Nueve de cada 10 pesos de inversión pública en Misiones son con fondos provinciales

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Escribe Alejandro Pegoraro, director de Politikon Chaco, exclusivo para Economis. No hay posibilidad alguna de desarrollo económico y social sostenible y genuino, sin inversión pública. A lo largo de los últimos años, las provincias del Norte levantaron las banderas respecto a las asimetrías existentes en la zona, la más postergada del país, principalmente en términos de infraestructura. Como contraste, quienes critican las demandas de las provincias de la región suelen usar una errónea generalidad: que “las provincias quieren que la Nación le financie toda la obra, en desmedro de las demás provincias del país”. 

Si bien es cierto que existen provincias donde la mayor parte de la inversión pública surge del Estado nacional, no es la realidad de todas. En este punto, Misiones marca una fuerte distancia hacia dentro de la región.

Existen diferentes formas de medir la inversión pública. Por supuesto, el Gasto de Capital consolidado (que incluye la inversión directa, las transferencias de capital y la inversión financiera) es el más global de ellos, pero no necesariamente es el que permite entender más a fondo la importancia de la cuestión. Por ello, a efectos de esta columna en particular, nos detendremos específicamente en lo que refiere a la Inversión Real Directa. 

La Inversión Real Directa es la erogación destinada a la adquisición o producción por cuenta propia de bienes de capital. Comprenden las edificaciones, instalaciones, construcciones y equipos que sirven para producir otros bienes y servicios, no se agotan en el primer uso que de ellos se hace, tienen una vida superior a un año y están sujetos a depreciación. La inversión real también incluye las compras de tierras y terrenos y los activos intangibles.

Hacia dentro de este concepto, los datos de ejecución presupuestaria nos permiten desagregar en algunos subconceptos. Por un lado, Maquinaria y Equipo (incluye la adquisición de maquinarias, equipos y accesorios que se usan o complementan a la unidad principal, como ser maquinaria y equipo de oficina, de producción, equipos agropecuarios, industriales, de transporte en general, energía, riego, frigoríficos, de comunicaciones, médicos, de recreación, educativos, etc.). Por otro lado, encontramos al subconcepto de Construcciones (caminos, diques, puentes, edificios, canales de riego, desagües o navegación, sistemas de balizamiento, redes de comunicaciones, distribución de energía, de agua, fábricas, usinas, entre otros). 

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También están los Bienes preexistentes (comprende la adquisición de bienes físicos, ya existentes, que por sus características no pueden ser considerados dentro de las restantes partidas principales, como tierras y terrenos, edificios e instalaciones, entre otros) y por último Otros que engloba a todo lo no comprendido anteriormente.

Veamos algunos datos. En el año 2022, Misiones destinó unos $ 61.494 millones de Gasto de Capital, un 73% más que en 2021. De este total, el 84% corresponde a Inversión Real Directa, que totalizó $ 51.372 millones (+76,3% interanual); y desagregando ese punto, el 94,5% refiere a Construcciones, por $ 48.531 millones (82% más que en 2021).

Ahora bien, lo relevante es poder observar cual es la relación de la inversión real directa en Misiones desde su fuente de financiamiento. Como detallamos previamente, $51.372 millones fue la ejecución misionera en 2022 en este punto. ¿Cuánto fue la inversión real directa del Estado nacional en Misiones? “Apenas” $5.070 millones. 

Si consolidamos ambos datos, se puede afirmar que entre Provincia y Nación, Misiones tuvo unos $56.442 millones de Inversión Real Directa y el 91% de ese total se realizó con fondos provinciales. 9 de cada 10 pesos de inversión pública salieron de las arcas provinciales, que están a su vez fuertemente perjudicados por los desequilibrios en el reparto de fondos nacionales. Por eso, este resultado es doblemente meritorio para la gestión provincial: recibiendo menos fondos de lo que debería recibir, invierte en niveles muy superiores y no tiene prácticamente ninguna dependencia nacional al respecto. 

Un dato relevante en relación a esto tiene que ver con la evolución a través de los años: en 2019, por ejemplo, la inversión real directa del Estado nacional en Misiones representó el 13% del total de lRD misionera; en 2020 bajó a 10,9%; en 2021 a 9,3% y en 2022, finalmente, al 9%. El retroceso en la participación nacional en la inversión realizada en Misiones tiene dos aristas: menos recursos asignados, y aceleración de inyección de fondos por parte de la provincia, por el otro.

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Más allá de la IRD, otro punto importante del Gasto de Capital misionero es cómo se incrementaron las transferencias al sector privado; esto es, mayor aporte a empresas y emprendimientos para el desarrollo de sus potenciales. En 2020 fue por $734 millones; en 2021, de $1.290 millones y en 2022, de $1.900 millones. Esto demuestra el fortalecimiento de la articulación público privada, que permite un mayor proceso de expansión del sector privado, que redunda, entre otras cosas, en generación de empleo.

El importante rol que la provincia de Misiones le asigna a la inversión pública de manera global, se da en un contexto incluso, de mejora de las cuentas públicas. En 2022, la Provincia cerró sus cuentas con un superávit primario por $9.682 millones (2,3% de los ingresos) y un superávit financiero de $6.951 millones (1,6% de los ingresos), mejorando notablemente respecto a 2021 cuando tuvo un leve déficit fiscal.

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