Reconocen oficialmente a las “pastas artesanales” en el Código Alimentario
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El Gobierno actualizó el Código Alimentario y redefine los estándares para la producción de pastas en Argentina. La nueva normativa incorpora materias primas alternativas, contempla tecnologías modernas de elaboración y reconoce oficialmente las “pastas artesanales”. Las empresas del sector tendrán un año para adaptarse.
Con el objetivo de modernizar la regulación alimentaria y alinear los estándares nacionales con las nuevas tendencias de consumo y producción, el Gobierno nacional aprobó mediante la Resolución Conjunta 35/2025 una profunda actualización del Código Alimentario Argentino (CAA) en lo referente a pastas alimenticias y masas para empanadas y tartas.
La norma, firmada por la Secretaría de Gestión Sanitaria del Ministerio de Salud y la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, fue publicada hoy en el Boletín Oficial y establece nuevas definiciones, clasificaciones, ingredientes permitidos, criterios de rotulado y parámetros de calidad para la elaboración industrial y artesanal de pastas. Las empresas tendrán 365 días corridos para adecuarse al nuevo marco regulatorio.
Nuevos ingredientes, formatos y procesos: qué cambia para la industria
La resolución sustituye los artículos 706 al 712 del CAA y deroga los artículos 713 al 722. Entre los principales cambios se destacan:
- Ampliación de materias primas: Se permite el uso de harinas y derivados de trigo, maíz, arroz, quinoa, amaranto, legumbres, raíces y tubérculos, además de granos tradicionales.
- Nuevas clasificaciones: Se incorporan tipologías por proceso (laminados, extrudados, rellenos, instantáneos, precocidos), por contenido de humedad (frescos o secos), y por ingredientes (con vegetales, integrales, con huevo, con sémola, etc.).
- Actualización de definiciones para productos como ñoquis, ravioles, tapas de empanadas y pascualinas, con parámetros específicos de acidez, humedad, aditivos y contaminantes.
- Rotulado obligatorio y opcional: Se exige mayor precisión en los ingredientes, rellenos y procesos aplicados (como “instantáneo” o “con espinaca”), junto con normas claras para declarar ingredientes diferenciales (por ejemplo, “ravioles con 30% de ricota”).
Reconocimiento a la elaboración artesanal
Uno de los aspectos más relevantes de la resolución es que por primera vez se reconoce legalmente la “Pasta de Elaboración Artesanal” en el Código Alimentario. Este concepto, ampliamente utilizado por pymes y emprendedores gastronómicos, ahora tendrá respaldo normativo bajo ciertas condiciones:
- Producción discontinua, con procesos predominantemente manuales o semi-mecanizados bajo supervisión directa.
- Prohibición del uso de conservantes y autorización solo de colorantes naturales.
- Elaboración del relleno en el mismo establecimiento.
- Venta al peso o en envases adecuados, pudiendo comercializarse refrigeradas, congeladas o precocidas.
Este reconocimiento formaliza una práctica extendida y promueve la valorización de la economía regional ligada a la producción artesanal de alimentos.
La actualización fue impulsada por la Coordinadora de Industrias de Productos Alimenticios (COPAL) y desarrollada de forma conjunta entre el Instituto Nacional de Alimentos (INAL), la Comisión Nacional de Alimentos (CONAL), y las provincias de Córdoba, Buenos Aires y Río Negro. A su vez, contó con el aporte de diversos grupos técnicos de microbiología, análisis, contaminantes y metodología artesanal, coordinados por el INAL, y fue sometida a consulta pública y al dictamen del Consejo Asesor (CONASE).
La adecuación del Código Alimentario en el capítulo de pastas tiene impacto directo en la industria alimenticia, el comercio interno, la exportación y el consumo nacional. Por un lado, facilita la innovación de productos en sintonía con dietas más diversas (como pastas de legumbres o sin gluten); por otro, homologa estándares con el Mercosur, especialmente en lo que refiere a aditivos permitidos.
En un contexto de creciente demanda global por alimentos funcionales y producciones sustentables, esta reforma busca mejorar la competitividad de las pymes agroalimentarias e incentivar prácticas más seguras y trazables para el consumidor.
