Puente Verde crece en Andresito: 158 nuevas hectáreas blindan un corredor clave de la selva misionera
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La reserva natural El Puente Verde, uno de los enclaves estratégicos para la conservación de la selva misionera en la Península de Andresito, acaba de dar un salto de escala. Aves Argentinas adquirió otras 158 hectáreas ubicadas frente al predio original, que serán destinadas a conservación a perpetuidad y permitirán ampliar una pieza clave del corredor biológico que conecta áreas protegidas de Argentina y Brasil.
La incorporación lleva a alrededor de 341 hectáreas la superficie bajo protección directa de Puente Verde, que nació sobre un predio de 183 hectáreas de monte en buen estado de conservación. Pero el valor de la operación excede la cantidad de hectáreas: lo decisivo es dónde están.
La reserva está enclavada en la Península de Andresito, entre el Parque Nacional Iguazú y el Parque Nacional do Iguaçu, del lado brasileño. Es una cuña de territorio misionero rodeada por algunas de las mayores extensiones continuas de Bosque Atlántico que todavía sobreviven y, por eso, funciona como paso para especies que necesitan mucho más territorio que los límites de una reserva.
Ese era, precisamente, el concepto detrás del nombre Puente Verde cuando Economis recorrió el proyecto años atrás: no se trataba solamente de preservar una parcela de selva, sino de reconstruir conexiones entre ambientes que habían quedado fragmentados.
La nueva compra refuerza esa función.
El terreno incorporado forma parte de un Área Clave para la Biodiversidad (KBA), categoría internacional utilizada para identificar sitios especialmente relevantes para la persistencia de la biodiversidad mundial. En ese mosaico de monte, chacras y reservas privadas se juega buena parte de la conectividad entre las áreas protegidas de ambos países.
Un puente que se hace más grande
Cuando Economis visitó Puente Verde, la reserva registraba 282 especies de aves, más de la mitad de las presentes en Misiones, además de tapires, pecaríes, agutíes, tapetíes, monos y numerosas especies de reptiles. Las cámaras trampa también habían confirmado aquello que termina de explicar la importancia del lugar: el yaguareté utiliza ese territorio.




Puente Verde, además, no fue concebido como una isla. Forma parte de un corredor biológico más amplio en Andresito, integrado por propiedades privadas, chacras productivas y superficies de monte cuyos propietarios se comprometieron con distintos esquemas de conservación.
El corredor de la Península de Andresito abarca unas 5.276 hectáreas distribuidas en 68 lotes, con alrededor de 3.574 hectáreas de bosque y otras 1.700 hectáreas de chacras. La lógica es sencilla pero desafiante: que producir y conservar no sean necesariamente actividades enfrentadas y que cada fragmento de selva preservado ayude a mantener conectado el ecosistema.
La adquisición de las nuevas 158 hectáreas agrega ahora otra pieza a ese rompecabezas.
Aves Argentinas lleva siete años trabajando desde El Puente Verde junto con vecinos, productores, el municipio de Comandante Andresito y organismos provinciales y nacionales.
La reserva se convirtió además en la base operativa del Proyecto Bosque Atlántico, desde donde se desarrollan programas de restauración de ambientes con especies nativas, monitoreo de biodiversidad, fortalecimiento de áreas naturales protegidas y promoción del turismo de naturaleza.
Uno de sus ejes está puesto en especies amenazadas, entre ellas el maracaná lomo rojo, cuya recuperación forma parte de los proyectos desarrollados en la región. También se trabaja sobre modelos de producción sostenible y en la restauración del bosque con especies nativas.
La tarea tiene una particularidad que define buena parte de la conservación de la selva: sus resultados no necesariamente se miden en meses ni en años. Un árbol plantado hoy puede necesitar décadas para recuperar el porte de los ejemplares maduros del monte.
En aquella recorrida de Economis, uno de los responsables del proyecto, Hugo Cámara, lo resumía de otra manera: restaurar es una apuesta al futuro, porque muchos de quienes plantan esos árboles probablemente no alcancen a verlos en su plenitud.
Conservar también es invertir
Para Aves Argentinas, la ampliación de la reserva supone además fortalecer un modelo en el que las áreas protegidas pueden convertirse en activos territoriales, ambientales y también económicos para las comunidades cercanas.




“La expansión de El Puente Verde nos llena de alegría y nuevos desafíos en el territorio. Gracias a nuestros socios y donantes podemos seguir cumpliendo un sueño compartido: el fortalecimiento de áreas protegidas de Misiones como una inversión efectiva para nuestro desarrollo como sociedad”, señaló Andrés Bosso, de Aves Argentinas.
El concepto ya comenzaba a tomar forma años atrás. La conservación había generado empleos vinculados al cuidado del monte, los viveros, la restauración y el turismo de naturaleza. La presencia de observadores de aves, fotógrafos, investigadores y voluntarios agregaba movimiento económico a una zona donde la yerba mate convive con algunas de las superficies de selva mejor conservadas de Misiones.
La ampliación llega, además, en el año del 110° aniversario de Aves Argentinas. La organización nació en 1916 como Sociedad Ornitológica del Plata y actualmente desarrolla más de 30 proyectos en distintos puntos del país, desde el Bosque Atlántico hasta la Patagonia, pasando por el Gran Chaco, los pastizales del Aguapey, los humedales de Ansenuza y el Mar Argentino.
En Andresito, sin embargo, la escala global de la conservación adquiere una expresión muy concreta. Son hectáreas de monte que se compran para que sigan siendo monte. En uno de los últimos grandes continuos verdes del Bosque Atlántico, 341 hectáreas quedan así fuera de la cuenta regresiva del desmonte y dentro de otra lógica: la de conservarlas para siempre.
