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Encuesta CEM: el 77% considera que el rumbo económico carece de medidas para el sector pyme y las economías regionales

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La economía pyme de Misiones atraviesa una etapa de cautela que ya no puede explicarse solamente por una caída coyuntural del consumo. La Encuesta Provincial de la Confederación Económica de Misiones (CEM), correspondiente a julio de 2026 y elaborada sobre las respuestas de 203 empresarios, muestra un tejido productivo que conserva actividad, pero opera con márgenes estrechos, decisiones defensivas y una percepción cada vez más crítica sobre las condiciones para invertir y contratar.

El dato que mejor sintetiza el escenario es que el 44% de los empresarios calificó como “regular” el movimiento económico de julio. Otro 21% lo consideró “malo” y un 12% “muy malo”, frente a apenas un 19% que lo definió como “bueno” y un 2% que lo ubicó en la categoría de “muy bueno”. La fotografía no muestra un colapso generalizado, pero sí una economía que todavía no consigue transformar la estabilización macroeconómica en una mejora perceptible para buena parte de las pymes.

La cautela también aparece con claridad en el mercado laboral. El 84% de los empresarios consultados aseguró que evita tomar decisiones sobre sus recursos humanos, es decir, no despide pero tampoco incorpora personal. El 11% anticipó despidos y apenas el 3% señaló que contratará. En términos económicos, el dato revela una demanda empresarial que permanece en modo defensivo: antes que expandir capacidad, las firmas priorizan conservar su estructura actual.

Las dificultades para contratar explican parte de ese comportamiento. Las cargas laborales altas fueron señaladas por el 28% de los empresarios como el principal obstáculo, seguidas por la inestabilidad económica, con 22%. El riesgo sindical concentró el 16% de las respuestas y el temor a enfrentar juicios laborales, otro 15%. La combinación plantea un problema que excede la discusión sobre el costo salarial: para las pymes, incorporar un trabajador supone asumir un conjunto de costos y riesgos que puede resultar difícil de absorber cuando la demanda todavía no ofrece señales sólidas de expansión.

La carga tributaria vuelve a aparecer como el principal factor de presión sobre las empresas. En el plano nacional, fue señalada por el 24% de los encuestados, apenas por encima del costo laboral, con 23%, mientras que la recesión alcanzó el 18%. El financiamiento representó otro 10% de las respuestas, seguido por la caída de la obra pública, con 6%, y la corrupción, con 5%.

Cuando el foco se desplaza hacia Misiones, la estructura de preocupaciones cambia poco. La carga tributaria encabeza las respuestas con 28%, mientras que las barreras arancelarias alcanzan el 23%. La corrupción aparece con un significativo 14% y la caída de la obra pública suma otro 10%. Es una combinación particularmente relevante para una provincia periférica, donde los costos logísticos y la competencia con mercados vecinos pueden tener un impacto mucho mayor sobre la rentabilidad que en los principales centros de consumo del país.

A escala municipal emerge otra dimensión de la problemática. La informalidad y la competencia desleal constituyen la principal preocupación, con 23% de las respuestas. Le siguen las tasas e impuestos internos, con 15%, y el movimiento comercial fronterizo, con 12%. Infraestructura y burocracia administrativa reúnen cada una un 10%, mientras que la corrupción alcanza el 9%.

El resultado es una suerte de “pinza” sobre la empresa misionera: presión tributaria y costos en los distintos niveles del Estado, competencia informal y fronteriza, dificultades de financiamiento y una demanda que todavía no genera suficiente confianza como para disparar nuevas inversiones.

Esa falta de confianza se observa con mayor nitidez cuando los empresarios deben proyectar los próximos seis meses. Apenas el 28% cree que Argentina crecerá, mientras el 31% considera que el país no crecerá y un 35% directamente no sabe qué ocurrirá. La percepción sobre Misiones es todavía más negativa: solo el 10% espera crecimiento provincial, mientras el 48% no lo prevé y otro 39% no logra anticipar un escenario definido.

La diferencia entre ambas expectativas resulta significativa. El empresariado misionero no solamente mantiene cautela sobre la economía nacional, sino que muestra una percepción particularmente débil sobre la capacidad de la economía provincial para generar una aceleración en el corto plazo. Es una señal que debería ser observada con atención porque las expectativas funcionan como una variable económica en sí mismas: condicionan contratación, inversión, stock y decisiones de financiamiento.

El frente de precios tampoco ofrece demasiado alivio. Más del 92% de los empresarios consultados percibió aumentos durante el período relevado. A esto se suma el deterioro en la cadena de pagos: el 31% indicó que la mora de sus clientes aumentó levemente y otro 17% señaló que lo hizo significativamente, mientras el 34% sostuvo que permaneció estable.

En ese contexto, el 77% de los empresarios considera que el rumbo económico actual es desequilibrado y que carece de medidas específicas destinadas a las pymes y las economías regionales. La conclusión no implica necesariamente un rechazo a la estabilización macroeconómica, sino una demanda por políticas que permitan que esa estabilización llegue al territorio productivo mediante menor presión de costos, financiamiento, infraestructura y condiciones competitivas.

Sin embargo, el relevamiento también encuentra una oportunidad que Misiones todavía parece aprovechar de manera limitada: el turismo como motor transversal de la economía.

Los residentes locales representan el principal grupo de clientes para las empresas consultadas, con 36% de las respuestas. Le siguen los clientes provenientes de otras localidades de Misiones, con 18%, y los de otras provincias, con 17%. Las empresas representan 15%, mientras que los clientes internacionales llegan al 8% y los organismos públicos apenas al 3%.

El turismo, por lo tanto, aparece menos como una actividad aislada y más como un mecanismo capaz de distribuir demanda sobre comercio y servicios. Los empresarios identifican como principales aportes de los visitantes el mayor movimiento económico, con 25%, el incremento del consumo en comercios, con 23%, y una mayor demanda de servicios, con 17%.

Pero allí aparece una de las paradojas más interesantes del relevamiento: el 80,7% de las empresas no se reconoce, o se reconoce muy poco, como parte de la experiencia que vive un visitante cuando llega a la región. Solo el 19,3% considera que participa parcial o plenamente de esa experiencia.

Ese dato abre una agenda concreta para la política económica provincial. Si el turismo genera consumo, movimiento y demanda de servicios, pero ocho de cada diez empresas no perciben que forman parte de la experiencia turística, existe un espacio para mejorar la integración entre visitantes y entramado pyme. La oportunidad no pasa solamente por atraer más turistas, sino por conseguir que una proporción mayor del gasto turístico se derrame sobre empresas locales.

La solución, en ese sentido, requiere pasar de una concepción del turismo como actividad sectorial a otra que lo entienda como plataforma de desarrollo para comercio, gastronomía, transporte, servicios profesionales, producción regional y experiencias vinculadas a la identidad misionera. Capacitación comercial, digitalización, articulación entre prestadores, circuitos de consumo local y mecanismos que faciliten el acceso de las pymes a la cadena turística pueden convertir parte de esa demanda en una fuente más estable de actividad.

La Encuesta CEM deja así una fotografía con luces amarillas para el comercio y señales rojas en segmentos productivos más expuestos a costos, competencia y falta de demanda. Pero también identifica dónde puede estar una salida: transformar la estabilización macroeconómica en condiciones concretas para producir, contratar e invertir, y aprovechar el turismo no solo como generador de visitantes sino como una herramienta para ampliar el mercado de las empresas misioneras.

CEM Encuesta Provincial JULIO 26 1 by CristianMilciades

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Empresarios misioneros no creen que la economía argentina crezca en el corto plazo

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El clima de negocios en Misiones atraviesa uno de sus momentos más complejos del último año. La última encuesta provincial de la Confederación Económica de Misiones (CEM), basada en 256 empresarios de todos los sectores, revela un fuerte deterioro en las expectativas, con un salto en el pesimismo sobre la evolución de la economía argentina y señales concretas de parálisis en el mercado laboral.

El dato más contundente es el salto en la desconfianza: el descreimiento sobre el crecimiento de la Argentina en los próximos seis meses alcanzó su nivel más alto del último año. Apenas el 32% de los encuestados cree que el país crecerá, mientras que el 24% considera que no lo hará y un 38% se mantiene en la incertidumbre.

El panorama es aún más crítico cuando se observa la mirada sobre la economía provincial: sólo el 9% de los empresarios cree que Misiones crecerá en el corto plazo, frente a un 49% que descarta esa posibilidad y un 34% que no logra proyectar una tendencia.

La percepción inflacionaria es prácticamente unánime: el 99% de los empresarios detectó aumentos de precios en marzo. Este dato confirma que, pese a la desaceleración de algunos indicadores oficiales, la dinámica inflacionaria sigue presente en la economía real.

En paralelo, crecen las señales de estrés financiero. El 33% reportó un leve aumento en la mora de pagos de sus clientes y otro 21% indicó que el incremento fue significativo. Solo el 30% percibe estabilidad.

El sistema de pagos también muestra tensiones: entre quienes operan con cheques, el 26% recibe rechazos con frecuencia y el 25% de manera ocasional, lo que evidencia un deterioro en la cadena de pagos.

El movimiento económico de marzo se mantuvo mayormente en terreno “regular” (47%), consolidando una tendencia de estancamiento. Apenas el 12% lo calificó como positivo (11% bueno y 1% muy bueno), mientras que el 38% lo ubicó en terreno negativo (23% malo y 15% muy malo).

Por sectores, Turismo y Servicios lograron sostener un desempeño regular, mientras que Comercio, Industria y Producción mostraron resultados mayormente negativos, en línea con la debilidad del consumo interno.

Uno de los indicadores más relevantes del informe es la virtual congelación del empleo: el 88% de las empresas no adoptó medidas sobre su personal, es decir, no contrata ni despide. Solo el 10% prevé despidos y apenas el 1% evalúa incorporar trabajadores.

Entre las principales barreras para contratar, los empresarios señalan las cargas laborales (27%), la inestabilidad económica (24%), el riesgo sindical (13%) y el temor a juicios laborales (11%). El dato refleja no sólo un problema de costos, sino también de incertidumbre jurídica y macroeconómica.

La estructura de costos aparece como el principal condicionante de la actividad. A nivel nacional, las principales preocupaciones son la carga tributaria (24%), el costo laboral (21%) y la recesión (18%), seguidas por la corrupción (10%) y las dificultades de financiamiento (9%).

En el plano provincial, el diagnóstico se mantiene: la carga tributaria (30%) y las barreras arancelarias (28%) lideran las preocupaciones, mientras que la corrupción (17%) y los problemas de infraestructura (9%) completan el cuadro.

A nivel municipal, el foco está puesto en la informalidad y la competencia desleal (21%), junto con tasas e impuestos locales (14%), el impacto del comercio fronterizo (12%) y la burocracia administrativa (11%).

Un diagnóstico estructural

El informe de la CEM no sólo describe una coyuntura adversa, sino que expone un problema estructural: la combinación de alta presión fiscal, costos laborales elevados, incertidumbre económica y debilidad del consumo configura un escenario donde las pymes operan sin margen.

El dato final sintetiza el momento: sin expectativas de crecimiento, con inflación percibida de manera casi unánime y con el empleo congelado, el sector empresario de Misiones enfrenta un escenario de resistencia más que de expansión.

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El 2020 misionero en números

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Conocer de donde venimos para saber donde vamos. ¿Cómo cerraron el año los principales indicadores económicos y de actividad en Misiones?

Los recursos tuvieron un buen año. Entre los referidos a los de origen nacional, las transferencias automáticas (coparticipación) crecieron un 38,9% contra 2019 ($70.315,7 millones); y las no automáticas (o comúnmente llamadas “discrecionales) crecieron un 142,8% (totalizando $10.119,5 millones, dando un fuerte salto en el marco de la asistencia financiera nacional por la emergencia). Por su parte, respecto a los de origen provincial, la recaudación propia misionera creció un impresionante 80,4% ($34.125.7 millones), siendo líder a nivel país, y en el NEA, es la que más creció y la que más recaudó en términos absolutos. Un dato: Misiones no es solo la provincia de mayor alza a nivel nacional en su recaudación en 2020, sino que lo es para todo el período 2010-2020, con un promedio histórico de casi el 44%, superando a Neuquén (que queda segunda con 41%)

En relación al gasto y situación fiscal, hay dos facetas: el primer semestre basado en los datos oficiales, y un segundo semestre en base a proyecciones. Al 30 de junio de 2020, la provincia aún no había experimentado ni el crecimiento de las transferencias automáticas ni el boom de la recaudación (factores que jugaron en tándem de cara al segundo semestre). Pese a ello, Misiones terminó con un resultado económico positivo en $7.323,6 millones (equivalente a un 13,3% de los ingresos corrientes). En ese escenario, el gasto creció un 42,3% empujado sobre todo por las transferencias corrientes (al sector privado creció un 73,9% y al público un 62,3%, y en ambos casos movidos por emergencia de la pandemia), mientras que el gasto de personal creció apenas un 29,7% anual (algo que también se revierte en el segundo semestre tras acuerdos salariales).

Los servicios de deuda, por su parte, mostraron una retracción del 6,5%, fundamental para orientar el gasto a funciones vinculados a lo social. En materia de capital, la inversión real directa en ese período creció un 34,6% y el gasto por transferencias de capital un 83,8% (por asistencia al sector privado por $140,9 millones y al sector público por $324,9 millones)

Así, Misiones tuvo un resultado primero fue positivo en $230,7 millones, y el resultado financiero fue deficitario en $116,4 millones. Lejos de ser esto un problema, volvemos a destacar en primer lugar que los servicios de deuda tuvieron una caída, lo que implica mayor disponibilidad de recursos para la provincia (de la mano de un claro proceso de desendeudamiento) y, por otro lado, no se debe dejar de lado que la provincia atendió financieramente cuestiones propias de la emergencia sanitaria, lo cual repercute en mayor presión sobre el gasto y genere la imposibilidad de ahorro. De hecho, tuvo superávit primario, y pudo tender a tenerlo también a nivel financiero, pero por decisión política no se ajustó el gasto en cuestiones sensibles en el marco de pandemia.

¿Segundo semestre? Se proyecta un aumento importante de los ingresos por tres factores: coparticipación federal que creció en términos reales los últimos cinco meses; recaudación provincial con boom en los últimos seis meses, y transferencias no automáticas que desaceleró su ritmo, pero continuó siendo importante. Por el lado del gasto, también habrá un incremento importante principalmente a partir de que la provincia cerró acuerdos salariales e implementó programas de fomento al consumo (fuerte impulso a los Ahora); a la par que continuó cumpliendo sus obligaciones de deuda.

Con todo esto, la proyección de cierre de año muestra a Misiones sosteniendo los resultados de 2019: abultado superávit corriente, también un superávit primario un poco menos holgado, y un resultado financiero que se mueve entre positivo y negativo en muy bajos niveles.

Dejando de lado la cuestión fiscal para pasar a lo relativo a actividad y consumo, empezamos por la comercialización de vehículos: en el caso de los autos, los patentamientos cayeron un 14,7% anual, dato que pese a ser negativo no lo es tanto: es el descenso más bajo del NEA, el segundo menor a nivel nacional y muy por debajo del promedio nacional, teniendo una fuerte recuperación en el segundo semestre.

Esto también repercute en la recuperación de mercado: el haber mostrado mejores resultados que sus pares regionales le permitió a Misiones crecer en participación dentro de la región, y si bien continúa siendo la tercera provincia en la región en términos de volumen de patentamientos, en 2020 participó del 23,5% del total patentado en la región, cuando en 2019 había participado del 21,2% (de hecho, mostró su mayor participación de los últimos cuatro años) y lo mismo ocurre en relación al total nacional: en 2019, los patentamientos de autos en Misiones equivalen al 1,3% del total en el país, pero en 2020 creció al 1,5%.

En relación a la venta de autos usados, estas mostraron igual escenario: el total anual 2020 registró caídas a nivel nacional del 12,6%, y en Misiones fue de apenas el 1,9%, siendo también la segunda menor del país y teniendo el mejor comportamiento dentro del NEA.

Entonces, el volumen de comercialización de autos durante 2020 en Misiones fue por un total de 31.432 unidades, el segundo volumen más alto del NEA detrás de Corrientes, participando así del 31,4% del total regional (el mayor volumen para el período 2010-2020) y del 1,7% a nivel (mejorando respecto a 2019).

Por su parte, los patentamientos de motos finalizaron el año con 8.259 unidades patentadas, que equivale a una caída del 4,5% respecto al año anterior y siendo el volumen más bajo de los últimos ocho años. Dicha caída es la segunda más baja del país, al igual que ocurrió en patentamientos de autos, lo que confirma la mejor resistencia de la provincia al golpe de la pandemia en el consumo, y más aún al observar la caída a nivel nacional que fue del 16,9%.

Las ventas de motos usadas tuvieron un escenario algo distinto en Misiones: el total anual 2020 registró caídas del 4,9%, siendo la segunda menor caída a nivel regional y nacional (detrás de Corrientes) y por debajo de la caída nacional, que fue del 6,3%. A diferencias del caso de los autos y de los patentamientos de motos, hubo seis provincias que tuvieron alzas interanuales en 2020 en este concepto.

Los datos detallados de patentamientos y transferencias nos permiten observar el volumen de comercialización de motos durante 2020. En Misiones, la misma fue por un total de 14.411 unidades, ubicándose tercero en el NEA, participando del 22,5% del total regional. Ese nivel no solo es superior al de 2019 (por ende, Misiones recupero terreno también en el sector de las motos) sino que también es el volumen de participación más alto desde el 2014. Además, también recupero mercado a nivel nacional, pasando de representar el 2,3% en 2019 a 2,4% en 2020.

Las ventas de combustible al público, por su parte, mostraban hasta noviembre inclusive una caída anual del 13,3%, explicado a partir de las fuertes caídas de los meses de abril y mayo (-45,9% y -33,6% respectivamente), y si bien las estaciones de servicios siempre estuvieron incluidas como actividad esencial, las restricciones de circulación imposibilitaron que las personas se muevan y requieran de la carga de
combustible.

Ya sobre finales de año, con mayores flexibilizaciones en la movilidad, los aumentos de nafta golpearon la comercialización y la llevaron a profundizar la caída anual. De hecho, en términos mensuales, entre mayo y septiembre tuvo alzas, pero se corto en octubre y noviembre ya con el peso directo de los aumentos (25% en seis meses). A esto se le debe agregar la asimetría de los precios: llenar un tanque en Misiones es notoriamente más caro que hacerlo en Buenos Aires o en el sur.

Dentro del NEA, Misiones muestra (acumulado a noviembre) la segunda caída más alta del NEA, solo superando a Chaco.

El consumo de cemento, también acumulado a noviembre, mostró en la provincia una un alza anual del 7,9%, siendo una de las únicas siete provincias con incrementos, y ubicándose tercera en el NEA: dentro de la región, solo Formosa tiene caídas. Esto viene de la mano de un fuerte impulso dado desde el mes de mayo, donde comenzó a tener incrementos anuales llegando a un pico en noviembre donde el alza fue del 43,1%, y en particular se debe al buen ritmo del cemento en bolsa, que acumula un incremento del 17,1% acumulado, en contraste con la retracción del cemento a granel (-28,1%).

De la mano de lo último, la construcción también se reactivo en Misiones. El dato de la cantidad de trabajadores registrados en ese sector hasta el mes de octubre muestra que a nivel interanual todavía se está por debajo del 2019, pero Misiones acumula cinco meses consecutivos (junio a octubre) de incrementos mensuales, lo cual confirma que de la mano de la reactivación de la actividad se recupera empleo en el sector. En este período (junio-octubre) Misiones creció un 26,5% en puestos de trabajo, segunda en el NEA solo detrás de Chaco (30,2%), pero sigue siendo la provincia con mayor volumen de trabajadores de la construcción dentro de la región, con una participación del 35% del total.

Continuando con la cuestión del empleo, pero esta vez hablando del total del empleo registrado privado, Misiones muestra un buen comportamiento. En términos interanuales, continúa mostrando caídas (como en 23 de las 24 jurisdicciones del país), pero se ubica entre las menores a nivel nacional según los últimos datos, que corresponden al mes de octubre. En términos mensuales, luego del desplome de abril y mayo, Misiones mostró tres meses seguidos de alza, que se interrumpieron en octubre con una baja del 0,4%.

Si observamos el escenario de octubre comparado con febrero, último mes previo a la pandemia, es donde se destaca Misiones: es una de las únicas dos provincias del país con incrementos (0,3%) solo superada por Tierra del Fuego (6,9%). Esto quiere decir que Misiones no solo logró sostener el empleo privado formal durante la pandemia, sino que incluso está por encima de los valores prepandemia, algo que 22 provincias no pudieron lograr. A nivel nacional, la caída de este período es del 3,1%.

Son dos los sectores preponderantes en materia de empleo privado formal en Misiones: la industria manufacturera emplea al 20,9% del total de los trabajadores formales privados, y el comercio el 19,2%.

Pese a tener buenos resultados en materia de sostenimiento y de crecimiento del empleo privado, Misiones tiene los segundos salarios más bajos ($42.826,45 promedio) en este sector de todo el país, una materia pendiente aún. En este punto, hay una tremenda heterogeneidad entre sectores, donde los tres donde más se gana agrupan solo al 3,2% de los trabajadores.

En materia de producción, las exportaciones misioneras, en el acumulado 2020 totalizaron USD 298,5 millones, cayendo 10,9% contra igual período 2019. Dentro de la región, Chaco exportó por USD 377,3 millones (+0,5%), Corrientes por USD 151,4 millones (-9%) y Formosa por USD 61 millones (-0,1%). Por ende, la participación en la región de Misiones fue del 33,6%, quedando algo más relegada que el año anterior.

Pese a esto, Misiones tiene la fortaleza de ser dominante en la región en materia manufacturera: Chaco concentra sus exportaciones en productos primarios en más del 80% del total; Misiones, por su parte, domina en los rubros de manufactura de origen agropecuario e industrial, empujado sobre todo por los complejos tabacaleros, madereros y yerbateros, siendo esto un valor importantísimo para la provincia y que es factible de potenciar aún más.

En el periodo enero-septiembre, el 20,3% de las exportaciones misioneras fueron para Estados Unidos, el 17,4% a China, el 14,5% a Brasil, el 11,4% a Siria y el 11,1% a Bélgica. Otros 113 países se repartieron el 25,3% restante.

Entre los principales rubros exportados por Misiones, está la yerba (16,5%), el te (17,9%), tabaco sin elaborar (13,6%) y productos derivados del complejo maderero (12%).

Esto fue un pantallazo general de la situación misionera en 2020. ¿Perspectivas para el 2021? Diversas y complejas. Por el lado de los recursos, se prevé un sostenimiento en los niveles de incrementos de las transferencias automáticas, menos recursos por las no automáticas, y el desafío de sostener la recaudación propia en niveles reales, con la cuestión fronteras aún sin definir del todo. Por ello la actuación del estado provincial será clave para sostener un rumbo de sostenibilidad fiscal.

Desde el punto de la actividad, continuar el camino del crecimiento del empleo privado será fundamental para poder consolidar una recuperación neta, con sus impactos en el consumo. El dato de las ventas navideñas es una radiografía de lo que puede ser la actividad para la provincia.

Pese a tener ciertos indicadores a la baja, la provincia en términos generales es la que mejor resistió los embates en materia de actividad, y no solo resistió, sino que incluso le ganó en ciertos aspectos.

Con esto, el 2021 no será sencillo, pero se inicia con un camino mucho más allanado para el crecimiento. Por parte del Gobierno, hubo inteligencia y estrategia en 2020. Ambas deberán ser aun mas reforzadas este año para terminar de demostrar todas las potencialidades de la provincia.

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