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Exportaciones récord de aceites vegetales: el agro argentino encuentra un nuevo motor

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La agroindustria argentina atraviesa uno de los momentos más dinámicos de los últimos años en el mercado internacional de aceites vegetales. En un contexto marcado por la creciente demanda mundial, las dificultades productivas en los principales competidores y la expansión del uso de aceites para biocombustibles, las exportaciones nacionales de aceite de soja y girasol alcanzan registros históricos que fortalecen el ingreso de divisas y consolidan el rol estratégico del complejo oleaginoso.

De acuerdo con el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), los embarques acumulados de aceites vegetales —incluyendo las proyecciones para julio— superarían las 4,7 millones de toneladas durante 2026, estableciendo un nuevo récord para la Argentina. El aceite de soja registra 3,6 millones de toneladas exportadas, constituyendo el tercer mejor inicio de año de la historia, mientras que el aceite de girasol alcanza 1,2 millones de toneladas, el mayor volumen jamás registrado para este período.

La absorción externa de girasol está en máximos históricos. Nunca hubo tanto volumen de soja sin contrato. El Mar Negro en la mira, con precios del trigo escalando en Chicago. Las fijaciones de maíz avanzan junto con la cosecha.

1.    Las exportaciones de aceite de soja y girasol en máximos históricos

Las exportaciones de aceites vegetales en lo que va del 2026 – incluyendo las estimaciones de julio – superarían las 4,7 Mt, rompiendo el techo del año pasado y marcando un récord para los embarques argentinos de aceite de soja y girasol hacia el resto del mundo. Para el derivado del complejo soja, es el tercer mejor arranque en la historia con 3,6 Mt, mientras que para el caso de girasol el ritmo de embarques de aceites es récord con 1,2 Mt. 

La fenomenal performance exportadora argentina es el resultado de la combinación entre elevados niveles de oferta local (máximos para girasol y por encima de la media para soja) y una demanda externa por aceites vegetales para usos no industriales parcialmente desabastecida por orígenes claves. 

Ucrania tuvo su peor cosecha de girasol en una década y, a pesar de que en Rusia la producción fue de las mejores de su historia, el crush de girasol 2025/26 en la región del Mar Negro sería el más bajo desde la 2021/22 según las últimas estimaciones del USDA.  Además, si se tiene en cuenta el creciente uso industrial para el resto de los aceites vegetales durante toda la campaña 2025/26 a nivel global y la disrupción del conflicto en Medio Oriente durante este año, a las oleaginosas argentinas le tocó una primera mitad de 2026 con un mercado demandado y precios en máximos de varios años.

La cotización FOB del aceite de girasol argentino promedió US$ 1.290/t en el año -máximos desde 2022- y esta misma semana alcanzó los US$ 1.330/t, igualando el precio más alto del 2026. A esto hay que sumarle la extraordinaria dinámica exportadora de semilla de girasol, que hasta el mes de julio podría llegar a superar las 1,2 Mt, 13 veces el promedio para esta altura del año. Con precios sumamente atractivos para el aceite, una fantástica performance exportadora tanto industrial como de semillas, la absorción externa por el complejo es 2,4 veces más alta que el promedio para la última década a esta altura. En el mercado interno se vislumbra un correlato de esta dinámica exportadora. Se han comercializado 4,4 Mt de la 2025/26, máximos desde 1999/00 y 83% encima de la media con el 62% de dicha mercadería con precio firme en el mercado físico. 

El caso del aceite de soja es similar al de girasol: precios promedio máximos desde 2022, en US$ 1.160/t y llegando esta semana a US$ 1.170/t. Sin embargo, la performance no es tan espectacular en harinas, siendo que en el acumulado anual las exportaciones hacia julio se ubicarían en mínimos desde 2018 (sin contar la sequía de 2023). Esta situación no cambia si se analiza el acumulado de la campaña al registrarse 9,9 Mt, 6% por debajo del promedio a esta altura. Teniendo en cuenta las exportaciones de poroto y el equivalente en toneladas industriales, la absorción externa de soja para lo que va de la 2025/26 no alcanza las 16 Mt, 1 Mt por debajo del ciclo pasado a esta altura y 8% por detrás del promedio para las últimas cinco. 

Esta performance se fundamenta – en parte – por la irrupción de la harina brasilera en el mercado internacional, pero también por la lógica del mercado interno y la mayor disposición de venta por otros granos que no sean soja. Solo se comercializaron 21,6 Mt de soja en el mercado interno, quedando aún 24,8 Mt disponibles para vender, 34% más que el año pasado. Nunca hubo tanto volumen de soja en valores absolutos sin contrato en el mercado físico a esta altura como en esta campaña 2025/26.


1.1 La cosecha de girasol 2026/27 en el Mar Negro aumentaría 18%

En septiembre comienza la cosecha de girasol en Rusia y Ucrania. A pesar de la continuidad del conflicto entre ambos países, la producción de girasol para la nueva campaña 2026/27 alcanzaría las 33,7 Mt en la región, recuperándose Ucrania de lo que fue el desastre productivo de su última cosecha y Rusia rompiendo un nuevo techo, superando las 20 Mt. Este volumen que se sumaría a la oferta global vendría a suplir el importante déficit productivo que registró la región en lo que fue la campaña 2025/26. 

El consumo de aceites vegetales a nivel global viene creciendo a pasos agigantados, principalmente traccionada por la demanda para la elaboración de biocombustibles. Esta dinámica explica el aumento constante en las cotizaciones, que se dispararon aún más con el estallido del conflicto en Medio Oriente. Sin embargo, el mercado de aceites para consumo no industrial (donde compite el aceite de soja argentino), puede llegar a tener una recomposición de oferta muy relevante de cumplirse las expectativas del USDA.

El futuro de las cotizaciones por aceites vegetales dependerá del balance entre la demanda industrial y alimenticia. Por su elevado uso energético, es un mercado altamente expuesto a distorsiones como la del Estrecho de Ormuz. No hay que dejar pasar el recrudecimiento de las hostilidades en la región del Mar Negro, que han estado impulsando el precio del trigo y que bien podrían truncar el flujo de la nueva oferta de girasol.


2. Trigo: peligran los suministros del Mar Negro  

La tensión política volvió a encender alarmas en el mercado de trigo tras la escalada de ataques de drones y misiles en el Mar de Azov. Luego de que Ucrania alcanzara barcos comerciales y tanqueros, Rusia restringió el paso de buques que entran o salen del Mar de Azov hacia el Mar Negro a través del Estrecho de Kerch. Para ponerlo en perspectiva, esta ruta maneja aproximadamente un cuarto de todas las exportaciones de granos de Rusia, siendo este país el principal exportador de trigo del mundo. 

Si bien Moscú y las cámaras del sector afirman que la logística se redireccionará hacia puertos de aguas profundas o terminales del Mar Báltico, este nuevo cuello de botella introduce demoras e incertidumbre en el circuito comercial. De hecho, ya se vienen percibiendo demoras en los envíos del cereal ruso al exterior: según datos de LSEG, hasta el día el jueves de esta semana se despacharon 604.000 t en julio, cuando el promedio mensual de exportaciones desde principio de año se encuentra en 3,17 Mt. Todo esto coincide con el inicio de la cosecha y la habitual presión estacional de oferta. Hay que considerar que, tomando el promedio de los últimos cinco años, Rusia suele aumentar sus exportaciones un 59% en el segundo semestre del año con relación a la primera mitad del año, lo que vuelve todavía más sensible cualquier tropiezo logístico justo en este momento del año.

Bajo este nuevo escenario, los precios del trigo en Chicago escalaron hasta alcanzar los US$ 248/t al cierre de este jueves, marcando una suba de más de 11% desde que se desató el conflicto el viernes de la semana pasada y un salto interanual del 34%. 

En el plano local, la pizarra de trigo alcanza los US$ 195/t, apenas por debajo de los valores de la semana pasada y cerca de US$ 15/t por encima de valores de principios de enero, cuando nos encontrábamos en plena presión de cosecha. Sin embargo, con un dólar prácticamente sin cambios desde principios de año y una inflación acumulada del 16,8% para el primer semestre del año, el valor del cereal medido en pesos constantes se encuentra -9,1% por debajo de valores de enero.

En este escenario de evolución de precios, el ritmo de comercialización del trigo para la campaña 2025/26 avanza más lento que el promedio histórico en términos relativos, aunque en valores absolutos los volúmenes comercializados son importantes. Según datos de SAGyP correspondientes a la semana 28, se informaron ventas totales por 19,9 Mt para la campaña actual, lo que equivale al 67% de cosecha estimada para este ciclo. Este porcentaje se encuentra más de un 21% por debajo del promedio de las últimas 5 campañas para esta altura del año.

Siguiendo en la misma lógica, considerando el volumen estimado de producción junto con la estimación de uso como semilla para la presente campaña, estaríamos hablando de un remanente por comercializar de cerca de 8 Mt, por lo que un 29% del trigo estaría pendiente de venta. Para ponerlo en perspectiva, este volumen remanente supera el consumo interno anual promedio de la última década en Argentina, estimado en 7,2 Mt. 

Si bien este remanente porcentual viene mostrando una tendencia al alza ciclo tras ciclo, el mismo se encuentra muy por encima del promedio de los últimos diez años para esta fecha, que se sitúa en el 11%. En este contexto de conflicto en la región del Mar Negro y posibles problemas de suministros globales con cotizaciones que respondieron al alza, habrá que monitorear cómo responde la comercialización local. Esto, considerando que hay un volumen importante por vender y se perfila una producción normal hacia el nuevo ciclo comercial.


3. Efecto tardío: repuntan las fijaciones semanales de maíz y superan a las de soja

Las fijaciones semanales de maíz ganaron impulso y superaron a las de soja por primera vez desde mayo, en un contexto en el que la relación soja/maíz alcanzó máximos de varios meses. El volumen del cereal con precio firme acumula cuatro semanas consecutivas de crecimiento, mientras que las fijaciones de soja se mantienen estables y en niveles elevados, aunque sin recuperar el dinamismo comercial observado en mayo. De todos modos, pese a su reciente fortalecimiento, las fijaciones de maíz aún se ubican por debajo de los registros previos al ingreso del grueso de la cosecha de soja, momento que marcó un punto de inflexión y devolvió protagonismo a la oleaginosa.

Antes del ingreso del grueso de la cosecha de soja, las fijaciones semanales mostraban un claro predominio del maíz, ya que las necesidades de liquidez se cubrían principalmente mediante la venta del cereal. Esta dinámica llevó a que la relación soja/maíz alcanzara un máximo a mediados de marzo, reflejando un debilitamiento relativo del precio del maíz en un contexto de fuerte ingreso de mercadería y creciente presión de oferta. Más adelante, con la llegada del grueso de la cosecha de soja, la relación comenzó a ajustarse y las fijaciones de la oleaginosa ganaron dinamismo, desplazando progresivamente al maíz como principal fuente de comercialización.

En cuanto a dinámica externa, esta semana el contrato de referencia de maíz en Chicago alcanzó los US$ 184/t y tocó un máximo desde mayo. El factor clave detrás de la subida de precios sigue siendo Ormuz, el cual vuelve a ser noticia por el reavivamiento de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán, agregando nuevamente volatilidad al mercado de commodities agrícolas.

Otros factores se contraponen a las subas y limitan el sendero alcista para maíz. Estados Unidos están ingresando al período crítico para el maíz y el clima es un factor que empieza a repercutir en precios. Si bien la ola de calor viene colaborando a las subas del cereal, el USDA informó esta semana que el 67% del maíz y 65% de la soja están en condiciones buenas a excelentes, cifras que fueron más positivas que lo anticipado por el mercado, acotando las subas. 

Por último, considerando la coyuntura productiva de argentina, la cosecha de maíz 2025/26, que fue reestimada en un total de 71,5 Mt (+1,5 Mt vs jun.) según SAGyP, sigue registrando avances limitados debido a la elevada humedad ambiental. Según SAGyP, el progreso es de 75% a nivel país y continúa siendo el registro de progreso más bajo en las últimas cinco campañas. Mientras tanto, al pensar el avance acumulado a nivel comercial, ya se tiene pactado el 46% del maíz, que sería el tercer guarismo más bajo de la década. De esta forma, reflejando el gran poder de fuego que todavía se tiene para seguir abasteciendo a la exportación en esta segunda mitad del año.

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La harina de soja argentina pierde ventaja frente a Brasil

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La posición histórica de Argentina como principal exportador mundial de harina de soja enfrenta uno de los mayores desafíos de las últimas décadas. La expansión acelerada de la industria aceitera brasileña, impulsada por una política de promoción de biocombustibles y una creciente capacidad de procesamiento, está modificando el equilibrio competitivo del principal complejo exportador argentino.

Así lo sostiene un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que señala que durante el primer semestre de 2026 Brasil alcanzaría exportaciones superiores a 12,3 millones de toneladas de harina de soja, muy cerca de las 13,3 millones proyectadas para Argentina, una diferencia que continúa reduciéndose año tras año.

Brasil le pisa los talones a Argentina en exportación de harina de soja. Acuerdo de paz entre EE. UU. e Irán. La participación del aceite en el ingreso industrial alcanza máximos históricos en Chicago y la más alta en Argentina durante la última década.

1. Mercado de soja: Brasil alcanza un ritmo exportador de harina récord

Brasil acorta distancias frente al tradicional liderazgo argentino en el mercado de subproductos del complejo soja. Las proyecciones para este primer semestre del año ya ubican las exportaciones brasileñas de harina de soja por encima de 12,3 millones de toneladas, muy cerca de 13,3 millones estimados para Argentina. Este escenario es el resultado directo de la fuerte expansión de crushing de nuestro vecino país, que cerró 2025 con un volumen récord de 58,7 millones de toneladas procesadas, un 22,8% más que en 2021.

Históricamente, Argentina ha sostenido una posición de liderazgo en el mercado de exportación de harina de soja. Sin embargo, mientras que la molienda en Argentina registra un sendero virtualmente estancado, la industria del procesamiento en Brasil mantiene un crecimiento sostenido año tras año. Se proyecta que, para el acumulado a junio de 2026, Argentina termine exportando “solo” 8% más que Brasil. Esta brecha se achica significativamente respecto del 86% registrado en 2021 y del 23% observado durante el primer semestre de 2025.  Uno de los factores que impulsa este fenómeno es la promoción a la industria de biodiesel del país vecino, que ubica a la demanda de aceite de soja en máximos históricos. Como contrapartida, se produce una mayor oferta de harina de soja, lo que lleva a Brasil a niveles de competitividad cada vez mayores. Esto afecta de forma directa el principal producto exportador de Argentina y el principal determinante del precio de la soja en el mercado interno. 

Lo que Ormuz dejó: a pesar del desplome en Chicago, la participación del aceite de soja en el ingreso industrial alcanzó máximos históricos.

Durante la semana, Estados Unidos e Irán firmaron un acuerdo marco que sienta las bases para abrir una nueva ronda de negociaciones por 60 días. Con una extensión de 14 puntos claves se plantea, entre varias otras cosas, la finalización inmediata y permanente de las operaciones militares, incluyendo en el Líbano; la reapertura del estrecho de Ormuz, velando por el paso seguro de los buques comerciales sin cargo durante el lapso que dure la nueva “tregua” y la posibilidad de extender la misma si ambas partes están de acuerdo en ello. No es la primera vez que se afirma haber alcanzado la paz entre ambas naciones, pero si es la primera oportunidad donde ambas emiten un comunicado con tantos puntos en común y la primera vez que ambos principales mandatarios firman un acuerdo desde la fundación de la República Islámica en 1979. 

Luego de haber sobrepasado US$ 110/barril durante mayo, el petróleo Brent se desplomó a niveles preguerra perforando el piso de US$ 80/barril, como consecuencia del proceso de encontrar un nuevo nivel de precios bajo el renovado escenario global. Esta tendencia bajista en el crudo también viene presionando sobre las cotizaciones del aceite de soja, sobre todo en Chicago. A lo largo de estas últimas ruedas el aceite volvió al terreno de US$ 1.500/t luego de 35 ruedas ininterrumpidas de cotizar por encima de US$ 1.600/t y de haber sobrepasado US$ 1.700/t hace solo unas semanas atrás.

Sin embargo, a pesar del derrotero reciente, el combo entre la promoción de biocombustibles en Estados Unidos y un nuevo escalón de precios para la energía a escala global le imprimieron un nivel de relevancia al aceite de soja nunca visto. Con la cotización de la harina de soja en mínimos desde febrero, en Chicago el aceite explica 55% del ingreso industrial, máximo histórico para el “oil share”; es decir, la proporción del margen de la industria que es explicado por la contribución del aceite de soja. Este valor se ubica, además, 17 p.p. por encima del promedio histórico. 

La dinámica descripta impacta de lleno en el mercado argentino. Si bien el nivel de precios no es el mismo que en Chicago, la cotización del aceite de soja argentino en el mercado FOB se mantuvo por encima de US$ 1.100/t durante los últimos tres meses a pesar de los vaivenes en los futuros, siendo actualmente la segunda cotización más alta a esta altura del año, solo por detrás de los récords del 2022 cuando se desató la guerra entre Rusia y Ucrania. Al mismo tiempo, las cotizaciones FOB por la harina de soja cayó 10% desde su pico en mayo, debilitada por la oferta global y la oleada de ventas de futuros en la plaza de Chicago. Como consecuencia, prácticamente el 50% del poder de compra industrial en el mercado argentino está explicado hoy por el precio del aceite. 

Bajo este escenario, el poder de compra del sector industrial ajustó negativamente un 4,5% en las últimas cuatro semanas, lo que le pone un techo al precio disponible por la soja en el mercado local. La pizarra sigue promediando AR$ 465.000/t, 2% por delante del promedio de mayo, aunque cotizando a la par si se descuenta el efecto de la inflación.


2. Se calma el panorama internacional y el maíz vuelve a precios pre-Ormuz

La cosecha del maíz tardío y de segunda ya está en marcha en Córdoba, mientras en Buenos Aires los planteos esperan a ser trillados. A nivel nacional y considerando toda la campaña maicera, la cosecha progresa un 58%, en línea con el promedio del último lustro, según informa SAGyP. 

El progreso de la trilla del maíz de segunda se concentró principalmente en la Zona Núcleo. Sin embargo, el avance fue limitado debido a un clima húmedo que representa un desafío para llevar adelante las labores, al dificultar la entrada de las maquinarias a los campos e incentivando a postergar la trilla, en busca de levantar granos más secos. En materia de condiciones, a nivel nacional predomina el estado “bueno”, con el centro de Santa Fe y norte de Buenos Aires mostrando un estado “muy bueno” y regular en unos pocos distritos alejados de la zona más fértil, con excepción del centro-sur de Santa Fe.

La trilla de maíz se desarrolla, asimismo, en un contexto de precios más debilitados que al inicio de la campaña. El nivel de precios futuro de maíz, descontado en su respectiva curva de contratos diferidos en A3, muestra una tendencia bajista tras haber alcanzado un pico relativo a mediados de mayo, y ya está en niveles pre-Ormuz. 

La curva de precios futuros brinda un resumen de expectativas para la relación entre oferta y demanda – una curva de futuros en precios mínimos expresa la expectativa de disponibilidades más holgadas en relación con la demanda de lo que se esperaba hace un mes, momento en que la curva de precios futuros de maíz había llegado a máximos en el año. Desde aquel momento, se descontó en menores precios -una curva más baja- el pronóstico de una oferta que no sería tan decepcionante como se visualizaba en el punto cúlmine de la guerra, cuando el sector enfrentaba precios prohibitivos para los fertilizantes, combustibles caros y un horizonte que auguraba menor oferta de cereales.

Varios fueron los factores que pesaron sobre las cotizaciones y provocaron que la curva ajustara cerca de US$ 10/t en cada posición. En primer lugar, la entrada al mercado de la cosecha tardía de una oferta sudamericana sin precedentes y que gana cada vez más participación en los mercados internacionales. En segunda instancia, un maíz norteamericano que fue sembrado en su totalidad y sorprendió mostrando condiciones mucho mejores que el año pasado, según informó USDA. Por último, el desarme de posiciones de los fondos en Chicago, que recortaron su posición larga en maíz un 95% en solo seis semanas, el equivalente a 44 Mt.

Sin embargo, dos drivers ponen cierto límite a la caída los precios. Por un lado, el área sembrada con maíz sufrió un recorte entre campañas. En la 2026/27 se sembraron 38,57 millones de hectáreas, 3,6% menos que el año pasado, mientras la soja ganó participación en las intenciones de siembra al sumar 4,3% en hectareaje, según cifras de USDA. 

Puertas afuera del mercado local, Brasil ya está levantando su safrinha, que es la cosecha con mayor volumen dentro de su campaña de maíz. Allí, la trilla del cereal tardío recién comienza y acumula un avance del 6,7%, mientras la del temprano lleva un 90,4%, cerca de concluir. Los rindes de la campaña, en lo que al tardío respecta, se presentan dispares según la región: Mato Grosso, Mato Grosso do Sul y Pará muestran productividades elevadas, mientras otros estados exhiben pérdidas por falta o excesos de lluvias.

Siguiendo la tónica de los cereales, el trigo acumula un avance de siembra del 44% a nivel nacional, manteniendo un ritmo relativo elevado y sobrepasando todo registro anterior. En Buenos Aires, las labores se desarrollan con pausa entre semanas debido al clima húmedo y a cierta incertidumbre económica que lleva a los productores a actuar con cautela, afirma la Secretaría de Agricultura. El predominio de un perfil hídrico adecuado en los suelos juega positivamente para el crecimiento del cereal.

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Trigo acelera la siembra a un ritmo récord mientras el maíz pierde valor y la soja encuentra sostén en el mercado internacional

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La campaña triguera 2026/27 comenzó con una velocidad inusual. Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), ya se implantó el 32% del área proyectada a nivel nacional, el avance más rápido registrado desde que existen estadísticas comparables, al menos desde la campaña 1998/99. El dato refleja una estrategia defensiva de los productores frente a un escenario complejo de costos y volatilidad de mercados: aprovechar la humedad disponible en los perfiles superficiales del suelo antes de que las condiciones climáticas cambien.

La dinámica de siembra contrasta con las señales comerciales. Aunque el cereal muestra un fuerte ritmo de implantación, los negocios para la nueva campaña permanecen rezagados. Al cierre de esta semana se habían comercializado unas 1,84 millones de toneladas de trigo 2026/27, un volumen 30% inferior al promedio de los últimos cinco años y también por debajo del ciclo pasado.

El ritmo de siembra de trigo avanza a paso firme. Los precios se desploman en Chicago por oleada de ventas de los fondos. En el mercado local, cae el precio del trigo y el maíz, pero la soja resiste.

1.    Trigo: Se completó el 32% del área de intención, un máximo desde que se tengan registros

La siembra de trigo puso quinta y alcanza su ritmo más alto desde por lo menos la 1998/99. Pese a la complejidad que imponía el panorama del mercado de insumos y los altos precios de los combustibles, los productores comenzaron sus labores y ya hicieron sus planteos sobre un 32% del área total proyectada a nivel país, según datos de la Secretaría de Agricultura y Pesca. 

Este ritmo de siembra relativamente vertiginoso se explica por la necesidad de aprovechar el agua disponible en los primeros centímetros del suelo mientras esté disponible, explica GEA-BCR en su informe, aunque prevé un recorte del 12% interanual en el área sembrada de zona núcleo para la nueva campaña. 

En términos comerciales, al miércoles de esta semana ya se acumulan negocios por aproximadamente 1,84 Mt de trigo correspondiente a la 2026/27; un 30% por detrás de del promedio de los últimos cinco años y el ciclo pasado. Los precios a cosecha estuvieron ajustando fuertemente en las últimas semanas, presionados por el mercado global y la inminente llegada de la oferta desde el hemisferio norte. La curva de futuros en A3 se desplazó un 4% hacia abajo en las últimas dos semanas, con la cotización a enero bajando US$ 11,5/t.

Estados Unidos comenzó la trilla de su tan golpeado trigo de invierno, para el cual se prevé la cosecha más baja desde la campaña 1972/73. Sin embargo, al mismo tiempo, el resto de los orígenes relevantes para el mercado global de trigo, como lo son Rusia, Ucrania, Canadá y la Unión Europea, se preparan para encarar la trilla con buenas expectativas productivas en términos generales. Agencias privadas rusas proyectan una cosecha de trigo por encima de las 90 Mt, de mínima 4 Mt más que las primeras estimaciones del WASDE de mayo. En Francia las condiciones del trigo sembrado superan ampliamente las del año pasado a esta altura, mientras que en Ucrania esperan levantar una cosecha de granos que sería mejor que durante el año pasado. 

En este escenario, el trigo norteamericano se presenta como el menos competitivo entre todos los orígenes relevantes, y esto se evidencia en un ritmo exportador reducido. Además, la presión de oferta por la cercanía de la entrada a la cancha de las cosechas del hemisferio norte también juega en el mismo sentido. Como respuesta a estos hechos, los fondos especulativos comenzaron un fuerte desarme de posiciones compradas en el cereal, tras lo cual los precios comenzaron a caer sin parar en Chicago. El contrato de futuro de trigo más cercano tocó los US$ 214/t durante esta semana, lejos del pico bianual alcanzado a mediados de mayo de US$ 249/t.


2- Se desplomaron los precios por maíz

En Chicago, el maíz se desplomó más de US$20/t en cuatro semanas, tendiendo a converger con los niveles anteriores a la implosión del conflicto en Medio Oriente. 

El 5 de mayo pasado los contratos de futuro por maíz alcanzaban máximos de un año, llegando a US$ 191/t para el contrato más operado en Chicago. El cierre del estrecho de Ormuz, la suba en el petróleo y los fertilizantes y el rol de maíz como insumo para bioetanol aportaron los fundamentos para que las cotizaciones del cereal escalaran un 11% en el año. El rally fue convalidado por los fondos especulativos, que en su apetito por commodities pasaron de estar vendidos en 2 Mt de maíz a principios de año, hasta alcanzar la posición comprada más importante desde febrero del 2025 con el equivalente a 43,6 Mt. Sin embargo, desde entonces los fondos no hicieron más que vender y la cartera comprada se redujo en un 72% en solo veinte ruedas.

Aunque Ormuz haya sido un game changer para el mercado de commodities, la oferta de maíz global para esta campaña 2025/26 es récord: Estados Unidos consumaría la mayor cosecha de su historia, Argentina haría lo propio y Brasil levantaría la segunda más importante. A la vez, la siembra 2026/27 avanza sin problemas en Norteamérica, con el 67% de los cultivos ya implantados en condiciones buenas a excelentes y expectativas climáticas favorables. Entre el aluvión de granos sudamericanos, las buenas perspectivas para la nueva campaña estadounidense, el peso de la oferta, los reacomodamientos del petróleo y las tomas de ganancias de los fondos, se explica el abrupto cambio de tendencia de las últimas semanas.

Bajo este escenario, el precio de exportación para la cosecha tardía en Argentina pasó de negociarse en US$ 220/t a caer por debajo de los US$ 200/t en el último mes, trasladándose al mercado interno y presionando sobre la curva de futuros en A3. Los contratos de maíz, desde julio a diciembre cayeron entre un 3,6% y 2,4%, para volver a niveles de precios anteriores a la guerra. La cotización disponible con descarga en Rosario, ajustado por inflación, está al mismo nivel que a fines de marzo pasado cuando la pizarra se desplomaba con el ingreso del maíz temprano.

De la mano de las caídas en las cotizaciones por maíz, el ritmo comercial por el cereal ha ido mermando. Al mismo tiempo, el precio de la soja exhibió una relativa mejora, invirtiendo así la dinámica comercial del mercado: si durante el primer cuatrimestre del año, el maíz fue el protagonista de los negocios; desde mayo en adelante, de la mano de la entrada de la nueva cosecha y la mejora en precios, la soja se lleva el protagonismo.

Vale aclarar, sin embargo, que los compromisos de maíz en el mercado interno ya alcanzan las 26,7 Mt, el segundo registro más alto y con el 94% de esas compras en manos del sector exportador. Al mismo tiempo, las registraciones de DJVE a esta altura apenas superan las 18 Mt, por lo que el sector está más “calzado” que nunca en términos de ventas externas.  Con un tipo de cambio estable durante todo el año, sin volúmenes de equilibrio por los que competir y con un cronograma de reducción arancelaria hacia delante, los incentivos a adelantar DJVE no son demasiado fuertes.

En materia de competitividad, Argentina sigue siendo el origen más atractivo para comprar en el mercado global, ganándole la pulseada en el mercado internacional al maíz safrinha que ya se está empezando a levantar. El ritmo de exportación para esta campaña viene siendo récord, con 14,2 Mt embarcadas a la fecha. Es de esperar, además, que las ventas al exterior vuelvan a acelerarse con la llegada del maíz tardío a partir de julio. El avance de cosecha a nivel nacional es del 53%, en línea con el promedio de los últimos años.

En Brasil la zafra de segunda apenas si está arrancando con 0,6% de la superficie objetivo ya cosechada, 1,2 p.p. por detrás del promedio. En términos generales las perspectivas son buenas, con excelentes condiciones para el centro del país, sobre todo en Mato Grosso, aunque algunas preocupaciones sobre el sur por las faltas de lluvias y altas temperaturas de mayo. El organismo oficial brasilero espera una cosecha total de 140 Mt, con 108 Mt de maíz safrinha, apenas por debajo del récord del año pasado.


3- El aceite de soja no para de subir en Chicago

El complejo soja fue el que menos padeció el desarme de posiciones por parte de los fondos especulativos, quienes llegaron a mantener la posición comprada más importante que se tengan registros hace tan solo unas semanas. Sin embargo, la soja no escapó a la tendencia bajista en granos y acumula pérdidas de un 4% en las últimas cuatro semanas, mientras que la harina retrocedió solo un 1%. Lo que más soporte le está aportando al mercado viene por el lado de los aceites, que ya superó los US$ 1.730/t, máximos desde junio del 2022, acumulando ganancias del 59% en el año y a tan solo un 15% de alcanzar el precio máximo histórico nominal en Chicago. 

Debido a que buena parte de los fundamentos que impulsan las cotizaciones del aceite de soja en Chicago son propios de la coyuntura norteamericana (Estados Unidos consume internamente casi todo el aceite de soja que produce), el precio FOB del aceite argentino no copió con la misma intensidad el rally alcista de la plaza norteamericana. Sin embargo, funcionó de sostén para los precios en plena presión de cosecha argentina. Esta dinámica viene manteniendo el poder de compra industrial y el precio disponible en el mercado interno.

Mientras los precios de compra ofertados por trigo y maíz en el mercado local vienen cayendo, los de soja se mantienen dentro de los AR$ 460.000 y AR$ 465.000/t. Con precios relativamente más atractivos, en la última semana se comprometieron 1,3 Mt de soja, el 67% con precio hecho. Con los últimos datos disponibles, los compromisos acumulados de la campaña llegan a las 18,5 Mt de soja para la 2025/26 de las cuáles un 32% se concertó en las últimas cinco semanas.

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El maíz marca récord de stocks y presiona precios mientras la soja arranca con menor oferta

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El mercado agrícola argentino atraviesa un punto de inflexión: al 1° de abril, los stocks comerciales de maíz alcanzaron un récord histórico de 19,3 millones de toneladas, impulsados por una cosecha estimada en 67 Mt y un fuerte ritmo de comercialización. En paralelo, la campaña de soja 2025/26 comienza con menor oferta total, lo que introduce un cambio en la dinámica del complejo agroexportador.

El dato central —difundido por la Secretaría de Agricultura— refleja un salto del 46% interanual en existencias de maíz y un volumen 2,3 veces superior al promedio de la última década. La magnitud del stock instala una tensión clave: abundancia de oferta frente a precios en retroceso y limitaciones logísticas.

Récord de existencias de maíz: 19,3 Mt al primero de abril

El flujo de maíz sigue siendo extraordinario, al miércoles de esta semana ya hay acumulado compromisos por 21,9 Mt del cereal para la campaña 2025/26, 42% más que el promedio de los últimos diez años y el 33% de la cosecha estimada. En términos relativos de la producción, se progresa 6 puntos porcentuales por encima del año pasado a esta altura.

En sintonía con una cosecha récord estimada en 67 Mt (ver), las existencias de maíz al primero de abril alcanzan 19,3 Mt según SAGyP. Esto es un máximo histórico para dicho momento del año, 46% más que el año pasado a esta altura y 2,3 veces el promedio de los últimos diez años. Es decir, los números comerciales comienzan a reflejar el gran salto productivo del maíz temprano y un panorama muy positivo para la oferta total del cereal en este nuevo ciclo comercial 2025/26. Esto, en un contexto en el cual el hemisferio norte tendrá retracciones de área de maíz por el efecto de rotaciones y el aumento de costos productivos.

Entre la estimación de una cosecha récord de maíz, que ya avanza sobre el 25% a nivel nacional, el récord productivo de trigo y girasol, más las toneladas que empiezan a llegar de soja, las existencias totales de granos en plantas de acopio, elevadoras e industria alcanzan las 38,3 Mt al primero de abril. Dicho número se encuentra apenas por debajo del récord del año 2020, cuando se registró un stock de 17 Mt de soja y este año solo se contabilizan 4,6 Mt a comienzos de mes. De esta forma, la composición del stock cambió fuertemente, ya que estas 12,4 Mt menos de soja al primero de abril, se compensan casi en su totalidad por 5,6 Mt adicionales de maíz, 2,4 Mt más de trigo y 2 Mt extras de girasol, que en conjunto suman 10,1 Mt más que en abril de 2020.

En el mercado de granos todo está conectado: el espacio físico juega un rol fundamental en la colocación de precios, sobre todo para mercadería disponible, lo que explica las presiones en las cotizaciones del maíz y la soja en estas semanas.

El mercado local de soja pone primera

Cartón lleno para la campaña gruesa: comienza abril y arranca el ciclo comercial 2025/26 de la soja. A pesar de que la superficie sembrada habría caído 8,7% entre campañas, se espera que el rinde promedio nacional compense en el margen, proyectando una cosecha de 48 Mt según GEA-BCR (ver). Sin embargo, los stocks iniciales de la campaña, remanentes de la 2024/25, son los más bajos en una década (dejando a un lado la sequía), por lo que la oferta doméstica para este nuevo ciclo se estima en 52 Mt, la más baja desde la 2022/23 y 8% por debajo del promedio de los últimos diez años. En la zona núcleo el avance de cosecha todavía es incipiente, culpa de las interminables lluvias sobre la región. Según GEA (ver) solo se habría cosechado el 2% de la zona central, por detrás del 7% del año pasado y muy lejos del 50% promedio de las últimas campañas a estas alturas. En los primeros ocho días de abril ya llovió lo que suele llover en todo el mes y está retrasando las labores. 

Si bien aún el avance de las labores es incipiente, el volumen de toneladas que se operaron en el mercado interno creció exponencialmente. En términos comerciales, la comercialización adelantada evolucionó con cautela. Solo se vio un salto importante en octubre de 2025 con la eliminación temporaria de retenciones, y desde allí la concertación de negocios se centró en maíz. Sin embargo, con la inminente llegada de la cosecha, el volumen operado se comenzó a acelerar, en la búsqueda de ponerse al día con las ventas y asegurar un lugar para la descarga. En las últimas seis semanas se duplicaron las toneladas comprometidas con un volumen negociado de 6,1 Mt de soja, lo que representa 13% de la cosecha esperada, el avance más rápido en diez años.

Al tiempo que avanza la comercialización, las cotizaciones en el mercado disponible se desplomaron 9% en dólares, teniendo en cuenta que la pizarra pasó de promediar US$ 350/t a US$ 319/t en diez ruedas. Lo poco atractivo de las cotizaciones actuales para el lado vendedor son evidentes en el tipo de contratos que se cierran. El 80% de las toneladas comprometidas en las últimas seis semanas para la 2025/26 son a fijar precio; en términos de volumen, es la primera vez que se comprometen tantas toneladas sin precio, con casi 5 Mt. 

El aceite de soja sostiene los precios internos

La guerra en Medio Oriente estuvo traccionando las cotizaciones internacionales por commodities estos últimos meses. Un conflicto de estas características tiene implicancias en un amplio espectro de actividades a lo largo de todo el globo, pero una directa de ellas ha sido la suba de los productos energéticos en el mercado internacional y con ello, la tracción en aceites vegetales.

La cotización FOB del aceite de soja argentino promedia US$ 1.258 /t en el spot, ganando más de US$ 150/t (+ 14%) en lo que va del año. El nivel actual de precios de exportación de aceite para la cosecha es el tercero más alto en los últimos quince años, solo después de los precios estratosféricos del 2022 y apenas por detrás del 2012. El rally en las cotizaciones del aceite traccionó el precio promedio de venta del sector industrial a cosecha, haciendo que pase de US$ 461/t promedio en marzo a US$ 502/t durante esta semana. Como las cotizaciones por la harina no se mantuvieron en niveles tan alto, actualmente el precio del aceite explica casi la mitad del precio de venta industrial de soja esta campaña, máximos en una serie de diez años. Esta dinámica implica que el poder de compra industrial está altamente expuesto a la fortaleza del aceite en un escenario de altísima volatilidad global.

Como efecto colateral del cierre del Estrecho de Ormuz, varios de los grandes productores y exportadores de aceites vegetales han buscado incrementar la participación de biocombustibles en su matriz energética, lo que implica eventualmente mayor absorción interna. Este hecho no es trivial para el mercado global, siendo que ya tiene un antecedente cercano el aumento sostenido de consumo de aceite de palma en Indonesia con una producción que crece en menor medida, provocando una menor disponibilidad del producto e impulsando las cotizaciones del aceite de palma por encima incluso que las del de soja o girasol. 

Biocombustibles al rescate: la respuesta de los grandes productores/exportadores

Durante el último mes, con el recrudecer del conflicto en Medio Oriente, se ha visto como el escenario de abastecimiento energético se tornó complejo para muchos países. Las principales naciones afectadas fueron las de Asia, que es el principal destino de las exportaciones de combustibles del Golfo Pérsico. En la mayoría de los casos estas debieron adoptar incluso medidas de racionamiento de los combustibles, en búsqueda de morigerar los graves efectos de la crisis. 

El malestar en Asia provocado por la escasez de combustibles fósiles fogueó el debate por incrementar las mezclas con biocombustibles, tratando de aprovechar recursos propios y reducir la dependencia de combustibles importados. Indonesia y Malasia, los dos grandes productores y exportadores de aceite de palma, avanzan a incrementar su tasa de corte a niveles muy elevados; por el lado del aceite de soja, Estados Unidos hizo lo propio y Brasil avanza en la misma dirección.

Indonesia y Malasia avanzan en una mayor utilización de biocombustibles en el sudeste asiático. Indonesia proyecta pasar de B40 a B50 a partir de julio, con el objetivo de generalizar su uso en el transporte hacia 2028. En paralelo, Malasia evalúa escalar desde B10 hacia B20 y B30 de forma gradual. En América, Brasil también profundiza esta tendencia y planea elevar la mezcla obligatoria de bioetanol del 30% al 32% en el corto plazo, reforzando el rol de los biocombustibles en su matriz energética.

Por último, el viernes 27 de marzo entró en vigor la nueva política de mezcla de biocombustibles de la EPA en Estados Unidos. Dicha normativa establece nuevos volúmenes de corte obligatorio con biocombustibles en 2026 y 2027, cifras que no tienen precedentes e incluso son mayores a los inicialmente propuestos en junio de 2025. Según el informe técnico de la EPA, el impacto directo de la nueva regulación implica un aumento del uso de aceite de soja para la producción de BBD (Biomass-Based Diesel) del 62% y 72% en 2026 y 2027 respectivamente, esto equivale al uso total anual de 8,4 Mt de aceite en 2026 y 8,9 Mt de aceite de soja en 2027. En términos comparativos, el uso promedio de aceite de soja para la producción de BBD durante los últimos cinco años en USA fue de 4,6 Mt. Según el mismo reporte de la agencia, espera que el 100% de la producción de aceite de soja sea a base de materia prima local, por lo que implicaría una necesidad de procesamiento interno de soja por entre 44 Mt y 47 Mt para cubrir dicha necesidad de aceite respectivamente.

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India importó 3,56 Mt de aceites desde Argentina y consolidó un vínculo clave para el agro

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En 2025, Argentina alcanzó un hito histórico en su comercio agroindustrial al posicionarse como el principal abastecedor de aceites vegetales de la India, el mayor importador mundial de estos productos. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario elaborado por Bruno Ferrari y Emilce Terré, el país asiático importó 3,56 millones de toneladas de aceites vegetales de origen argentino, consolidando un récord de participación y abriendo una ventana estratégica de oportunidades para el complejo oleaginoso nacional.

El dato adquiere relevancia no solo por el volumen exportado, sino también por el contexto global: India concentra una demanda estructural creciente de aceites vegetales para consumo humano y, al mismo tiempo, enfrenta limitaciones productivas internas que refuerzan su dependencia de proveedores externos. En ese escenario, Argentina logró capitalizar su especialización industrial y su capacidad exportadora en derivados de soja y girasol.

India, un gigante importador con demanda estructural creciente

A nivel mundial, India se destaca como el principal importador de aceites vegetales, impulsado por una combinación de factores demográficos, económicos y productivos. Si bien se trata de uno de los mayores productores agrícolas del planeta, su estructura productiva está fuertemente concentrada en legumbres y cereales, con una menor participación relativa de oleaginosas destinadas a la producción de aceites.

De acuerdo con estimaciones del USDA para la campaña 2025/26, India es el segundo productor mundial de trigo, con 117 millones de toneladas, y el primer productor global de arroz, con 152 millones de toneladas. Sin embargo, la producción doméstica de oleaginosas resulta insuficiente para abastecer el consumo interno de aceites, lo que explica la necesidad sostenida de importaciones.

En ese marco, Argentina se consolidó como el principal socio comercial de India en el mercado de aceites vegetales. El país sudamericano explica el 53% de las exportaciones argentinas de aceite de soja y el 35% de las de aceite de girasol con destino al mercado indio, reforzando un vínculo comercial de alta relevancia estratégica.

Récord de importaciones y liderazgo argentino desde 2002

Durante 2025, India registró importaciones totales de aceites vegetales cercanas a 15,7 millones de toneladas. Dentro de ese volumen, Argentina se convirtió por primera vez desde al menos el año 2002 en el principal abastecedor mundial de estos productos al país asiático.

Las compras de aceites vegetales de origen argentino alcanzaron 3,53 millones de toneladas, un récord histórico en términos individuales para el país sudamericano. El crecimiento se explica, en parte, por la recuperación desde el piso registrado en 2023 y por la capacidad de Argentina de sostener envíos crecientes en un contexto internacional competitivo.

Este desempeño exportador se apoya en una producción conjunta de aceite de soja y girasol estimada en 10,48 millones de toneladas para la campaña 2024/25, el nivel más alto desde al menos el ciclo 2004/05. El dato confirma la capacidad industrial del complejo oleaginoso argentino y su rol como proveedor confiable en mercados de gran escala.

Cambios en la matriz de proveedores y oportunidades para el complejo oleaginoso

El liderazgo argentino se da en un contexto de cambios significativos en la estructura de proveedores de aceites vegetales de India. Indonesia, principal abastecedor de aceite de palma, registró en 2025 el menor volumen de exportaciones hacia India desde 2007, como consecuencia de un crecimiento moderado de su producción y de un fuerte aumento del consumo interno, especialmente para la producción de biocombustibles.

En el caso de Malasia, también enfocada en aceite de palma, las exportaciones se mantienen relativamente estables, sin una expansión significativa de la oferta total anual. En paralelo, se observa un crecimiento paulatino de la demanda india desde Rusia en aceite de girasol, Brasil en aceite de soja y Tailandia en aceite de palma.

En contraste, Ucrania perdió relevancia como proveedor de aceite de girasol, con envíos que cayeron desde el pico de 2,3 millones de toneladas en 2018 hasta 1,1 millones de toneladas en 2025.

Este reordenamiento del mercado internacional refuerza las oportunidades para Argentina, particularmente en aquellos productos donde el país cuenta con ventajas competitivas consolidadas.

Un cambio estructural en la demanda india que favorece a Argentina

El análisis de largo plazo muestra una transformación profunda en el patrón de consumo e importaciones de aceites vegetales de India. A comienzos de los años 2000, las importaciones oscilaban entre 4 y 5,5 millones de toneladas, con una fuerte concentración en el aceite de palma. Sin embargo, desde 2008 se observa un crecimiento sostenido de la demanda, que llevó las importaciones a ubicarse entre 13,7 y 16,6 millones de toneladas en la última década.

En 2024 se alcanzó el récord histórico con 16,6 millones de toneladas, mientras que en 2025 las importaciones habrían retrocedido levemente a 15,7 millones de toneladas, según estimaciones de la SEA para los principales aceites.

El dato más relevante para Argentina es el cambio estructural en la composición de esa demanda. Desde 2014, los aceites de soja y girasol comenzaron a ganar participación de manera sostenida, hasta alcanzar en 2025 un máximo del 53,1% del total importado, según estimaciones preliminares de la SEA.

Ese mismo año, las importaciones indias de aceite de soja y girasol alcanzaron 8,35 millones de toneladas, casi un 50% más que el promedio de la última década. Este fenómeno se vincula con el crecimiento económico del país asiático y la expansión de su clase media, que permitió sustituir el aceite de palma —más barato— por aceites de mayor valor.

Proyección estratégica y agregado de valor para la Argentina

El informe concluye que el actual contexto de demanda de aceites vegetales de India tiende a concentrarse cada vez más en productos donde Argentina posee una fuerte especialización productiva e industrial. Si los indicadores económicos del país asiático se consolidan, se abre una oportunidad significativa para que Argentina incremente no solo la producción, sino también la industrialización y el valor agregado.

En ese sentido, el análisis también señala el potencial de los excedentes de harina como una vía para profundizar la presencia argentina en los mercados internacionales, fortalecer cadenas cárnicas locales y exportar productos con mayor nivel de valor agregado.

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