Misiones, caso de éxito en medio de la pérdida global de bosques nativos

A nivel global la deforestación fue de 6.6 millones de hectáreas en 2022, lo que significa que aumentó un 4 %, en comparación con 2021.

Argentina sigue esta misma tendencia, la deforestación del 2022 fue de 212.000 hectáreas, lo que representa un aumento del 4% con respeto al año anterior

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En el año 2014 se realizó un compromiso mundial el cual más de 30 países firmaron la Declaración de Nueva York sobre los Bosques que tenía como objetivo acabar con la deforestación para 2030. Sin embargo, desde entonces los bosques del planeta no dejan de desaparecer.

Esto indica que a nivel global se está incumpliendo la protección y restauración de bosques para el año 2030, y ello tendrá impactos catastróficos para el planeta y las personas. Los bosques absorben 1/3 de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, albergan el 80% de la biodiversidad terrestre de la Tierra, y proporcionan medios de vida a más 1.600 millones de personas. Por eso, WWF (Organización Mundial de la Conservación), representada en nuestro país por Fundación Vida Silvestre Argentina, ha difundido un informe para alertar sobre la situación de los bosques a nivel mundial y por qué es importante actuar inmediatamente por su protección y restauración.

Los bosques tienen, además de un valor ecológico, un importante valor económico, social y cultural. Es imposible hacer frente a la crisis climática, desarrollar economías sustentables y revertir la pérdida de naturaleza, sin los bosques. No es necesario generar nuevos objetivos para frenar la deforestación, se debe cumplir con las ambiciones y objetivos ya planteados, ya que lamentablemente la pérdida y degradación de los bosques persisten a pesar de todos los compromisos, y declaraciones locales y globales” detalló Lucía Lazzari, coordinadora de paisajes terrestres de la Fundación Vida Silvestre.

En Argentina contamos con la Ley 26.331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos, sancionada en 2007 con el objetivo de planificar el uso de estos ecosistemas y lograr equilibrar producción y conservación de la naturaleza. Sin embargo, en todos estos años, su implementación ha sido parcialLos bosques nativos de Argentina siguen perdiéndose en zonas donde está prohibida la deforestación por su alto valor de conservación, en las cuales se avanza con el cambio de uso del suelo para actividades agropecuarias, forestales, urbanísticas y viales. A su vez, las áreas deforestadas ilegalmente y las que se han quemado, no están siendo restauradas como indica la ley, y hay ausencia de un registro nacional de infractores imposibilitando la disuasión y la sanción de los responsables. En Argentina, alrededor del 76% de la deforestación es ilegal, ya que ocurre en zonas prohibidas por la ley (amarillas, rojas y sin categorizar en el Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos).

Según los monitoreos de la superficie de bosque nativo, realizados por la Nación, entre 1998 y 2022, se deforestaron 6.4 millones de hectáreas de bosque nativo principalmente por causa del avance de la frontera agropecuaria – la misma cifra que se perdió a nivel global durante 2022. Adicionalmente, el informe sobre causas e impactos de la deforestación de los bosques nativos señala que 87% del bosque nativo perdido correspondió a la región Chaqueña y el 43% ocurrió durante la vigencia de la actual Ley de Bosques.

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Lamentablemente es una tendencia global, ya que, en el mundo, se destinan al menos 100 veces más fondos públicos a subvenciones perjudiciales para el medio ambiente que al financiamiento de los bosques. Estos datos se desprenden del informe realizado por WWF que, además, detalla que la deforestación en Latinoamérica es alarmante y por ende una de las zonas que podrían estar más afectada; a diferencia de Asia donde la deforestación disminuyó. El informe de WWF “Senderos forestales” brinda un plan para alcanzar los objetivos globales de restauración y protección de los bosques al 2030:

  • Movilizar flujos financieros masivos, tanto públicos como privados, y redirigir los dañinos hacia el apoyo a economías verdes y comercios forestales sostenibles.
  • Reformar las normas del comercio mundial que perjudican a los bosques, eliminando de las cadenas mundiales de suministro las materias primas que deforestan y quitar barreras a aquellos productos con certificaciones positivas con los bosques.
  • Acelerar el reconocimiento de los derechos territoriales de los pueblos originarios.
  • Avanzar con el cambio hacia economías basadas en la naturaleza.

Caso de éxito: El Bosque Atlántico, la selva misionera, su gente y el yaguareté

En el informe “Senderos forestales” de WWF se nombran diferentes ejemplos de éxito a nivel global: el trabajo de conservación y restauración del Bosque Atlántico es uno de ellos debido a los logros que se han conseguido a través de la colaboración trinacional, aunque destaca que es necesario aumentar y amplificar los esfuerzos que se vienen realizando.

El Bosque Atlántico es uno de los bosques con mayor diversidad de vida del Planeta. Se extiende a lo largo de la costa oriental de Brasil y se adentra tierra adentro en Argentina – Selva Misionera – y Paraguay. Más de 148 millones de personas viven y dependen social cultural y económicamente de los servicios ambientales (agua, energía, protección del suelo, entre otros) que brinda el Bosque Atlántico. Su riqueza biológica es muy variada, contiene el 7% de las especies de plantas y el 5% de las especies de animales vertebrados del mundo. Muchas de estas plantas y animales son endémicas, lo que significa que no existen en ningún otro lugar del mundo. Originalmente cubría 1.345.300 km2, pero en los últimos 40 años según información producida por MapBiomas, el bosque fue reducido significativamente por la deforestación, la urbanización, la producción. Hoy queda sólo alrededor del 24% de los bosques originales.

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En Argentina, en el mismo periodo de tiempo se perdieron el 17% de los bosques de esta ecorregión (305 mil ha de bosques). A pesar de ello, los esfuerzos de conservación y restauración realizado por varias organizaciones como Fundación Vida Silvestre Argentina, WWF Brasil y otras, agrupadas en la Red Trinacional de Restauración del Bosque Atlántico y PACTO por la Restauración de la Mata Atlántica, han colocado al Bosque Atlántico como Iniciativa Emblemática de Restauración Mundial por la ONU.

En ese sentido en Misiones, Fundación Vida Silvestre Argentina trabaja hace más de 15 años junto con más de 130 familias rurales, con quienes se han restaurado más de 475 hectáreas de selva misionera. En base al conocimiento de las familias productoras y del equipo técnico del proyecto, se trabaja en resguardar y recuperar servicios ambientales esenciales para las personas, como el agua. Muchos de los plantines que se utilizan para el trabajo de restauración provienen del “Vivero Nativo de Vida Silvestre Andrés Johnson” que se encuentra en la Reserva de Vida Silvestre Urugua-í (un área protegida privada en la que se protegen 3.243 hectáreas de selva, la cuenca media del arroyo Urugua-í y una muy rica biodiversidad). El vivero obtuvo recientemente el certificado de Área Productora de Semillas de Especies Nativas lo que pone en valor la conservación de las especies de árboles nativos de la selva. Sólo entre 2019 y 2022 salieron del vivero Andrés Jonhson más de 51.400 plantines.

La restauración, además contribuye a la conservación del yaguareté, el felino más grande de la región. La conservación exitosa del yaguareté es fundamental para mantener los bosques saludables, las reservas de carbono, la biodiversidad, la disponibilidad de agua y el patrimonio natural y cultural. La especie estaba al borde de la extinción cuando se realizó el monitoreo poblacional en el 2005, que indicaba que solamente quedaban 40 individuos. A través de los esfuerzos de conservación, el último monitoreo poblacional realizado durante 2022 indica que la población se encuentra estable con un tamaño total estimado entre 72 y 122 yaguaretés (con una media de 93). La protección y recuperación de la población del felino en la selva misionera, y en la región, implica trabajar bajo una gran estrategia que trasciende fronteras y aúna esfuerzos entre Argentina, Brasil y Paraguay para tener un impacto positivo en buena parte del Bosque Atlántico.

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