ACTIVIDAD ECONOMICA

La economía cayó 2,1% interanual en febrero y mostró un fuerte freno mensual

Compartí esta noticia !

La economía argentina volvió a dar una señal de debilidad en febrero. El Estimador Mensual de Actividad Económica del INDEC registró una baja de 2,1% interanual y, más preocupante aún, una contracción de 2,6% en la medición desestacionalizada respecto de enero. El dato corta el tenue alivio con el que había arrancado 2026 y expone que la recuperación sigue sin afirmarse sobre bases amplias: avanza en algunos nichos, pero se resiente en los sectores que más empleo, consumo y encadenamientos generan.

El punto más delicado no es solamente la caída general, sino su composición. El INDEC muestra que la mejora estuvo sostenida por un puñado de rubros, con liderazgo de Pesca, que creció 14,8% interanual, y Explotación de minas y canteras, con 9,9%. También sobresalió Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, con una suba de 8,4%. Pero ese impulso no alcanzó para compensar el deterioro de los sectores más densos de la estructura productiva. La industria manufacturera se desplomó 8,7% y el comercio mayorista, minorista y reparaciones cayó 7,0%. Entre ambos restaron 2,2 puntos porcentuales a la variación interanual del EMAE, más de lo que aportaron los principales sectores en expansión.

Ahí aparece la primera conclusión de fondo: la economía no está mostrando un proceso homogéneo de recuperación, sino una dinámica dual. Por un lado, crecen actividades vinculadas a recursos naturales, segmentos primarios o nichos específicos. Por otro, se debilitan la industria y el comercio, que son justamente los termómetros más sensibles del mercado interno. En otras palabras, el problema no es solo cuánto crece o cae la economía, sino dónde lo hace. Y cuando los sectores que caen son los que arrastran consumo, inversión pyme y empleo urbano, la señal es más grave que la que sugiere el promedio.

El dato desestacionalizado refuerza esa lectura. Tras una suba de 0,4% en enero, febrero mostró un retroceso de 2,6%, uno de los peores registros mensuales de los últimos meses. El componente tendencia-ciclo, en cambio, avanzó apenas 0,1%, una variación tan modesta que no alcanza para discutir el cuadro general: el nivel de actividad perdió vigor y volvió a quedar expuesto a una volatilidad alta. El contraste entre una tendencia-ciclo apenas positiva y una serie desestacionalizada en fuerte baja sugiere una economía sin motor firme, donde cualquier shock sectorial o financiero vuelve a sentirse con rapidez.

También es relevante mirar el primer bimestre. El acumulado enero-febrero de 2026 mostró una baja de 0,2% frente al mismo período del año pasado. Es un giro significativo si se recuerda que 2025 había terminado con una expansión acumulada de 4,4%. Es decir, el arranque de 2026 no prolongó el sendero de mejora que habían sugerido varios meses del año pasado, sino que abrió una fase más errática y, por ahora, contractiva.

Cuando se desagrega por ramas, el cuadro resulta todavía más elocuente. Además de industria y comercio, cayeron Electricidad, gas y agua (-6,0%), Impuestos netos de subsidios (-4,2%), Administración pública y defensa (-1,5%), Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler (-0,5%) y Transporte y comunicaciones (-0,3%). Son descensos que, salvo excepciones, no remiten a un fenómeno puntual, sino a un enfriamiento más amplio de la actividad.

EMAE FEBRERO 2026 – PRINCIPALES DATOS
Indicador Variación
Actividad económica interanual -2,1%
Variación mensual (desestacionalizada) -2,6%
Tendencia-ciclo mensual +0,1%
Acumulado 2026 vs 2025 -0,2%
SECTORES DESTACADOS
Sector Variación interanual
Pesca +14,8%
Explotación de minas y canteras +9,9%
Agricultura, ganadería y silvicultura +8,4%
Industria manufacturera -8,7%
Comercio mayorista y minorista -7,0%
Fuente: INDEC – Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), febrero 2026.

Del lado positivo, además de minería, agro y pesca, crecieron Intermediación financiera (6,0%), Servicios sociales y de salud (0,9%), Otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales (1,0%), Hoteles y restaurantes (1,0%) y Enseñanza (0,1%). Pero varias de estas mejoras tienen incidencias reducidas sobre el agregado general.

Ese detalle, que en el gráfico sectorial del informe se ve con claridad, obliga a una lectura crítica. No alcanza con mostrar que “ocho sectores crecieron” si los que caen pesan mucho más en el total. La incidencia de la industria manufacturera fue de -1,26 puntos y la del comercio de -0,91 puntos, muy por encima de los aportes positivos individuales de minería (0,39 puntos) y agro (0,36 puntos). La foto, entonces, no es la de una economía equilibradamente expansiva, sino la de un esquema donde pocos ganan mucho y muchos pierden algo, con saldo neto negativo.

Hay otro elemento que merece atención. La industria había mostrado señales de mejora en buena parte de 2025, pero cerró el año debilitándose y en febrero profundizó esa tendencia. Pasó de crecer 5,1% interanual en febrero de 2025 a caer 8,7% un año después. El comercio recorrió un sendero similar: de una suba de 6,3% en febrero de 2025 a una baja de 7,0% en febrero de 2026. Ese cambio de signo no es menor. Habla de una economía que perdió tracción en sus actividades más ligadas al ingreso disponible, al crédito comercial y al consumo.

En ese marco, el avance de la intermediación financiera, que creció 6,0%, también debe leerse con cautela. Puede reflejar un mejor desempeño del negocio financiero, pero no necesariamente un fortalecimiento del aparato productivo. De hecho, el contraste entre finanzas en alza e industria y comercio en baja suele describir un patrón conocido en la Argentina: valorización o rentabilidad financiera coexistiendo con una economía real debilitada. El EMAE no alcanza por sí solo para probar esa hipótesis, pero sí ofrece indicios consistentes para plantearla.

La conclusión, en suma, es incómoda para cualquier relato triunfalista. Febrero dejó una economía más chica que un año atrás, más débil que en enero y sostenida por sectores que no alcanzan a compensar la caída de los núcleos duros de la actividad. El rebote de 2025 parece haber perdido fuerza antes de consolidarse. Y si la industria y el comercio no revierten rápido su trayectoria, el riesgo es que el crecimiento quede encapsulado en pocos segmentos, con escasa capacidad de derrame sobre empleo, consumo y recaudación. El dato del INDEC no clausura el debate, pero sí deja una advertencia nítida: la recuperación, si existe, sigue siendo demasiado angosta.

Compartí esta noticia !

El PIB creció 4,4% en 2025 y el Gobierno suma un dato clave para sostener su relato de recuperación

Compartí esta noticia !

El Gobierno recibió un dato que, además de económico, tiene peso político: el INDEC informó que el Producto Interno Bruto (PIB) creció 4,4% en 2025 respecto de 2024, con un avance de 2,1% interanual en el cuarto trimestre y una suba de 0,6% frente al trimestre anterior. El número no sólo ordena el balance del año pasado. También le da al oficialismo una referencia concreta para reforzar su narrativa de recuperación, en un escenario donde cada indicador macroeconómico empieza a ser leído como señal de fortaleza o fragilidad del rumbo económico.

La cifra adquiere relevancia por el momento en que aparece. No se trata únicamente de una mejora estadística: el crecimiento anual del PIB ofrece al Gobierno una base objetiva para defender que la actividad encontró un piso y comenzó una fase de expansión. La pregunta, en términos políticos, no pasa sólo por cuánto creció la economía, sino por qué capacidad tendrá ese dato para consolidar poder, sostener expectativas y ordenar la discusión pública sobre el resultado del programa económico.

El dato del INDEC y qué muestra detrás del número general

Según informó el INDEC, el PIB aumentó 4,4% en 2025 respecto de 2024. La expansión estuvo explicada por incrementos del consumo privado, que subió 7,9%; del consumo público, que avanzó 0,2%; de las exportaciones, que crecieron 7,6%; y de la formación bruta de capital fijo, que trepó 16,4%.

No es un dato menor que la inversión haya mostrado la mayor variación. En cualquier lectura económica e institucional, la formación bruta de capital fijo funciona como una señal especialmente sensible: cuando sube con fuerza, el dato suele ser interpretado como una mejora en la disposición a ampliar capacidad, renovar equipamiento o apostar por actividad futura. En este caso, ese 16,4% se convierte en uno de los argumentos más valiosos para el Gobierno, porque le permite mostrar que la recuperación no habría quedado limitada al consumo o a un rebote transitorio, sino que también alcanzó al componente más asociado a expectativas de mediano plazo.

El consumo privado, con una suba de 7,9%, también ocupa un lugar central en la lectura política del informe. Se trata de un motor decisivo de la actividad y, al mismo tiempo, de una variable que impacta sobre la percepción social del rumbo económico. Cuando el consumo se mueve, el dato excede el plano técnico: entra de lleno en la conversación política. Algo similar ocurre con las exportaciones, que crecieron 7,6% y aportan otro elemento que el oficialismo puede mostrar como parte de un esquema de crecimiento más diversificado.

El cuarto trimestre aporta una señal de continuidad

Además del resultado anual, el informe del INDEC dejó otro dato relevante: en el cuarto trimestre de 2025, el PIB aumentó 2,1% frente al mismo período de 2024 y 0,6% respecto del trimestre anterior. Esa doble comparación importa porque permite leer no sólo la foto del año cerrado, sino también la dinámica con la que terminó 2025.

La mejora interanual muestra que la actividad se ubicó por encima del nivel del mismo tramo del año previo. La suba de 0,6% desestacionalizada frente al trimestre anterior, en cambio, funciona como una señal de continuidad en el margen. No habla de un salto abrupto, pero sí de una economía que terminó el año todavía en expansión. Para el Gobierno, ese detalle tiene valor estratégico: le permite evitar la lectura de un cierre agotado o de un rebote que perdió impulso demasiado rápido.

Un dato económico con traducción política

Los números del PIB no votan leyes ni ordenan por sí solos las alianzas, pero sí moldean el clima en el que se discute el poder. Un crecimiento de 4,4% en 2025 fortalece al Gobierno en varios planos. Primero, le ofrece un respaldo técnico para defender su gestión económica. Segundo, le mejora la posición discursiva ante la oposición, que queda condicionada a discutir no sólo costos o tensiones del programa, sino también un dato agregado de expansión. Tercero, le permite reingresar a la agenda pública con una noticia positiva, algo particularmente importante en contextos donde la política económica se mide, semana a semana, por indicadores concretos.

También hay una dimensión institucional más profunda. El PIB es una variable de referencia para múltiples decisiones públicas y privadas. Cuando el dato oficial muestra crecimiento, se reordena la discusión sobre inversión, consumo, capacidad de recuperación y sostenibilidad del esquema económico. No resuelve por sí mismo las tensiones, pero cambia el terreno sobre el que esas tensiones se disputan.

En ese marco, el dato del INDEC fortalece la posición del oficialismo en la batalla por el sentido. Le permite sostener que la economía no sólo estabilizó variables, sino que además mostró expansión en componentes clave. Y esa secuencia —inversión, consumo privado, exportaciones— tiene un peso narrativo evidente porque combina presente y expectativa.

Qué impacto puede tener en la agenda pública

Con este resultado, el Gobierno gana una pieza importante para la etapa que viene. El crecimiento de la inversión y del consumo privado puede transformarse en argumento para sostener reformas, defender decisiones económicas y buscar mayor margen político en la discusión pública. No porque el dato cierre el debate, sino porque le da al oficialismo una base estadística difícil de ignorar.

Al mismo tiempo, el informe obliga a la oposición a recalibrar su enfoque. Cuestionar la distribución, la calidad o la sustentabilidad del crecimiento puede seguir siendo parte del debate político, pero el dato oficial de expansión modifica el punto de partida. Ya no se discute frente a una economía en retroceso, sino frente a una medición que marca recuperación anual y continuidad trimestral.

Un número que fortalece, pero no clausura la discusión

El crecimiento del PIB en 2025 le da al Gobierno una señal favorable en un terreno decisivo: el de la economía real medida por el organismo estadístico oficial. El avance de 4,4%, junto con la mejora del cuarto trimestre, ordena una narrativa de recuperación que encuentra respaldo en la inversión, el consumo privado y las exportaciones.

Pero en política, incluso los buenos datos abren nuevas exigencias. A partir de ahora, la discusión no girará sólo en torno a si hubo crecimiento, sino sobre su capacidad para sostenerse, traducirse en mayor actividad y consolidar expectativas. El número ya entró en la escena. Lo que resta ver es cuánto poder efectivo puede construir el Gobierno alrededor de esa cifra en los próximos meses.

Compartí esta noticia !

La construcción rebotó en diciembre y creció 6,4% en 2025

Compartí esta noticia !

La contrucción rebotó un 3,8% en diciembre con respecto a noviembre, y finalizó 2025 con un crecimiento acumulado del 6,3%. En 2024, el sector había registrado un pésimo desempeño al contraerse un 27,4% tras acusar el golpe que significó el ajuste económico del Gobierno.

La actividad de la construcción cerró diciembre de 2025 con una mejora interanual del 2,9%, según el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC). Sin embargo, el dato, presentado como señal de recuperación, esconde un escenario mucho más frágil: el crecimiento se apoya en una base de comparación extremadamente baja y no logra traducirse en un repunte sostenido del empleo ni en una reactivación homogénea de los insumos clave.

En el acumulado de 2025, el ISAC mostró una suba del 6,3%, pero la dinámica mensual revela un comportamiento errático. La serie tendencia-ciclo apenas avanzó 0,2%, una señal de estancamiento más que de expansión genuina. En términos reales, la construcción se mueve sin impulso, sostenida más por ajustes estadísticos que por un plan de obra o inversión consistente.

El consumo de insumos refuerza esta lectura desigual. Mientras algunos rubros exhiben fuertes subas interanuales —como los artículos sanitarios de cerámica (+40,0%) o el hierro y acero para la construcción (+29,7%)— otros materiales básicos continúan en caída profunda. Los ladrillos huecos retrocedieron 20,7%, el yeso 12,3% y los pisos y revestimientos cerámicos 11,1%, reflejando una actividad parcial, concentrada y sin derrame generalizado. .

El frente laboral confirma la fragilidad del sector. Si bien en noviembre se registró una suba interanual del 2,9% en los puestos de trabajo privados, el acumulado de enero a noviembre de 2025 sigue mostrando una caída del 0,4%. La construcción produce algo más, pero emplea menos, una combinación que anticipa mayor precarización y baja intensidad de obra.

Los permisos de edificación, otro termómetro clave, crecieron 13,6% interanual en noviembre, aunque el acumulado anual apenas subió 6,1%. La mejora existe, pero no alcanza para compensar la parálisis previa ni para activar una verdadera expansión del sector privado.

En síntesis, la construcción muestra signos de vida, pero lejos de una recuperación sólida. Sin obra pública significativa, con inversión privada selectiva y empleo todavía rezagado, el sector avanza a baja velocidad y sin un horizonte claro de crecimiento sostenido.

Compartí esta noticia !

El Gobierno enfrenta una merma de la recaudación por $600.000 millones tras eliminar el impuesto al cheque

Compartí esta noticia !

Caída en la recaudación de octubre: el Gobierno enfrenta el impacto de la eliminación de retenciones y el freno económico.

Los ingresos fiscales mostrarían una fuerte contracción interanual por la baja de liquidaciones agroexportadoras y la retracción de la actividad interna. El Ejecutivo busca sostener el equilibrio fiscal con recortes de gasto.

Fuerte retracción en los ingresos del Estado

El Gobierno nacional difundirá en las próximas horas el informe oficial sobre la recaudación impositiva de octubre, un dato clave que reflejará la doble presión fiscal derivada de la eliminación de los derechos de exportación y del estancamiento de la actividad económica interna.

Según las primeras proyecciones, los ingresos tributarios del mes habrían registrado una caída interanual significativa, afectando principalmente a los recursos provenientes de las retenciones al agro y de impuestos vinculados al consumo como el IVA y el impuesto al cheque.

La menor recaudación llega en un contexto de ajuste fiscal profundo y de revisión de las metas de equilibrio primario, pilares del programa económico del presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo.

El dato más relevante proviene del sector exportador: las agroexportadoras informaron que la liquidación de octubre alcanzó los USD 1.117 millones, lo que implica una caída del 56% interanual y del 84% respecto de septiembre. Este desplome impactará directamente en los ingresos por derechos de exportación, que históricamente representan una fuente importante de recursos para el Tesoro.

Menor actividad interna y efecto de la eliminación del impuesto al cheque

La recaudación de tributos asociados a la actividad doméstica también se vería resentida. Los impuestos al valor agregado (IVA) y a los débitos y créditos bancarios (impuesto al cheque) registraron en octubre un retroceso vinculado a la desaceleración del consumo y a la caída en la circulación de dinero dentro del sistema financiero.

A esto se suma el efecto pleno de la eliminación del impuesto al cheque, una medida que si bien fue celebrada por el sector privado como un alivio a la presión tributaria, implicó para las cuentas públicas una pérdida estimada en más de $600.000 millones en términos interanuales.

El impacto sobre la recaudación total, según analistas fiscales, podría superar los dos puntos del PBI en los próximos meses si no se compensan los ingresos con mayor actividad o una recuperación de la exportación.

Ajuste fiscal y redistribución del gasto

Fuentes oficiales señalaron que la caída de ingresos no afectará la coparticipación federal, dado que los derechos de exportación no son impuestos coparticipables. Esto implica que el ajuste recae principalmente sobre las cuentas del Tesoro Nacional, lo que obligará al Gobierno a intensificar la política de contención del gasto público para sostener el equilibrio fiscal.

La administración nacional viene aplicando desde agosto un esquema de racionalización presupuestaria que incluye la revisión de programas, reducción de subsidios y control estricto del gasto corriente. Sin embargo, la pérdida de recaudación tensiona el objetivo de mantener el déficit cero, especialmente en un contexto de menor crecimiento de la recaudación real y presiones inflacionarias persistentes.

El informe oficial de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), que se espera para la tarde, permitirá confirmar el alcance de la caída y su impacto en la recaudación total del año, que hasta septiembre mostraba un crecimiento moderado impulsado por los tributos al comercio exterior y al consumo.

Perspectivas: equilibrio fiscal y recesión

El desafío del Gobierno es sostener el ajuste fiscal sin profundizar la recesión. La contracción de la recaudación coincide con indicadores de actividad económica estancada, según las mediciones del INDEC y del sector privado, que marcan un freno en la industria, la construcción y el comercio minorista.

El Presupuesto 2026, actualmente en discusión, será el instrumento clave para definir cómo se compensará esta pérdida de ingresos. Fuentes del Palacio de Hacienda no descartan la posibilidad de nuevas medidas de control del gasto y una reorientación de partidas hacia áreas críticas, en línea con el compromiso de déficit cero asumido por el Ejecutivo.

“Es un momento de transición fiscal. La eliminación de impuestos distorsivos implica una pérdida inicial de recursos, pero busca sentar las bases de un sistema tributario más eficiente y favorable a la inversión”, explicaron fuentes oficiales.

Compartí esta noticia !

Ecolatina advierte que el rebote económico es débil y recién se consolidará en 2026

Compartí esta noticia !

La actividad económica mostró señales de rebote en agosto, pero la recuperación sigue frágil. La industria y la construcción registraron leves subas mensuales tras dos meses de caídas. Sin embargo, los niveles de producción continúan por debajo de los de 2024 y el repunte aún no logra consolidarse, según la consultora Ecolatina.

¿Rebota la actividad en agosto? La industria y la construcción mostraron leves mejoras en agosto, pero la recuperación sigue débil. Ecolatina prevé que el crecimiento real recién se consolide en 2026.

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró en agosto una suba mensual s.e. del 0,6%, luego de dos meses de caídas consecutivos. Con este dato la actividad del sector se ubicó 4,4% por debajo de septiembre del año pasado. En consecuencia, el indicador volvió a niveles previos al repunte de la actividad, borrando casi todo lo que había recuperado desde el año pasado.

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) subió 0,5% en agosto, continuando con los altibajos iniciados a fin del año pasado. De este modo, si bien acumula un crecimiento del 8,6% interanual en lo que va del año, esto es ayudado por una baja base de comparación, ya la mejora respecto a agosto del año pasado es solo el 0,4%. De hecho, en lo que va del año no ha crecido, posicionándose al mismo nivel que en diciembre.  

 El resultado de las elecciones, favorable o no para el Gobierno, abrirá la posibilidad para una recalibración del esquema económico que brinde previsibilidad y estimule el crecimiento de la actividad. Sin embargo, en el mejor de los casos, los efectos serán notorios una vez entrados en 2026, cuando una baja sostenida de la tasa de interés vuelva a permitir un aumento del crédito a empresas y familias y la reanudación del proceso de desinflación brinde una mejor perspectiva a la recuperación del poder adquisitivo.

Parcial recuperación de la industria en agosto

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró en agosto una suba mensual s.e. del 0,6%, luego de dos meses de caídas consecutivos. Con este dato la actividad del sector se ubicó 4,4% por debajo de septiembre del año pasado. En consecuencia, el indicador volvió a niveles previos al repunte de la actividad, borrando casi todo lo que había recuperado desde el año pasado.

La leve suba de este mes no alcanzó para compensar una caída acumulada 4% entre junio y julio, producida por la volatilidad cambiaria-monetaria de esos meses. De este modo, la industria se posiciona 3,6% por debajo del máximo alcanzando en noviembre del 2024.

Al interior del índiceocho de los dieciséis sectores crecieron en agosto. Alimentos y bebidas, la categoría con mayor peso dentro del índice, fue el impulsor de la suba del mes al crecer 2,1% en la serie desestacionalizada. Entre las mejoras también se destacaron Productos de tabaco (+8,2%) y la Vehículos automotores (+5,4%). Por el lado de las caídas mensuales, la más pronunciada se observó en Otros equipos de transporte (-3,6%), seguido por Productos minerales no metálicos (-3,2%) y Productos de metal (-3,0%).

La construcción continua en modo serrucho

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) subió 0,5% en agosto, continuando con los altibajos iniciados a fin del año pasado. De este modo, si bien acumula un crecimiento del 8,6% interanual en lo que va del año, esto es ayudado por una baja base de comparación, ya la mejora respecto a agosto del año pasado es solo el 0,4%. De hecho, en lo que va del año no ha crecido, posicionándose al mismo nivel que en diciembre.  

Si bien la construcción difícilmente vuelva a los niveles los niveles del 2023, el sector logró sostener una lenta recuperación impulsada principalmente por el crédito y la obra privada desde mediados del año pasado. Sin embargo, la meseta registrada en la actividad durante los últimos meses terminó afectando al sector, ubicando a la construcción 2,1% por debajo del máximo alcanzado en abril de este año.

En cuanto a los insumos para la construcción, siete de los doce insumos crecieron en la serie desestacionalizada. La principal incidencia positiva vino dada por Asfalto (+11,2%), seguido por Cemento (+1,9%) Y hierro (+1,4%). En contraste, Placas de yeso (-6,5%) y Hormigón (-4,3%) fueron las principales caídas.

Entre los principales motivos de obstaculización de la construcción se encuentran la caída de la actividad económica los altos costos de la construcción, que se está revirtiendo tímidamente en los últimos meses con el aumento del tipo de cambio. En ese sentido, entre las empresas privadas relevadas por el INDEC que esperan una caída en la actividad del sector en los próximos meses, el 30,7% atribuye esta perspectiva a una menor actividad económica, mientras que el 16% señala como principal causa el elevado costo de la construcción. Este segundo motivo se continuó reduciendo entre los encuestados, ya que representaba el 18,2% en el informe pasado. Esto puede deberse a la mejora en los costos en dólares desde julio, considerando que los precios del sector se determinan en dólares debido a su alto componente importado.

En materia de empleo, se registró un aumento en la proporción de empresas de obra privada que anticipan una caída en el sector durante los próximos tres meses. Mientras que el mes pasado el 18% de las firmas encuestadas preveía una reducción, en la última medición la cifra ascendió a 24,5%. A su vez, el 70,2% considera que el empleo no variará.

¿Qué esperamos hacia adelante?

La actividad económica comenzó el año en máximos, un nivel que no pudo ser sostenido a lo largo de los últimos meses que seguramente redundarán en dos trimestres (el segundo y el tercero) recesivos. En ese sentido, los indicadores adelantados de actividad para septiembre son mixtos.

Respecto a la industria, la producción de automóviles retoma las bajas al caer 1,9% s.e. en septiembre, posicionándose 5,0% por debajo del mismo mes del 2024. En la misma línea, el patentamiento de autos cayó 0,4% por primera vez en varios meses de subida (+28,2% i.a.).

La construcción presenta una mejora respecto a septiembre, aunque con señales mixtas. El Índice Construya registró una subió 1,1% s.e., del quedando un incluso por debajo de agosto del 2024 (-8,6% i.a.). Los despachos de cemento volvieron a caer en agosto (-1,8%), y se posicionaron con una contracción de 0,4% respecto a igual mes del 2024.

De todas formas, pese a la mejora en la competitividad de las últimas semanas y la expectativa de que se sostenga así incluso después de las elecciones, la incertidumbre acerca del rumbo económico, la volatilidad -ya que volvieron a subir en las últimas ruedas- de las tasas de interés y el freno en la recuperación de los ingresos reales no auguran un repunte significativo y/o sostenido de la actividad económica en lo que resta del año. En este sentido, seguimos previendo un crecimiento promedio de la actividad en el orden del 4% i.a.

El resultado de las elecciones, favorable o no para el Gobierno, abrirá la posibilidad para una recalibración del esquema económico que brinde previsibilidad y estimule el crecimiento de la actividad. Sin embargo, en el mejor de los casos, los efectos serán notorios una vez entrados en 2026, cuando una baja sostenida de la tasa de interés vuelva a permitir un aumento del crédito a empresas y familias y la reanudación del proceso de desinflación brinde una mejor perspectiva a la recuperación del poder adquisitivo.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin