Saúl recupera un local emblemático del shopping y ofrece elegancia en pleno centro de Posadas
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En tiempos en los que cada nueva persiana que se levanta tiene un significado adicional, el centro de Posadas recuperó uno de sus espacios comerciales más reconocibles. Saúl Ibarrola y Laura Berti abrieron Saúl en el histórico local que dejó vacío Etam en el Posadas Plaza Shopping, un amplio espacio con una característica diferencial: conecta directamente el interior del centro comercial con la calle Colón.
La apertura tiene así una doble dimensión. Por un lado, incorpora una nueva propuesta al mapa textil de la capital misionera. Por otro, recupera un local emblemático que había quedado vacío tras la salida de Etam, devolviendo vidrieras, iluminación, circulación de clientes y movimiento comercial a ese tramo de calle Colón, en pleno microcentro.
La inversión se produce, además, en una coyuntura que está lejos de ser sencilla. El consumo continúa condicionado por la pérdida de poder adquisitivo y el comercio tradicional enfrenta simultáneamente la competencia de las plataformas digitales, las promociones online y una clientela mucho más cuidadosa a la hora de decidir una compra.
Saúl busca responder precisamente a ese nuevo consumidor.

“Estamos tratando de trabajar con los márgenes más pequeños y con la mejor calidad de ropa, ajustándonos obviamente a lo que exige el mercado actualmente”, explicaron Ibarrola y Berti.
El objetivo es ofrecer prendas de calidad a precios competitivos, pero sumando una ventaja que el comercio electrónico todavía no puede replicar completamente: la posibilidad de probarse una prenda, recibir asesoramiento personalizado y salir del local con la compra resuelta. Ropa italiana para mujeres y elegancia para hombres.
Saúl no representa el comienzo de una experiencia empresarial para Ibarrola y Berti, sino una nueva etapa después de 25 años vinculados al negocio de la indumentaria.
La experiencia acumulada les permitió detectar cambios importantes en los hábitos de compra. El precio ganó protagonismo, pero no desplazó completamente otras variables como calidad, diferenciación, comodidad y atención.
“Saúl es un concepto de negocio en donde incorporamos la demanda actual que hay respecto de la compra y venta, con mercadería de primera calidad”, definió Ibarrola.
Entre las prendas se incluyen opciones importadas y propuestas de lino italiano, además de una selección pensada especialmente para diferenciarse de la oferta habitual del mercado local.
La intención es evitar también uno de los problemas que identifican en un mercado relativamente pequeño como el de Posadas: la repetición de productos.
“Tratamos siempre de traer algo diferente. Posadas es chico y, quiera o no, uno compra una prenda y después se encuentra con otra persona que tiene la misma. Buscamos apuntar a algo distinto, que no haya en la provincia”, explicó Berti.
Competir contra el clic
La irrupción de las compras online modificó profundamente el negocio de la indumentaria. La comparación de precios es instantánea y las fronteras geográficas prácticamente desaparecieron: un comercio de Posadas ya no compite solamente con el negocio de la cuadra siguiente, sino con tiendas de cualquier punto del país.
Saúl decidió asumir esa competencia mediante una combinación de precios, márgenes reducidos y servicio.
“Hay mucha competencia con la compra online. Nosotros apostamos a que, sobre todo la gente más grande, todavía quiere probarse la ropa. Tenemos esa opción: que vengan, se prueben y se lleven la prenda al mismo precio que en el resto del país”, señalaron.
En esa estrategia, la atención ocupa un lugar central.
“No hay en nosotros una necesidad de vender, sino de solucionarle el problema al cliente que viene con un evento determinado y lograr que salga feliz de acá con la ropa que va a usar para ese evento y también para otras circunstancias”, explicó Berti.




La lógica comercial se apoya además en algo tan tradicional como efectivo: el cliente satisfecho como herramienta de fidelización. “Nuestra mejor propaganda es que el cliente salga contento, realmente use la ropa que lleva, vuelva a comprar y se lo cuente a sus amigos”.
Otro rasgo de Saúl es su carácter familiar. El emprendimiento reúne dos generaciones y busca combinar la experiencia acumulada durante décadas con nuevas herramientas comerciales y tecnológicas.
“La verdad es que es hermoso, porque de repente por un lado está la experiencia y por el otro está lo nuevo que te trae la juventud. Ahí se forma realmente un verdadero equipo de trabajo”, destacó Berti.
La fórmula tiene roles complementarios: experiencia comercial, conocimiento del cliente y constancia de un lado; innovación, tecnología y nuevas tendencias del otro.
No se trata solamente de una división generacional. Los propietarios aseguran que detrás del concepto existe capacitación permanente en ventas y atención al público. “Nos preparamos mucho para todo lo que hacemos. Nada es improvisado”, remarcaron.
La propuesta también intenta cubrir un segmento que Ibarrola y Berti consideran insuficientemente atendido por buena parte del mercado de indumentaria: mujeres adultas que buscan diseño, calidad y una variedad más amplia de talles.

“Apuntamos a un nicho que está muy olvidado acá en Posadas, que es todo el tema de las señoras. Traemos ropa diferencial para ellas, algo lindo, porque en Argentina está muy instalada la ropa chica”, explicaron.
El concepto apunta así a ofrecer variedad de talles y prendas para distintas edades.
“Queremos que puedan estar bien vestidas, lindas, verse bárbaras. Tenemos variedad de talles y para todas las edades”, sintetizó Berti.
Del shopping a la calle
La elección del antiguo espacio de Etam tampoco fue casual. Saúl funciona en Colón 1846, entre Córdoba y Bolívar, con una particularidad que fue determinante para Ibarrola y Berti: cuenta con acceso tanto desde el Posadas Plaza Shopping como directamente desde la calle.
“Una de las cosas que nos hizo alquilar este local fue justamente que tenía una entrada por la calle y otra por el shopping”, explicó Ibarrola.
Esa doble circulación recupera una conexión comercial entre el shopping y una de las arterias tradicionales del microcentro. Y, después de permanecer vacío tras la salida de Etam, el espacio vuelve a encender sus vidrieras sobre Colón, aportando luminosidad y movimiento a la cuadra.
El interior fue acondicionado pensando especialmente en la experiencia de compra. Cuenta con cuatro probadores amplios y climatizados, una característica particularmente importante en una ciudad con temperaturas elevadas durante buena parte del año.
“Todo fue pensado desde el principio para que la gente que viene al local se sienta cómoda, que se sienta mimada”, definieron.
Por ahora, la atención estará concentrada fundamentalmente en la propia familia. Pero la apuesta mira más allá de la apertura.
“Esperemos crecer y prontamente dar empleo a mucha gente”, expresó Ibarrola.
En una coyuntura en la que el comercio enfrenta consumidores más cautelosos, menores márgenes y una competencia digital cada vez más intensa, la apertura adquiere un significado que excede al nuevo nombre sobre la vidriera. Saúl vuelve a encender las luces en un espacio que estaba vacío y apuesta por el comercio físico en pleno centro de Posadas.
