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Tres reservas privadas muestran cómo producción forestal y biodiversidad pueden crecer juntas

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¿Producir o conservar? Durante mucho tiempo ambas acciones fueron presentadas como si necesariamente ocuparan lados opuestos de una misma ecuación. Sin embargo, distintos paisajes forestales argentinos muestran que esa relación puede ser bastante más compleja y colaborativa. En ellos, las plantaciones forestales destinadas a producir madera conviven con bosques nativos, humedales, pastizales y áreas especialmente destinadas a la conservación de biodiversidad. Y alrededor de esas superficies existe algo que muchas veces permanece invisible: guardaparques, monitoreo de fauna, restauración de ambientes, viveros de especies nativas, control de especies invasoras, investigación científica, educación ambiental y mantenimiento de infraestructura.

Porque conservar no significa simplemente dejar un territorio sin intervenir. También requiere gestión, conocimiento y recursos para sostener ese esfuerzo en el tiempo.

La gestión forestal sostenible parte justamente de esa mirada integral del territorio. El estándar argentino de gestión forestal utilizado dentro del sistema PEFC establece que deben identificarse sitios prioritarios para la conservación, definir objetivos específicos para mantener o incrementar sus valores y adoptar medidas de protección para especies raras, vulnerables o en peligro incluyendo sus hábitats. También incorpora un concepto especialmente relevante: la conectividad ecológica. La planificación y gestión de las plantaciones forestales debe contribuir a mantener, mejorar o restaurar conexiones entre sistemas naturales, remanentes de ambientes nativos y áreas protegidas.  

Tres reservas privadas permiten observar cómo esos conceptos pueden expresarse de maneras diferentes sobre el territorio.

SAN JORGE: CONSERVAR TAMBIÉN ES CONECTAR

En el departamento de Iguazú, Misiones, la Reserva San Jorge, gestionada por Arauco Argentina y declarada Reserva Forestal Privada en 1999, protege 16.500 hectáreas de selva paranaense con altos atributos de valor para la conservación y biodiversidad.  Su importancia excede incluso sus propios límites. San Jorge integra un bloque de más de 110.000 hectáreas de monte nativo y áreas de alto valor de conservación y ocupa una posición estratégica que contribuye a conectar el Parque Nacional Iguazú con el Parque Provincial Urugua-í. De esa manera, ayuda a mantener continuidad entre grandes áreas naturales del norte misionero, una condición fundamental para el desplazamiento y supervivencia de numerosas especies.

La reserva presenta ambientes diversos —bosques, bajos, bañados y otros ecosistemas característicos de la Selva Paranaense— y una elevada diversidad de orquídeas, árboles y aves, incluidas especies endémicas o amenazadas. Entre los mamíferos registrados aparecen dos emblemas de la biodiversidad argentina: el yaguareté y el tapir.  El área tiene además valor para la investigación y la educación ambiental, convirtiéndose en un ejemplo concreto de otra función que pueden cumplir las superficies de conservación dentro de grandes paisajes forestales: no sólo proteger biodiversidad dentro de sus límites, sino conectar territorios que necesitan permanecer vinculados.

EL POTRERO: PRODUCIR, RESTAURAR Y VOLVER A CREAR NATURALEZA

En Gualeguaychú, Entre Ríos, El Potrero lleva el concepto a un paso diferente: producción y conservación forman explícitamente parte de un mismo modelo. La propiedad tiene alrededor de 30.000 hectáreas y destina el 68% de su superficie a la conservación de ambientes naturales y biodiversidad. Dentro de ella, 18.112 hectáreas fueron declaradas Área Natural Protegida–Reserva de Uso Múltiple por la provincia de Entre Ríos.

Al mismo tiempo, posee 4.954 hectáreas de tierras con aptitud forestal, principalmente destinadas al cultivo de eucaliptos y, en menor medida, pinos. La madera abastece diferentes industrias y la propia reserva explica que las áreas no productivas dentro de las forestaciones son recuperadas como pequeños espacios de biodiversidad y refugio para fauna nativa. Su gestión forestal cuenta con certificación PEFC.

Pero quizás su característica más interesante sea la restauración. En áreas degradadas por antiguas prácticas agrícolas y forestales o afectadas por especies invasoras, El Potrero desarrolla programas de regeneración que incluyen control de especies exóticas, producción de árboles nativos en vivero propio y reforestación. Entre 2024 y 2025 alcanzó la plantación de 20.000 ejemplares nativos, dentro de un proyecto destinado a recuperar unas 40 hectáreas de ambientes degradados.

A eso se suman rehabilitación y liberación de fauna, investigación, monitoreo, educación ambiental y proyectos específicos de conservación de especies. Su informe anual 2025 registra, entre otras acciones, trabajos vinculados con aguará guazú, corzuela parda y aves amenazadas.  Y aquí aparece con particular claridad la dimensión económica de esta historia. La propia reserva explica que las actividades productivas realizadas bajo criterios de sostenibilidad aportan recursos económicos al área de conservación, mientras ésta devuelve servicios ambientales que contribuyen a la sostenibilidad del sistema en el tiempo.

Producción y conservación dejan entonces de presentarse como actividades necesariamente enfrentadas y pasan a formar parte de un mismo paisaje.

PAPEL MISIONERO: MÁS DE 10.000 HECTÁREAS DE SELVA PROTEGIDAS DURANTE DÉCADAS

El tercer caso vuelve a Misiones. La Reserva Natural Cultural Papel Misionero, perteneciente al patrimonio natural de Papel Misionero, empresa de Grupo Arcor, protege 10.397 hectáreas del Bosque Atlántico del Alto Paraná. Fue creada en la década de 1990 y constituye uno de los pocos bosques continuos que permanecen en esa ecorregión.

Su biodiversidad es extraordinaria. Arcor registra en el área especies como mono caí, mono aullador, tapir, venados, pecaríes, puma y yaguareté. Información institucional más reciente señala además la presencia de 17 especies de aves amenazadas, entre ellas yacutinga, bailarín castaño, carpintero cara canela y batará pecho negro, además de registros históricos de águila harpía. El área fue reconocida como Área Clave para la Biodiversidad (KBA) y Área Importante para la Conservación de las Aves (IBA).

La conservación tampoco es pasiva. Entre las herramientas utilizadas se encuentra el monitoreo de fauna mediante cámaras con sensores infrarrojos, que permite registrar mamíferos y obtener información sobre la salud del ecosistema para orientar las acciones de protección.  El caso muestra otra dimensión de la convivencia entre actividad económica y conservación: la capacidad de sostener grandes superficies de ecosistemas nativos en el largo plazo, generando conocimiento y herramientas de monitoreo que permiten evaluar su estado.

DE LA PLANTACIÓN AL PAISAJE

San Jorge muestra la importancia de conectar. El Potrero, la aptitud de restaurar. Papel Misionero, el valor de preservar y monitorear grandes superficies de bosque nativo durante décadas.

Los tres casos tienen, además, un denominador común: San Jorge, El Potrero y la Reserva Natural Cultural Papel Misionero se encuentran comprendidas dentro del alcance de certificados de Gestión Forestal Sostenible PEFC Argentina. Esto significa que las áreas destinadas a conservación no son consideradas por fuera de la gestión productiva, sino como parte de una misma unidad de gestión forestal, en la que producción, protección de la biodiversidad y otros servicios ecosistémicos deben ser planificados y gestionados de manera integrada.

La gestión forestal sostenible busca mirar precisamente esa escala más amplia. El estándar argentino contempla que los planes de gestión incluyan la identificación de sitios prioritarios para conservación, medidas de protección de suelo, agua, flora y fauna y evaluación de los impactos de las actividades realizadas en el territorio.

Los números ayudan a dimensionar esa integración. Actualmente, de las 380.692 hectáreas certificadas bajo Gestión Forestal Sostenible PEFC en Argentina, el 53% corresponde a áreas destinadas a producción y el 47% a conservación. Es decir, prácticamente una de cada dos hectáreas comprendidas dentro de las superficies certificadas cumple una función vinculada a la conservación.

Esto no significa afirmar que cualquier plantación forestal genere automáticamente biodiversidad, ni que producción y conservación estén libres de tensiones. Significa algo diferente: cuando la actividad productiva se desarrolla bajo criterios de gestión sostenible, el paisaje puede planificarse integrando áreas productivas con bosques nativos, corredores, sitios prioritarios para la conservación y acciones concretas de restauración y protección.

Y existe además una cuestión pocas veces incorporada al debate ambiental: la conservación necesita ser sostenible también desde el punto de vista económico.

“Cuando hablamos de gestión forestal sostenible, no hablamos solamente de cómo se produce madera. Hablamos de cómo se gestiona todo un territorio, incluyendo sus áreas productivas, los ambientes naturales, la biodiversidad, el agua y los sitios prioritarios para la conservación. Estos casos permiten mostrar que producción y conservación pueden formar parte de una misma planificación y sostenerse en el tiempo”, explica Florencia Chavat, directora ejecutiva de PEFC Argentina.

Mantener grandes superficies protegidas, controlar incendios e invasoras, monitorear fauna, producir árboles nativos, restaurar ambientes, investigar y disponer de personal e infraestructura requiere recursos permanentes. Por eso, quizás la pregunta ya no sea simplemente producir o conservar.

El desafío es comprender cómo producir de una manera que permita que la conservación también forme parte del paisaje productivo y pueda sostenerse en el tiempo.

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Iguazú cierra la temporada con una ocupación promedio del 74% y más de 900 mil turistas

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El destino Iguazú cerró la temporada con un balance positivo: la ocupación hotelera promedio se ubicó en el 74%, mientras que el ingreso de visitantes al Parque Nacional Iguazú superó un promedio diario de más de 5.000 personas, concluyendo el mes de julio con un total de 166.266 visitantes, un número casi idéntico al del año pasado. Así, el acumulado superó los 900 mil turistas en Cataratas. 

La ocupación del 74% refleja un flujo constante de visitantes a lo largo de todo el período, sostenido tanto por turismo nacional como internacional. A esto se suma el desempeño del Parque Nacional Iguazú, una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo, que registró un promedio diario superior a los 5.000 ingresos, ratificando su lugar como el atractivo central del destino y uno de los más visitados de la Argentina.

Este comportamiento da cuenta de una demanda sostenida, en línea con la capacidad del destino para combinar naturaleza, infraestructura hotelera y una oferta de servicios que sigue en expansión.

El efecto Mundial: un impacto acotado

Uno de los factores que se monitoreó de cerca durante la temporada fue la disputa del Mundial de Fútbol, un evento que históricamente reconfigura los hábitos de consumo y viaje de los argentinos, concentrando la atención en las transmisiones deportivas y, en algunos casos, postergando decisiones de viaje.

Si bien se registró una leve retracción en la demanda durante los días de partidos de la Selección Argentina, el impacto fue acotado y no modificó la tendencia general de la temporada. Los operadores del sector destacaron que la caída fue mínima y puntual, y que rápidamente el flujo de visitantes retomó su ritmo habitual una vez finalizados los encuentros.

En este sentido, el resultado final de la temporada -con una ocupación del 74% y más de 5.000 visitantes diarios al Parque Nacional- demuestra que Iguazú logró sortear con éxito un contexto que en otros destinos suele traducirse en caídas más marcadas de la actividad turística.

Los resultados de esta temporada reafirman a Iguazú como un destino de referencia dentro y fuera de la región, con una demanda que se mantiene firme incluso frente a eventos de escala global que compiten por la atención y el tiempo libre de los viajeros. El sector turístico local coincide en que estos indicadores son un punto de partida alentador de cara a las próximas temporadas, afirmó el presidente del ITUREM, Leopoldo Lucas.

Planificación para proteger el Área Cataratas

En este contexto de alta afluencia turística, y en función de las proyecciones meteorológicas asociadas al fenómeno El Niño (ENOS), se avanzó en medidas preventivas para resguardar la infraestructura del Área Cataratas, priorizando los estándares de seguridad para los visitantes y los equipos de trabajo de las empresas prestadoras de servicios turísticos.

En el marco de una acción conjunta para la gestión integral del riesgo, la empresa concesionaria Iguazú Argentina S.A. solicitó a la Administración de Parques Nacionales la autorización para iniciar el repliegue preventivo de las pasarelas del Circuito Garganta del Diablo.

La decisión se sustenta en los pronósticos y análisis técnicos que anticipan crecidas del río Iguazú en los próximos meses. En ese sentido, las empresas encargadas del monitoreo climático e hidrológico del sistema fluvial en la cuenca de Brasil coincidieron en señalar que durante septiembre y octubre se prevén caudales elevados, con potencial de generar inundaciones extraordinarias que podrían afectar la infraestructura de ese sector.

Estas acciones preventivas forman parte de una estrategia de planificación anticipada que busca preservar uno de los principales atractivos del destino, minimizar riesgos y garantizar que, una vez superado el período de mayor caudal, las instalaciones puedan ser restituidas en óptimas condiciones para continuar ofreciendo una experiencia segura y de calidad a los visitantes.

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Mariana Botteron invita a redescubrir la selva misionera a través del arte

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Con una mirada que combina el arte, la fotografía y la ciencia, Mariana Botteron -genetista, fotógrafa y artista visual- presenta este sábado una colección de obras inspiradas en la fauna y la flora de la Selva Paranaense, reflejando el profundo vínculo que mantiene con la tierra colorada y su patrimonio natural. La artista explica que su motivación surge de la necesidad de sensibilizar sobre el cuidado de la biodiversidad y destacar la extraordinaria riqueza ambiental de Misiones, tomando como inspiración, entre otras, las fotografías de los reconocidos fotógrafos de naturaleza Emilio White y Sergio Moya.

La exposición reúne pinturas en acrílico sobre lienzo y técnicas mixtas donde los protagonistas son tucanes, colibríes, bailarines azules y naranjas, urutaúes, mariposas, el emblemático yaguareté y paisajes característicos de la provincia. Cada obra busca despertar la contemplación y fortalecer el compromiso con la conservación de uno de los ecosistemas más valiosos del país.


Para turistas y locales
“Ñande ka’aguy ñande roga” es una invitación a mirar la selva desde una perspectiva sensible, donde el arte se convierte en una herramienta para generar conciencia sobre el cuidado de nuestro hogar común.
La apertura de la muestra será el sábado 1 de agosto a las 19 hs y luego podrá visitarse durante todo el mes, con entrada libre y gratuita, en el museo sito en calle Sarmiento 1885 de Posadas, dependiente de la Secretaría de Estado de Cultura. La exposición invita al público a un recorrido artístico por la biodiversidad misionera, poniendo en valor la riqueza natural de la provincia y la necesidad de preservarla.

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Misiones crea el Registro Provincial de Proyectos de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático

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La gobernanza del clima requiere trazar la cartografía de las acciones orientadas a mitigar las emisiones, fomentar el secuestro de carbono y la resiliencia de los territorios ante las inclemencias de fenómenos climáticos, la lucha contra el cambio climático dejó de ser una serie de promesas abstractas para convertirse en una estrategia concreta.

Con el objetivo de ordenar y potenciar cada esfuerzo local, la Secretaría de Estado de Cambio Climático en el marco del Plan de Respuesta al Cambio Climático puso en marcha el Registro Provincial de Proyectos de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático (RPPMyA)

La urgencia de afrontar los cambios en el clima ha forzado un cambio de paradigma y esto se refleja en las normativas y en el desarrollo de la problemática a nivel territorial. En la actualidad, la gestión pública requiere de evidencias sólidas, procesos de seguimiento rigurosos y una trazabilidad técnica que garantice la efectividad de cada acción.

¿Cuál es el volumen real de carbono que captura un monte nativo?

¿De qué manera una fábrica optimiza su consumo energético?

¿Cómo se preparan nuestras localidades para resistir la falta de agua o las crecidas?

¿Qué emprendimientos tienen el potencial para captar inversiones sostenibles?

Para brindar certezas ante estos interrogantes, se crea esta nueva herramienta. Bajo el marco del Decreto Provincial 1946/24 y su posterior normativa reglamentaria (Resoluciones de la SECC 42/25 y 8/26), se ha diseñado un esquema para organizar y dar visibilidad a las iniciativas de mitigación y adaptación en el territorio misionero. Con la reciente apertura de su plataforma digital, tanto el sector privado como público disponen ahora de un canal formal para integrar sus proyectos a la estrategia climática oficial.

Este registro funciona como una «fotografía dinámica» de todo lo que se está haciendo en el territorio provincial para combatir el calentamiento global. Ya sean proyectos forestales que capturan carbono, industrias que ahorran energía o comunidades trabajando en soluciones para prevenir sequías e inundaciones, el registro busca sistematizar estas acciones bajo un lenguaje común.

«Estamos construyendo la infraestructura invisible que nos permite conectar lo que hacemos en Misiones con las necesidades del mundo», explican desde la Secretaría de Estado de Cambio Climático. Y es que hoy, para acceder a mercados de carbono o financiamiento verde internacional, la transparencia, robustez y trazabilidad de los datos son requisitos excluyentes.

La política climática involucra economía, financiamiento, innovación, competitividad y planificación territorial. Para una empresa, un municipio, una cooperativa o un desarrollador privado, participar en este registro no es solo un trámite administrativo; es una puerta de entrada a oportunidades estratégicas como:

·       Visibilidad y reconocimiento: Permite que proyectos que antes permanecían dispersos o «invisibles» tengan un respaldo oficial y sean reconocidos dentro de la política climática provincial.

·       Acceso a financiamiento: Al contar con información técnica confiable y validada, los proyectos locales tienen muchas más posibilidades de atraer inversiones climáticas nacionales e internacionales.

·       Mejora de la gestión: La información recopilada permite al Estado diseñar mejores políticas públicas y fortalecer las estrategias de resiliencia frente a eventos extremos, como olas de calor o incendios.

·       Contribución al desarrollo sostenible: Es una forma de reconocer que la transición ecológica no depende solo de grandes acuerdos internacionales, sino de cientos de iniciativas locales que, al conectarse, generan un impacto real y medible.

La verdadera innovación de esta plataforma reside en su carácter integral, posibilitando poner en valor los proyectos que reduzcan emisiones como aquellos que faciliten la adaptación al cambio climático, vinculando los esfuerzos locales con las obligaciones que la nación ha comprometido en las convenciones internacionales y habilitando el financiamiento en el mercado de carbono global.

Para América Latina, esta perspectiva resulta vital, identificada por organismos internacionales como una de las geografías con mayor exposición a los riesgos ambientales, hoy el debate científico se centra en qué acciones se llevan a cabo para adaptarnos.

En respuesta a esto, las arquitecturas de gobernanza han comenzado a priorizar indicadores de cohesión social, salvaguarda de ecosistemas y resiliencia de los territorios.

Misiones, en el marco de su política pública climática asume el reto de armonizar el desarrollo productivo bajo en carbono en un escenario de vulnerabilidad climática global a través de las medidas, acciones y proyectos sugeridos en su plan de respuesta provincial al cambio climático y para ello crea el registro https://bit.ly/registroproyectos-cc. como una herramienta de planificación.

Inicialmente se solicitará información básica y técnica sobre el proyecto. La misma atravesará un proceso de verificación de datos, documentos y alineación con acciones de mitigación o adaptación en el marco del Plan Provincial de Respuesta de Misiones. En caso de ser necesario, el equipo técnico se pondrá en contacto con el titular del proyecto para solicitar información adicional y aclarar aspectos técnicos. Una vez validada la información, el proyecto podrá ser incorporado al Registro Provincial de Proyectos de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático.

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Avanzan nuevos proyectos de carbono en agricultura regenerativa

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La agricultura regenerativa comienza a consolidarse como una nueva oportunidad dentro del ecosistema de proyectos vinculados a los mercados de carbono en Argentina. La reciente inscripción de iniciativas orientadas a incrementar la captura de carbono en los suelos marca un paso relevante para diversificar las Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN) que pueden contribuir tanto al desarrollo productivo como a la acción climática.

Aunque los proyectos de energía y forestales han sido históricamente los más asociados a la generación de créditos de carbono, cada vez cobra mayor relevancia el potencial de los sistemas agrícolas y ganaderos para capturar carbono mediante prácticas de manejo sustentable. La agricultura regenerativa promueve estrategias como la rotación de cultivos, la incorporación de cultivos de cobertura, la reducción de la erosión del suelo y la integración entre agricultura y ganadería, entre otras prácticas orientadas a mejorar la salud de los ecosistemas productivos.

Estas iniciativas forman parte de las denominadas Soluciones Basadas en la Naturaleza, un conjunto de acciones que utilizan los procesos naturales para generar beneficios ambientales, sociales y económicos. En este contexto, la captura y almacenamiento de carbono en los suelos se presenta como una herramienta complementaria a otras estrategias ya desarrolladas en Argentina, como los proyectos forestales, de restauración de ecosistemas o de conservación de bosques nativos.

Para la Mesa Argentina de Carbono, el avance de este tipo de proyectos refleja la creciente madurez del mercado local y la ampliación de las alternativas disponibles para productores, empresas e inversores interesados en desarrollar iniciativas con impacto climático verificable.

“Argentina cuenta con condiciones excepcionales para desarrollar una amplia diversidad de Soluciones Basadas en la Naturaleza. La incorporación de proyectos vinculados a la agricultura regenerativa amplía las oportunidades del país para generar beneficios ambientales y productivos, fortaleciendo al mismo tiempo la participación argentina en los mercados voluntarios de carbono”, señaló Juan Pedro Cano, coordinador de la Mesa Argentina de Carbono.

Desde la entidad destacaron que este tipo de iniciativas no solo contribuyen a la captura de carbono, sino que también pueden generar beneficios adicionales asociados a la salud de los suelos, la resiliencia productiva, la biodiversidad y la sostenibilidad de los sistemas agropecuarios.

En este contexto, el proyecto Improved Agriculture Land Management in Argentina de AIKE representa un ejemplo concreto del avance que comienza a registrar el país en materia de agricultura regenerativa aplicada a los mercados voluntarios de carbono. El objetivo del proyecto es reducir la degradación del suelo y aumentar la captura de carbono en suelo, generando así créditos de carbono que sirven como complemento económico a la actividad productiva. Para ello, se utilizará cultivos de cobertura y se mejorará el manejo de pastizales para proteger el suelo de la erosión. La iniciativa se implementa en una primera instancia en la Provincia de Buenos Aires y se espera ampliarla en las provincias de Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires, La Pampa y San Luis en una segunda etapa. El proyecto contó con el apoyo técnico de Prosustentia, y fue certifica do por Verra y validado por la empresa argentina Intertek, todas ellas miembros de la Mesa Argentina de Carbono.

El desarrollo de nuevas metodologías y proyectos confirma una tendencia global: los mercados de carbono evolucionan hacia enfoques cada vez más integrales, donde la producción, la conservación y la acción climática pueden avanzar de manera complementaria.

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