¿Podrá Batakis cumplir con el ajuste?

El informe de Analytica Consultora hace foco en el anuncio de “gastar sólo lo que se recauda” realizado por la flamante ministra.

• El nuevo equipo económico se juega las últimas cartas para evitar un reperfilamiento de la deuda en pesos. No cuenta con otra alternativa más que intentar seducir al mercado luego de que los inversores, a comienzos de junio, le empezaran a soltar la mano. Por tal motivo, planteó un ambicioso cambio de rumbo: “gastar sólo lo que se recauda”. Si bien la contracción de la actividad puede hacer menos doloroso el ajuste que una devaluación, siempre habrá perdedores. La mayor dificultad del enfoque de la ministra Batakis es la legitimidad política para sostenerlo.

• Mayo es el último dato disponible del resultado fiscal. El mensaje es elocuente: durante los primeros cinco meses se registró, descontada la inflación, un aumento generalizado de todas las erogaciones del sector público. El gasto primario creció 4,5% en términos reales, con fuertes incrementos en los subsidios a la energía (+48,1%) y en los programas sociales (+46,4%). En tanto, los ingresos totales aumentaron cerca de la mitad, +7,4% real.

• La recaudación de impuestos, en tanto, tuvo un crecimiento real del 6,5% en los primeros seis meses. En particular, durante junio superó en 10,9% al de igual periodo de 2021. Los tributos que más traccionan siguen siendo los relacionados a la actividad. Ganancias aumentó un 27,8% real interanual (en parte explicado por la base de comparación), IVA lo hizo en 8,3% y la recaudación asociada a la seguridad social en 11,6%. Como contamos en el Mirada #44 se mantiene elevado el nivel de actividad.

• El segundo semestre es siempre más complejo, no sólo en términos de ingreso de dólares sino también en materia fiscal. Mientras los gastos suelen crecer en esta etapa, la recaudación se reduce por los menores ingresos por derechos de exportación (retenciones). ¿Podrá Batakis revertir esa tendencia y cumplir con la propuesta de nueva regla fiscal?

• A partir de nuestro modelo de consistencia macro financiera planteamos dos escenarios fiscales para el segundo semestre: el escenario Batakis (Sostenibilidad de la deuda en pesos) y el escenario de Metas FMI. En el primero se toman literalmente los dichos de la ministra en la conferencia del 11 de julio: déficit mensual cero a partir de julio, con el objetivo de ordenar de forma consistente la deuda pública en pesos. En este escenario el déficit primario cerraría el año en 1% del PIB. En el segundo, en tanto, el déficit primario llegaría al 2,5% según lo acordado con el Fondo.

• Al interior de las distintas partidas de gastos se realiza una segmentación por probabilidad de recorte:
a) Baja probabilidad – Rígidas: gasto muy poco flexible ya que no depende exclusivamente de decisiones del poder ejecutivo: totaliza el 46% del gasto primario., donde se destacan las jubilaciones y pensiones (cuya actualización depende de la ley de movilidad jubilatoria), que representan 43% del gasto total.
b) Probabilidadmedia –Semi flexibles: técnicamente son partidas que el ejecutivo puede reducir, pero con costos políticos que el oficialismo no parece querer asumir. Aquí se incluyen los salarios públicos, los
subsidios económicos y los programas sociales. Estas partidas representan el 37% del gasto primario. En los tres casos nuestra proyección es que el gobierno limitará su expansión respecto de la primera mitad del año, pero no habrá un ajuste de magnitud.
c) Alta probabilidad – Flexibles: aquí figura el gasto en capital, otros gastos corrientes y las transferencias a las provincias que no cuentan con ingresos afectados por coparticipación. Concentran el 17% del gasto primario. Aquí se va a centralizar principalmente el ajuste propuesto por el gobierno.

• En el siguiente gráfico se observa la trayectoria de las tres categorías descriptas anteriormente para el segundo semestre. Se destaca que el mayor ajuste se produce sobre el gasto flexible -línea gris- y en segundo lugar sobre el gasto semi flexible -línea roja-.

• Dentro de las partidas de flexibilidad media se destacan los subsidios a la energía y los programas sociales. Respecto a los primeros, como consecuencia de la guerra, el costo de generación en dólares se acrecentó a mayo un 30% respecto del mismo período del año anterior. Esta tendencia se mantendrá dado que el precio de los futuros de gas natural licuado ya cotiza a U$S/Mbtu 38,6 para agosto cuando el año pasado lo hacía en U$S/Mbtu 13,8. La estrategia para reducir los subsidios se revela en dos sentidos. En primer lugar, aumentaron las compras de gasoil y fuel-oil, insumos tradicionalmente más caros de importar pero que hoy resultan más económicos. En segundo lugar, los aumentos segmentados en las tarifas de energía. Teniendo en cuenta ambas medidas y los precios internacionales actuales, estimamos que este año los subsidios a la energía se ubicarán en 2,6% del PIB (+0,3 p.p. respecto a 2021). Por lo tanto, queda un saldo de gasto entre julio y diciembre de $ 1,17 billón. Sin embargo, en un escenario de mayor ajuste del gasto se deberá concretar otro aumento de tarifas de modo tal de, por lo menos, mantener el gasto en subsidios respecto del año pasado. Eso implicaría un ahorro de $192.270 millones respecto al primero escenario. Caso contrario el mayor ajuste deberá darse en las partidas de gasto social, generando aún mayores tensiones en los sectores más vulnerables para contener a los votantes de clase media.

• Los gastos en programas sociales fueron desde el comienzo del aislamiento obligatorio el caballo de batalla para contener la delicada situación social, pasando de representar 0,8% del PIB en febrero de 2020 al 1,8% en mayo último. Parece difícil que el gobierno no realice un recorte en estas partidas. El interrogante es cuál será la magnitud. Resulta claro que volver a los niveles de gasto prepandemia con una tasa de pobreza que tiende al 40% en el primer semestre no es socialmente sostenible. Para alcanzar la meta con el FMI, en la segunda mitad del año el gasto debería caer hasta 1,5% del PIB en diciembre. Esto significa mantener el gasto real respecto de 2021 descontando los bonos otorgados ese año. En el escenario Batakis, la caída sería hasta 1,3% del PIB, lo que sí implica un ajuste sobre las prestaciones corrientes respecto del año pasado. Entre el primero y el segundo escenario la diferencia es de $240.800 millones, nada menos que el 50% de lo que se gastó bajo este concepto durante los primeros cinco meses del año.

• Como señalamos, la caída del gasto será mayúscula en las partidas más flexibles. Por caso, las erogaciones de capital representan el 39% de ese total. Si el gobierno busca alcanzar la meta del FMI, la obra pública mantendría su participación en términos del PIB en 1,3% como sucede desde 2021. Es menos, sin embargo, que lo proyectado en el acuerdo con el Fondo (1,8%) y también en el DNU del presupuesto (1,6%). Por el contrario, en el escenario de mayor ajuste el gasto de capital se reduciría 31% respecto al segundo semestre del año pasado en términos reales, mientras que en la primera mitad del año creció en 9%. Así culminaría este año en apenas 1,1% del PIB. Una caída similar a la observada luego de la firma del acuerdo con el FMI en junio de 2018.

• El resto del gasto flexible sería la variable de ajuste a utilizar para lograr cumplir con ambos escenarios. Allí se incluyen, entre otros, las transferencias a las provincias, los gastos operativos no salariales, además del gasto de capital. En el escenario de cumplir las metas con el FMI su contracción en términos reales respecto al segundo semestre del año pasado es del 24%. En tanto, bajo la lógica de pagos según ingresos se reducirían en 63%.

• En resumen, si el gobierno aplica una estrategia fiscal basada en cumplir la meta de déficit fiscal de 2,5%, deberá recortar, respecto al año pasado 0,5 p.p. en gasto flexible para compensar el aumento de los semi-flexibles, principalmente por energía. Si la estrategia es un endurecimiento aún mayor y a partir de julio se gasta lo que ingresa, el déficit rondaría el 1% del PIB debido a los recortes en el gasto flexible de 1,6 p.p. y de 0,2 p.p. en el gasto semi-flexible respecto al año pasado, administrando la disyuntiva tarifas-planes sociales.

• Cualquier escenario da cuenta de la dificultad política y social de la implementación del ajuste fiscal propuesto. La comunicación de las medidas y sus objetivos es fundamental, ya la credibilidad del gobierno está sumamente deteriorada. Las acciones deberán respaldar que realmente existe el compromiso de sanear la situación macroeconómica. Como dijo la ministra, el déficit es una herramienta fiscal, que bien usada puede ser contracíclica y progresiva, pero que su mal uso puede provocar desestabilizaciones financieras que impacten sobre los segmentos más vulnerables.

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