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El trigo sube a máximos de 21 meses y reconfigura el mercado global

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El precio internacional del trigo alcanzó esta semana su nivel más alto en 21 meses al tocar los US$ 246 por tonelada en Chicago, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas, suba de costos energéticos y deterioro en las condiciones productivas de los principales países exportadores. El movimiento representa un incremento cercano al 30% respecto de fines de enero y redefine las expectativas del mercado global.

El cambio de tendencia no es menor: el cereal pasó de un escenario de abundancia y stocks elevados a otro con señales de ajuste en la oferta. En ese giro, el conflicto en Medio Oriente —con el Estrecho de Ormuz operativamente bloqueado y una caída significativa en el tránsito marítimo— aparece como un factor central que impacta sobre el precio de la energía y, en consecuencia, sobre los costos agrícolas.

Tensiones geopolíticas y malas condiciones del cultivo en exportadores clave cambiaron drásticamente la realidad del mercado trigo. La relación urea/trigo es la más alta desde por lo menos una década. Brasil busca intensificar el uso de maíz para etanol.

El Estrecho de Ormuz sigue cerrado

Se cumplieron ya dos meses desde la explosión de las hostilidades en Medio Oriente y hace veinte días que se iniciaron las negociaciones para intentar alcanzar un acuerdo de paz. Esta última ventana de tiempo no estuvo exenta de incidentes, con idas y vueltas de parte de los dos bandos, ataques continuados y con Estados Unidos “bloqueando” el Estrecho de Ormuz para cualquier buque que quiera entrar o salir de Irán. Lejos de acercarse a una normalización del flujo comercial, en términos prácticos, el Estrecho sigue “intransitable”. Durante los últimos sesenta días, solo 356 buques entraron o salieron de Ormuz, casi la mitad del tránsito habitual en una semana.

Ya el mercado ha tenido tiempo para descontar un contexto macroeconómico global más complejo, con precios de la energía subiendo (el Brent se negocia por encima de los US$ 107/bbl), con menor producción agrícola global por la caída en los márgenes fruto del aumento en la estructura de costes productiva y, consecuentemente, cotizaciones más altas para commodities agro. 

Bajo el escenario actual, el cambio en el panorama del mercado de trigo dio un giro de 180°. Luego del maíz, es el cultivo más intensivo en uso de fertilizantes nitrogenados en el mundo, encareciendo especialmente la siembra del cereal. En Australia la siembra ya comenzó y existe un generalizado consenso de que el área total tendrá importantes ajustes este año, algunas estimaciones conservadoras hablan de un 4% menos de superficie y otras de un recorte de hasta el 12%. En nuestro país la situación es similar a muy poco de comenzar las labores para el cereal (ver debajo).

En Estados Unidos la sequía viene acechando hace varias semanas al trigo de invierno y actualmente solo el 19% de la superficie implantada no sufre la falta de humedad, con el 35% del trigo en condiciones malas o muy malas, 15 p.p. más que el año pasado a esta altura. Todo esto, teniendo en cuenta que la superficie sembrada total para esta campaña norteamericana se estima como la más baja desde que el USDA lleva los registros.

El mercado pasó de evaluar un escenario global “pesado” para el trigo, con suministros récord y stocks holgados, a eventualmente encontrarse con recortes de oferta para nada esperados hace unos meses atrás. A fines de enero se negociaba en Chicago en el orden de los US$ 190/t, mientras que esta misma semana el trigo tocó máximos desde junio del 2024 al alcanzar los US$ 246/t, un 30% más. 

Entre la dinámica internacional y local, el mercado argentino de trigo también cambió drásticamente. La curva de futuros se desplazó entre un 12 y 17% desde fines de enero hasta ahora, con el contrato a julio del 2026 sumando US$ 25/t. Sin embargo, lo más importante es el cambio de dirección de la curva. Hasta la última semana de febrero, el mercado de futuros mostraba el clásico “inverso” entre mitad de campaña y próxima cosecha, aunque con escasa diferencia fruto de los stocks récord que se esperan para esta campaña. Desde la implosión del conflicto y la suba de costos de producción, la curva empezó a cambiar de orientación y ahora el trigo está en “carry” hasta enero del 2027. Es decir, se descuenta un contexto – local y global – más ajustado hacia delante, donde las toneladas que en su momento “sobraban”, planchando la curva de futuros, ahora tienen un alto incentivo a racionarse.

El maíz también tuvo su rally

En Chicago el futuro más operado por maíz concatena varias ruedas consecutivas cerrando al alza y desde principios de mes hasta ahora acumula ganancias de US$ 10/t, llegando a superar los US$ 183/t para alcanzar los niveles máximos de marzo de este año. En el caso del maíz, al aumento de costes productivos hay que sumarle su rol clave como insumo energético, adicionando un factor de demanda más frente a las subas del petróleo. Los contratos de futuros de maíz fueron los más buscados por los fondos especulativos en Chicago desde que comenzó el conflicto, ampliando su cartera en una posición neta de 288.000 contratos, más incluso que en aceite o porotos de soja.

La dinámica internacional se trasladó al mercado interno vía aumento de precios de exportación, que impulsaron la curva de futuros de maíz un 4% desde principios de año y revalorizaron el precio spot. A pesar del aumento en las cotizaciones FOB, el maíz argentino sigue muy competitivo en el mercado internacional, sobre todo mirando hacia la posición de Brasil y los abiertos propuestos para la llegada de la safrinhaEn este contexto, la intensificación del uso de maíz como sustituto energético en Brasil, aumenta la competitividad del maíz argentino en el mercado global.

En Brasil buscan aumentar la tasa de corte de etanol

El viernes pasado, el Ministerio de Minas y Energías de Brasil propuso elevar el corte de bioetanol del 30% al 32% (sujeto a aprobación del CNPE) para mitigar el alza de costos energéticos derivada del conflicto en Medio Oriente.

Durante el 2025 se elaboraron 36 millones de m3 de bioetanol en Brasil, procesando 320,5 Mt de materias primas. A pesar de que la caña de azúcar sigue siendo por lejos el principal insumo, liderando ampliamente la producción (88,6%), seguida por el maíz (6,7%) y la melaza (4%), el maíz ha mostrado un crecimiento espectacular en la última década, consolidándose como una materia prima clave para el futuro del sector.

Durante las últimas nueve campañas el procesamiento de maíz para la producción de bioetanol en Brasil creció a una tasa promedio anual del 44%, multiplicándose por 18 el volumen utilizado en el ciclo 2024/25 respecto al 2016/17. 

Siguiendo a la Unión Nacional de Etanol a base de Maíz (UNEM), existen 27 biorrefinerías que utilizan maíz como insumo operando sobre suelo brasilero, 16 más que están ya autorizadas para comenzar a construirse y 14 proyectadas o ya programadas para la construcción. Según las principales uniones de productores de etanol en Brasil pasar a E32 implica agregar un consumo de 1.000 millones de litros de etanol por año, fácilmente abordables con el actual ritmo de expansión para la producción de etanol de maíz.

Más allá del E32, los biocombustibles son un motor clave de la demanda interna en Brasil. En el primer mes de la campaña 2025/26, el uso de maíz para etanol alcanzó un récord histórico de 2,1 Mt (+20% interanual). Esta tendencia en parte es capturada por las expectativas de oferta y demanda para el nuevo ciclo carioca, con un consumo interno total que se proyecta récord en 94,6 Mt.

Bajo este escenario global y local, la curva de exportación FOB de maíz en Brasil se vino desplazado hacia arriba consistentemente desde que comenzó el 2026, revalorizándose entre un 5% y 7% para los embarques desde julio a agosto. Más allá de estar esperando la segunda mejor safrinha de su historia, el cambio fundamental de la hoja de balance global y el mayor uso de commodities agro como insumos energéticos, viene impulsando los precios de exportación.

Panorama del mercado de fertilizantes

Superando los dos meses desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, que puso en jaque un tercio del comercio mundial de fertilizantes, el mercado del insumo todavía navega aguas turbulentas. Según reporta Ingeniería en Fertilizantes, los precios internacionales de los agroquímicos siguen por encima de lo que está dispuesta a pagar la demanda interna. 

La semana pasada el mercado se vio doblegado por una licitación de insumos nitrogenados por parte de la India, que absorbió buena parte de la oferta mundial, alimentando aún más los precios. Según los informes del sector, los importadores de Argentina y de otros países no convalidaron este aumento de las cotizaciones, resultando en una demanda mundial debilitada y forzando ulteriores recortes a los precios. Sin embargo, todavía es grande la brecha entre los costos de reposición internacional y la disposición a pagar de la importación, quedando momentáneamente en off-side.

Los precios domésticos presentan, sin embargo, cierto desfasaje respecto a los internacionales. Siguiendo a Ingeniería en Fertilizantes, los importadores venden en el mercado interno a precios por debajo del costo de reposición, quedando la demanda a la merced del stock que ya existía en el país antes del conflicto y las importaciones programadas con antelación. Aun así, el fertilizante se presenta caro: la relación urea/trigo pasó en un año de 2,6 a 4,5, según GEA-BCR. Esto es, el insumo se encareció en términos relativos un 75% desde una campaña a otra, siendo el ratio más alto en por lo menos la última década. El ratio es incluso más alto que en 2022, cuando explotó la guerra ruso-ucraniana y la relación tomó valores semejantes a los que vemos hoy.

Frente a este complejo panorama en fertilizantes y con la ventana de siembra de la fina aproximándose, GEA-BCR estima que se sembrarían 300.000 ha menos de trigo para la campaña 2026/27 en la región núcleocifra que representa un recorte interanual de 17%, según marcan las intenciones de los productores. 

Importaciones de fertilizantes en el primer trimestre

La importación de fertilizantes en el primer trimestre, medida en cantidades, mostró una merma respecto a los últimos dos años. Según INDEC, Argentina compró al exterior 338.000 toneladas de fertilizantes, a un precio CIF promedio ponderado de US$ 649/t, también más alto que en el último bienio.

Desagregando la cifra entre tipos de fertilizante: 183.000 toneladas pertenecieron al complejo fosfatado, 150.000 tn del tipo nitrogenado y 5.300 tn del tipo potásico. Se ve un crecimiento en las cantidades importadas en el rubro de fosfatados, siendo la segunda más alta del último lustro. En el caso de los nitrogenados, el volumen está en línea con el promedio del último quinquenio, mientras que en el caso de los potásicos el guarismo fue relativamente magro. 

Las importaciones de fertilizantes del primer trimestre solo representaron, en promedio, el 9% del total anual importado en el último quinquenio, por lo que aún resta importar gran parte del volumen habitual, aunque eso dependerá de los precios y la convalidación de la demanda interna.

Mirando hacia el futuro de la oferta local, Pampa Energía busca adherir al RIGI su proyecto para la construcción de una planta de producción de urea -Fertil Pampa-, con la ambición de ganar un lugar en la producción local. Fertil Pampa produciría hasta 2,1 Mt de urea, aprovechando el potencial del gas de Vaca Muerta. La producción local es actualmente dominada por el gigante Profertil, que tiene la capacidad de producir hasta 1,32 Mt de urea a partir de 2030, por lo que Argentina tiene el potencial de sustituir gran parte de sus importaciones de este fertilizante. En 2025 Argentina importó 2,1 Mt de urea, por lo que existe la posibilidad abastecer de forma autónoma el consumo de urea, e incluso quizás hasta de exportarla.

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INTA evalúa estrategias para frenar dos plagas clave del maíz en Misiones

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Las plagas cogollero (Spodoptera frugiperda) y chicharrita (Dalbulus maidis) se consolidaron en los últimos años como dos de las principales amenazas para la producción de maíz en América Latina y particularmente en las regiones subtropicales. Frente a este escenario, especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) realizaron un ensayo en la Estación Experimental Agropecuaria Cerro Azul, en Misiones, con el objetivo de evaluar estrategias de manejo que permitan reducir su impacto y mejorar la productividad del cultivo.

El trabajo analizó el efecto combinado del manejo nutricional del cultivo y la aplicación de insecticidas sobre el rendimiento del maíz de la variedad Bautista INTA durante la campaña agrícola 2024–2025. En el estudio se evaluaron cuatro esquemas de fertilización y dos insecticidas en un diseño experimental factorial con repeticiones, lo que permitió comparar el desempeño de diferentes combinaciones tecnológicas en condiciones locales de producción.

Una amenaza creciente para el cultivo

El cogollero del maíz es una de las plagas más agresivas del cultivo. Sus larvas se alimentan de las hojas y del ápice de las plantas en las primeras etapas de desarrollo, lo que puede generar pérdidas significativas de rendimiento. Estudios citados en el informe indican que en América Latina esta plaga puede provocar reducciones de hasta 73% en la producción cuando no se controla adecuadamente.

Por su parte, la chicharrita del maíz representa un riesgo adicional debido a su capacidad para transmitir patógenos responsables del llamado “achaparramiento del maíz”, una enfermedad que puede provocar caídas de rendimiento de entre 50% y 90% en situaciones severas.

En ese contexto, el manejo integrado del cultivo aparece como una herramienta clave para minimizar las pérdidas productivas.

Fertilización y control químico: una estrategia combinada

Los resultados del ensayo mostraron que la combinación de fertilización y aplicación de insecticidas permitió mejorar la expresión del potencial productivo del maíz. En comparación con las parcelas testigo sin fertilización, todos los tratamientos nutricionales evaluados generaron incrementos significativos en el rendimiento del cultivo.

Los aumentos de productividad oscilaron entre aproximadamente 195% y 256% respecto al testigo sin fertilizar, lo que confirma la fuerte respuesta del maíz a la reposición de nutrientes en suelos con limitaciones de nitrógeno y fósforo, una situación frecuente en sistemas productivos de Misiones.

Sin embargo, el estudio no encontró diferencias estadísticas significativas entre la fertilización tradicional —basada en nitrógeno y fósforo— y los tratamientos que incorporaron potasio, silicio u otros complejos orgánicos con micronutrientes. Aun así, estas últimas alternativas mostraron una tendencia numérica hacia mayores rendimientos.

Diferencias en el control de plagas

En cuanto al manejo químico, los investigadores evaluaron dos alternativas: deltametrina y una combinación de insecticidas con tecnología Plinazolin.

Los resultados indicaron que el tratamiento basado en Plinazolin mostró mayor eficacia de control y una mayor residualidad frente a las plagas evaluadas. Esto se reflejó en una menor incidencia de chicharritas y una reducción más marcada de los daños causados por el cogollero.

No obstante, al analizar el rendimiento final del cultivo, no se detectaron diferencias estadísticamente significativas entre ambos insecticidas, lo que sugiere que ambos productos permitieron mantener niveles productivos similares bajo las condiciones del ensayo.

El clima también condiciona los resultados

Uno de los factores que influyó de manera determinante en los resultados de la campaña fue el clima. El informe señala que durante el período crítico del cultivo se registró un marcado déficit hídrico que afectó la fijación y el llenado de los granos.

Como consecuencia, los rendimientos obtenidos en el ensayo fueron significativamente inferiores a los registrados en campañas anteriores en la misma localidad. Por ejemplo, el rendimiento promedio se ubicó en torno a 3.356 kg por hectárea, muy por debajo de los valores históricos cercanos a 7.600 kg por hectárea para la variedad evaluada en condiciones más favorables.

Resultados preliminares con valor para el manejo local

Los investigadores del INTA destacan que los resultados obtenidos constituyen una base importante para mejorar las estrategias de manejo del maíz en la región. La combinación de fertilización adecuada y control químico oportuno permitió reducir el impacto de las plagas y mejorar el rendimiento del cultivo.

Sin embargo, también subrayan que se trata de resultados preliminares y que será necesario continuar evaluando estas estrategias en diferentes campañas y ambientes productivos para validar su efectividad en el largo plazo.

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Dos empleos cada 100 hectáreas: el riego puede generar más trabajo y de manera sustentable

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El crecimiento de la demanda global de alimentos vuelve cada vez más estratégico al riego en la producción agropecuaria. En un contexto marcado por sequías recurrentes y mayor variabilidad climática, mejorar la eficiencia en el uso del agua aparece como uno de los desafíos centrales para el agro argentino. Actualmente, en el país se riegan unas 2,1 millones de hectáreas, aunque el potencial estimado asciende a 7,5 millones.

Un informe elaborado por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) identifica allí un importante potencial productivo aún no aprovechado. El estudio plantea que la ampliación y modernización de los sistemas de riego no sólo permitiría incrementar la producción agrícola, sino también generar empleo, fortalecer las exportaciones y mejorar la sustentabilidad del sistema productivo.

“Hay muchas formas de cuidar el agua. Nosotros en nuestra casa, por ejemplo, cuando cerramos la canilla mientras nos cepillamos los dientes. Con esa acción chiquita estamos cuidando el agua. Con el riego en el campo pasa lo mismo: la propuesta no es gastar más agua sino justamente cuidarla y usarla mejor, más responsablemente”, explicó Antonella Semadeni, economista de FADA.

El estudio muestra que, solo en Córdoba y Buenos Aires, la expansión del riego permitiría sumar más de un millón de toneladas adicionales de soja, más de 3 millones de maíz y alrededor de 900 mil toneladas de trigo. En total, se podrían producir 5 millones de toneladas adicionales de estos granos.

Ese incremento productivo tendría un impacto directo en el empleo. Según las estimaciones del informe, el desarrollo del riego generaría dos puestos de trabajo cada 100 hectáreas, lo que equivaldría a más de 27 mil nuevos empleos vinculados a servicios, logística, industria, transporte y exportaciones.

“En ciertas zonas de Argentina, el riego no sólo mejora los rindes, es decir, lo que se puede producir por hectárea, sino que marca la diferencia entre poder o no sembrar”, señalan desde FADA.

Impacto potencial de expandir el riego en Argentina

  • Empleo: 2 nuevos puestos de trabajo cada 100 hectáreas irrigadas (más de 27.000 empleos).
  • Producción adicional: 5 millones de toneladas más de granos.
  • Detalle por cultivo:
    • Soja: +1.100.000 toneladas
    • Maíz: +3.200.000 toneladas
    • Trigo: +900.000 toneladas
  • Valor bruto de producción: +USD 1.120 millones.
  • Recaudación tributaria: +USD 432 millones.
  • Exportaciones: +USD 985 millones.
  • Inversión estimada: USD 2.328 millones en equipos de riego.
  • Costo promedio: alrededor de USD 2.000 por hectárea en sistemas con pivote eléctrico.
  • Impacto en rendimientos:
    • Soja: hasta +62%
    • Maíz: hasta +85%

Fuente: Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA).

La incorporación de nuevas tecnologías también permite optimizar el uso del agua. Sistemas de riego de precisión, sensores y monitoreo digital de cultivos hacen posible aplicar el recurso hídrico en la cantidad y el momento exacto que necesita la planta.

“El avance de la tecnología permite monitorear los cultivos y aplicar el agua en cantidad y frecuencia necesarias para la planta. Con esto podemos hacer un uso racional y responsable, amigable con el ambiente, porque se le da a la planta exactamente lo que necesita y cuando lo necesita”, explicó Semadeni.

Otro factor clave es la energía. El informe remarca que el riego eléctrico consume apenas un tercio de la energía requerida por sistemas alimentados a gasoil, aunque en muchas zonas rurales aún no existe acceso a redes eléctricas. Frente a este escenario, la incorporación de energías renovables, como paneles solares, aparece como una alternativa para impulsar el desarrollo de estos sistemas.

“El riego tiene múltiples beneficios: al aumentar la producción y los rendimientos, esto se traduce en uso de más insumos, más transporte, más servicios, más puestos de trabajo, más exportaciones y, por ende, más dólares para el país. Se moviliza la rueda de la economía a lo largo y ancho del país”, destacó Nicolle Pisani Claro, economista jefe de FADA.

Para potenciar este desarrollo, el informe plantea una serie de medidas de política pública orientadas a facilitar las inversiones en riego. Entre ellas, la amortización acelerada de los equipos, la devolución de saldos técnicos de IVA, la reducción del IVA sobre la energía eléctrica utilizada en riego agropecuario —actualmente del 27%— y el fomento de energías renovables aplicadas al riego. Varias de estas propuestas ya fueron incorporadas en el Régimen de Incentivo a la Mediana Inversión (RIMI).

“Si analizamos el empleo, pueden generarse más de 27 mil nuevos puestos. En otras palabras, dos trabajos cada 100 nuevas hectáreas con riego. También implica inversiones por USD 2.328 millones”, detalló Fiorella Savarino, economista de FADA.

Riego agrícola en Argentina: situación actual y potencial

Indicador Situación actual Potencial estimado
Superficie bajo riego 2,1 millones de hectáreas 7,5 millones de hectáreas
Producción adicional de granos 5 millones de toneladas adicionales
Empleo generado Más de 27.000 nuevos puestos de trabajo
Valor bruto de producción USD 1.120 millones adicionales
Exportaciones USD 985 millones adicionales
Inversión en equipos USD 2.328 millones
Costo promedio de instalación USD 2.000 por hectárea

Fuente: Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA).

Además, la mayor producción de granos implicaría USD 1.120 millones adicionales en valor bruto de producción, USD 432 millones en recaudación tributaria y cerca de USD 985 millones más en exportaciones, recursos clave para fortalecer la balanza comercial argentina.

Desde la perspectiva del productor, la inversión promedio ronda los USD 2.000 por hectárea en sistemas de pivote eléctrico. En términos productivos, el impacto puede ser significativo: los rendimientos pueden aumentar hasta 62% en soja y 85% en maíz en la provincia de Buenos Aires. En regiones como Córdoba, además, el acceso al riego puede definir la posibilidad misma de sembrar trigo en determinadas campañas.

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Caída real del 6,1% en gasto agropecuario y ajuste del 16,4% en 2026, según Analytica

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El último informe de la consultora Analytica revela una reconfiguración del gasto público en Argentina, con impactos significativos en el sector agropecuario. En los primeros nueve meses de 2025, el gasto primario cayó 2% interanual a precios constantes, mientras las partidas agrícolas sufrieron una contracción del 6,1%. Estas tendencias se profundizan en el presupuesto proyectado para 2026, que implicaría una reducción real de hasta 16,4% en inversión agropecuaria, afectando áreas clave como investigación, sanidad y productividad. El análisis cobra relevancia en un contexto de exención transitoria de retenciones a la soja, medida con un costo fiscal estimado en $1,6 billones (0,19% del PIB) y efectos directos sobre la capacidad de inversión estatal en el sector.

En septiembre, el gasto primario devengado disminuyó un 2% interanual medido a precios constantes. En el acumulado en los primeros nueve meses se incrementó un 0,9% comparado con igual período del año pasado.

Los mayores aumentos en pesos constantes respecto al acumulado enero-septiembre 2024 fueron las transferencias corrientes a provincias (+42,2%), las asignaciones familiares y por hijo (+15,8%), particularmente la AUH (+23,2%), y los bienes y servicios (+15,0%).

Por otro lado, las partidas con mayores ajustes reales interanuales en el acumulado en los primeros nueve meses fueron los programas sociales (-21,1%), el gasto en subsidios económicos (-45,2%), particularmente los asociados a la energía (-57,0%), y la obra pública (-48,3%) donde la caída se concentra en las transferencias de capital (-61,9%) mientras que las construcciones tuvieron una leve mejora (+4,5%).

Dentro de las transferencias a provincias se encuentran los Aportes del Tesoro Nacional (ATN). En los primeros nueve meses se incrementaron un 206,6% interanual real.

GASTO EN AGRICULTURA

La decisión de eliminar transitoriamente las retenciones al sector agro exportador tiene un costo fiscal de $1,6 billones, 0,19% del PIB. Como se observa a continuación la mayor parte de la menor recaudación proviene de la exención aplicada a la soja y sus derivados —que concentran la mayor parte del valor exportado—, lo que refleja el peso estratégico del complejo sojero en la generación de divisas y en la recaudación tributaria.

Por su parte, durante los primeros nueve meses de 2025, el gasto público asociado a la función “Agricultura, Ganadería y Pesca” registró una contracción interanual del 6,1% en términos reales. Esta caída se suma al fuerte ajuste observado en igual período de 2024, cuando el gasto se redujo un 61,7% real interanual. Aun así, cabe señalar que la reducción del año pasado está influenciada por la alta base de comparación, ya que en 2023 se registró un gasto históricamente alto en esta función, que pudo estar en parte influenciado por la sequía.

En el acumulado entre enero y septiembre de 2025, los fondos destinados al sector agropecuario se concentraron en: “Políticas para el Aumento de la Producción y Productividad en las Cadenas Agroindustriales en Forma Sostenible” (17,9%), “Acciones para la Inocuidad y Calidad Agroalimentaria” (14,7%), “Acciones para la Protección Vegetal” (9,9%), “Acciones para la Sanidad Animal” (9,5%), “Investigación y Desarrollo Pesquero” (6,1%) y “Promoción del Comercio y Producción de Semillas” (2,9%). A su vez, un 38,6% del gasto se concentró en actividades centrales y comunes de la Secretaría de Industria y Desarrollo Productivo, mientras que el 0,30% restante se distribuyó entre los programas “Administración y Control Comercial Agropecuario” y “Políticas para la Gestión del Riesgo Agropecuario”. En particular, este último redujo en gran medida su ponderación, pasando de representar el 8,9% en 2022 y el 6,9% en 2023, a ser el 0,26% en 2025. Aun así, y como se mencionó antes, esto puede explicarse por la sequía iniciada en 2022 y prolongada hasta inicios de 2023, lo cual también puede explicar el motivo de un mayor gasto en esos años.

El proyecto de presupuesto 2026 contempla un crédito de $375.461,2 millones para la función “Agricultura, Ganadería y Pesca” y toma como base de comparación un presupuesto de $351.355,6 millones para 2025, lo que implicaría un aumento nominal del 6,9%. Sin embargo, si se toma como base de comparación al crédito vigente al 2 de octubre, el monto es de $363.704 millones por lo que el aumento nominal sería del 3,2%. Más aún, si se descuenta la inflación promedio proyectada en el presupuesto (14%), se obtendría una caída real del 8,4%, mientras que utilizando nuestra proyección del 23,5%, la caída sería del 16,4%.

INSTITUTO NACIONAL DE TECNOLOGÍA AGROPECUARIA (INTA)

Es uno de los organismos más importantes de la política pública en el sector agropecuario, actualmente es un descentralizado del Ministerio de Economía luego de que el Congreso revierta el DNU 462/2025 que lo reagrupaba a la Administración Centralizada.

En los primeros nueve meses del año, el gasto en el INTA se redujo un 23% real interanual, y se mantiene en niveles históricamente bajos.

El programa principal que ejecuta el INTA es “Investigación Aplicada, Innovación, Transferencia de Tecnologías, Extensión y Apoyo al Desarrollo Rural”, el cual concentra el 71,1% del gasto total del organismo. En lo que va del año, este programa registró una reducción del 15,2% en términos reales respecto al mismo período del año anterior. Por fuera de las actividades centrales, el segundo programa en relevancia es “Investigación Fundamental e Innovaciones Tecnológicas”, que tuvo un recorte interanual del 26,5% a pesos constantes.

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