Revisión del Paradigma de los Sistemas: Clarificación y agregados a la luz de la transición post-socialista

¿Qué motivó este estudio? ¿A qué tipo de lectores me estoy dirigiendo? Mi principal motivación en mi vida académica ha sido descubrir en qué tipo de sociedad vivimos, cuáles son sus características. Como lo hace cualquier investigador, he tomado un aparato conceptual y una metodología como un punto desde el cual ver mi tema. Sin embargo, como la mayoría de los investigadores, rara vez he elegido el método en sí, el punto de vista o enfoque que conduce mi investigación, como el tema de un documento separado.

El objetivo principal de mi artículo “El Paradigma del Sistema” (Kornai 2000) fue resumir mis principios en teoría de la ciencia. Han pasado ya diecisiete años y he sido muy influido por nuevas experiencias: los cambios que han ocurrido en China, la consolidación del régimen de Putin y, lo más importante, los acontecimientos en Hungría bajo el grupo político encabezado por Viktor Orbán, Primer ministro desde las elecciones de 2010. Ya es hora de revisar el marco conceptual, junto con otros asuntos subyacentes a la teoría de los sistemas comparados. Este estudio está destinado sobre todo a los lectores pasados y futuros que estudian mis obras, sean muchos o pocos.

Aparte de ellos, apunto a los investigadores en economía comparada, ciencia política comparada y sociología comparada, e historiadores del período actual; investigadores que trabajan en universidades, institutos de investigación, organismos internacionales, instituciones financieras y think tanks, o más específicamente, aquellos que analizan profesionalmente los cambios que ocurren en la región post-socialista.

Un objetivo es resumir, más profundamente que en mi primer estudio del paradigma del sistema, algunos elementos de mi aparato conceptual y analítico. No ofrezco una reseña de la literatura sobre el problema. Si lo hiciera, tendría que tratar proporcionalmente con puntos de vista, conceptos y principios metodológicos con los que estoy de acuerdo y aquellos que considero incorrectos. No me estoy preparando para ello, simplemente me propongo describir mi propio paradigma. Menciono los trabajos de otros sólo si quiero enfatizar mi acuerdo con ellos, o el hecho de adoptar algo de los suyos en mi propio pensamiento – o si disputo sus declaraciones. En ese sentido el estudio no es equilibrado o impersonal, y no puede serlo.

Aunque estos objetivos me han motivado, espero que el estudio vaya más allá de mi mensaje sobre teoría de la ciencia, y como producto secundario ayudar al lector en la comprensión de algunos de los principales fenómenos de nuestro tiempo. Por ejemplo, Huntington habló de la “tercera ola” de la democracia (Huntington 1991). ¿Dónde ha ido? ¿Se está moviendo o se ha retirado? ¿O qué lugar ocupa la Hungría de Viktor Orbán en la teoría de los sistemas comparados? ¿Es un modelo húngaro específico, un “Hungaricum”, o tiene parientes cercanos o lejanos?

 

El Sistema Capitalista versus el Sistema Socialista Sistema La palabra “sistema” en el lenguaje cotidiano y en muchas ciencias ocurre en varios sentidos diferentes, desde el universo a los organismos vivos, desde la maquinaria hecha por el hombre a varias comunidades humanas, desde los sistemas existentes y directamente observables a los conceptuales e intelectuales.

En todos los casos, este término transmite el significado de que varias partes menores forman un todo coherente. Estas partes interactúan. No son piezas separadas que se han amontonado, porque hay relaciones comprensibles entre ellas organizándolas en una estructura. La primera parte del estudio utiliza el término “sistema” con dos significados.

Comparo los sistemas socialista y capitalista. En ocasiones agrego un atributo, llamándolos los dos grandes sistemas,6 pero el atributo no implica ningún juicio de valor: no me inclino ante la grandeza de ninguno de ellos. Un sistema específico puede surgir en un país en un período más o menos largo, en lo que respecta a una combinación distinta de formas de poder político, ideología dominante, relaciones de propiedad y coordinación de actividades sociales.

En este sentido se ha acostumbrado a referirse incluso coloquialmente al sistema de Putin o al sistema de Orbán. El uso de la palabra sistema aquí tiene una importante fuerza clarificadora: señala los efectos mutuos de varios elementos en el estado público de las cosas, el funcionamiento del país y la estructura de la maquinaria del poder. Utilizo el par de conceptos de capitalismo versus socialismo en un sentido puramente descriptivo y positivo. No me refiero a un socialismo imaginario – no a las condiciones que los socialistas o los comunistas consideran que deberían pertenecer a un sistema socialista – sino al socialismo existente (para recurrir a una vieja jerga del partido comunista).

Del mismo modo, no estoy examinando un capitalismo imaginario – no lo que los devotos acríticos del capitalismo piensan que debería estar presente – sino el capitalismo existente, tal como es. Obviamente no inventé los dos términos. Los historiadores de las ideas reportan que ambas expresiones anteceden a Marx, apareciendo “capitalismo” en Louis Blanc y Pierre-Joseph Proudhon, y “socialismo” en las obras de Henri de Saint-Simon.

Sin embargo, se extendieron a través de la obra principal de Marx, Capital (Marx 1867/1990, 1885/1992, 1894/1992), y no sólo entre marxistas, creyentes en el socialismo y antagonistas del capitalismo. También son utilizados por varios opositores moderados o radicales del socialismo, como Ludwig von Mises y Joseph Schumpeter (Mises 1922/1981; Schumpeter 1942/2010). En estos días escuchan constantemente de los políticos y los medios de comunicación, y han sido adoptados también en el discurso cotidiano. Sin embargo, hay que decir que muchas personas evitan este par de conceptos. Con “capitalismo” hay varias razones. Los ex comunistas reformistas se avergonzaron de encontrar formas de capitalismo que surgían de sus esfuerzos. Los políticos económicos alemanes después de la Segunda Guerra Mundial, percibiendo sentimientos anticapitalistas en amplios grupos de votantes, pensaron que era conveniente dar al nuevo sistema un nombre nuevo: “econom- ía social de mercado”. 7 Los populistas conservadores tampoco quieren llamar capitalismo a su creación institucional, pues desean ser vistos como anticapitalistas, anti-beneficio y antibancos. Hay también varias consideraciones detrás de evitar el término “socialista”. Los marxistas reservan la palabra “comunista” para la visión marxista, donde las personas comparten bienes según sus necesidades.

El socialismo existente era visto como un estado de transición que duraría sólo hasta que apareciera el comunismo.8 Mientras tanto muchos occidentales, entre ellos políticos, académicos y periodistas, se refirieron sistemáticamente a la Unión Soviética y a otros países controlados por los partidos comunistas como “países comunistas”, y lo hacen hasta el día de hoy. La misma gente reservaría el término “socialista” para los estados de bienestar creados por los partidos socialdemócratas.

Es vital en la teoría de la ciencia distinguir agudamente entre el contenido de un concepto y el nombre que lleva. Muchos términos en las ciencias sociales y en la esfera política tienen un sesgo político: asociaciones con tufillo de juicios de valor y Weltanschauung. En este sentido, es imposible llegar a un consenso sobre los términos.

Mi experiencia, especialmente en el mundo académico, es que la gente se aferra más a sus vocabularios que a las opiniones que expresan con las palabras incluidas en esos vocabularios. Su insistencia compulsiva está en un vocabulario que ha sido martillado en sus cabezas, o para usar un giro más elegante, que fue impreso en sus mentes por la lectura y conferencias que más los han afectado. Si así fue como lo plantearon Marx, Max Weber o Polányi (o quienquiera haya sido que les causó la mayor impresión), no puede ser puesto de otra manera.

O puede ocurrir que el término favorecido sea uno que ellos mismos inventaron y desean establecer como su propia innovación terminológica. Abandoné hace mucho tiempo mis esfuerzos para poner fin a las confusiones conceptuales. He reconocido que la ausencia de consenso conceptual a menudo conduce a un diálogo de sordos. Esto se aplica no sólo al par de conceptos de capitalismo versus socialismo, sino a muchas otras expresiones, sobre las cuales este estudio habla más tarde (por ejemplo, democracia versus dictadura). Sólo intento asegurar que los lectores de mis obras comprendan claramente lo que una expresión u otra significan en mi vocabulario. Tipos y características El sistema capitalista y el sistema socialista representan dos tipos de formación socio-política en el pasado reciente y en el presente. La creación de una tipología es uno de los principales pasos en un examen científico. Ha desempeñado un papel importante en el desarrollo de muchas disciplinas (por ejemplo, biología, genética, medicina, lingüística, ciencias cognitivas, antropología o psicología).

Un tipo es una construcción teórica. Las construcciones históricas reales individuales, como la Alemania de Hitler o el Reino Unido de Churchill, difieren entre sí en aspectos importantes.

No obstante, dentro de mi propio aparato conceptual, describo a ambos países como capitalistas. Igualmente diferentes en sus características esenciales eran la Unión Soviética de Stalin, la Hungría de Kádár y Rumania de Ceauşescu. Sin embargo, llamo a los tres países socialistas. Distinguir los tipos dentro de una tipología requiere describir sus características, que pueden diferir abruptamente.

Aquí la tarea es encontrar las características que, por un lado, distinguen los dos tipos, el sistema capitalista y el socialista; y por otro lado, muestran lo que es común a los muchos fenómenos individuales que ocurren en cada país que pertenecen al mismo tipo en un período dado. Aunque un tipo es un constructo teórico que sólo existe en la mente de los investigadores, se basa en la observación de la realidad y subraya rasgos comunes importantes de estructuras pasadas y presentes. Dadas las realizaciones específicas del “gran sistema” que varían entre países y períodos, el tipo se crea para incorporar sus características comunes en una generalización teórica.

En la creación de tipos, el método aquí es seleccionar las diversas características en las que cada tipo difiere marcadamente de los demás. El objetivo no es una profusa descripción. Por el contrario, se trata de captar los relativamente pocos patrones, muy característicos y conspicuos. Lo mejor sería enumerar la menor cantidad posible – simplemente los necesarios y suficientes para la diferenciación.

Por lo tanto, la tipología utilizable y operable se basa en la observación de la realidad histórica. La ciencia social lo destila de la experiencia. En el resto de este estudio empleo los pares sistema capitalista / capitalismo y sistema socialista / socialismo como sinónimos.

No afirmo que el número de tales características sea exactamente nueve; estaría abierto a alterar la Tabla 1 si hubiera argumentos convincentes para hacerlo.

 

Resulta esencial enumerar entre las características solamente las que son específicas de cada sistema. La tabla comparativa no debe en modo alguno incluir fenómenos que se encuentran frecuentemente en ambos grandes sistemas, por importantes e influyentes que puedan ser para el funcionamiento de ciertas instituciones o en la vida de los ciudadanos. Por ejemplo, la represión no puede aparecer como característica del sistema porque no aparece exclusivamente bajo el sistema socialista. En la Alemania de Hitler, en Hungría, bajo el régimen de Horthy y de la Cruz de Flechas nazi, la España de Franco y muchas dictaduras militares latinoamericanas, se han producido y siguen ocurriendo casos despiadados también en el sistema capitalista. Bajo ambos sistemas puede ocurrir que personas incompetentes ganen posiciones de liderazgo. En ambos, los principales indicadores económicos fluctúan fuertemente. Por importantes que sean los efectos de estos fenómenos, no son específicos del sistema.

No quiero dar una impresión de exactitud. Al describir las características, tengo que permitirme usar términos generales como “propiedad estatal” y “propiedad privada”, aunque sé que ambas categorías pueden adoptar muchas formas jurídicas diferentes.14 Aparecen repetidamente en la tabla palabras como “predominante” y “ampliamente “, sin mencionar un valor cuantitativo para ellas. Si es del 70%, entonces es dominante, pero si es del 69%, ¿no? Me limito a describir el sistema no en términos cuantitativos, sino de una manera cualitativa, y confiar en la intuición de los que usan el aparato conceptual, con la esperanza de que también perciban el significado de estas inadecuadamente precisas palabras. Mi conciencia profesional se tranquiliza al saber que muchas tipologías científicas hacen algo similar.

Teniendo esto en cuenta, hay que tener cuidado al usar tales tipologías: hay algunas tareas analíticas para las que son apropiadas y otras para las que no. Otra razón por la que tiendo a utilizar expresiones como “predominante” y “ampliamente” es porque sé que pueden aparecer en un determinado tipo de país fenómenos que difieran o incluso sean contrarios al fenómeno dominante. Por ejemplo, mientras la economía soviética o polaca estaba atormentada por la escasez de la economía, aún existían bienes no vendidos en las tiendas y almacenes.

En el mundo occidental, con su típica economía de excedentes, hay largas colas de consumidores esperando entradas para una película nueva y excitante. ¿No hay una discrepancia de tamaño en la comparación del capitalismo, que ha existido durante siglos y probablemente seguirá existiendo por varios más, con el socialismo, que existió históricamente durante sólo unas pocas décadas y luego se derrumbó? ¿La razón para traer a colación a este último es que yo fui un ciudadano bajo el sistema socialista durante gran parte de mi vida? Respondo firmemente a ambas preguntas en forma negativa. Ahora, 25 años después del colapso, estoy convencido de que esta comparación tiene gran poder explicativo.

La historia, al precio del sufrimiento de millones de personas, hizo un experimento de laboratorio al crear un sistema marcadamente diferente del capitalismo. Comparándolos, se obtiene una mejor comprensión de lo que es el capitalismo. Tales experimentos generados aleatoriamente también enseñan mucho en otras ramas de la ciencia.

El examen de la víctima de un accidente fue un paso importante en neurología. Parte del cerebro del paciente se dañó y los investigadores sabían exactamente qué parte, y de ahí podían deducir qué funciones desempeñaba esa parte del cerebro. ¿Qué debe entenderse por una jerarquía de características?

¿Cómo difieren las características primarias y secundarias? En mi línea de pensamiento, las características primarias determinan al sistema como un todo, incluyendo las características secundarias. La presencia conjunta de las características primarias es una condición necesaria y suficiente para la aparición de las secundarias. También podría decirse que las características primarias constituyen las condiciones mínimas para la existencia del sistema capitalista o socialista. Una primera etapa inteligente al comenzar a estudiar un país es concentrarse en estas características primarias. Los resultados de hacerlo tendrán entonces fuerza predictiva. Sin embargo, las características primarias no generan de forma determinista todas las secundarias. El efecto es estocástico. Existe una muy buena probabilidad de encontrar las características secundarias en un país examinado si las características primarias ya han sido identificadas. Esta relación se muestra en la Figura 1.

La figura muestra efectos mutuos: las características primarias y secundarias tienen influencias mutuas entre sí. La flecha gruesa denota que las características primarias son las decisivas, y la flecha delgada en la dirección opuesta, que la influencia reactiva es menos fuerte. La expresión «decisiva», como ya he señalado, indica una tendencia, no causalidad plena.

Muchas personas cuyos antepasados han sufrido de enfermedades del corazón heredarán esa susceptibilidad. Pero que la enfermedad surja realmente dependerá en gran medida del estilo de vida de los pacientes – si beben alcohol, fuman, no hacen ejercicio, o se encuentran en situaciones estresantes, serán más propensos a sufrir una cardiopatía aguda que si tienen vidas moderadas, cautelosas, practican deportes y viven tranquilamente.

Todos los sistemas socialistas están inclinados a desarrollar una economía de escasez, pero la intensidad de la escasez fue muy fuerte en la década de 1980 en la Unión Soviética, Polonia y Rumania, pero menor en Alemania Oriental (Kornai 1980a, 2014c). Entre los dos bloques mostrados en la Figura 1 también hay interacciones entre las características. Para simplificar la explicación, éstas son ignoradas en la figura y en este comentario textual sobre ella.

Apliquemos el aparato conceptual introducido anteriormente a los países clasificados como socialistas en 1987 (Kornai, 1992). En total hay aquí 47 países; llamemos a la zona que ocuparon la región post-socialista. 16 La palabra “región” no se aplica en sentido geográfico, dado que no constituyen un grupo de países adyacentes; la mayoría está en Europa y Asia, pero también hay algunos en África y América Latina.

Las localizaciones de la región postsocialista en el mapa del mundo aparecen en la Figura 2. Los países de la región postsocialista están marcados con distintos tonos que no son blancos en la figura. Las otras partes del mundo, marcadas en blanco, nunca pasaron por una fase del sistema socialista de gobierno por un partido comunista.

El derecho bajo el sistema socialista está marcado en colores. La región entera estaría en colores si el mapa hubiera mostrado la situación en 1987. Ahora el único punto en color en el mapa del mundo es el territorio de un país, Corea del Norte – un punto minúsculo en el mapa del mundo.

Los países en transición del socialismo al capitalismo están marcados en violeta. Otra vez, esto se aplica a un solo país, Cuba, que significa un solo punto de violeta a escala global. La mayor parte de la región es de color verde: son los países donde opera el sistema capitalista Una parte considerable de la región tiene color gris. Esto denota incertidumbre: no estoy seguro de si estos países deben ser marcados en rojo, verde o violeta. Las fuentes para colocar a los países en estas categorías se consideran de nuevo en los comentarios en otro mapa del mundo (Figura 3).

Allí voy a arrojar luz sobre la relación entre los dos mapas del mundo y los antecedentes accesibles en mi sitio web.19 Hay un amplio consenso (aunque no total) entre los expertos en cuanto a cuándo ocurrió el cambio de sistema en los países afectados. Esta expresión, utilizada con frecuencia en la jerga política y el habla cotidiana, adquiere un contenido considerable dentro del marco conceptual y analítico ya discutido. Con algunas excepciones, los países del grupo calificados como socialistas en 1987 han sufrido una transición del socialismo al capitalismo.

Representación estática y transformaciones La Figura 2 presenta una imagen fija, como si se tomara una instantánea del mundo y un grupo específico de países dentro de él. El plano muestra un estado estático del presente, pero si se utilizara una cámara cinematográfica, también mostraría la dinámica de los cambios del sistema. El mapa transmite la presencia de los dos sistemas en un punto en la historia cuando ambos están operando de acuerdo con las características aparentes en la Tabla 1. 20 No representa la fase de creación del sistema.

Llamo la atención sobre esto principalmente en relación con la Característica 1. El rol iniciático en la génesis del sistema socialista es desempeñado por la esfera política. El partido comunista hace movimientos muy rápidos en términos históricos para imponer la propiedad estatal y la coordinación burocrática centralizada en la sociedad.

En comparación, las transiciones en la mayoría de los países desde las formas pre capitalistas al sistema capitalista fueron muy lentas. Inicialmente, las autoridades políticas sólo toleraban y aprovechaban los servicios y recursos de la burguesía. La relación de las fuerzas políticas con el capitalismo cambió gradualmente hasta que se convirtieron en defensores activos de la propiedad privada, la coordinación del mercado y la ejecución de los contratos privados.

Diferente otra vez fue el papel de la esfera política en la ruta de regreso después de 1989-1990 del socialismo hacia el capitalismo, en la que los procesos de transformación fueron instigados y encabezados por las fuerzas políticas procapitalistas. Sólo un país de la Figura 2 está marcado en violeta, para mostrar que está en transición del socialismo al capitalismo. Como se mencionó antes, el único país que puse aquí al escribir este estudio en 2016 fue Cuba.

Aunque un miembro de la familia Castro permanece en el pináculo del poder, ya no es la Cuba de Fidel Castro. Con cautela, el país ha empezado a mostrar las características del capitalismo.

Para continuar la comparación anterior, de usar una cámara de cine en vez de tomar una imagen fija, muchos más países aparecerían como color verde en los cuadrados que representan las décadas de 1990 y 2000. La velocidad del cambio y el ritmo de transformación de ciertas características variaron de un país a otro.

Los historiadores y los recuerdos históricos tienen gusto de centrarse en una fecha particular del calendario para el principio o el final de un período histórico. La revolución de octubre en la Rusia zarista de 1917 se entiende a menudo como habiéndose iniciado con el disparo del crucero Aurora que señalizó el ataque al palacio de invierno en San Petersburgo.

De hecho, la mayoría de los cambios de período son más borrosos en el tiempo. La Figura 2 es indicativa de la derrota histórica mundial del socialismo a través de la lente de mi aparato conceptual. Tres décadas antes, el sistema socialista prevalecía sobre el 34.7 por ciento de la población mundial y el 30.7 por ciento de su superficie (Kornai 1992).

Hoy en día, cuando el sistema socialista sólo persiste en Corea del Norte, las proporciones se han reducido al 0,3% de la población y al 0,1% del área Poder explicativo de la tipología capitalista-vs-socialista Cuando se examina un complejo fenómeno histórico-social, es poco frecuente encontrar una explicación convincente de un solo factor para explicar su aparición y / o duración a largo plazo. Los fenómenos complejos son de hecho complejos y requieren una explicación multifactorial.

Tanto bajo el capitalismo como el socialismo aparecen varios fenómenos complejos importantes, explicados por varios factores; uno de ellos es el sistema. Subrayo la palabra uno porque ni por un momento afirmo que una explicación completa de un cierto fenómeno complejo se pueda obtener simplemente señalando al gran sistema en el que aparece. Pero a menudo pueden encontrarse dentro de un conjunto más amplio de factores explicativos, algunos que son específicos del sistema. De hecho, uno o dos pueden llegar a ser los elementos más importantes de la explicación. Aquí hay dos ejemplos. Uno es la velocidad y los atributos de calidad del progreso técnico, que se ve afectado por varios factores, p.ej., el nivel de desarrollo económico del país, el estado de su sistema educativo y el tamaño del apoyo estatal a la investigación.

Junto a estos, los efectos específicos del sistema son notablemente importantes. Se puede demostrar cómo un gran número de innovaciones revolucionarias han aparecido bajo el capitalismo, lo que afectó profundamente a la producción y la vida de las personas, mientras que el sistema socialista sólo pudo producir uno fuera de la industria armamentista (Kornai 2014c, pp. 3–24). Los inventos prometedores que aparecían en un país socialista no podían encontrar ningún innovador capaz de extenderlo a gran escala; esta función sería usurpada por un innovador capitalista en su lugar. Un ejemplo bien conocido es la invención de Ernő Rubik, el Cubo de Rubik. En la entonces socialista Hungría, Rubik no tuvo suerte promocionando su creación entre los líderes industriales. El cubo de Rubik comenzó su conquista mundial cuando su fabricación y comercialización en masa fueron asumidas por empresas capitalistas en el extranjero. Incluso el proceso de distribución de esta primera innovación pionera fue inmensamente más rápido en condiciones capitalistas que bajo el sistema socialista. El otro ejemplo es la situación del mercado de trabajo. Los procesos de búsqueda tienen lugar bajo todos los sistemas: los empleados buscan empleadores que satisfagan sus necesidades y viceversa. El proceso de búsqueda está acompañado de fricciones ubicuas: en todas partes hay puestos vacantes y trabajadores listos que no pueden hallar trabajo. Este es un asunto complejo explicable por muchos factores concurrentes. Un ejemplo es la flexibilidad del conocimiento generado por el sistema educativo. ¿Facilita un rápido ajuste a los rápidos cambios de la demanda de mano de obra? Otros factores incluyen las restricciones legales al despido de empleados, la eficacia de las agencias de reclutamiento de mano de obra, y así sucesivamente. Sin embargo, algunos factores explicativos básicos son específicos del sistema. ¿Cuáles son las proporciones generales de oferta a demanda en el mercado de trabajo? ¿Tiende hacia el exceso de oferta (capitalismo) o a la demanda excesiva (el socialismo en su etapa madura, relativamente desarrollada)? Eso determina en qué medida los empleados están a merced de los empleadores. Un empleado que está bajo constante amenaza de despido y desempleo, se siente más indefenso que aquellos que encuentran trabajos fácilmente. Aquí estamos acercándonos a efectos profundamente arraigados específicos de cada sistema, a saber, el poder relativo de empleadores y empleados (Kornai 1980, 2014b). Los dos ejemplos refuerzan de manera adicional el argumento del poder explicativo de la tipología capitalismo versus socialismo. Los nueve factores específicos del sistema enumerados en la Tabla 1 se recopilaron con un enfoque positivo. No reflejan los deseos o las opciones valorativas del autor. Éstas son las características de los países considerados socialistas o capitalistas, un grupo observable del cual la lista de características de la Tabla 1 puede ser “destilada”. Los que reconocen esto como una descripción positiva y pasan al enfoque normativo, pueden anexar sus puntos de vista sobre el par capitalismo versus socialismo, basados en su propio sistema de valores. Por mi parte, no llego a ninguna conclusión moral. En mi sistema valorativo, el dinamismo y el rápido avance técnico conforman una gran virtud del capitalismo, pero aprecio los riesgos y los inconvenientes de tal desarrollo. Por mi parte, veo la vulnerabilidad de la fuerza de trabajo como una característica repugnante del capitalismo. En cuanto al sistema socialista, no es que tuviera características repulsivas. Muchas de ellas eran incluso atractivas: movilidad social ascendente para los pobres, cierta reducción de las distancias sociales y seguridad de los empleados derivada de la escasez de mano de obra. La tipología descrita anteriormente ofrece asistencia metodológica para la evaluación de los grandes sistemas.

Los juicios de valor deben basarse en la consideración de todo el conjunto de características del sistema en cuestión. No es diferente del sistema de notas en la educación. Supongamos que las notas individuales reflejan los logros de cada estudiante. Corresponde entonces a los profesores, a los padres, a los compañeros de clase o al departamento de personal de un futuro lugar de trabajo, decidir qué configuración de notas tomar como base para formarse una opinión de cada estudiante: el promedio simple de las calificaciones o la nota en algún tema exitoso tomado por el evaluador como siendo el más importante.

Volveré a esta pregunta más adelante, pero antes de discutir los juicios de valor sobre los grandes sistemas, permítanme presentar la tipología que utilizo para las formas alternativas de política y gobierno.

Variedades de los dos grandes sistemas, Formas Alternativas de Política y Gobierno Variedades de los dos grandes sistemas Aunque la idea tenía una larga historia teórica por detrás, en la teoría comparativa de sistemas se prestó mucha atención – y con razón – a la obra de Peter A. Hall y David Soskice sobre las variedades de capitalismo (para su primer volumen comprensivo de estudios, ver Hall – Soskice 2001). Ésta fue una idea fundamental que generó una escuela de pensamiento: ahora es posible hablar de un amplio y viable programa de investigación para examinar las variedades de capitalismo.22 Aunque este trabajo innovador sólo discutió las variedades del sistema capitalista, puede aplicarse por analogía a las del sistema socialista también.

El debate animado y complejo que surgió antes del cambio de sistema, sobre los “mecanismos económicos” alternativos del socialismo, los diversos modelos del socialismo y las muchas formas posibles que podría adoptar la reforma, puede ciertamente llamarse un discurso sobre las variedades del socialismo, aunque la palabra “variedad” no fue utilizada en este sentido. Aquí veo mucho de mi propio trabajo como parte de un programa de investigación sobre “variedades de sistemas”, aunque las obras que puedo enumerar no utilizaron ese término antes de la aparición de las obras de Hall y Soskice, o durante mucho tiempo después. Ahora, en este estudio, yo también aplicaré esta expresión útil y operativa. Hay varios tipos de criterios sobre los cuales cabría basar la tipología de variedades para cada uno de los grandes sistemas.

Por ejemplo, es posible producir una tipología cuyos tipos representan la distribución característica del ingreso y la riqueza. Otro ángulo sería medir cuánto interviene el Estado en el funcionamiento de la economía y de qué manera. Hall y Soskice plantearon estos criterios en su estudio, que creó y contrastó dos variedades principales: economías de mercado liberales y economías de mercado coordinadas.

El principal ejemplo de la primera es la economía de Estados Unidos y de la segunda es la de Alemania. Baumol et al. (2007) utilizaron otros criterios para definir tipos de variedades: si la iniciativa privada y el espíritu de empresa son fuertes o débiles. Por lo tanto, nombraron sus variedades capitalismo emprendedor versus capitalismo oligárquico o estatal. Bohle y Greskovits (2012) también propusieron una nueva tipología: el capitalismo es neoliberal o neoliberal incrustado o neo-corporativista. El libro de Acemoglu y Robinson (2012) ha tenido gran influencia. Los autores plantean la emocionante pregunta de por qué algunas naciones fracasan en un momento decisivo y otras tienen éxito. Consideran que el factor explicativo principal es si sus organismos sociales son inclusivos o exclusivos. Esta es una tipología con gran poder explicativo, aunque no excluye la atención a otros factores influyentes. En el resto de este estudio utilizo otra tipología de variedades, no para reemplazar las mencionadas sino para complementarlas. El principal criterio de organización es la forma político-gubernamental. Esto no es de mi invención. Tanto los científicos políticos como los filó- sofos políticos -desde los antiguos filósofos griegos, continuando con Maquiavelo y concluyendo con los investigadores actuales- otorgan una gran importancia al análisis de las formas alternativas del poder político. Esto ha sido fundamental en la ciencia política y en la filosofía política. Lamentablemente, las otras ciencias sociales, incluyendo la economía (con excepciones estimables), se han separado en gran parte de la ciencia política.

Mi primer estudio titulado “El paradigma del sistema”, que apareció en 2000, se limitó a hablar de las relaciones de la política y la economía. Las casi dos décadas me han enseñado, entre otras cosas, qué efecto tan grande tienen las estructuras políticas y las ideas políticas, y cuán vital es examinar en detalle el curso de la historia para comprender las transformaciones de la sociedad. Es necesario al analizar el “gran” cambio de sistema no sólo para diseccionarlo, sino para saber cómo ocurrió el gran cambio, el cambio del socialismo al capitalismo, y qué tipo de formación produjo. Entender ese cambio habría sido suficiente motivación para escribir este segundo estudio sobre el paradigma del sistema.

Democracia, autocracia y dictadura La ciencia política ha dado lugar a muchas tipologías de formas político-gubernamentales. En esta disciplina también aparece el fenómeno antes mencionado por el cual los autores se aferran firmemente a sus propios sistemas conceptuales o a los de alguna escuela de eruditos a la que suscriben. El tema de la política, la creación de conceptos y la interpretación están impregnados por las diferencias de opinión política. En este sentido, este estudio no pretende imponer su sistema de conceptos a nadie. Me gustaría sobre todo aclarar mis propias palabras. Una vez hecho esto, no puedo seguir aquí y allá sin discutir en su favor, señalando las ventajas de la fraseología que elegí.23 La tipología de las variedades que empleo distingue tres tipos: la democracia, la autocracia y la dictadura. Las características de estos tipos aparecen en la Tabla 2. La estructura y la lógica de la Tabla 2 siguen las de la Tabla 1 distinguiendo dos grandes bloques: las características primarias y secundarias. La repetición es agotadora, pero permítanme subrayar otra vez: el conjunto de características primarias contiene las condiciones mínimas para distinguir las tres formas. No intenta una descripción detallada y rica. Por el contrario, muestra aquí únicamente las características que, en conjunto, son suficientes y necesarias para que una u otra forma exista. Las características 1 y 2 fueron expresadas primero por Schumpeter en Capitalism, Socialism and Democracy (1942/2010), y luego fueron utilizadas y desarrolladas por Dahl (1983) y Huntington (1991).24 Este enfoque señala el lado procedimental de los procesos de la polí- tica y el ejercicio del poder como la característica principal de la democracia. La democracia no tiene necesidad de la aniquilación de un tirano, de un golpe militar o de un levantamiento sangriento. Existe un procedimiento sin derramamiento de sangre, pacífico y civilizado para expulsar al gobierno: competencia entre varios partidos, luego elecciones de acuerdo a procedimientos respaldados jurídicamente. El perdedor en una democracia admite su derrota y felicita al ganador. La presencia simultánea de las Características 1 y 2 en la Tabla 2 es necesaria y suficiente para demarcar la democracia y la autocracia en un extremo del espectro político. Las características 3 y 4 no son necesarias para ese propósito, ya que no hay diferencia entre las dos a este respecto. Sin embargo, las cuatro características principales deben ser ponderadas para distinguir la autocracia y la dictadura en el otro extremo del espectro político. Aquí aparece la característica 3: una autocracia tiene una oposición legal, aunque débil; una autocracia permite un sistema multipartidista, mientras que una dictadura descansa en un sistema de un solo partido.25 Aquí la característica 4 se vuelve decisiva: el terror y el derramamiento de sangre reinan bajo la dictadura, reclamando millones de vidas. En comparación, el poder se ejerce casi sin derramamiento de sangre bajo las condiciones ordenadas de una autocracia.

Como dijimos antes, el capitalismo puede operar sin democracia, pero el enunciado no puede ser invertido. La democracia no puede funcionar sin capitalismo – el “socialismo democrático” es imposible.

No es correcto decir que el establecimiento del sistema capitalista es suficiente o que, con tiempo, produce la democracia por sí mismo. El capitalismo es una condición necesaria pero no suficiente para la democracia. Por supuesto, la declaración sobre la imposibilidad del socialismo democrático depende de lo que se entienda por “con tiempo”. ¿Significa años, décadas, siglos tal vez? En mi opinión, China puede verse ahora como un sistema capitalista, mientras que su forma político-gubernamental sigue siendo una dictadura. Tiene un sistema de partido único sin oposición legal. La transición del socialismo al capitalismo comenzó hace décadas, pero no hay indicios de que el país esté más cerca de la democracia.

La teoría de un sistema totalitario está asociada con la obra y el nombre de Hannah Arendt (Arendt 1951/2004). Su idea subyacente sólo puede integrarse parcialmente en mi sistema de conceptos. La última línea de la Tabla 3 puede estar en sintonía con su uso de los términos. La Alemania de Hitler y la Rusia de Stalin fueron dictaduras del tipo más cruel y duro. En esa medida es correcto utilizar el mismo término para tales sistemas. Ambos eran totalitarios en cuanto que los que ostentaban el poder no se retraían de ningún medio de ejercerlo. Ambos eran también totalitarios al intentar invadir todas las dimensiones de la vida, incluyendo la esfera privada, los asuntos más personales de la gente: la procreación, la vida familiar, las preferencias sexuales personales y las cuestiones de fe religiosa. Sin embargo, exist- ían diferencias esenciales entre ellos. En este contexto analítico no veo como la diferencia más importante la cuestión de cuál de las dos ideologías era éticamente más aceptable o, desde el principio, más ignominiosa. Tampoco mido la diferencia por el número de millones de víctimas que tuvieron. La diferencia esencial es que uno operó bajo un sistema capitalista y el otro bajo un sistema socialista. Esto es importante no sólo para la teoría de los sistemas comparados, sino también por la enorme diferencia que ha significado en la vida de las personas.

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