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A América Latina le falta mucho camino para eliminar la violencia de género

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Por Mariela Jara de Inter Press Service – “La región de América Latina y El Caribe ha tenido muchos avances frente a la violencia de género, pero ahora enfrentamos reacciones que evidencian que nuestros derechos nunca están firmes y que debemos estar siempre alertas para defenderlos”, afirmó Susana Chiarotti, integrante del Comité de Expertas del Mesecvi.

El Comité de Expertas es la instancia técnica del Mecanismo de Seguimiento de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer (Mesecvi), conocida como Convención de Belem do Pará, que en el 2024 cumplirá 30 años de vigencia en los países de la región. Lo integran expertas independientes que cada Estado parte designa.

Chiarotti resumió para IPS la situación regional con claroscuros desde su residencia en la ciudad argentina de Rosario, al conmemorarse este sábado 25 de noviembre el Día de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer instituido por Naciones Unidas.

La violencia de género vulnera los derechos humanos de una de cada cuatro mujeres en  esta región con una población femenina estimada en 332 millones, 51 % del total, y escala al grado extremo del feminicidio, crimen que en el 2022 costó 4050 vidas, según cifras confirmadas este mismo viernes 24 por el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe.

Asimismo, la directora regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, María Noel Vaeza, sostuvo a IPS desde Ciudad de Panamá que la fecha emblemática busca llamar la atención de los Estados sobre la necesidad y la urgencia de poner fin a la violencia contra las mujeres de una vez a través de la adopción de políticas públicas de prevención y de la inversión en programas para eliminarla.

De hecho, recordó, el 25 de noviembre abre 16 días de activismo contra la violencia de género, que concluyen el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos.

Alertó sobre el hecho de que menos de 40 % de las mujeres que sufren violencia buscan algún tipo de ayuda, lo que deja claro que no encuentran garantías en el sistema de prevención y respuesta institucional y por ende no denuncian.

“Esto implica graves consecuencias para sus vidas y las de otras mujeres, ya que los perpetradores no deben enfrentarse a la justicia y se reproduce la impunidad y la violencia”, puntualizó.

Noel Vaeza indicó que, a pesar de estas preocupantes tendencias, hay más pruebas que nunca de que la violencia contra las mujeres se puede prevenir, por lo que urgió a los Estados para invertir en ello.

“La evidencia demuestra que la presencia de un movimiento feminista fuerte y autónomo es un factor crítico para impulsar el cambio de políticas públicas para la eliminación de la violencia contra las mujeres tanto a nivel global como regional, nacional y local”, sostuvo la responsable regional de ONU Mujeres.

Explicó que muchas investigaciones han demostrado que es posible lograr reducciones a gran escala de la violencia contra las mujeres a través de acciones coordinadas entre los ecosistemas de prevención y respuesta locales y nacionales y las organizaciones de mujeres y de la sociedad civil.

Por lo que, para avanzar en los marcos normativos y en la mejora de la arquitectura institucional y las asignaciones presupuestales para prevenir, responder y reparar la violencia de género, el fortalecimiento de la capacidad de abogacía de los movimientos y organizaciones feministas y de mujeres es indispensable.

Mencionó también que siempre que hay avances, hay retrocesos, y “desafortunadamente la historia nos muestra que los cambios sociales como el machismo y la violencia requieren de esfuerzos de toda la sociedad y de planes y políticas que den respuesta hoy a las víctimas, pero permitan mejorar el sistema a mediano y largo plazo también”.

Subrayó que la violencia contra las mujeres y las niñas sigue siendo la violación de los derechos humanos más generalizada en el mundo. Su prevalencia se agravó como consecuencia de la pandemia de covid y está aumentando aún más debido a las crisis interrelacionadas del cambio climático, el conflicto mundial y la inestabilidad económica.

También mencionó la proliferación de nuevas formas de violencia y la persistencia de quienes no quieren enfrentar la justicia por sus violaciones, “o creen que no tenemos que garantizar los derechos humanos de las mujeres, se organizan y en la región tenemos situaciones como los ataques contra las defensoras y activistas de los derechos humanos que son más frecuentes”.

Noel Vaeza, de nacionalidad uruguaya, subrayó que hay más pruebas que nunca de que es posible cambiar esta realidad y de que para tener sociedades pacíficas, la reducción de la desigualdad y la pobreza son centrales, y todo esto dependerá de avanzar en la igualdad de género y los derechos de quienes han sido históricamente discriminadas.

Ellas son principalmente, adujo, las mujeres que viven en situación de pobreza, las mujeres indígenas, afrodescendientes, las mujeres rurales, en situación de movilidad, y las mujeres y niñas con discapacidad.

Ante los avances fuertes reacciones

“Estoy hace 20 años en el Mesecvi y puedo ver los cambios. Recordemos que recién en el 89 empiezan las leyes de violencia contra la mujer y que no teníamos servicios de atención, refugios, juzgados especializados y menos una Convención específica que la abordara, la nuestra fue la primera en el mundo”, rememoró Chiarotti,.

La abogada y docente universitaria, destacó que en 40 años el movimiento de mujeres instaló en la agenda pública el tema de la violencia contra la mujer y pudo lograr avances tan gigantescos que “podríamos ser denominadas el lobby más exitoso de la historia al posicionar un asunto de manera tan masiva y mundial”.

Y agregó: nos pasó también que no creíamos entonces, en el 86, 87, 88, que el fenómeno había impregnado todas las estructuras, no solo el ámbito íntimo; había violencia simbólica, institucional, política y muchas otras formas, lo que nos llevó a exigir más respuestas, sobre todo del Estado, que al ser patriarcal, admitía a las mujeres con fórceps.

También excoordinadora del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem), Chiarotti advierte que en estos momentos enfrentan reacciones a la medida de los avances logrados al punto que han surgido alianzas inimaginables para ponerles freno como la de El Vaticano con iglesias evangélicas conservadoras y con grupos de ultraderecha.

Mencionó también la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos que en junio del 2022 anuló el derecho al aborto en ese país, vigente por casi 50 años.

“Ahí te das cuenta de que nuestros derechos nunca están firmes, que siempre debemos estar alertas para defenderlos. Y es difícil que un movimiento que es cíclico, que tiene olas, picos de alza, de baja y reconstitución, esté siempre alerta”, analizó.

Se refirió además al reciente triunfo del candidato Javier Milei en su país y los peligros que representa para los derechos de las mujeres, de la diversidad sexual y de la memoria.

“No va a ser la primera vez que este pueblo, y que las mujeres especialmente, entremos en una etapa de resistencia, porque vivimos resistiendo los ataques misóginos y apuntando a la vida desde siglos, pero se nos avecina una etapa muy dura”, manifestó.

Añadió que América Latina tiene democracias frágiles, de pocos años y en crisis que impactan en los derechos de las mujeres. “Muchos de nuestros países salieron de dictaduras, el que más tiene 50 o 60 años de democracia, tendremos que trabajar para defender la institucionalidad democrática usándola para defender nuestros derechos”, dijo.

Prevención: tarea eludida por los Estados

La experta sostuvo que como el trabajo de prevención de la violencia de género es más costoso y de largo que el de la sanción y menos redituable políticamente, los esfuerzos de los países son débiles en esa área pese a su importancia.

“Limitar el trabajo en la sanción y atención es como ver una gran roca con la que la gente se tropieza y golpea, a la que se cura y enseña a bordearla, pero sin removerla del camino. Sin prevención siempre tendremos víctimas pues no se transformará la cultura discriminatoria que reproduce la violencia”, alertó.

Pero si aun así se suma lo que los países invierten para abordar y erradicar la violencia contra las mujeres en la región, ninguno llega a 1 % de su presupuesto nacional según el Tercer Informe Hemisférico del Mesecvi publicado en el 2017, que no habría tenido cambios en este punto.

En septiembre de este año, Naciones Unidos publicó un estudio dando cuenta de que se necesita una inversión de 360 000 millones de dólares para alcanzar la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres al 2030, establecido como uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).  Con ello se avanzaría a eliminar el flagelo de la violencia de género.

Mariela Jara periodista para IPS en Perú desde 2017
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Marchan en todo el mundo contra la violencia hacia las mujeres

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Decenas de miles de personas se manifestaron hoy en todo el mundo con motivo del día internacional contra la violencia hacia las mujeres, exigiendo cambios en el comportamiento de los hombres y más recursos y eficiencia por parte de los Estados.

“Cuidado, el machismo mata”, se podía leer en muchas pancartas en la capital de Chile, uno de los bastiones mundiales del movimiento feminista, donde hubo manifestaciones desde el viernes por la noche.

Alrededor de mil mujeres se manifestaron por las calles de Santiago gritando “¡Ni un paso atrás!”, para exigir medidas al gobierno.

Según la red chilena contra la violencia hacia las mujeres, una de las organizadoras de la protesta, se han registrado 40 feminicidios en Chile desde principios de año, informa la agencia de noticias AFP.

En Brasil, la famosa playa de Copacabana, en Río de Janeiro, amaneció hoy con pares de zapatos de mujer (tacones altos, zapatillas deportivas, etc), cada uno frente a un nombre femenino para alertar sobre los 722 feminicidios en 2022 en Brasil, un país de 203 millones de habitantes.

Se trata de la mayor cifra de feminicidios registrados desde 2019, según la ONG “Forum Brasileiro de Segurança Pública”.

En la capital de Guatemala, el número “438” fue dibujado con flores con otras tantas velas para recordar el número de feminicidios registrados desde principios de año en este país de 17 millones de habitantes.

En España, alrededor de 7.000 personas se manifestaron en Madrid tras una pancarta en la que se podía leer: “Se acabó: nuestra lucha es global”.

También hubo concentraciones en Barcelona y Sevilla, en un país pionero en la lucha contra la violencia hacia las mujeres, donde en 2004 se votó la primera ley europea que castiga específicamente este tipo de violencia.

“Protejan a sus hijas, eduquen a sus hijos”, “Ceder no es consentimiento”, “Cuando salgo quiero ser libre, no valiente”, se podía leer en pancartas de manifestantes en varias ciudades de Francia.

En 2022, se registraron 118 feminicidios en Francia, según cifras oficiales.

En Italia, donde decenas de miles de personas marcharon en varias ciudades, incluidas Roma y Milán, hubo 106 feminicidios el año pasado, según el Instituto Nacional de Estadística (Istat).

En Estambul, unas 500 mujeres se concentraron en el barrio de Sisli coreando consignas como “¡No nos quedaremos calladas!”, y “Las mujeres estamos unidas y luchamos contra la violencia del Estado masculino”.

En 2021, Turquía hizo oficial su salida del Convenio de Estambul, firmado en 2011 y que comprometía a los países miembro a luchar contra la violencia de género en todas sus formas.

Esta decisión ha generado el rechazo de mujeres, de los partidos de izquierda y de la comunidad internacional, que señalan el movimiento como un retroceso para los derechos de las turcas.

En tanto hoy, Erdogan, dijo que esta salida “no tuvo ningún impacto en nuestra lucha contra la violencia contra las mujeres”.

En Estados Unidos, el presidente Joe Biden lamentó que “el flagelo de la violencia sexista continúe infligiendo sufrimiento e injusticia a demasiadas personas”.

Por su parte, el Papa Francisco, desde el Vaticano, dijo que “la violencia contra las mujeres es una mala hierba que plaga nuestra sociedad y debe cortarse de raíz (…) por una acción educativa que ponga a la persona y su dignidad en el centro”.

A nivel mundial, cada día hay 82 feminicidios cometidos por parejas o exparejas, y se estima que el 31% de las mujeres han sido víctimas de violencia física o sexual al menos una vez en la vida, según datos de la OMS de 2018.

Más de la mitad (56%) de las mujeres y niñas asesinadas mueren en la esfera íntima (familiar, cónyuge o ex), en comparación con el 11% de los hombres y niños, según un informe de ONU Mujeres publicado en 2022.

El Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer se celebra el 25 de noviembre para recordar el asesinato de tres de las hermanas Mirabal, opositoras al dictador Rafael Trujillo, el 25 de noviembre de 1960 en República Dominicana.

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25N: “Nuestros derechos son adquiridos, no circunstanciales” reflexionó Soledad Balán

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En el marco del Día de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, la diputada provincial Soledad Balán reflexionó sobre la coyuntura social y política que viven las mujeres.

“Bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados” nos decía Simone de Beauvoir hace unas décadas atrás. Y no es casual la conmemoración de este día.

Hoy 25 de noviembre, conmemoramos a nivel mundial un día de reflexión en homenaje a las hermanas Mirabal, que fueron asesinadas en manos de la dictadura de Leónidas Trujillo en República Dominicana. Históricamente las mujeres siempre fueron las más perjudicadas de todas las masacres ocurridas en el mundo y -lamentablemente- en la actualidad sigue ocurriendo lo mismo.

Prendo la tele y me encuentro con la noticia del reencuentro de una madre con su bebé recién nacido después de 45 días, en Gaza. Prendo la radio y escucho la sentencia de Vargas, por el femicidio de Antonella en nuestra ciudad. Entro a las redes y leo a referentes políticos poniendo en duda las políticas de Estado que hoy garantizan los derechos básicos de las mujeres.

En Argentina ocurre un femicidio cada 28 horas y en este momento, gran parte de la población (somos más de la mitad en el país) 8 de cada 10 mujeres tiene al menos dos derechos básicos vulnerados. Porque sí, además de todos los tipos de violencia a las que estamos expuestas todos los días, también tenemos un techo de cristal que hace más duro el acceso a un empleo formal, la salud, la educación superior y la misma remuneración por igual tarea.

Hoy tal vez nos encontremos ante un escenario político nacional y mundial que vuelve a poner en duda conquistas de luchas históricas y nuevamente, después de años de lucha para sus conquistas, nos tocan años de lucha para sus garantías.

Para esta coyuntura, no encuentro otra salida más que el municipalismo, que desde hace tiempo viene a salvarnos de las crisis políticas, económicas, sociales y culturales. Nuestra salida es municipalizar las políticas, encontrarnos en comunidad, en vecindad y garantizar esos espacios de contención.
Hoy el contexto nos invita a ser y hacer más política comunitaria y menos política de oficina. Y hablar de esto, es hablar de las referentas barriales, que nos dan cátedra de municipalismo y organización comunitaria, porque son quienes asisten, sostienen espacios de contención y gestionan soluciones y asistencias todos los días. Y allí debemos estar, quienes somos parte, para acompañar y hacer más fácil la vida de quienes nos facilitan las demandas sociales.

Culturalmente la violencia hoy tiene otra perspectiva y está condenada socialmente. Sin embargo, las estadísticas nos indican que en tiempos de crisis económicas los índices aumentan y hoy tenemos herramientas para prevenirlo.

Sin duda, necesitamos de políticas públicas que aborden, contengan y garanticen los derechos y la prevención de la violencia. Pero también, nuestro desafío actual es que cada una desde el lugar que ocupa, pueda generar redes que nos ayuden a acceder de manera más fácil a esas políticas, redoblando los esfuerzos, compromisos y exigencias con los gobiernos locales.

Tal es así que este día, el Día de la Eliminación de la Violencia contras las Mujeres, fue instituido en el marco del Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe en 1981 y desde allí cobro una relevancia social que fue trascendiendo y consolidándose a lo largo de los años. Sí, nuevamente somos nosotras organizadas las que marcamos la agenda.

La violencia siempre nos aísla, nos aleja de nuestros espacios seguros y por eso, más que nunca, hoy debemos reforzar nuestros lazos comunitarios.
Como decía Simone, nuestros derechos podrán ser cuestionados, pero eso no significa que sean circunstanciales. Son adquiridos y acá estaremos siempre -juntas y organizadas- para cumplir sus garantías.

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“El Estado tiene una deuda con nosotras”: el fuerte grito durante la movilización por el #25N

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En varios puntos del país se movilizaron por el Día internacional de la Eliminación de la Violencia Machista, bajo la consigna: “Nos mata el machismo, nos golpea la pobreza” y Misiones no fue la excepción.

En busca de la declaración de Emergencia contra la violencia de género, desde Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLa) delegación Misiones, apoyaron las movilizaciones a nivel nacional y realizaron una intervención en la Plaza 9 de Julio de Posadas.

Por medio de una charla informativa insistieron en el avance, la prevención, asistencia y sensibilización en torno a todo tipo de violencia. “El gobierno nacional debe priorizar, saldar las deudas con mujeres y disidencias. Hoy vivimos en una situación donde sólo nos empobrecen, recortan nuestros derechos al pan, al agua, al techo, al trabajo”, manifestaron desde el colectivo. 

Luego de la apertura con una clase de Zumba destinada a todo el público, desde MuMaLa reflejaron la importancia de exigir al Estado, políticas integrales contra la violencia de género, teniendo en cuenta que la violencia machista hacia las mujeres y el colectivo LGBTTTIQ+ aumenta y lo vemos todos los meses con las cifras que revela el Observatorio del colectivo. 

Del 1° de Enero al 19 de Noviembre de este año se perpetraron 208 femicidios, femicidios vinculados y trans-travesticidios de un total de 349 muertes violentas de mujeres, travestis y trans en la Argentina.  Es decir, 1 Femicidio cada 37 hs. “Es sin duda una respuesta concreta que las leyes se apliquen y que por medio de una política integral se puedan reducir las estadísticas que mes a mes somos partícipes de su existencia”, agregó la referente provincial de MuMaLa, Carla Talavera. 

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