Pergolini en Misiones: “Quedate acá, que desde acá se puede”
|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Mario Pergolini llevó a Leandro N. Alem una invitación a pensar el futuro desde Misiones: aprovechar la tecnología para crear, desarrollar negocios y conectarse con el mundo sin que irse sea una condición para crecer. En una entrevista pública con el intendente Matías Sebely, realizada en el cine de la ciudad, el conductor y empresario recorrió su trayectoria y dejó una definición que condensó su mirada sobre el desafío local: “Quedate acá, que desde acá se puede”.
La conversación combinó anécdotas de radio y televisión, experiencias empresariales, advertencias sobre inteligencia artificial y reflexiones sobre los cambios en el consumo de información. Pergolini sostuvo el intercambio con humor, incluso cuando una falla en los micrófonos lo llevó a proclamarse, por unos instantes, nuevo intendente y anunciar cambios en la programación del cine.
Pero detrás de las bromas apareció una preocupación concreta: cómo adaptarse a un mundo que modifica rápidamente sus herramientas, sus negocios y sus formas de trabajar.
Sebely llevó esa pregunta al territorio al plantearle qué debería preguntarse una ciudad que se prepara para cumplir cien años. Pergolini respondió que el crecimiento necesita una economía capaz de sostenerse y una comunidad que encuentre su lugar en las nuevas oportunidades.
“Hoy el mundo es muy cortito, es muy cercano”, expresó. Desde esa perspectiva, propuso superar una lógica exclusivamente regional y aprovechar la posibilidad de producir para públicos y mercados más amplios.
El desafío, explicó, consiste en integrarse a ese escenario conservando las costumbres y los rasgos que distinguen a la ciudad. Mencionó la Fiesta de la Navidad como una expresión de esa identidad y destacó su capacidad de atraer visitantes de distintos puntos del país.
“Cómo recrearse todo el tiempo para decirle a todos, incluso a los que quieren el lugar: ‘Che, quedate acá, que desde acá se puede’. Creo que ese es su desafío”, resumió.
La idea atravesó buena parte de la entrevista: la tecnología puede ampliar las posibilidades, pero necesita personas dispuestas a convertirlas en proyectos.
Llegar primero también puede salir caro
Sebely le preguntó por los momentos que cambiaron su carrera. Pergolini recordó sus comienzos en la radio, las emisoras informales que armó con amigos y el descubrimiento de que, además de producir contenidos, podían desarrollar y vender herramientas para que otros los hicieran.
Después llegó Cuatro Cabezas, la productora que creó junto a Diego Guebel. En su relato, el cambio decisivo fue dejar de depender exclusivamente de una contratación y comenzar a negociar a partir de una idea propia, con participación en el negocio y control sobre el contenido.
La tecnología volvió a ser un factor central. Recordó cómo la edición digital les permitió construir un lenguaje visual que distinguió a programas como El Rayo y Caiga quien caiga. Lo que hoy puede resolverse con herramientas habituales de edición, entonces abría posibilidades que buena parte de la industria todavía no utilizaba.
Sin embargo, rechazó una lectura de su trayectoria hecha únicamente de aciertos. Al hablar del desarrollo del streaming y de Vorterix, reconoció que anticiparse a un cambio no garantiza que exista un mercado preparado para acompañarlo.
“A veces llegar muy temprano es como llegar muy tarde”, advirtió.
Explicó que ofrecer un producto que nadie pidió obliga a construir también la necesidad de consumirlo. En su caso, convencer de que la radio podía verse y generar contenidos diferentes demandó tiempo, inversión y la capacidad de sostener una apuesta que, según contó, estuvo cerca de fundirlo.
Por eso, su consejo para los emprendedores combinó impulso y límites: llevar adelante las ideas, pero fijar plazos y costos para evaluar si funcionan.
“No te enamores mucho de tu idea”, señaló. Una propuesta puede ser buena y aun así llegar en un momento inadecuado o no encontrar personas interesadas en utilizarla.
Inteligencia artificial: aprender a usarla y conservar el criterio
La inteligencia artificial ocupó un lugar importante en la conversación. Pergolini cuestionó la incorporación de tecnología como una moda empresarial, sin una necesidad concreta que resolver.
“Muchas veces nos llaman para decir: ‘¿Cómo le pongo IA a mi compañía?’. Y yo les digo: ‘Contame qué hace tu compañía’”, relató.
Para explicar la diferencia entre sumar una herramienta y transformar una propuesta, recurrió a los medios: colocar una cámara frente a un conductor de radio no alcanza, por sí solo, para construir un contenido distinto.
Al mismo tiempo, insistió en que conocer la inteligencia artificial será cada vez más necesario. Destacó que permite acercarse a tareas que antes requerían conocimientos específicos, desde comprender una planilla hasta trabajar con documentos complejos o desarrollar una página web.
“No pueden quedar afuera de esta tecnología que está sucediendo”, les dijo a los presentes, sin distinguir edades.
Su entusiasmo estuvo acompañado por una advertencia sobre la pérdida de capacidades. Delegar todas las respuestas y decisiones puede debilitar la comprensión de textos, el aprendizaje y el criterio propio. En ese punto, planteó que la educación deberá revisar cómo despertar el interés por leer y entender en un escenario donde resolver una consigna con un asistente resulta cada vez más sencillo.
También señaló que la automatización está modificando tareas básicas que históricamente funcionaban como puerta de entrada al trabajo profesional. La pregunta, en su exposición, fue cómo preparar a los jóvenes para un mercado que empieza a exigir otras habilidades.
La televisión, los algoritmos y la radio que permanece
Sebely puso sobre la mesa una aparente contradicción: Pergolini había declarado que la televisión estaba muerta, pero volvió a la pantalla con Otro día perdido.
“Yo sigo sosteniendo que la televisión está muerta”, respondió.
Su argumento apuntó al debilitamiento de la televisión como experiencia masiva y compartida. Ver un fragmento de un programa en una red social, explicó, supone una relación diferente de la que existía cuando una familia organizaba su noche alrededor de una emisión.
En ese escenario, ubicó parte del poder de la comunicación en quienes comprenden y manejan los algoritmos. Advirtió que la personalización puede encerrar a las personas en entornos donde predominan opiniones y noticias afines a sus creencias.
También describió el desafío que enfrentan los medios cuando los buscadores ofrecen resúmenes que reducen la necesidad de ingresar a las publicaciones originales. Esa comodidad, sostuvo, puede limitar el contacto con otras voces.
Su pronóstico sobre la radio fue más favorable. Aunque cambien los dispositivos, la transmisión o el modelo comercial, consideró que permanece una necesidad humana: escuchar una voz que acompañe, informe, entretenga o provoque.
“Yo creo que ese concepto de radio no me imagino cómo va a dejar de existir”, afirmó. Incluso señaló que buena parte del consumo de streaming conserva esa lógica: las personas escuchan mientras hacen otras cosas y vuelven a mirar cuando algo reclama su atención.
Del competidor al socio
La charla también mostró cómo cambió su manera de relacionarse con los emprendedores más jóvenes. Pergolini contó que la pérdida de visión de su madre lo impulsó a desarrollar un asistente capaz de conversar con ella, decirle la hora, poner la radio y ayudarla en actividades cotidianas.
Tiempo después encontró a un joven que había trabajado en una propuesta similar para su abuelo. En lugar de tratarlo como un adversario, decidió sumar esfuerzos y acompañar el proyecto.
“A lo mejor es un socio”, dijo sobre alguien que desarrolla una idea parecida.
Hacia el cierre, Sebely le pidió una recomendación para quienes necesitan animarse a romper una regla y avanzar. Pergolini habló de los frenos que pueden surgir incluso del entorno afectivo: muchas veces, quienes quieren proteger a una persona terminan desalentando su iniciativa por miedo al fracaso.
“Hagan lo que tienen ganas, no se queden frustrados, avancen. Si tienen una idea, llévenla adelante”, alentó.

La visita terminó con un obsequio de Sebely y el agradecimiento del conductor al público. Quedó, sobre todo, una pregunta para Alem en la antesala de su centenario: cómo transformar su identidad, sus capacidades y las nuevas herramientas en oportunidades que permitan crecer desde la ciudad.
