El presidente de Federación de Cooperativas de Misiones, Gustavo Hein, expuso la crítica situación del sector yerbatero durante la reunión del Consejo de Coninagro, realizada el miércoles por la noche, de la que participó el ministro del Interior de la Nación, Diego Santilli.
En el encuentro, Hein tuvo a su cargo la presentación vinculada a la yerba mate, donde realizó una reseña detallada del momento que atraviesa el sector primario, con foco en las dificultades que enfrentan los productores yerbateros y las cooperativas.
Según explicó, el mercado yerbatero “es un mercado especial” que requiere reglas de juego diferentes a las del mercado general, debido a sus características propias. En ese sentido, sostuvo la necesidad de contar con instrumentos específicos que permitan equilibrar la oferta y la demanda, evitar la depresión de los precios que recibe el productor y, al mismo tiempo, garantizar que el consumidor pague un precio razonable por el producto terminado.
Hein señaló que Santilli escuchó el planteo con atención y se mostró receptivo, al tiempo que manifestó que ya estaba al tanto de la problemática, dado que había dialogado previamente sobre el tema con el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua.
De acuerdo a lo expresado en la reunión, el funcionario nacional indicó que la cuestión deberá canalizarse a través de la Secretaría de Agricultura de la Nación, ámbito en el cual se deberían formalizar los planteos y abrir una instancia de diálogo y negociación.
“El desafío es convencer a la Secretaría de que el sector necesita otros instrumentos para mejorar la situación del productor”, resumió Hein, al sintetizar los pasos que, a su entender, deberían seguirse tras el encuentro.
La Federación de Cooperativas Agrícolas de Misiones elevó al Instituto Nacional de la Yerba Mate una nota formal en la que adhiere al reclamo de los productores primarios para instrumentar un plan de trabajo integral. Alertó por precios “irrisorios”, pagos a largo plazo y un impacto social “devastador” en el interior provincial, y propuso una batería de medidas para recomponer el equilibrio del mercado yerbatero.
La Federación de Cooperativas Agrícolas de Misiones (FEDECOOP) presentó ante el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) un documento con inquietudes y propuestas para afrontar la crítica coyuntura que atraviesa la actividad yerbatera. En la nota, la entidad manifestó su adhesión al pedido formulado por las asociaciones de productores primarios para avanzar en la instrumentación de un plan de trabajo conjunto, con participación de todos los eslabones de la cadena productiva, como vía para abordar de manera integral los desequilibrios del sector.
El planteo, dirigido al presidente del INYM, se apoya en un diagnóstico contundente: los precios actuales de la materia prima resultan insuficientes para cubrir los costos de producción y, en la mayoría de los casos, no alcanzan ni siquiera el 50% de esos costos. A esa situación se suma el cobro a plazos extensos, que traslada los costos financieros directamente al productor y lo empuja a un escenario de subsistencia.
Precios, costos y efectos sociales en el interior misionero
Desde FEDECOOP advirtieron que la crisis yerbatera excede lo estrictamente productivo y tiene consecuencias sociales profundas en el interior de Misiones. La entidad remarcó que la yerba mate es la principal actividad económica de vastas zonas rurales, no solo por la cantidad de productores involucrados, sino también por el uso intensivo de mano de obra a lo largo de todo el proceso productivo.
En ese marco, el documento señala que la depresión de los precios de la hoja verde impacta de manera directa en el tejido social del “interior profundo” de la provincia, al reducir ingresos, limitar la capacidad de inversión y retraer el consumo local. El efecto multiplicador negativo alcanza a comercios, servicios y economías locales que dependen de la dinámica del sector yerbatero.
La Federación sostuvo que esta situación coloca al productor “al límite de la subsistencia” y compromete la sustentabilidad de una actividad que históricamente ha sido motor del desarrollo regional.
Un mercado de competencia imperfecta y el rol del INYM
En su análisis, FEDECOOP definió al mercado yerbatero como un caso típico de competencia imperfecta, caracterizado por una demanda inelástica, incapaz de absorber variaciones significativas en la oferta. En ese contexto, el libre juego de la oferta y la demanda no solo no resuelve los desequilibrios, sino que, ante escenarios de sobreoferta, provoca una caída abrupta de los precios de la materia prima.
La entidad subrayó que este fenómeno afecta en primer término al productor, pero termina generando consecuencias económicas y sociales más amplias. Por ese motivo, consideró “de vital importancia” contar con instrumentos y políticas públicas que permitan sostener un equilibrio permanente entre oferta y demanda, garantizando precios sustentables para los productores y valores razonables para los consumidores.
En ese punto, FEDECOOP recordó que la Ley N.º 25.564, en su redacción original, preveía mecanismos adecuados para alcanzar ese equilibrio. En consecuencia, planteó que la recuperación de las facultades del INYM derogadas por el DNU 70/2023 y otras normas dictadas en su consecuencia debería constituir un objetivo central del sector productivo yerbatero. Según el documento, esa recuperación permitiría avanzar hacia una actividad “pujante, en constante crecimiento, con precios justos y generadora de muchos puestos de trabajo bien remunerados”.
Propuestas concretas: calidad, exportaciones y promoción
Además de adherir al pedido de un plan de trabajo conjunto, FEDECOOP presentó una serie de propuestas orientadas a paliar la crisis, fortalecer la calidad del producto y expandir el mercado yerbatero.
Entre los ejes centrales, la Federación propuso intensificar el contralor de calidad de la yerba mate, una facultad que el INYM conserva. El objetivo es asegurar que el producto que llega a góndola cumpla con los estándares establecidos por la normativa del Instituto, el Código Alimentario Argentino y la legislación vigente. En ese sentido, sugirió la firma de convenios con el Senasa y la Anmat para ampliar las capacidades de fiscalización, a partir de antecedentes surgidos de inspecciones del propio INYM que detectaron incumplimientos en algunas marcas.
Otro punto relevante es la posibilidad de exportar subproductos de la yerba mate. FEDECOOP mencionó el interés de una empresa brasileña en adquirir el excedente de palos que se genera durante el proceso productivo, actualmente destinado al descarte, para su uso en la elaboración de alimento balanceado para ganado bovino. La Federación consideró que esta alternativa podría transformarse en una nueva oportunidad comercial para el sector, siempre que se garantice la inutilización del subproducto para consumo humano y se evite su uso como agregado en los paquetes de yerba mate, mediante una normativa específica.
Publicidad, nuevos consumos y corresponsabilidad gremial
En materia de expansión del mercado, FEDECOOP planteó la necesidad de una política de publicidad sostenida por parte del INYM, tanto en el mercado interno como en el internacional. La entidad recordó que el Instituto financió numerosos estudios científicos que demuestran las bondades de la yerba mate y los beneficios de su consumo para la salud, y sostuvo que esos resultados deben difundirse de manera sistemática para ampliar la base de consumidores.
La propuesta incluye el uso de medios tradicionales y digitales, y la promoción del producto genérico “yerba mate”. En caso de publicitar marcas, FEDECOOP señaló que debería garantizarse igualdad de condiciones para todas las que participan del mercado. También propuso difundir nuevas formas de consumo, más allá del mate tradicional, especialmente en ferias y eventos nacionales e internacionales en los que participe el INYM.
Por otro lado, la Federación defendió la continuidad del Convenio de Corresponsabilidad Gremial, al que definió como un instrumento clave para regularizar las relaciones laborales del sector, eliminar la competencia desleal y facilitar el cumplimiento de las cargas sociales, con beneficios tanto para los productores como para el Estado. En ese sentido, solicitó que el INYM tenga un rol activo en la defensa y difusión de este sistema.
Estampilla digital y fondo de becas
Finalmente, FEDECOOP retomó una propuesta impulsada desde el sector cooperativo: la instrumentación de una estampilla digital que sustituya al sistema actual. Según la Federación, esta medida permitiría un ahorro de recursos estimado en “varios cientos de millones de pesos”, dotando al INYM de mayor eficiencia y austeridad administrativa.
Como complemento, propuso que los recursos ahorrados se destinen a la creación de un fondo de becas estudiantiles para hijos de productores yerbateros que cursen estudios primarios, secundarios o universitarios, como una política de impacto social directo en las comunidades rurales.
El documento elevado al INYM lleva las firmas del presidente de FEDECOOP, Edgar Gustavo Hein, y de los consejeros Roberto Buser y Mario Benítez, y se inscribe en un contexto de creciente tensión en la cadena yerbatera, donde los productores reclaman respuestas institucionales frente a una crisis que amenaza la sustentabilidad económica y social de la principal economía regional de Misiones.
La actividad económica volvió a contraerse en noviembre, al registrar una caída mensual desestacionalizada del 0,3%, lo que marcó el segundo retroceso consecutivo y encendió nuevas señales de alerta sobre la dinámica del nivel de actividad en el tramo final del año. Además, el dato tuvo un peso simbólico y técnico relevante: fue la primera variación interanual negativa en catorce meses, con una baja del 0,3%, luego de que en noviembre de 2024 la economía aún mostrara crecimiento.
El dato surge del Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) y fue analizado por la consultora Ecolatina, que advirtió que la persistencia de la contracción no puede explicarse solo por factores coyunturales, sino que refleja cambios más profundos en la estructura productiva, en un contexto de estabilización macroeconómica y mayor apertura de importaciones.
Sectores ganadores y perdedores: una recuperación cada vez más desigual
A pesar del retroceso general, el desempeño sectorial volvió a mostrar una fuerte divergencia. Los denominados “sectores ganadores del modelo” mantuvieron tasas de crecimiento interanual elevadas. La intermediación financiera lideró con una suba del 13,9%, seguida por la agricultura, con un incremento del 10,5%, y la explotación de minas y canteras, que avanzó un 7,0%.
En contrapartida, las principales caídas interanuales se concentraron nuevamente en sectores intensivos en empleo. La industria manufacturera registró una baja del 8,2%, el comercio cayó 6,4% y la construcción retrocedió 2,3%, profundizando el perfil asimétrico de la actividad.
Desde Ecolatina subrayaron que, excluyendo al sector agropecuario, la caída interanual del EMAE en noviembre habría sido del 1,7%, lo que refuerza el peso del agro como principal sostén del nivel de actividad. Aun así, en el acumulado del año, la economía se mantiene 4,5% por encima de 2024, aunque con una tendencia que perdió dinamismo en la segunda mitad del período.
Impacto en el empleo y en la generación de ingresos
El cambio en la composición sectorial también comenzó a reflejarse en el mercado de trabajo y en la distribución del ingreso. Según los últimos datos del INDEC sobre la cuenta de generación del ingreso y el insumo de mano de obra, en el tercer trimestre del año la participación del excedente de explotación bruto (EEB) cayó 1,53 puntos porcentuales interanuales.
Esta caída estuvo explicada principalmente por la industria manufacturera (-2,24 p.p.) y el comercio (-2,46 p.p.), mientras que la intermediación financiera mostró una incidencia positiva de +0,66 p.p., y las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler aportaron +2,59 p.p.
En términos de empleo, los puestos de trabajo totales crecieron 2,0% interanual, pero el aumento se explicó casi exclusivamente por el avance de modalidades más precarias. Los puestos no asalariados crecieron 5,2%, los asalariados no registrados aumentaron 2,8%, mientras que el empleo asalariado registrado no mostró variación (0,0%).
En la misma línea, las horas trabajadas de los asalariados registrados cayeron 1,7% interanual, frente a un aumento del 3,6% en las horas trabajadas por asalariados no registrados. Para la consultora, esta dinámica es coherente con una estructura productiva menos intensiva en empleo formal, dominada por sectores con mayor peso financiero y menor capacidad de absorción laboral.
Construcción, industria y consumo: señales mixtas hacia el cierre del año
De cara al último tramo del año, los indicadores adelantados mostraron señales heterogéneas. En la construcción, el Índice Construya avanzó 3,2% mensual desestacionalizado, mientras que los despachos de cemento crecieron 0,9%, sugiriendo una leve recomposición tras meses de debilidad.
La industria, en cambio, continuó mostrando señales negativas. La producción de automóviles cayó 3,4% mensual, y el patentamiento de vehículos 0 km retrocedió 0,4%, acumulando cinco meses consecutivos de bajas, un indicador clave del deterioro del consumo durable.
En materia de consumo, diciembre mostró cierta mejora: las ventas minoristas PYME crecieron 5,2% mensual, compensando parcialmente la fuerte caída del 9,1% registrada en noviembre. No obstante, el crédito al consumo continuó moderando su expansión y acumuló dos meses consecutivos de caída, con una baja del 0,4% en diciembre, lo que limita la posibilidad de una recuperación sostenida de la demanda interna.
Crecimiento por arrastre y un 2026 sin impulso estadístico
Con el desempeño observado en noviembre, Ecolatina proyecta que 2025 cerrará con un crecimiento promedio apenas superior al 4%, explicado en gran medida por el arrastre estadístico de 2024, más que por una expansión genuina de la actividad durante el año.
Según el análisis, la economía se mantendría prácticamente estable en los próximos meses, lo que implica que 2025 no dejaría un arrastre estadístico relevante para 2026. De este modo, el próximo año arrancaría sin un impulso automático del nivel de actividad, en un contexto donde la consolidación del nuevo esquema macroeconómico y la evolución sectorial seguirán siendo determinantes.
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró en noviembre de 2025 su primera caída intermensual tras más de un año en alza. Aunque diez sectores crecieron en la comparación interanual, el retroceso de la industria, el comercio y la pesca arrastró al indicador general y encendió señales de alerta sobre la sostenibilidad de la recuperación.
De acuerdo con los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la actividad económica mostró en noviembre una baja del 0,3% respecto de octubre, en términos desestacionalizados, y también una contracción del 0,3% interanual, lo que marcó el primer registro negativo tras 14 meses consecutivos de crecimiento. El componente tendencia-ciclo, en tanto, no mostró variaciones.
El dato adquiere relevancia política y económica porque se produce en el tramo final del año y en la antesala del cierre del cuarto trimestre, período que permitirá conocer el desempeño del Producto Interno Bruto (PIB) en su conjunto.
Un freno tras más de un año de recuperación: qué pasó con el EMAE
El retroceso de noviembre representa un quiebre en la dinámica de recuperación que venía mostrando la economía desde fines de 2024. La última caída previa se había registrado en septiembre de 2024, con una baja del 2,4%, lo que dimensiona la magnitud del cambio de tendencia.
Pese al resultado mensual negativo, el acumulado del año mantiene un saldo positivo: la actividad económica creció 4,5% en los primeros once meses de 2025, en comparación con igual período del año anterior.
En paralelo, el desempeño trimestral del PIB hasta septiembre había mostrado una desaceleración progresiva:
Primer trimestre: crecimiento del 5,8%.
Segundo trimestre: expansión del 6,3%.
Tercer trimestre: aumento del 3,3%.
Con estos registros, el PIB acumuló una suba del 5,2% en los primeros nueve meses del año, aunque la caída del EMAE en noviembre plantea interrogantes sobre la fortaleza del cierre anual.
Sectores en alza y sectores en retroceso: el mapa productivo de noviembre
En la comparación interanual, diez de los sectores que integran el EMAE registraron subas, con un claro liderazgo de las actividades financieras y del agro.
La Intermediación financiera encabezó el ranking con un crecimiento del 13,9%, impulsado principalmente por la mayor actividad de los agentes y sociedades de bolsa. Le siguió Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, con una expansión del 10,5%.
Ambos sectores no solo crecieron, sino que explicaron buena parte del resultado global: aportaron en conjunto 0,94 puntos porcentuales a la variación interanual del EMAE, convirtiéndose en los principales motores del indicador.
Otros sectores que mostraron variaciones positivas fueron:
Explotación de minas y canteras: 7%.
Impuestos netos de subsidios: 3,4%.
Transporte y comunicaciones: 1,8%.
Electricidad, gas y agua: 0,6%.
Servicios sociales y de salud: 0,6%.
Enseñanza: 0,7%.
Otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales: 0,7%.
Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler: 0,4%.
Hoteles y restaurantes: 0,3%.
En contraste, cinco sectores clave mostraron caídas interanuales significativas, con fuerte impacto sobre el nivel general de actividad.
La Pesca fue el rubro más afectado, con un desplome del 25%, seguida por la Industria manufacturera, que retrocedió 8,2%, y el Comercio mayorista, minorista y reparaciones, con una baja del 6,4%. A estos se sumaron la Construcción (-2,3%) y la Administración pública y defensa (-0,6%).
En conjunto, estos sectores restaron 2,23 puntos porcentuales a la variación interanual del EMAE, neutralizando el impulso de las actividades en expansión.
Impacto económico y señales para el cierre del año
La combinación de un freno mensual, una desaceleración del crecimiento trimestral y la persistente debilidad de sectores intensivos en empleo y consumo interno —como la industria, el comercio y la construcción— plantea desafíos relevantes para la política económica.
Mientras el agro y las finanzas sostienen el nivel de actividad, la caída de la industria manufacturera y del comercio refleja tensiones estructurales que podrían condicionar el desempeño del PIB en el último trimestre de 2025.
El dato de noviembre, además, refuerza la expectativa sobre el resultado del cuarto trimestre y el cierre anual, en un contexto donde el EMAE funciona como anticipo clave del Producto Interno Bruto, que se conocerá una vez publicados los datos completos del período.
Una especialista del INTA Montecarlo advirtió sobre la necesidad de intensificar los monitoreos y las prácticas de manejo para evitar la propagación del hongo que afecta severamente a los yerbales. La recomendación surge en un contexto de mayor sensibilidad sanitaria en los sistemas productivos de Misiones, donde la enfermedad, conocida como “mal de la tela”, puede generar pérdidas relevantes en calidad y rendimiento si no se detecta y controla a tiempo.
Una enfermedad fúngica de rápida propagación que exige monitoreos constantes
En diálogo con este medio, Delia Dummel, investigadora del Grupo de Sanidad Vegetal del INTA Montecarlo, explicó que el mal de la tela “es una enfermedad que es producida por un hongo”, cuyo nombre técnico —según precisó— “es bastante difícil”, pero que presenta un comportamiento bien identificado en campo.
La especialista detalló que el patógeno infecta la planta de yerba mate y provoca inicialmente “un micelio blanco que a medida que va prosperando coloniza las hojas y los tallos y los termina secando”. Como consecuencia, las hojas se desecan pero permanecen adheridas al tallo debido al crecimiento del micelio, que forma una trama visible: “por eso le dicen también mal de la tela, porque este hilo, si lo miramos en la hoja y se lo retira, queda como una tela finita”, explicó.
Dummel remarcó que la principal forma de diseminación es el contacto directo entre plantas, lo que convierte la vigilancia permanente en una herramienta crítica para evitar que el foco avance a sectores sanos del yerbal.
Recomendaciones sanitarias: recorrida de lotes, poda estratégica y aplicaciones con criterio técnico
La investigadora insistió en que la primera línea de defensa es la observación sistemática del cultivo: “la recomendación ahora es que el productor vaya al campo, recorra, haga los monitoreos”. En los casos donde se detecten síntomas incipientes, la medida inmediata es retirar el material afectado para reducir la carga de inóculo.
Si el productor identifica sectores más comprometidos, Dummel sugiere postergar la poda de esa zona para el final de las labores, evitando movilizar estructuras infectadas y disminuir el riesgo de dispersión.
En relación con el control químico, indicó que su implementación debe formar parte de un manejo integrado, y que solo se recomienda cuando las prácticas culturales no resultan suficientes. “Respetar las indicaciones del marbete es fundamental”, subrayó, tanto en dosis como en tiempos y condiciones de aplicación.
Asimismo, recordó que las intervenciones deben realizarse cuando hay brotación nueva, etapa en la que la planta es más susceptible. Sobre los tiempos de resguardo, advirtió: “hay que respetar el tiempo de carencia, que generalmente oscila entre cuarenta y cinco y sesenta días según el producto”.
Impacto productivo y riesgos para la cadena yerbatera: la urgencia de sostener la sanidad del cultivo
El avance del mal de la tela preocupa porque su progresión puede comprometer tanto la estructura vegetativa como la calidad del material cosechado. En un escenario de alta presión sanitaria, el INTA busca instalar la necesidad de protocolos más estrictos de monitoreo y manejo dentro de los yerbales, especialmente en establecimientos de menor escala donde la enfermedad suele detectarse tardíamente.
La advertencia coincide con un contexto regional en el que las condiciones ambientales favorecen el desarrollo de enfermedades fúngicas, y donde la yerba mate —base económica y cultural del NEA— requiere resguardar su sanidad para evitar pérdidas evitables en un cultivo de ciclo largo.
Para el sector productivo, las recomendaciones del INTA apuntan a minimizar daños, evitar la expansión del patógeno y proteger la sustentabilidad de los yerbales, mientras se fortalecen estrategias de prevención que reducen costos y aumentan la eficiencia del control.