obligatoria sobre la Cuestión Malvinas fueron priorizadas a partir de la consideración de Malvinas como una causa nacional.
  8. Dimos por terminado el pacto Foradori-Duncan y propusimos una nueva agenda bilateral al Reino Unido con eje en la cuestión de la soberanía sobre Malvinas.

EL ESTADO DE LA CUESTIÓN MALVINAS EN LA GESTIÓN MILEI – VILLARRUEL

¿En qué mundo estamos viviendo? ¿Cuál es la política exterior de este gobierno?

La política exterior argentina ha experimentado un inédito y brutal giro desde el inicio de la gestión ultraderechista de Javier Milei. Sus rasgos principales son: el dogmatismo (fundado en la extrema ideologización de la política exterior), la aplicación de esquemas de interpretación de la política internacional anacrónicos, el alineamiento automático con Estados Unidos y sus aliados (entre ellos el Reino Unido), el consiguiente distanciamiento de las potencias emergentes, la apuesta por la desintegración regional y la pasividad en la Cuestión Malvinas.

En este contexto, es muy importante considerar como colisionan tales posicionamientos con la actual situación internacional. Argentina y América Latina se encuentran en un escenario caracterizado por las tensiones que se producen en la progresiva reconfiguración del mundo en las perceptibles tendencias a la multipolaridad y por las crisis tanto del orden unilateral liberal siguiente a la guerra fría como de las
reglas del derecho internacional y el multilateralismo.

Esta nueva configuración se expresa por un lado en el proceso de desplazamiento y transición de la hegemonía económica, comercial y científica de Estados Unidos (que mantiene su poder militar y cultural) y del occidente anglosajón hacia China, los BRICS y la OCS (Organización de Cooperación de Shanghai) y por otro, en el desafío disruptivo que realiza Rusia con su intervención militar en Ucrania, tras su declarada intención de contener la expansión de la OTAN y establecer los límites de una nueva arquitectura de seguridad mundial.

En este contexto, asistimos a una fuerte tensión entre Estados Unidos y China, potencias que van camino a consolidar un nuevo esquema bipolar de alianzas dentro del nuevo orden multipolar, sin olvidar a los poderes financieros globales que cuentan con un esquema propio por sobre los Estados. El ascenso de China como primera potencia económica del mundo y la resistencia de EE.UU. a ceder su liderazgo en este campo, ha llevado a este último país a desatar una guerra comercial y tecnológica con disputas en temas como inteligencia artificial (transhumanismo) e información cuántica. Asimismo, a través de la reciente conformación de la alianza militar AUKUS (Australia, Reino Unido y EE.UU.) y de QUAD (diálogo de cooperación en seguridad entre EE.UU., Japón, India y Australia), occidente pretende contener militarmente a China por su proyecto geoeconómico de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda.

Se advierte una gradual división del mundo entre el occidente noratlántico y el nororiente, y un sur global que intenta hacerse un lugar en medio de estas disputas. Europa se encuentra sumida en una crisis de identidad, afectada por el “BREXIT” y con la pretensión de un liderazgo francés.

El regreso de la geopolítica se advierte también en el ascenso de potencias regionales (India, Irán, Turquía, Australia, Corea del Sur, Japón) con un creciente nacionalismo. La geopolítica de los recursos naturales y la energía, junto a la protección de infraestructuras y rutas comerciales, tienen una creciente significación en las decisiones de todos los Estados.

Las tensiones se despliegan por casi todo el planeta: la guerra no declarada por el control del Mar de China, el reclamo soberano de Beijing sobre Taiwán, el movimiento anticolonialista en África noroccidental y sucesivos golpes de Estado, las guerras en Ucrania y Palestina, las tensiones en el Mar Rojo y la proyección global de la OTAN como alianza ofensiva.

Todas estas complejidades no están siendo contempladas por la actual orientación de la política exterior de nuestro país. Su enfoque implica lisa y llanamente que la Argentina incorpore como propias a las prioridades y objetivos de Estados Unidos en el escenario regional y global, quitando margen de maniobra a nuestro país para minimizar las amenazas y aprovechar las oportunidades que presenta
un mundo en tensión.

Sobre Malvinas, una política exterior desmalvinizadora

Llegamos aquí al núcleo central del análisis que propone este informe: las nuevas orientaciones que exhibe la política exterior de la actual gestión sobre la Cuestión Malvinas, repasando sus principales lineamientos, las acciones realizadas y las omisiones en las que ha incurrido.

Apelando a un análisis de los principales hechos acaecidos desde el inicio del actual gobierno se puede concluir que la política en relación a la Cuestión Malvinas puede ser calificada como impulsora de una orientación desmalvinizadora de la política exterior, pasiva y omisiva ante los actos unilaterales y provocaciones británicas y concesiva en cuanto a las ventajas que otorga al gobierno del Reino Unido.
Sintéticamente, puntualizamos los siguientes elementos:

  • La “nueva” estrategia sobre Malvinas no tiene nada de nuevo. Proponen transitar los fracasados caminos de Menem, de la Alianza y del macrismo

Desde el gobierno propician lo que denominan un “nuevo enfoque” que pretende constituirse en “una nueva estrategia de la Argentina en el reclamo a Gran Bretaña por la soberanía de las islas que estará amparado en dos ejes centrales: cambios por una actitud dialoguista y la incorporación de una ’agenda bilateral activa’ con Londres”. La Secretaría a cargo de la gestión diplomática sobre Malvinas tendrá como misión “modificar lo que en el gobierno denominaron ‘una actitud confrontativa y hostil del kirchnerismo’ a la hora de negociar con Londres para pasar en adelante a un esquema de ‘diálogo bilateral’ con Gran Bretaña, más fructífero”.

Repitiendo la falacia de la hostilidad y negativa al diálogo del gobierno peronista, un viejo recurso que habían utilizado los ex cancilleres Susana Malcorra y Jorge Faurie durante el gobierno del presidente Mauricio Macri, buscan justificar un enfoque que coloca a la Cuestión Malvinas como un tema más en la agenda bilateral con Gran Bretaña. No debe sorprender: quienes hoy conducen la Secretaría de Malvinas, Antártida, Política Ocenánica y Atlántico Sur están fuertemente ligados a Fulvio Pompeo, quien fuera el canciller en la sombra durante la presidencia de Mauricio Macri.

La pretendida “estrategia integral” sobre Malvinas es eufemística. Es total la funcionalidad de ese tipo de políticas a la estrategia británica de poner una zanahoria inalcanzable, dilatando cualquier diálogo sobre la soberanía a cambio de concesiones acordes a sus intereses, en particular dirigidas a que la Argentina deje de insistir con la Cuestión Malvinas, generándole ruido en el escenario internacional, y a minimizar el costo del sostenimiento del régimen colonial en el archipiélago. En la práctica, la implementación de esa política implicará que se baje el tenor en la cuestión de la soberanía, cosa que ya está ejecutando la actual gestión.

  • La política del gobierno de Milei-Villarruel sobre la Cuestión Malvinas es la que más conviene al Reino Unido

Silencio cómplice sobre la cuestión de la soberanía, omisión de actuar y de tomar posición frente a las provocaciones y acciones unilaterales coloniales en el Atlántico Sur, afrentas y descalificaciones hacia los países que nos apoyan en los ámbitos multilaterales y gestualidad complaciente hacia la potencia usurpadora.

Un déjà vu de la política del gobierno macrista, pero peor. Sería un gravísimo error creer que la diplomacia británica corresponderá a los favores del macrimileismo que conduce la Cancillería, perdiendo la oportunidad de sacar ventajas del nuevo escenario.

El comunicado del Foreign Office tras la reunión entre Milei y Cameron sirve como botón de muestra: mientras la Cancillería argentina minimizó en su comunicación oficial lo relativo a Malvinas y omitió hacer explícita la histórica posición argentina sobre la disputa de soberanía, desde el lado británico reafirmaron que nada había cambiado ni cambiará en su posición y destacaron el pretendido derecho de autodeterminación de los isleños.

  • El gobierno de Milei-Villarruel ha desestabilizado a uno de los pilares de la política exterior argentina

El consenso básico sobre la reafirmación de soberanía sobre Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes y el consiguiente rechazo de las acciones coloniales británicas en el Atlántico Sur. Este consenso estuvo bajo tensión en distintas ocasiones, especialmente durante los gobiernos de Menem, De la Rúa y Macri, pero nunca se abandonó.

  • En la misma línea, el gobierno libertario se aleja, ofende y desprecia a socios internacionales fundamentales e históricos de la Argentina en la Cuestión Malvinas
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Como los países de América Latina, en especial Brasil, Colombia, México y Venezuela. Además, el rechazo a la invitación de sumarse a los BRICS puede también tener consecuencias negativas para la aposición de Argentina en la Cuestión de las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur y los espacios marítimos correspondientes. El ilegal e ilegítimo control colonial que el Reino Unido ejerce sobre esos territorios estratégicos debe tenerse en cuenta en cada movimiento que la diplomacia de nuestro país lleva a cabo. Cada decisión de la política exterior argentina tiene la obligación de observar cómo afecta a la situación colonial de ocupación extranjera del territorio propio. En ese sentido, algunos de los países BRICS son miembros del Comité de Descolonización de la ONU, como China, India y Rusia, aliados fuertes en este ámbito.

Todos reconocen la soberanía argentina sobre Malvinas y/o exigen el llamado al diálogo para retomar las negociaciones. Algunos de ellos, incluso tienen pasado colonial con el mismo país opresor ya que el Reino Unido colonizó parte del territorio de China, India y Sudáfrica. Se trata de países que apoyan la posición argentina en la Cuestión Malvinas, que son muy importantes en el sistema internacional y que abiertamente lucharon y luchan contra el colonialismo.

En este sentido, llama la atención la agresividad y violencia con que el presidente Milei se refiere a ciertos presidentes legítimamente electos (Lula da Silva, Gustavo Petro, López Obrador) y el contraste que esto genera frente a la sumisión y pasividad que, por ejemplo, demuestra frente a autoridades británicas, quienes han realizado provocaciones evidentes con respecto a la situación de las Islas Malvinas y que mantienen un control colonial ilegitimo sobre una parte importante del territorio nacional.

  • La Cancillería en la era Milei-Villarruel guarda silencio ante hechos graves y omite dar explicaciones públicas sobre su accionar y presuntas omisiones

A los hechos nos remitimos: un detalle cronológico de la “nueva” etapa desmalvinizadora

  1. Presencia del vicecanciller británico David Rutley en la Argentina.

Este alto funcionario viajó a las Islas Malvinas a fines de noviembre de 2023, antes del cambio de gobierno, ocasión en la que la Argentina protestó formalmente la visita. Al tomarse conocimiento a través de la Embajada argentina en Londres de que Rutley representaría al gobierno británico en la asunción presidencial de Javier Milei se dejó advertencia por escrito a la nueva gestión del episodio, sugiriéndose que se manifestara malestar por tal circunstancia. Haciendo caso omiso a la advertencia, el nuevo gobierno consintió que el vicecanciller británico representara al gobierno británico en la asunción presidencial, quien, en una abierta provocación, había visitado Puerto Argentino días antes. Tras el cambio de gobierno, el mismo funcionario volvió a viajar a las Islas Malvinas en un nuevo acto de provocación. La Cancillería también guardó silencio sobre ese segundo viaje, sin rechazarlo públicamente.

  1. Tránsito del buque RRS Sir David Attenborough por aguas argentinas con pabellón ilegal de las Islas Malvinas y vuelos entre territorio continental argentino y Malvinas.

La Cancillería tampoco fijó posición pública ni informó sobre el tránsito por aguas argentinas del buque RRS Sir David Attemborough (entre el 8 y el 12 de enero de 2024), cuyo registro se encuentra en las Islas Malvinas y porta la ilegal bandera de las islas. Tampoco lo hizo sobre vuelos concretados entre territorio continental argentino y Malvinas, detectados en los últimos días de enero de 2024.

Tales situaciones se produjeron durante el mes de enero de 2024, es decir en el mismo mes en que se concretó, el día 17 de enero, la reunión del presidente Milei con el canciller británico David Cameron en Davos.

En relación con el caso del buque científico, durante la gestión anterior, ante hechos similares se realizaron las gestiones para determinar los alcances de ese tipo de tránsitos marítimos, especialmente ante las autoridades chilenas y las correspondientes protestas al Reino Unido. Particularmente, se protestó ante el Reino Unido y se denunció internacionalmente por la realización de actividades no autorizadas por la Argentina en el Área Marítima Protegida Namuncurá-Banco Burdwood.

En materia de vuelos, la anterior gestión realizaba un estricto control del carácter humanitario de los vuelos realizados, lo que implicaba la intervención de la Cancillería y de la ANAC. En los vuelos ocurridos durante este año no ha habido información oficial respecto al carácter de los mismos. En síntesis, no hay constancias de protestas de la Cancillería por los hechos acaecidos durante enero de 2024 ni rechazos públicos por lo ocurrido.

  1. Reunión entre el presidente Milei y el canciller británico David Cameron

A las repudiadas expresiones que Milei y Mondino lanzaron en la campaña electoral se sumaron, a poco andar del gobierno, la invisibilización y/o minimización de todo lo que implique reafirmación de soberanía, sea recordatorio de la existencia de una disputa territorial o signifique una exigencia dirigida a que la potencia colonial cumpla con el derecho internacional. Esa fue la línea seguida en Davos por Milei en su reunión con Cameron el 17/01. Los comunicados de ambas partes reflejan una clara posición concesiva de la Argentina en relación con Malvinas. Mientras la Cancillería dedicó un solo párrafo en un comunicado general sobre la agenda de la canciller que se limita a decir sobre Malvinas que “ambas partes reafirmaron su posición…”, del lado británico dedicaron todo un comunicado a la reunión Milei-Cameron expresando que “la posición del Reino Unido y apoyo continuo al derecho de autodeterminación de los isleños de Malvinas permanecen sin cambios”. La reafirmación de soberanía argentina y rechazo de aplicación de la autodeterminación deben ser explícitos siempre, condición que no cumplió en esa ocasión la Cancillería argentina.

Esa misma línea se reiteró en la entrevista que Milei concedió al Wall Street Journal el 27/01 en la que, además, resucitó al ya viejo cliché macrista que pone como objetivo de la gestión construir una relación “adulta” con el Reino Unido (hace 8 años Malcorra decía “relación madura”), dejando a Malvinas como un tema más en la agenda, sin ningún tipo de prioridad.

No sorprende que el mismo día de la nota con el Wall Street Journal, el Daily Express (periódico que expresa posiciones nostálgicas del perimido imperialismo inglés y que defiende el colonialismo en Malvinas) haya afirmado que hay una “promesa” de Cameron para evitar que Milei “presione el botón de las Malvinas”. Es evidente que buscan bajarle el grado de exposición al tema en la relación bilateral y, sobre todo, en el escenario internacional. Informa ese medio que la moneda de cambio ante la omisión de Milei sería un supuesto apoyo británico frente a la crisis económica de la Argentina, apoyo difícil de imaginar en el actual contexto interno e internacional que enfrenta el Reino Unido.

  • Ejercicios militares

La semana siguiente a la reunión de Milei con Cameron, el Reino Unido realizó ejercicios militares en Malvinas, los que fueron difundidos por redes sociales del gobierno británico. Se trata de ejercicios que anualmente realizan durante el mes de enero, que todos los años se protestan y rechazan públicamente por parte del gobierno argentino. Se desconoce que haya habido nota de protesta y no hubo ninguna expresión de rechazo público por parte de la Cancillería argentina.

  1. Visita de delegación de Sierra Leona, país integrante del C-24, a las Islas Malvinas

En los últimos días de enero de 2024 se produjo un hecho de enorme gravedad que puede tener consecuencias imprevisibles. Una delegación de Sierra Leona visitó Malvinas. Este país africano es integrante del Comité de Descolonización de la ONU y anualmente, aunque con reservas, acompaña el consenso en la resolución de apoyo a la posición argentina. Según el medio pro británico Mercopress “La delegación estuvo encabezada por la ministra de Pesca y Recursos Marinos, Sra. Princess Dugba; la principal asesora y secretaria permanente de la ministra, Elizabeth Hawa Ellie y el Jefe de la Autoridad Competente y División de Calidad de Pesca, Joseph C J Mamie, quienes ofrecieron una conferencia de prensa sobre las actividades desarrolladas y también hablaron del compromiso de Sierra Leona con las Falklands (sic), y su derecho a la autodeterminación en el seno del Comité de Descolonización de Naciones Unidas, o C24, del cual forman parte.”

Se desconoce que la Cancillería argentina haya presentado nota formal de protesta al Reino Unido o haya realizado gestiones ante el gobierno sierraleonés. No hubo ningún rechazo público por este gravísimo hecho.

  • Declaraciones del nuevo embajador argentino ante la ONU

Un preocupante ejemplo del enfoque concesivo del actual gobierno son los conceptos recientemente vertidos por el nuevo representante argentino ante Naciones Unidas, Ricardo Lagorio, en una entrevista publicada el 7 de febrero de 2024 en el portal de la Oficina de la ONU en Buenos Aires. Consultado sobre cuáles serán los temas prioritarios de la Argentina durante su misión, el diplomático expresó: “Yo diría que la prioridad es que el Sistema de las Naciones Unidas esté al servicio del individuo y ese creo que el gran desafío hacia el futuro”. Y agregó: “creo que otro gran desafío es traducir eso para que la gente se de cuenta que la ONU no es algo ajeno, es algo cotidiano”.

En su respuesta, cargada de un dogmático individualismo libertario, no hubo espacio para ninguna referencia sobre Malvinas. Es muy grave esa omisión. El embajador Lagorio no es un funcionario más. Estará en sus manos la gestión diplomática del más delicado asunto de nuestra política exterior, que en enorme medida se juega en el escenario de las Naciones Unidas y dentro del proceso de descolonización que se desarrolla en su seno. Esa omisión no hace honor al legado de quienes bregaron por la inclusión de la Cuestión Malvinas en la agenda de Naciones Unidas: el presidente Perón y su canciller Juan Atilio Bramuglia, en la etapa fundacional de la organización, y luego, en la década de 1960, el presidente Illia, el canciller Miguel Ángel Zavala Ortíz y el embajador José María Ruda, protagonistas del enorme triunfo diplomático que representó la adopción de la Resolución 2065 (XX) de la Asamblea General.

  1. Viaje del canciller británico a Malvinas y reunión Mondino-Cameron en Río de Janeiro

Merece ser analizado lo ocurrido en dos momentos sucesivos: el primero, durante la presencia de Cameron en el corazón del área que se encuentra bajo disputa de soberanía: Puerto Argentino y la base militar de Monte Agradable. El segundo, durante la reunión que mantuvieron la canciller Mondino y el funcionario británico en Brasilia.

Para poner en contexto lo acontecido, resulta necesario recordar que el domingo 18 de febrero el gobierno británico anunció la inminente visita del secretario de Relaciones Exteriores David Cameron a las islas Malvinas. Al día siguiente, lunes 19, Cameron llegó a Monte Agradable y de allí se dirigió a Puerto Argentino. El funcionario británico reafirmó la posición que Londres repite desde hace décadas: las Malvinas forman parte de la gran familia británica y el Reino Unido seguirá sosteniendo y apoyando el pretendido derecho de autodeterminación de los isleños, principio que ni la Argentina ni la comunidad internacional reconocen como aplicable en la Cuestión Malvinas dada la existencia de una disputa de soberanía provocada por una violación de la integridad territorial argentina. El miércoles 21 se encontró en Río de Janeiro con la canciller Diana Mondino en ocasión de la reunión de Ministros de Relaciones Exteriores del G-20.

El silencio de la Cancillería frente a las provocaciones generó una significativa reacción de organizaciones de veteranos y familiares de caídos, de los gobernadores de Tierra del Fuego y Provincia de Buenos Aires y de funcionarios de otras provincias, de legisladores nacionales, especialistas y periodistas. Alguna versión periodística destacó, además, que la falta de reacción provocó malestar en el propio Palacio San Martín, especialmente entre diplomáticos de carrera.

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El martes 20, a 24 horas de la llegada de Cameron a Malvinas, cuando las críticas arreciaban, la canciller Mondino publicó un mensaje en la red social X en el que le agradeció al funcionario británico haber ido a las Malvinas, calificándola como una visita a la Argentina. Lo que parece haber pretendido ser una ironía le abrió un nuevo frente de críticas a la canciller. El miércoles, tras el encuentro en Brasilia entre ambos cancilleres, el gobierno se preocupó de instalar a través de los medios oficialistas que Mondino le habría expresado a Cameron en duros términos el malestar por su incursión en el área disputada. Los británicos no han acusado recibo de esas expresiones. Cameron, en cambio, sostuvo que la reunión abre una “nueva era” en las relaciones bilaterales y el Foreign Office, en su comunicado oficial, volvió a la carga con el planteo de la autodeterminación de los isleños.

Del análisis de lo sucedido queda muy claro que la posición del gobierno de Milei-Villarruel fue de pasividad y negativa a la reacción frente a un acto de abierta y grave provocación del gobierno británico. El presidente no se refirió al tema, la Cancillería omitió actuar y expresarse, el vocero presidencial relativizó el hecho diciendo que se trataba de una decisión del gobierno de otro país sobre la que la Argentina no se expresaría (no parece haberse enterado que los hechos ocurrieron en territorio nacional argentino) y la vicepresidenta mantuvo riguroso silencio sobre el asunto. Recién el viernes, ante el cuestionamiento de la senadora fueguina Eugenia Duré en la sesión de la Cámara de Senadores, en lugar de condenar la presencia del canciller británico y la actitud de su gobierno, Villarruel se manifestó duramente contra los requerimientos de Duré alegando ser hija de un veterano de guerra.

Debe tenerse en cuenta que el viaje de Cameron constituyó la primera visita de un canciller británico a Malvinas en 30 años. Ante un hecho de semejante envergadura y gravedad correspondía, sin lugar a dudas, el rechazo, protesta y emisión de un comunicado oficial. La acción de Cameron desafió al gobierno argentino y al derecho internacional, con total desprecio por las 50 resoluciones que la Asamblea General y el Comité de Descolonización de Naciones Unidas han emitido sobre la disputa de soberanía y al proceso de descolonización.

La protesta diplomática es el instrumento que prevé el derecho internacional para manifestar el rechazo de acciones que atentan contra los intereses de un país. No se trata de un acto hostil, como parece asumir el actual gobierno, sino de la declaración que niega legitimidad a una determinada situación, frente a aparece con rostro adusto bajo la frase “Poniendo las cosas en su lugar”. El contraste de ambas publicaciones permite sacar dos conclusiones:

  1. Mondino necesitaba hacer control de daños sobre las críticas que estaba recibiendo por su accionar desaprensivo.
  2. El gobierno debía disimular el contenido de lo acordado, expresado en la última oración del comunicado de la Cancillería argentina sobre la reunión: “a pesar de esa situación [la existencia de un desacuerdo sobre la Cuestión de las Islas Malvinas], señalaron la relevancia de avanzar en la cooperación en áreas mutuamente beneficiosas.”
  1. Anuncian el inicio de la explotación hidrocarburífera en Malvinas para 2026

En los últimos días de enero de 2024 se conoció una noticia que da cuenta del avance de las tareas de exploración petrolera ilegalmente llevadas a cabo por empresas habilitadas por el ilegítimo gobierno isleño. La petrolera Navitas Petroleum, de capitales israelíes, informó que extraerá crudo del mar al norte de Malvinas desde finales de 2026 a partir de una licencia ilegal otorgada por el ilegítimo gobierno isleño. Además, la compañía prevé presentar en este primer trimestre de 2024 un informe de impacto. El objetivo y el plazo para lograrlo surgieron de un estudio de la firma de consultoría Netherland Sewell & Associates (NSAI) encargado por Navitas. La misma consultora realizó un trabajo similar el año pasado. El actual, adelantó en un año la fecha del llamado “primer petróleo”, que es el que surge cuando arranca el proceso de extracción.

Además, el informe de NSAI indicó que la cantidad de petróleo con elevadas posibilidades de ser extraído creció un 11% respecto del cálculo realizado un año atrás, al pasar de 712 millones de barriles a 791 millones. El petróleo en cuestión se encuentra en el yacimiento denominado Sea Lion (león marino), ubicado en la cuenca Malvinas norte, a unos 280 kilómetros al norte de la costa de las islas. Navitas comparte la propiedad del depósito con Rockhopper Exploration.

La ecuación económica de Navitas y Rockhopper apunta a una inversión de U$S 1200 millones hasta lograr la primera extracción comercial de crudo. La producción se realizaría a partir de la perforación de 23 pozos que enviarían el petróleo a un tipo de nave en la superficie, conocida como FPSO, que almacena crudo para descargarlo luego en barcos tanque.

La operación de las mencionadas empresas fue denunciada y protestada por nuestro gobierno, lo que dio lugar al establecimiento de sanciones a Navitas en el marco de las leyes 26.659 y 26.915.

La Cancillería actual no se ha manifestado respecto de estas novedades ni hay constancia de que haya realizado acciones de rechazo del anuncio realizado como hubiera correspondido.

  1. El Reino Unido comunica que amplió unilateral e ilegalmente un área de veda pesquera en Georgias del Sur

El 26 de febrero pasado, el gobierno británico anunció la ampliación de la zona de exclusión pesquera sobre una amplia zona marítima en Georgias del Sur, área que forma parte del territorio argentino y se encuentran bajo la disputa de soberanía en la Cuestión Malvinas.

En su página web, el ilegítimo gobierno de esas islas, ubicadas a 1500 kilómetros de las Malvinas, especifica la dimensión de los cambios en las zonas de pesca legal en la región. Se anunció la designación de nuevas zonas de veda total de pesca dentro de la actual zona marina protegida de las islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur, cuya creación en 2012 fue protestada reiteradamente por la Argentina. Las zonas que por la decisión unilateral británica quedarán totalmente vedadas a la pesca comercial aumentan en 166.000 km2 hasta 449.000 km2, lo que representa el paso del 36% de la zona marítima, frente al 23% anterior.

La Cancillería no protestó por este acto unilateral hasta después de que creció la presión por parte de la oposición parlamentaria. Recién entonces la Cancillería hizo saber a la prensa que había presentado una protesta diplomática al Reino Unido “en rechazo al accionar unilateral y en resguardo de nuestros derechos soberanos” aunque no emitieron un comunicado rechazando públicamente el hecho.

  1. Suscripción de contrato para la construcción de un puerto en Malvinas

El astillero británico Harland & Wolff y el gobierno ilegal de las Malvinas anunciaron un acuerdo para la construcción de una nueva y enorme terminal portuaria en las Islas.

La ausencia de rechazo público al acuerdo entre el astillero Harland & Wolff y el ilegítimo gobierno de Malvinas para la construcción de un nuevo puerto, violando el derecho internacional, es un nuevo ejemplo de la falta de compromiso del gobierno con la soberanía nacional.

Así como nuestro gobierno rechazó pública y oportunamente el anuncio de la construcción de ese puerto, que busca facilitar el saqueo de los recursos pesqueros argentinos, corresponde que el actual gobierno renueve la protesta ante el avance de esta esta acción unilateral.

  1. Invisibilización del apoyo de CELAC a la Argentina y maniobra para disimular la omisión

Una vez más, la CELAC expresó su apoyo a la Argentina por la Cuestión Malvinas en una declaración especial emitida en la Cumbre de Jefes de Estado, realizada los días 1 y 2 de marzo en San Vicente y las Granadinas. Ni el presidente ni la canciller participaron en la Cumbre, la Argentina estuvo representada por el vicecanciller Sahores.

El gobierno argentino invisibilizó por varios días el apoyo latinoamericano y caribeño. Ante la inquietud planteada por distintos sectores ocurrió un hecho insólito: el 7 de marzo, cinco días después de la finalización de la cumbre, apareció mágicamente, como publicada en la página web oficial de la Cancillería el 1 de marzo, un comunicado en se destacaba y agradecía la expresión de apoyo.

  1. Expresiones de la canciller Mondino en el programa de Mirtha Legrand y posterior citación de la embajadora británica a la Cancillería

En su participación en el programa de Mirtha Legrand emitido el 9 de marzo, la canciller sostuvo dos definiciones absolutamente reprochables que denotan total impericia y falta de compromiso con el interés nacional: la primera fue considerar que al ir el canciller británico Cameron a Malvinas “no pasan por territorio argentino para ir”, dando a entender que el espacio marítimo, aéreo y terrestre de Malvinas no es argentino; el segundo, al calificar a las protestas diplomáticas como “cartitas”.

A primera hora del lunes 11, la embajadora Kirsty Hayes llegó al edificio de la calle Arenales, donde funciona la Cancillería. Sin la canciller Diana Mondino, el vicecanciller Leopoldo Sahores y la secretaria de Malvinas, Paola Di Chiaro, la recibieron por casi una hora.

El volantazo de la Canciller resulta más que evidente y no puede sino atribuirse a la creciente presión surgida desde distintos sectores ante la pasividad del gobierno frente a las constantes provocaciones británicas.

¿Qué hacer ante este oscuro panorama?

Hemos señalado que estamos ante un nuevo proceso de desmalvinización. La desmalvinización se resiste y la resistencia implica movilizar voluntades para marcar el carácter contrario a los intereses nacionales del pueblo y la nación Argentina que implican esas políticas desmalvinizadoras.

La resistencia a la desmalvinización debemos desplegarla en distintos planos y ámbitos:

En el plano político, evitando la minimización de la importancia que tiene sostener a Malvinas como una causa nacional. Hoy hay urgentísimos problemas económicos y sociales y se corre el riesgo de considerar que los temas de política exterior y en especial la Cuestión Malvinas no revisten tal urgencia. La resistencia a la desmalvinización es una de las vías para luchar contra una política exterior que busca reformatear nuestra política interna (y sobre todo nuestra economía y vida social) amoldándola a los intereses de potencias que mantienen sus improntas imperialistas y colonialistas.

En el plano económico, denunciando las acciones unilaterales británicas de explotación de los recursos naturales como depredadoras económica y ambientalmente del patrimonio de los argentinos y argentinas.

En el plano de la defensa nacional, evidenciando la incongruencia del discurso de defensa del interés nacional y patriotismo al mismo tiempo que se toleran políticas de entrega de soberanía y subordinación a potencias extranjeras.

En el plano cultural, sosteniendo que Malvinas es “la nave insignia” de nuestras políticas soberanas, y dando batalla a la posición ideológica desnacionalizadora y cipaya, sosteniendo y resignificando nuestro objetivo de construir una Patria justa, libre y soberana.

En el plano académico, propiciando la continuidad de una agenda malvinizadora de nuestra ciencia, reflexiones y conocimientos.

En el plano parlamentario, proponiendo una acción transversal a todos los legisladores y legisladoras con sensibilidad malvinera e interpelando a aquellos que no tienen posición tomada.

En el plano social, fortaleciendo nuestra alianza estratégica para sostener a Malvinas en clave de soberanía con veteranos y veteranas de guerra y familiares de caídos, con el movimiento obrero organizado, entidades empresarias y los movimientos sociales, con organizaciones juveniles, de pueblos originarios y de mujeres, con instituciones educativas y académicas, docentes y sus alumnos/as.

¡Las Malvinas fueron, son y serán argentinas!

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