Adriián Núñez

El debate verde y productivo que excede la coyuntura electoral

Compartí esta noticia !

“Estamos tutelando un bien que es patrimonio de la humanidad”, destacó el gobernador Hugo Passalacqua en un encuentro con propietarios de reservas privadas que conservan y potencian la biodiversidad en Misiones. Son 56 reservas privadas que se suman a otros 60 espacios de conservación, entre parques provinciales, reservas y parques nacionales o federales. Hacen a la identidad de Misiones, con su verde y monte característico. Son también un freno a la expansión de la frontera agrícola, que desde algunos sectores se insiste en potenciar, no como una salida para los productores, sino como una oferta que podría cambiar la matriz identitaria de la chacra misionera. 

Es un debate político que excede lo electoral, pero con consecuencias determinantes para el futuro: qué modelo productivo debe sostener o adoptar Misiones. El debate no es original, pero se recicla con un condimento exógeno y en medio de una profunda crisis de la chacra, fundamentalmente por la desregulación del mercado yerbatero, pero también por la pérdida de rentabilidad de otras cadenas productivas como el té, la madera o la mandioca.

Hace algunos años, el macrismo quería plantar 250 mil hectáreas de maíz para exportar a Brasil. Ahora, la sucesión libertaria ofrece, desembozadamente, volcarse a la soja o el trigo. 

El problema no es qué producto se promociona, sino lo que trae aparejado. El macrismo, que también impulsaba la desregulación yerbatera que concretó la versión libertaria, nunca pudo explicar el impacto ambiental que traería aparejado ampliar la producción de maíz. Serían miles de litros de glifosato, lo mismo que demandaría la incorporación de trigo y de soja, que hoy no aparecen en el mapa productivo de Misiones. La dosis típica de glifosato oscila entre 2 y 4 litros por hectárea para malezas anuales, aunque puede aumentar hasta 15 o más litros en casos de alta resistencia o cultivos específicos 

Misiones inició un camino inverso, con el objetivo de erradicar el uso de agroquímicos. Pero no es el único punto de fricción: el modelo sojero no es compatible con el minifundio misionero y sólo tiene rentabilidad en grandes extensiones. Y la renta no se quedaría en la chacra, sino en los capitales inversores. 

Significaría la expulsión del pequeño productor de la chacra para darle entrada a dos o tres grandes grupos. Y también un profundo cambio de la provincia, tal como se la conoce. 

El ejemplo más cercano es Chaco. Hace una década o un poco más, era impensado que allí se plantase soja. Hoy es uno de los territorios baluartes del agronegocio, con montes totalmente arrasados, grandes extensiones sin agua y poblaciones afectadas por la contaminación de agroquímicos. 

Un poco más lejos, en Brasil, las actividades agropecuarias permanentes siguen siendo el mayor impulsor de la pérdida de bosques primarios (73 % entre 2002 y 2025), en gran parte por la soja y el ganado. Algunos estados del Amazonas han aprobado legislación para debilitar las protecciones ambientales a nivel estatal, lo que amenaza con socavar el progreso.

Por ejemplo, Rondônia, Maranhão y Mato Grosso eliminaron los incentivos fiscales para las empresas que forman parte de la moratoria de la soja, un acuerdo voluntario entre los comerciantes de soja para no comprar soja en áreas deforestadas en el Amazonas. Estos movimientos aumentan la incertidumbre en torno al futuro de la moratoria de la soja, y son una razón por la que a principios de 2026 los principales comerciantes de soja anunciaron planes para retirarse del acuerdo.

La expansión de la frontera agrícola en Brasil se refleja en una foto inversa. Lo que en los 70 u años 80 -y quizás un poco más acá en el tiempo- era un inmenso manchón verde, de la Mata Atlántica, se fue reduciendo por el avance de la soja en Brasil y Paraguay. Esa mancha verde quedó casi exclusivamente en Misiones. “Es el último relicto. Vamos a cuidar lo que está porque es lo último que queda. Como ciudadano siento la inmensa responsabilidad de cuidar ese millón de hectáreas que es la última mancha que queda de la selva paranaense”, describió Passalacqua. En total, Misiones custodia poco más de un millón de hectáreas en distintos grados de protección.  La tasa de deforestación cayó 18 por ciento. 

Un análisis de la Fundación Vida Silvestre Argentina muestra que entre 1985 y 2023 el Bosque Atlántico, uno de los ecosistemas más biodiversos del planeta compartido entre Argentina, Brasil y Paraguay, perdió 6,6 millones de hectáreas, equivalente al 13,9% de su superficie original. La superficie perdida es comparable a poco más de 320 veces la superficie de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La porción argentina del Bosque Atlántico se encuentra en la provincia de Misiones, también conocida como selva misionera. Allí se registró una reducción del 14,9%, con 318 mil hectáreas menos que hace cuatro décadas. Aun así, Misiones conserva hoy el 52% del Bosque Atlántico que se mantiene en el país, y continúa siendo un sitio clave para la conservación de esta ecorregión trasfronteriza.

El estudio, basado en datos de MapBiomas, una red internacional multiinstitucional integrada por universidades, ONG y empresas tecnológicas que utiliza imágenes satelitales para monitorear los cambios en el uso del suelo, confirma la magnitud de la transformación sufrida por el Bosque Atlántico. Sin embargo, también pone en valor los esfuerzos sostenidos que se realizan en la región para revertir la pérdida de bosque nativo.“Si bien alguna vez cubrió casi una décima parte de Sudamérica, hoy el Bosque Atlántico es un frágil tesoro reducido a fragmentos dispersos. Aun así, sigue siendo uno de los bosques más diversos y fascinantes del planeta, y requiere un enorme esfuerzo colectivo para asegurar su existencia para las generaciones futuras”, señaló Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre Argentina. “El Bosque Atlántico siempre fue una prioridad para Vida Silvestre y por ello, además de una oficina y equipo técnico permanente, desarrollamos proyectos de restauración del paisaje forestal de manera sostenida”.

El retroceso del Bosque Atlántico: casi cuatro décadas de pérdida forestal

El mapa animado muestra la transformación del ecosistema compartido por Argentina, Brasil y Paraguay entre 1985 y 2023, con foco en la porción argentina ubicada en Misiones.

Mapa animado real
Mapa animado de la pérdida del Bosque Atlántico entre 1985 y 2023
6,6 M hectáreas perdió el Bosque Atlántico entre 1985 y 2023.
13,9% fue la reducción regional de la superficie del ecosistema.
14,9% fue la pérdida registrada en Misiones, donde se ubica la porción argentina.
318 mil hectáreas menos en la selva misionera en casi cuatro décadas.
52% del Bosque Atlántico remanente en Argentina se conserva en Misiones.
Fuente: elaboración de Economis sobre datos de Fundación Vida Silvestre Argentina y MapBiomas. Imagen animada: Fundación Vida Silvestre Argentina.
“`

La soja y el trigo son transgénicos, con un paquete tecnológico que demanda entre otras cosas el uso indiscriminado de glifosato, urea, fósforo. Aún cuando el productor misionero promedio pudiese acceder al capital para incorporar todo el paquete tecnológico, con los rindes de 25 hectáreas no podría acceder al gran mercado exportador de los cereales en general, que en la práctica, está cartelizado, entre cuatro o cinco corporaciones. 

“Es un modelo en el que es necesaria la expulsión de las familias campesinas para transformar la matriz productiva en latifundios, extractivistas de tipo cerealero y de commodities. Que nada tiene que ver con producir alimentos. Pero incluso el modelo extractivista del agronegocio está absolutamente agotado. Basta mirar a Grobocopatel, que fue a la quiebra. Y así están absolutamente todas las grandes empresas, fundamentalmente los los que se dedican a la producción en sí. El productor hoy está en bancarrota. El año pasado se perdieron, abandonaron la producción de trigo cerca de 5000 productores en zona núcleo. Este año sigue la sangría por el aumento de los insumos, como el gasoil. ¿Entonces, para quién es el negocio?, argumenta Juan Carlos Furlán, historiador y productor orgánico. 

Para Passalacqua la discusión ambiental no puede quedar atrapada en la urgencia económica ni en la tentación de los commodities de corto plazo. Su mirada parte de una advertencia concreta: priorizar únicamente la rentabilidad inmediata puede derivar en daños irreversibles sobre el territorio, como ya ocurrió —según ejemplificó— en países y regiones que avanzaron con procesos intensivos de deforestación para expandir la frontera agrícola.

“Yo entiendo lo de la soja, es un commodity, pero no podemos dejarnos tentar por el hoy; hay que pensar en el mañana”, planteó. En esa línea, citó el caso de Paraguay y también de Brasil, donde la pérdida de grandes superficies de bosque terminó generando consecuencias ambientales severas. “De tener una selva gigantesca se quedaron prácticamente sin nada, con mucha soja, pero sin bosque”, resumió.

El mandatario vinculó esa transformación con fenómenos climáticos extremos cada vez más frecuentes. Recordó, por ejemplo, las inundaciones que afectaron al estado de Río Grande do Sul y especialmente a Porto Alegre, donde amplias zonas quedaron bajo agua. También mencionó los procesos de reforestación en São Paulo, donde —según señaló— se impulsan programas de replantación masiva tras décadas de deforestación.

Incluso puso como ejemplo a la provincia de Córdoba, desde donde buscaron apoyo de la Biofábrica Misiones para recuperar especies arbóreas luego de desmontes vinculados al avance agrícola. “Deforestaron para poner soja y después se les inundaba la provincia. Entonces hay que cuidarlo, muchísimo”, insistió.

En ese contexto, Passalacqua defendió el marco normativo ambiental de Misiones y sostuvo que la provincia construyó durante décadas una política de protección forestal y ecosistémica que hoy constituye una ventaja estratégica. Respondió así a sectores opositores que cuestionan algunas regulaciones vinculadas al uso del suelo y la preservación ambiental.

“Hay que conocer las leyes forestales que hay acá. Son muy buenas”, afirmó. Y subrayó que no se trata de una construcción reciente ni partidaria: “Son leyes de hace 40, 50 años, de hace 30, de hace 20, de hace 10; atravesaron todos los gobiernos”.

Para el gobernador, ese consenso histórico representa uno de los principales patrimonios institucionales de la provincia. “No debe haber provincia en el país que tenga tantas leyes de protección no solamente forestal, sino ambiental y ecosistémica”, sostuvo. Aunque admitió que toda norma es perfectible y debe ser debatida, defendió la base conceptual de esa legislación: desarrollo sí, pero con límites claros para preservar el capital natural.

“Eso es un orgullo, porque atraviesa todos los gobiernos”, concluyó, en una definición que busca reafirmar a Misiones como una provincia donde la política ambiental no es un eslogan coyuntural, sino una política de Estado.

La oferta libertaria aparece como seductora para tapar la crisis generada por la desregulación en la producción primaria yerbatera, por la que atraviesan también otras producciones cuya rentabilidad se redujo drásticamente por la suba de costos, energía y dólar planchado, lo que minimiza el impacto de la mejora exportadora. 

En la vereda opuesta al planteo ambientalista del gobernador Hugo Passalacqua, desde el espacio libertario emergen voces que proponen revisar el modelo productivo de la provincia con una mirada más orientada a la expansión agroindustrial y al aprovechamiento intensivo de la tierra.

El referente libertario en Misiones, Adrián Núñez, que hace unos días admitió la crisis en el sector primario por la desregulación yerbatera, ahora sostuvo que la reactivación no será homogénea entre sectores. Señaló que actualmente los rubros energético, petrolero y minero muestran un crecimiento acelerado, aunque admitió que no son actividades con fuerte demanda de mano de obra. En ese contexto, defendió la necesidad de generar condiciones para que sea el sector privado el principal motor de la recuperación.

“La generación de riqueza es del sector privado y el Estado, según nuestra visión e ideología, no tiene mucho que hacer”, remarcó, en línea con la concepción económica promovida por el presidente Javier Milei.

Para Misiones, Núñez planteó que uno de los ejes estratégicos debe ser la expansión del desarrollo agrícola y ganadero. “Hoy hay un boom con la carne, con lo cual Misiones tiene que ser protagonista en el desarrollo agrícola”, indicó, y agregó que la provincia debe “empezar a plantearse la explotación de la tierra”, al considerar que actualmente su aprovechamiento productivo está “muy limitado”.

En ese marco, abrió el debate sobre cultivos históricamente resistidos por sectores ambientalistas. “Habrá que plantearse la soja, habrá que prepararse en trigo, habrá que discutir distintos modelos productivos”, sostuvo, junto con la necesidad de fortalecer sectores como la metalmecánica y la industria metalúrgica.

Para el libertario, el debate de fondo es definir qué tipo de provincia quiere construir Misiones en los próximos años. “Vamos a discutir ideas sobre un modelo de provincia distinto. Se viene otro país, y Misiones no se va a quedar afuera de eso”, expresó.

También vinculó esa discusión con el modelo energético y con la necesidad de reconversión productiva. “El productor tiene que estar dispuesto a reconvertirse, todos tenemos que estar dispuestos a reconvertirnos. La provincia va a cambiar y estamos en ese proceso”, señaló.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin