La producción nacional de medicamentos ahorra USD 1.700 millones al año

Medicamentos de alta complejidad: cómo la producción nacional fortalece la economía y el acceso a tratamientos

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La fabricación local de medicamentos biosimilares y de alta complejidad está consolidando a la Argentina como un actor estratégico en la industria farmacéutica regional, generando un ahorro anual estimado en USD 1.700 millones para el sistema de salud y reduciendo significativamente la necesidad de importaciones. Según un informe de la Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (Cilfa), los ahorros acumulados por la producción nacional superan los USD 10.287 millones, y las proyecciones indican que podrían duplicarse en la próxima década.

Históricamente, varios tratamientos de alta complejidad y biosimilares en Argentina dependían de proveedores internacionales, con costos elevados y acceso limitado para obras sociales, hospitales y pacientes. Cilfa destaca que la introducción de alternativas nacionales ha “introducido competencia en mercados que históricamente fueron monopólicos”, derivando en una reducción de precios y en una mayor accesibilidad.

Entre los medicamentos que marcaron esta transformación se encuentran rituximab, bevacizumab, semaglutida, pembrolizumab, enzalutamida, la denominada triple terapia y nusinersen. Estos fármacos impactan directamente en el tratamiento de cáncer, enfermedades autoinmunes, diabetes tipo 2 y atrofia muscular espinal, patologías que representan un alto costo presupuestario.

Actualmente, la industria farmacéutica argentina cuenta con 354 laboratorios y 234 plantas industriales —186 de capitales nacionales y 48 de origen extranjero— que generan más de 43.000 empleos directos y 120.000 indirectos. Además, los medicamentos producidos localmente llegan a 116 destinos internacionales, con exportaciones que en 2024 alcanzaron USD 1.100 millones, de los cuales USD 139 millones corresponden a biosimilares.

Ahorros, importaciones y proyecciones

El informe de Cilfa calcula que la producción local de biosimilares reduce la necesidad de importar medicamentos por USD 615 millones al año, cifra que podría aumentar a USD 863 millones en los próximos cinco años. En términos acumulados, el ahorro en divisas ya asciende a USD 3.245 millones, con un potencial de alcanzar USD 5.180 millones adicionales en el mediano plazo.

En cuanto a los ahorros directos para el sistema de salud, los ejemplos más significativos incluyen:

  • Rituximab: USD 2.169 millones ahorrados en nueve años, proyectándose USD 1.398 millones más en cinco años.
  • Bevacizumab: USD 6.086 millones en una década, con posibilidad de USD 3.531 millones adicionales.
  • Semaglutida: USD 193 millones en once meses, proyectando hasta USD 1.218 millones en cinco años.
  • Pembrolizumab: USD 195 millones en ocho meses, estimando alcanzar USD 1.699 millones en cinco años.

Cilfa subraya que estos resultados reflejan un impacto inmediato y creciente en la financiación del sistema de salud y en la expansión del acceso a tratamientos antes inaccesibles.

La consolidación de la producción nacional sitúa a Argentina entre un grupo reducido de países con capacidad científica e industrial para elaborar medicamentos biológicos. “Hoy hay más competencia, más opciones terapéuticas y precios más accesibles para obras sociales, prepagas, hospitales y pacientes”, afirma el informe.

El desarrollo local no solo impacta en la economía sanitaria, sino también en la balanza comercial, al reducir la salida de divisas y fortalecer la industria nacional frente a proveedores internacionales. Asimismo, se proyecta que este crecimiento industrial estimule la inversión en infraestructura, innovación tecnológica y formación profesional especializada, consolidando a Argentina como exportador de medicamentos de alta complejidad.

Si se mantiene la tendencia actual, los ahorros anuales podrían pasar de USD 1.700 millones a USD 2.089 millones en cinco años, y los acumulados superarían los USD 20.000 millones en poco más de una década. La expansión de la producción de biosimilares y medicamentos de alta complejidad augura un escenario favorable tanto para el sistema de salud como para el sector industrial, potenciando empleo, exportaciones y competitividad internacional.

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