Ricardo Barreda llega al cine: ¿Romanticismo de un asesino o solo morbo argentino?
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La historia de Ricardo Barreda llega al cine con una película que genera polémica. ¿Estamos romantizando a los asesinos en lugar de enfocarnos en las víctimas?
La historia de Ricardo Barreda llega al cine con una película que genera polémica. ¿Estamos romantizando a los asesinos en lugar de enfocarnos en las víctimas?
La historia de Ricardo Barreda, el odontólogo femicida que mató a su esposa, hijas y suegra en 1992, va a ser llevada al cine en una película para Amazon Prime. Con un elenco espectacular y una propuesta cruda, la película promete generar debate, pero también abre una pregunta interesante: ¿estamos empezando a romantizar a los asesinos?
El cuádruple crimen que llega a la pantalla
En Argentina no paramos de dar vueltas con historias de crímenes que parecen sacadas de una serie, y esta vez le tocó a uno de los más impactantes: el caso de Ricardo Barreda. En noviembre de 1992, este odontólogo mató a su esposa, sus dos hijas y su suegra a escopetazos en su casa de La Plata. Y ahora, más de tres décadas después, su historia llega a la pantalla con una película que promete hacer ruido.
Dirigida por Daniela Goggi, la misma que estuvo a cargo de “El rapto”, la película promete ser tan cruda como el propio crimen. Y como era de esperar, el elenco no es para menos: Luis Machín, uno de los actores más versátiles de la escena argentina, será el encargado de meterse en la piel de Barreda. Y para acompañarlo, Carla Peterson interpretará a la esposa, Gladys McDonald, y Mercedes Morán será la suegra Elena Arreche. La producción está a cargo de Armando Bo, que tiene un montón de experiencia en este tipo de historias que se prestan tanto para la reflexión como para el morbo.
La película sobre Ricardo Barreda busca retratar su macabro crimen de 1992. Con Luis Machín y Carla Peterson en el elenco, promete ser cruda, pero plantea si estamos convirtiendo estos hechos en un espectáculo.
Pero acá viene la pregunta difícil: ¿estamos tratando este crimen como una historia más que contar, una especie de show? La película tiene la intención de hacer un retrato fiel de lo que sucedió, pero la realidad es que los casos como el de Barreda, por más que estén basados en hechos reales, muchas veces terminan reduciéndose a un espectáculo. Y ahí es donde empieza la polémica: ¿deberíamos estar viendo a estos personajes como de una película más, o deberíamos dejarles el foco a las víctimas y lo que realmente pasó? Es que, a medida que este tipo de historias se convierten en productos de consumo masivo, la línea entre el respeto por lo sucedido y el morbo empieza a difuminarse. Y no es algo menor: estamos hablando de un cuádruple femicidio, de un crimen brutal y absolutamente devastador.
¿Estamos romantizando a los asesinos?
Lo que más molesta de este tipo de historias es que, muchas veces, los asesinos terminan siendo tratados como personajes más complejos que las víctimas. A veces parece que la película no solo se centra en el crimen, sino también en el “por qué” de la persona que lo cometió, buscando casi justificar sus acciones, como si eso lo hiciera más “interesante” para el público. Es ahí cuando empieza a aparecer esa sensación rara de que, sin querer, el asesino se transforma en un personaje más entrañable o humano en vez de simplemente ser un criminal. Y esto no es un detalle menor, porque en la mayoría de las películas o series que tocan temas como este, la historia se termina centrando más en el “por qué lo hizo” que en el daño irreversible que causó.
En el caso de Barreda, no podemos dejar de pensar en los detalles que salieron a la luz: cómo se intentó montar una escena de robo para tapar el crimen, cómo fue un tipo que se mostró normal ante la sociedad y, sin embargo, tenía una violencia interior que terminó explotando en un acto absolutamente atroz. Pero, a veces, ese tipo de detalles solo hacen que nos concentremos más en el personaje de Barreda y menos en las consecuencias para las víctimas. Y esto ya lo habíamos visto varias veces: desde el famoso caso de los Puccio con “El Clan”, o los crímenes de Carlos Robledo Puch en “El ángel”, siempre parece haber un interés por tratar de entender al asesino, como si su historia fuera más importante que la de los muertos.
Al humanizar a los criminales, estas historias a veces terminan centrando más en el asesino que en las víctimas. ¿Estamos olvidando lo esencial: el sufrimiento y la tragedia real que causaron?
Claro, la película busca retratar la tragedia de una forma cruda, pero uno no puede dejar de preguntarse si, de alguna manera, el morbo está presente de forma implícita. En principio, la elección de un actor como Diego Capusotto, quien estaba considerado para el papel principal pero finalmente no participó, hace que surjan dudas sobre si el enfoque de la película no será un poco más ligero de lo que debería. Capusotto es conocido por su humor absurdo, y claramente no tiene nada que ver con un personaje tan oscuro, pero su posible participación mostraba cómo incluso la comedia se mezcla con estos temas.
Entonces, ¿por qué seguimos prestando atención a estas historias de criminales? Quizá porque estamos acostumbrados a verlos como personajes más grandes que la vida misma. Y lo peor es que, al hacerlo, olvidamos lo que realmente importa: las víctimas, el dolor que dejaron atrás y cómo este tipo de violencia sigue sucediendo en nuestra sociedad. Tal vez es hora de replantearnos si deberíamos seguir humanizando a los asesinos y darles una historia que se les reconozca solo como lo que fueron: criminales.
