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PEFC y el valor invisible de los bosques: qué son los Servicios Ecosistémicos

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Desde el agua que consumimos hasta los materiales que usamos todos los días, los bosques cumplen funciones esenciales para la vida, la producción y el bienestar. A estos beneficios se los conoce como “servicios ecosistémicos”, un concepto que gana cada vez más relevancia a nivel global y que también interpela a Argentina, donde la gestión sostenible de los recursos naturales se vuelve clave para el futuro.

Aunque el término pueda sonar técnico, los servicios ecosistémicos forman parte de la vida cotidiana mucho más de lo que imaginamos. Los bosques ayudan a regular el clima, proteger los suelos, conservar la biodiversidad, capturar carbono y preservar recursos hídricos. Pero, además, brindan materias primas renovables que están presentes en productos de uso diario como muebles, papel, envases, alimentos, instrumentos musicales y materiales para la construcción.

“Muchas veces pensamos en los bosques únicamente como espacios naturales o paisajes para conservar, pero también cumplen funciones fundamentales para la sociedad y la economía. La clave está en cómo se gestionan esos recursos”, explica Florencia Chavat, responsable de PEFC Argentina.

En ese contexto, el manejo forestal sostenible y las certificaciones cobran un rol cada vez más importante. A través de herramientas como la certificación forestal y la cadena de custodia, PEFC promueve prácticas responsables que permiten garantizar que los productos forestales provienen de fuentes gestionadas de manera sostenible, respetando criterios ambientales, sociales y económicos.

El concepto de cadena de custodia resulta especialmente relevante porque permite seguir el recorrido de la madera y otros productos derivados del bosque desde su origen hasta el consumidor final. De esta manera, las empresas pueden ofrecer trazabilidad y transparencia, mientras que las personas cuentan con más información para tomar decisiones de consumo responsable.

En Argentina, donde la foresto-industria tiene un rol estratégico en distintas economías regionales, el desafío no solo pasa por conservar los bosques, sino también por impulsar modelos productivos que integren sostenibilidad, innovación y desarrollo local.

Además, en un escenario atravesado por el cambio climático y la necesidad de reducir el impacto ambiental de múltiples industrias, los materiales renovables de origen forestal aparecen como aliados cada vez más valorados para la bioeconomía. La madera, por ejemplo, puede contribuir a reemplazar materiales con mayor huella de carbono y formar parte de soluciones más sostenibles para la construcción, el diseño y la vida cotidiana.

“Hoy los consumidores comienzan a preguntarse cada vez más de dónde vienen los productos que utilizan y bajo qué condiciones fueron elaborados. La certificación permite conectar esa demanda con prácticas concretas de sostenibilidad”, agrega Chavat.

Así, hablar de servicios ecosistémicos también implica entender que los bosques no solo producen recursos: sostienen equilibrio ambiental, generan empleo, impulsan economías regionales y contribuyen al bienestar de las personas. Y que detrás de muchos de esos beneficios invisibles, existen procesos, controles y decisiones responsables que hacen posible su continuidad en el tiempo.

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La pérdida de selvas tropicales cayó 36% en 2025, pero el mundo todavía pierde once canchas de bosque por minuto

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La pérdida de bosques primarios tropicales se redujo 36 por ciento en 2025 respecto de 2024, un año marcado por incendios extremos. El dato surge del laboratorio GLAD de la Universidad de Maryland, disponible en Global Forest Watch, WRI y Global Nature Watch. Sin embargo, la mejora no alcanza para cambiar el diagnóstico de fondo: el planeta perdió 4,3 millones de hectáreas de selvas tropicales primarias, el equivalente a más de once campos de fútbol por minuto.

La caída aparece como una señal alentadora, pero no como una reversión estructural. Según el informe, la pérdida de bosques primarios tropicales sigue siendo 46 por ciento más alta que hace una década, lo que mantiene bajo presión a ecosistemas clave para la biodiversidad, el almacenamiento de carbono, la regulación del clima, la provisión de agua y la identidad cultural de comunidades locales.

El dato central tiene una lectura directa para regiones como Misiones, donde la conservación de la Selva Paranaense forma parte de una estrategia ambiental, turística y productiva. El informe global vuelve a mostrar que la expansión agropecuaria, la presión sobre la tierra y los incendios siguen siendo los principales factores de pérdida de cobertura arbórea.

Bosques tropicales primarios: señales de alivio, alerta de fondo

Datos 2025 de GLAD / Universidad de Maryland, Global Forest Watch y WRI

Pérdida tropical primaria 2025 4,3 millones de hectáreas
Variación contra 2024 -36%
Ritmo equivalente Más de 11 canchas por minuto
Comparación con una década atrás +46%
Distancia frente a la meta 2030 70% por encima del nivel necesario
Fuente: GLAD / Universidad de Maryland, Global Forest Watch, WRI y Global Nature Watch.

Brasil fue el principal responsable de la mejora global. El país redujo 42 por ciento la pérdida de bosques primarios y alcanzó su nivel más bajo de pérdida no asociada a incendios. El informe vincula esa mejora con políticas ambientales más activas, mayor fiscalización y el relanzamiento del PPCDAm, el plan federal contra la deforestación.

Pero el mismo caso brasileño expone las tensiones de fondo. Las actividades agropecuarias permanentes explicaron 73 por ciento de la pérdida de bosques primarios entre 2002 y 2025, principalmente por soja y ganadería. Algunos estados amazónicos, además, avanzaron en normas que debilitan incentivos ambientales, lo que abre interrogantes sobre la continuidad de la moratoria de la soja.

Colombia también redujo la pérdida de bosques primarios, con una baja de 17 por ciento entre 2024 y 2025. El informe asocia ese resultado con nuevas herramientas legales, concesiones forestales comunitarias, reconocimiento de entidades territoriales indígenas y normas de trazabilidad ganadera.

Quiénes mejoraron y dónde siguen las alertas

Pérdida de bosques primarios tropicales en 2025

País Dato central Lectura
Brasil -42% Redujo fuerte la pérdida, asociada a mayor control ambiental y políticas públicas.
Colombia -17% Baja vinculada a trazabilidad ganadera, concesiones forestales y territorios indígenas.
Indonesia +14% Aumentó, aunque sigue por debajo de los picos de la década pasada.
Bolivia Segundo nivel más alto registrado Incendios, ganadería y expansión agrícola mantienen una presión crítica.
República Democrática del Congo Tercera mayor pérdida tropical Cultivo itinerante, leña, conflicto armado y minería agravan la pérdida forestal.
Fuente: GLAD / Universidad de Maryland, Global Forest Watch, WRI y Global Nature Watch.

En cambio, Bolivia aparece como uno de los focos más críticos. En 2025 registró su segunda mayor pérdida de bosque primario tropical, detrás del récord de 2024. El informe señala que los incendios, en gran parte provocados por acción humana, y la expansión de la ganadería, la soja, el maíz y el sorgo explican buena parte del deterioro.

La República Democrática del Congo tuvo la tercera mayor pérdida de bosques primarios tropicales. Allí, el informe identifica como motores principales el cultivo itinerante a pequeña escala, la extracción de madera para leña y carbón, el conflicto armado y la minería.

El informe advierte que el mundo está lejos del objetivo de detener y revertir la pérdida de bosques para 2030. La deforestación de 2025 fue 70 por ciento superior al nivel compatible con esa meta.

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Nideport impulsa proyecto clave en Misiones para preservar un corredor biológico entre Argentina y Brasil

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Nideport avanza en un proyecto de certificación de créditos de carbono en Cruce Caballero, una zona clave para la conectividad ecológica entre Argentina y Brasil, donde prevé restaurar bosque nativo, fortalecer la biodiversidad y desarrollar un modelo innovador que integra tecnología, comunidad y conservación.

Este predio cumple un rol fundamental como corredor biológico, conectando ecosistemas del norte de Misiones con el sur de Brasil. Gracias a esta conectividad, se conserva una biodiversidad única, donde habitan especies emblemáticas y en riesgo, como los monos carayá, fundamentales para el equilibrio del bosque.

El proyecto se enfoca en proteger bosques nativos que aún conservan su estructura, pero que se encuentran en un proceso activo de degradación. Para ello, Nideport implementa prácticas de restauración ecológica, incluyendo enriquecimiento del bosque nativo y manejo sostenible del territorio, con el objetivo de recuperar su funcionalidad ecológica y contribuir a su conservación a largo plazo.

Además, se trabaja activamente en la prevención de incendios forestales y en la protección de la fauna, reduciendo riesgos como la caza furtiva y fortaleciendo el cuidado del ecosistema.

“Este tipo de proyectos son clave para conservar la biodiversidad y, al mismo tiempo, generar modelos sostenibles que integren a las comunidades locales”, señaló Juan Núñez, Cofundador de Nideport.

Como parte de este proceso de restauración, la compañía proyecta la plantación de 30.000 árboles nativos, contribuyendo a la regeneración del bosque y al fortalecimiento de la biodiversidad local.

El enfoque es integral y colaborativo. Nideport articula con organizaciones como Aves Argentinas para el monitoreo de biodiversidad, y trabaja junto a comunidades locales, rurales y originarias, promoviendo su participación en la gestión del territorio. También se desarrollan iniciativas con escuelas de la zona para fortalecer la educación ambiental y el vínculo con el entorno.

Uno de los diferenciales del proyecto es la tecnología. Nideport desarrolla una plataforma propia basada en inteligencia artificial que permite detectar de forma temprana focos de calor, incendios y eventos de deforestación, mejorando la capacidad de respuesta en tiempo real. A su vez, incorpora drones para tareas de monitoreo, seguridad y prevención de incendios, lo que permite cubrir grandes extensiones de selva de manera eficiente.

Estas herramientas también mejoran la  trazabilidad, el monitoreo de fauna y la medición del impacto ambiental, facilitando el seguimiento de la restauración del bosque. En paralelo, la compañía capacita a equipos locales en el uso de estas herramientas, fortaleciendo capacidades en el territorio.

“La tecnología es la clave para escalar el impacto. Con nuestra plataforma tecnológica, podemos administrar decenas de millones de hectáreas sin limitaciones operativas. Esto nos permite mejorar la gestión del territorio en múltiples dimensiones: por ejemplo, detectar, prevenir y apagar incendios, reduciéndose en más de un 90%. Es solo un caso de uso; la solución se adapta a distintos contextos y desafíos”, explicó Tomás R. V. Gutiérrez, cofundador y CFO de Nideport.

Actualmente, la empresa cuenta con un equipo de más de 30 personas trabajando en distintas regiones del país, incluyendo especialistas en restauración, biodiversidad, tecnología y trabajo comunitario, que acompañan la implementación y el monitoreo de los proyectos en campo.

A través de este trabajo, la compañía avanza en la consolidación de  un modelo de restauración que integra biodiversidad, comunidad y tecnología, con impacto concreto en el territorio.

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Brasil amplía en un 70% dos áreas protegidas en el Pantanal

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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva anunció el domingo (22.03.2026) la ampliación en un 70 % de dos áreas protegidas situadas en el Pantanal, el mayor humedal del planeta.

La superficie conjunta del Parque Nacional del Pantanal Matogrossense y de la Estación Ecológica de Taiamã sumará 104.200 hectáreas adicionales.

Esto supone aumentar el área total de humedal bajo protección del 4,7 % al 5,4 %, según un comunicado del Ministerio de Medioambiente.

La dependencia afirmó que la ampliación “fortalece” la resiliencia del ecosistema frente al cambio climático, así como la protección de especies amenazadas y de criaderos de peces.

Además, la decisión refuerza acciones de combate a los incendios, una de las principales amenazas al humedal, gracias a la ampliación de las brigadas de bomberos.

El anuncio sobre la ampliación lo hizo el presidente Lula durante la ceremonia inaugural de la decimoquinta conferencia de la ONU sobre especies migratorias (COP15) en la ciudad de Campo Grande, considerada como la puerta de entrada al Pantanal.

“No habrá prosperidad duradera en Latinoamérica sin la protección de la biodiversidad”, declaró.

El Pantanal, reconocido por la UNESCO como Patrimonio Natural de la Humanidad y que Brasil comparte con Paraguay y Bolivia, es el hábitat de cientos de especies de animales, como el jaguar, el tapir y el oso hormiguero.

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Hoy los glaciares, mañana la selva: el riesgo de un voto equivocado

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Declarada Capital Nacional de la Biodiversidad por Ley Nacional 27.495 de 2019, la provincia de Misiones ostenta una riqueza en materia de recursos naturales que en términos ambientales resultan tan estratégicos como los glaciares. 

Con más de 1,6 millones de hectáreas protegidas (incluyendo remanentes de selva paranaense), rodeada por ríos y atravesada por 900 arroyos internos, la biodiversidad misionera representa en sí misma una reserva de servicios ecosistémicos que el mundo entero mira con atención. En términos porcentuales, Misiones explica un 52% de la biodiversidad de la Argentina, aun cuando su extensión acapara apenas el 1% de la superficie total del país.

Ante este panorama, resulta una paradoja verdaderamente inentendible que los diputados y senadores nacionales por Misiones acompañen la reforma de la Ley de Glaciares impulsada por el oficialismo nacional. 

El proyecto de ley en cuestión limita la protección a los glaciares ya inventariados, excluyendo a los ambientes periglaciares y habilitando lo que hasta ahora estaba prohibido: las explotaciones mineras e hidrocarburíferas en zonas protegidas. 

Bajo el argumento de que las provincias deben tener la potestad de decidir sobre sus recursos, se intenta romper un piso mínimo de protección ambiental que la Nación debe garantizar a todos los argentinos por igual. Es decir, no se discuten competencias jurisdiccionales, se exigen políticas ambientalmente estratégicas. 

Mientras el gobierno de Javier Milei debilita instituciones y flexibiliza normas bajo la promesa de inversiones que nunca llegan a las economías regionales, los legisladores misioneros parecen dispuestos a acompañar sin reparos medidas y proyectos que lesionan directamente a sus representados. Productores yerbateros, forestales y otros numerosos sectores productivos y laborales de Misiones vienen siendo afectados severamente por las políticas nacionales. 

Esta actitud contradice incluso, el marco legal e institucional misionero.

En 2022, la provincia sancionó la primera Ley de Humedales del país, creando un registro provincial, estableciendo categorías de protección y reconociendo el valor estratégico de estos ecosistemas para la regulación del clima, la provisión de agua y la mitigación de desastres. También creó el Área integral de conservación y desarrollo sustentable  “Corredor verde de la provincia de Misiones” (LEY XVI -No 60) y un Sistema de gestión integrada de cuencas hidrográficas (LEY XVI – No 150). 

Hablamos de la única provincia del país que cuenta con un Ministerio de Ecología y Recursos Naturales y un Ministerio de Cambio Climático, sin dejar de mencionar al Instituto Misionero de la Biodiversidad, un organismo de características únicas en el país. Se trata del ente que llevó a cabo el Primer Inventario de la Biodiversidad Misionera, que relevó 21.941 especies, triplicando los registros previos y reafirmando a Misiones como un hotspot mundial de biodiversidad. 

Hablamos de una provincia que entiende que la conservación y el cuidado de sus recursos naturales también pueden constituirse en posibilidades de desarrollo económico. Dan cuenta de ello, las distintas iniciativas de uso sostenible de la biodiversidad, el pago de servicios ecosistémicos y herramientas de finanzas sostenibles que ponen a la jurisdicción a la vanguardia de cuestiones ambientales.

Este estatus se pone en riesgo cuando advertimos que los diputados misioneros – en sintonía con sus pares en el Senado – podrían votar a favor de una reforma que desprotege a nuestros glaciares. Porque si mañana alguien argumenta que los bosques nativos o los humedales son un freno para el agronegocio o que las cuencas hídricas pueden flexibilizarse en nombre de la inversión, ¿con qué autoridad moral podrá Misiones oponerse?

Al votar la reforma a la Ley de Glaciares, los representantes misioneros legitiman un mecanismo que tarde o temprano puede usarse contra su propia provincia.

Porque la misma lógica que hoy desprotege glaciares para habilitar la minería en la cordillera es la que mañana puede desproteger la selva y los cauces hídricos misioneros para dar lugar a cualquier proyecto extractivista. 

La coherencia en juego

La Cámara de Diputados definirá en los próximos días el futuro de esta reforma. El oficialismo, en un gesto que debería alarmarnos, ha restringido las audiencias públicas: de los aproximadamente 60 mil inscriptos, apenas 200 podrán exponer de manera presencial o virtual. El resto deberá conformarse con enviar un video de cinco minutos o un texto por escrito.

En estas condiciones se debate una ley que cuida las reservas de agua estratégicas para millones de argentinos.

Misiones puede ser coherente y sostener en el Congreso Nacional el modelo misionero que implica una trayectoria innegable en defensa de la biodiversidad. Es también una oportunidad para recordar la vigencia del Acuerdo de Escazú, exige participación pública, acceso a la información y a la justicia ambiental. 

Caso contrario, los legisladores misioneros demostrarán que están dispuestos a seguir siendo parte de un proyecto que, bajo la bandera de la desregulación, desmantela décadas de construcción institucional, con reformas que benefician a unos pocos a costa de todos.

Los diputados misioneros tienen la palabra. Y los ciudadanos, la memoria.

Porque si hoy son los glaciares, mañana puede ser la selva. Y pasado, todo lo que todavía creemos que está a salvo.

Florencia Gómez es abogada, ex secretaria de Política Ambiental de la Nación.

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