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Por una genialidad de Casemiro, Brasil le ganó a Suiza y aseguró su pase a la siguiente ronda

Cuando parecía que terminaban en empate, el volante del Manchester United apareció sobre el final con una gran volea para sellar el 1-0 final y meter a los de Tite en la próxima fase.

El menos pensado. Ni Vinicius, ni Raphinha, ni Richarlison, ni Gabriel Jesús, ni Antony… El que rompió el relojito suizo fue Casemiro, el volante central, uno de los grandes líderes del equipo, como para confirmar que en Brasil hay que cuidarse de todos. Fue él, el menos pensado, el que sacó un misil impresionante que quebró al aquero Sommer a siete minutos del final y que desató el desahogo brasileño. Porque el equipo de Tite, en definitiva, ya había entrado en el camino de la desesperación y había extrañado horrores a Neymar. Y al final, no sólo terminó celebrando una victoria sufrida por 1-0, sino también la clasificación a octavos…

A Brasil le costó mucho jugar sin Neymar. Más allá de la victoria, es la gran conclusión. De 20 tiros al arco en el segundo tiempo contra Serbia, a apenas un remate en el primer tiempo contra Suiza. Ese resumen alcanza para explicar las dificultades que tuvo la Canarinha para entrarle a su rival.

El equipo de Tite no encontró cómo disminuir el impacto de la ausencia de Ney. Y no sólo eso, esta vez ni Raphinha ni Vinicius estuvieron inspirados por las bandas. Aunque es cierto que esa única chance del primer tiempo la armaron ellos: cambio de frente del hombre de Barcelona y definición mordida del delantero del Real Madrid, que terminó tapando el arquero Sommer.

Sin Ney, fue Paquetá quien se adelantó para ocupar esa función. Se movió por el centro del ataque, con Raphinha por la derecha, Vinicius de por izquierda y Richarlison de nueve. Sin embargo, en la generación, no fue lo mismo. Fred se paró al lado de Casemiro (en la posición de Paquetá en el debut ante Serbia) y si bien entre ambos controlaron bien a Suiza, a la Canarinha le faltó desequilibrio por las bandas y desequilibrio interior, el que le suele dar la estrella del PSG, out de este partido y de la fase de grupos por una lesión en el tobillo.

La fórmula de Paquetá por Neymar duró apenas un tiempo. No funcionó. Rápidamente Tite metió mano y lo reemplazó por Rodrygo, hombre del Real Madrid. Y como en los primeros minutos del segundo tiempo todo seguía igual, también reemplazó a Fred, otro que formó parte de su plan inicial, por Bruno Guimaraes. Pero nada fue del todo claro para Brasil, que empezó a jugar contra el tiempo y a sufrir algunas contras de su rival que igualmente no lo lastimaron demasiado.

Cuando parecía que Vinicius rompía el relojito suizo del fondo, con una gran definición que terminó en la red, el VAR se lo anuló. Y ahí, el DT brasileño metió mano fuerte en el equipo: afuera Richarlison, autor de los dos goles ante Serbia, y Raphinha, adentro Gabriel Jesús y Antony, el compañero de Lisandro Martínez en el United. Un 4-1-4-1 que buscó someter al equipo suizo en los últimos minutos. Y así fue, se rompió la pared. Fue recién a siete minutos del final, con el hombre menos pensado, que recuperó la alegría brasileña en el estadio 974 (donde Argentina enfrentará a Polonia) y metió en octavos a otro candidato

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