ACUERDO URUGUAY CHINA

El acuerdo entre Uruguay y China empaña la recuperación del Mercosur

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Si bien las relaciones entre Uruguay y China fueron tardías si se observa a sus países vecinos como Argentina o Brasil (salvo la excepción de Paraguay que aún reconoce a Taiwán) esto no ha sido un impedimento para que actualmente las mismas se encuentren en una etapa cuasi-óptima, en las dimensiones tanto política, económica-comercial, como de cooperación.

Ello se debe a que desde comienzos de este siglo aumentó exponencialmente el contacto bilateral: primero fue el comercio, China es el primer socio comercial de Uruguay desde 2012. China hoy es el principal destino de las exportaciones uruguayas y es clave para la recuperación económica post pandémica. En los primeros ocho meses del año, las ventas sumaron US $1.568 millones, un 63% más que en el mismo período de 2020. El principal producto de exportación fue la carne vacuna, que creció 205% y representó el 60% de las exportaciones totales de Uruguay, según un informe de Uruguay XXI emitido la semana pasada. El mes pasado, las exportaciones a China ascendieron a US $233 millones, lo que significó un crecimiento del 52% respecto al mismo mes de 2020; motivo de gran parte del desarrollo de sectores alternativos, como el sojero y el de la celulosa, sumado a una balanza comercial equilibrada desde hace al menos tres años; luego la cooperación comenzó a aumentar hasta consolidarse; y posteriormente el acercamiento político entre ambos.

Este último se centró en tres temas claves y que todos ellos de una u otra forma repercuten en el entorno: la propuesta de un tratado de libre comercio (TLC),  una asociación estratégica (2016) y la firma del Memorando de Entendimiento sobre la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés) en 2018 al cual también adhirieron Bolivia, Chile y Ecuador y más tarde, se sumaría Perú en 2019.

Cabe destacar que aunque China es el principal socio económico de las dos economías más desarrolladas de la región -Argentina y Brasil- éstos aún no avanzaron en negociaciones para entrar al proyecto de la Franja y la Ruta.

Este nuevo acuerdo entre China y Uruguay le está trayendo más de un dolor de cabeza al gobierno de Argentina, que hace unos meses le cedió la presidencia del bloque del Mercosur a Brasil. Bolsonaro en la conferencia de traspaso de mando declaró “no podemos dejar que el Mercosur siga siendo un sinónimo de ineficiencia y desperdicio de oportunidades”, sumando aún más tensiones entre los dos países.

Hay que recordar que el 26 de marzo, en un encuentro virtual al cumplirse 30 años de la fundación del bloque, Lacalle Pou había dicho que el Mercosur “no puede ser un lastre” que impida el avance comercial de su país, a lo que Fernández contestó que, si Argentina era considerado un lastre, “que tomen otro barco”. Lacalle Pou anunció en julio que su Gobierno buscaría acuerdos comerciales bilaterales por fuera del Mercosur, pese a una decisión adoptada en el año 2000 por la que los socios del bloque acordaron contar con la anuencia de sus contrapartes para sellar negociaciones con terceros países.

Esta última semana, se designó a la comitiva encargada de profundizar las temáticas del acuerdo dijo el canciller uruguayo Bustillo y parece que todo avanza viento en popa. 

Mientras tanto, Chile y Paraguay se acercan cada vez más luego de la visita oficial de Piñera a Asunción. Tras reunirse con su colega paraguayo Mario Abdo Benítez, ambos mandatarios comparecieron en rueda de prensa para explicar los avances logrados durante las conversaciones.

Abdo dijo que los dos gobiernos trabajarán por el bien de la economía de Paraguay y Chile y que las relaciones bilaterales “se han convertido en un activo estratégico”. Añadió que espera que se pueda firmar un Tratado de Libre Comercio en breve.

Ambos mandatarios también abordaron la conectividad, en particular el Corredor Vial Bioceánico, que “permitirá a Paraguay ser un socio estratégico para acceder al mercado de una manera más competitiva para la producción de la región”, señaló Abdo. Esta iniciativa es clave para mantener al bloque regional unido, ya que participan de este megaproyecto Argentina, Chile, Brasil y Paraguay.

Por otro lado, para potenciar el desarrollo económico de la región y encontrar nuevos mercados en Asia-Pacífico, se está llevando adelante el programa “Puerta Digital Asia-Sudamérica” a través de la construcción del cable de conectividad submarina llamado Humboldt que unirá a la región desde Chile con Asia y Australia, tema del cual se habló en la reunión entre ambos mandatarios.

Paraguay fue otra parada en la gira regional de Piñera que incluyó a Uruguay a principios de esta semana y a Colombia la semana pasada cuando discutió con el presidente Iván Duque el fortalecimiento de la Alianza del Pacífico y Prosur, así como las medidas contra la pandemia del coronavirus.

Cabe recordar que hace un mes, el saliente presidente de Chile, Sebastián Piñera, anunció la intención de su país de apropiarse de un sector de la plataforma continental Argentina, reviviendo las tensiones entre los países que habían sido selladas con el acuerdo de paz de 1984.

Piñera, que termina su mandato en marzo próximo, pretende reclamar ante la ONU una supuesta soberanía chilena sobre un territorio de 5.000 kilómetros cuadrados, la llamada medialuna, que Argentina incluye en su plataforma y de un sector del espacio marítimo que forma parte del Patrimonio Común de la Humanidad de conformidad con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.

Del otro lado de la frontera, luego del terremoto político que desataron los resultados de las elecciones legislativas en Argentina, el canciller Santiago Cafiero se reunió de manera virtual con el canciller brasileño, en un intento de calmar las aguas con el país vecino tras los dichos de Guedes -el ministro de economía- sobre la reducción de aranceles para potenciar el desarrollo económico del bloque (del cual hoy poseen la presidencia pro tempore) y avanzar sobre la idea de permitir a los Estados miembros negociar acuerdos de libre comercio con otros países o bloques de manera aislada (haciendo una clara referencia a la situación incómoda en la cual se encuentra actualmente Uruguay).

La posición del nuevo ministro de Relaciones Exteriores en coordinación con lo que plantea Alberto Fernández es bien clara: para la Argentina preservar la unidad del bloque regional es una política de Estado.

La relación entre ambos países está golpeada en el plano político por las diferencias ideológicas pero la balanza comercial está mejor que nunca, de hecho las exportaciones argentinas a Brasil alcanzaron su mejor número de los últimos 3 años en agosto y teniendo en cuenta que las relaciones en términos políticos pueden cambiar el año próximo con las elecciones presidenciales de 2022, no parece estar todo perdido para el bloque del Mercosur.

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Preocupación empresarial por la decisión de Uruguay de avanzar negociación con China

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La industria teme un impacto “muy grave” en la producción nacional, cuyas exportaciones tienen en el Mercosur el mayor destino. Por el contrario, desde el agro ven con “simpatía” un bloque más abierto e “internacionalizado”, pero les preocupa que, si los países cierran por separado, se pierde la potencia negociadora del Mercosur.

El sector empresarial ve con preocupación la decisión de Uruguay de avanzar en un acuerdo comercial con China, por fuera del Mercosur. Aunque las inquietudes varían según cada actividad. La industria teme que este “precedente” derive en mayores aperturas, con un impacto “muy grave” en la producción nacional, cuyas exportaciones tienen en el Mercosur el mayor destino. Por el contrario, desde el agro ven con “simpatía” un bloque más abierto e “internacionalizado”, pero les preocupa que, si los países cierran por separado, se pierde la potencia negociadora del Mercosur. La coincidencia radica en fortalecer el bloque.

“La preocupación en el empresariado existe, no tanto por lo que haga Uruguay, sino por el impacto que tenga en el futuro del Mercosur. Si termina afectando la vigencia hace ruido, porque tenés 3000 empresas que exportan a Brasil en el marco del bloque, ahí si genera miedo”, aseguró a Ámbito Marcelo Elizondo, director de la Cámara Argentina de Comercio (CAC).

En cuanto a la decisión específica de Uruguay, Elizondo planteó que hay distintas posturas. “El sector industrial tradicional es más partidario del proteccionismo, pero el agroindustrial lo ve con más simpatía. El 70% de las exportaciones del Mercosur son agroindustriales, claramente quieren una mejora en el acceso a mercados externos como el asiático, en donde tienen que pagar aranceles de dos dígitos en un continente que explica el 32% de todas las importaciones mundiales, mientras que Latinoamérica explica solo el 3%”, detalló.

Así, la preocupación del sector agroindustrial no pasa por la decisión específica de Uruguay, la cual avalan, sino por realizarla por fuera del bloque. “Para los organismos internacionales, en el 2030 el Mercosur podría significar el 50% de los commodities mundiales, cualquier país va a tener miedo de negociar con nosotros, por lo que no podemos dejar de abrirnos cuando podemos ser una potencia”, aseguró a Ámbito Gustavo Idígoras, presidente de la cámara argentina de la industria aceitera y miembro del Consejo Agroindustrial.

Para Idígoras, el primer paso es “cerrar las negociaciones actuales” con la Unión Europea, Canadá, Singapur y Corea del Sur, y luego abrir negociaciones con otros “mercados de interés”, como son India, Rusia, Sudáfrica, Marruecos, Centroamérica, y China. “Necesitamos tener una actitud más ofensiva”, enfatizó. Sobre el impacto que esta mayor apertura podría tener, detalló: “Calculamos 40 mil millones de exportaciones incrementales anuales para el sector, de las cuales 15 mil millones serían para Argentina”.

Desde el sector industrial, la postura es bien distinta. La Unión Industrial Argentina (UIA) planteó que el objetivo debería ser “fortalecer” el Mercosur. “Como bloque vamos a funcionar, porque hay potencias hegemónicas que, si no harán prevalecer sus reglas de juego”, aseguró el presidente de UIA, Daniel Funes de Rioja, en un acto de industriales bonaerenses. “Nuestro desafío es unirnos en un modelo competitivo y eficiente, sobran argentinos si no hay industria”, agregó.

Acerca de la decisión de Uruguay de avanzar en acuerdos comerciales con China, desde la asociación de metalúrgicos (Adimra) plantearon que la preocupación pasa por el debilitamiento del Mercosur como bloque, pero también el desvelo es por los posibles bienes que podrían ingresar a Uruguay. “Las exportaciones industriales argentinas tienen como principal destino Brasil, pero en Uruguay también hay muchos rubros, que podrían ser reemplazados por chinos, con otros precios que es difícil de competir. Podría también darse una triangulación de importaciones chinas desde Uruguay y hacia Argentina y el Mercosur”, aseguró a este diario Aldo Costa, coordinador del departamento de negociaciones internacionales de Adimra.

“Si esto sienta un precedente, es muy grave para la industria nacional. Nadie habla de cerrarse al mundo, sino de buscar criterios entre todos los países para abrirse”, concluyó Costa.

La coincidencia entre agro e industria pasa por buscar la negociación conjunta. Con participación activa en los foros empresariales del Mercosur, Idígoras alienta por una estrategia “agresiva” del Mercosur para abrir mercados, “de manera conjunta”. Consultado acerca de las distintas posturas entre el agro y la industria, planteó: “Entendemos quienes no tienen capacidad de competitividad, pero estas negociaciones duran años, se pueden fijar cuotas para productos sensibles, hay herramientas es una alarma innecesaria impedir una negociación”.

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