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La recuperación de la cosecha impulsa al agro y deja al índice de actividad a un paso de su récord histórico

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La cadena agropecuaria argentina recuperó impulso en mayo y volvió a ubicarse prácticamente en niveles récord. Tras el freno que habían impuesto las intensas lluvias de abril sobre las tareas de cosecha, la mejora climática permitió acelerar las labores agrícolas y reactivar buena parte de la actividad primaria e industrial vinculada al sector. Como resultado, el Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR), elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario, registró un crecimiento desestacionalizado del 1,4% mensual y quedó apenas un 0,2% por debajo del máximo histórico alcanzado en febrero.

El IACA-BCR mostró una mejora mensual de 1,4% en mayo, con un aporte destacado de las labores agrícolas tras los retrasos observados durante el mes previo. En términos interanuales, la serie se posicionó 8,8% por encima de igual mes del año anterior.

1.    IACA-BCR: ÍNDICE GENERAL

El Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR), que elabora la Bolsa de Comercio de Rosario, registró un incremento mensual desestacionalizado del 1,4% en mayo. De esta manera, el dato del último mes se posicionó apenas 0,2% por debajo del máximo registro histórico alcanzado en febrero.

Durante el mes de mayo, cinco de las doce series que componen el índice registraron una variación mensual positiva, mientras que las siete restantes se posicionaron en terreno negativo. El mayor impulso del índice general provino del avance mensual de labores agrícolas, que evidenció un crecimiento del 2,6%, ante el notable progreso en la cosecha de soja, luego de los retrasos observados en el mes previo. Esta situación se reflejó asimismo en la molienda de la oleaginosa, que creció un 2% respecto a abril, en tanto que se estima que la producción de biodiésel habría registrado un incremento del 1,6%.

Por su parte, la molienda de cebada continuó su tendencia alcista, marcando un crecimiento de un 1,2%, ante la gran cosecha registrada para la campaña en curso. Finalmente, se destaca una leve recuperación en la faena de bovinos, que se posicionó un 0,2% por encima del dato de abril, luego de encadenar sucesivas bajas.

En cuanto a las series que marcaron caídas, se destaca un retroceso del 3% en las exportaciones de los principales complejos agropecuarios medidas en dólares constantes, aunque en términos de volumen la mayoría de los sectores mostraron un buen desempeño respecto al promedio de mayo de los últimos años. Las faenas aviar porcina también registraron retrocesos mensuales del 0,5% y 0,7%, respectivamente; en tanto la producción de leche cayó 0,7% respecto de abril.

Asimismo, se evidenció una caída mensual del 0,7% en la molienda de trigo y del 0,2% en la molienda de girasol, aunque esta última se mantiene en los mayores valores observados desde el año 2000. Por último, se estima que la producción de bioetanol habría retrocedido 0,5% frente al mes anterior.

Analizando las variaciones interanuales, las cuales permiten poner en perspectiva la dinámica mensual, se evidencia que el IACA-BCR marcó un nuevo crecimiento en mayo, con una suba del 8,8% respecto al mismo mes del año anterior. De esta manera, el índice general mantuvo un sólido desempeño, aunque con cierta moderación frente a los registros observados en los meses previos.

El subíndice IACA-Cultivos marcó un avance interanual del 10,5%, sosteniéndose como uno de los principales motores del índice general, en el marco de una cosecha histórica para la campaña 2025/26. Por su parte, el IACA-Agroindustria se posicionó 1,1% por encima del año anterior, manteniéndose en terreno positivo durante los últimos cuatro meses. Entre las series que lo componen, se destaca el notorio crecimiento de las moliendas de girasol y cebada, en tanto la faena de bovinos registró la mayor caída respecto a igual mes del año anterior.

Finalmente, el subíndice IACA-Agroexportación exhibió un incremento interanual del 15,3% en mayo. De esta manera, el indicador se mantiene al alza y acumula once meses consecutivos de crecimiento, ante la gran disponibilidad de mercadería por el aporte de la campaña agrícola y de los complejos vinculados a la industrialización.


2.    SUBÍNDICES

2.1.    IACA – Cultivos: Actividad de la producción de granos

El IACA – Cultivos refleja la evolución de las labores de siembra y cosecha de los principales cultivos de Argentina cada mes a través de la serie de avance mensual de labores agrícolas, con el objetivo de medir con dicha periodicidad la actividad primaria de producción de granos. En mayo, la actividad primaria marcó un crecimiento desestacionalizado de 2,6% respecto de abril y alcanzó un máximo histórico.

En lo que respecta a las labores de cosecha, se advierte que durante mayo se avanzó febrilmente en la recolección de soja. Luego de un abril particularmente lluvioso que había impedido el avance en las labores de cosecha por falta de piso, mayo tuvo menor cantidad de precipitaciones, lo que permitió acelerar la recolección de la oleaginosa, cubriendo el 75% de la superficie total a cosechar en el mes, la mayor proporción para un mes de mayo de toda la serie. Asimismo, se avanzó con normalidad en la recolección de los demás cultivos de la cosecha gruesa, marcando un avance de 33 p.p. en la recolección de sorgo, 16 p.p. en maíz y 2 p.p. en girasol, que de esta manera dio por finalizada la cosecha.

En cuanto a las labores de siembra, durante el último mes se lanzó la cosecha fina 2026/27, marcando un avance de 23% de la superficie total a sembrar de trigo. En tanto, la superficie de cebada registró un avance del 18%.


2.2.    IACA – Agroindustria: Actividad agroindustrial

En cuanto a la actividad del sector industrial con base agropecuaria, la misma mostró un avance del 0,2% respecto de abril, luego de haberse registrado caídas en seis de los últimos siete meses. No obstante, dichas caídas se produjeron tras el récord alcanzado en septiembre, por lo que, en términos de nivel, la serie aún se posiciona en valores históricamente elevados.

Dentro de las actividades que componen al sector agroindustrial, se advierte que la molienda de granos marcó un incremento del 1,2% en mayo. En lo que respecta a las oleaginosas, el avance en la cosecha y la mayor disponibilidad de mercadería impactó en el crushing de soja, que se posicionó al alza con una tasa de cambio mensual del 2%. El procesamiento de girasol, por el contrario, marcó un leve descenso mensual del 0,2% en abril, aunque manteniéndose en los niveles más elevados desde marzo del año 2000.

En cuanto a los cereales, el comportamiento también resultó dispar. La molienda de trigo retrocedió 0,7% respecto a abril, en tanto el procesamiento de cebada avanzó por séptimo mes consecutivo, incrementándose un 1,2% mensual y acumulando un crecimiento del 26%.

Por su parte, el subíndice de faena se posicionó levemente a la baja en mayo, registrando una tasa de cambio mensual del -0,1%, mostrando caídas en los últimos diez meses. Diferenciando por sector, en lo que respecta a la faena de bovinos, la misma avanzó 0,2% en el quinto mes del año, posicionándose al alza luego de nueve meses de caídas. Los informes del sector destacan que el impulso en el último mes se debió a una abundante oferta de hacienda que había estado sumando kilos en los meses previos gracias a condiciones climáticas favorables.

En materia de precios, luego de haber alcanzado los valores reales más altos de la historia en febrero del año actual, las cotizaciones del sector ganadero experimentaron una nueva corrección a la baja en mayo, en el marco de un aumento en la oferta de hacienda que se encontró con un consumo interno sobreabastecido. De esta manera, la cotización promedio del novillo en el mercado agroganadero retrocedió por tercer mes consecutivo en términos reales, posicionándose 3,2% por debajo de abril. A pesar de ello, los precios se mantienen en niveles excepcionalmente elevados, resultando 13% superiores en términos reales respecto al mismo mes del año anterior.

En lo que respecta al sector porcino, se destaca que la faena exhibió su segunda contracción consecutiva en mayo, con una tasa de cambio mensual del -0,7%. Sin embargo, estas caídas mensuales se dan luego del valor récord alcanzado en marzo, de manera que la serie continúa en sus mayores niveles históricos, con el dato de mayo ubicándose como el cuarto más alto registrado, reflejando una tendencia de mayor consumo de esta proteína desde principios del siglo. En cuanto a la carne aviar, la faena de aves marcó un retroceso del 0,5% en el quinto mes del año, registrando bajas por siete meses al hilo.

Con respecto al sector lechero, la serie desestacionalizada de producción exhibió una caída del 0,7% en mayo respecto al mes anterior, la segunda de manera consecutiva. Aun así, este retroceso se registra luego de que la serie hilara variaciones mensuales positivas durante dos años consecutivos. De hecho, la producción del mes de mayo alcanzó 916 millones de litros, registrando un incremento interanual del 2% y del 5% respecto al promedio histórico de igual mes, influenciada por condiciones climáticas favorables. Como resultado, en los primeros cinco meses del año se observa una producción acumulada de 4.411 millones de litros, siendo el tercer mayor volumen para este período desde el inicio de la serie en 1983, únicamente por detrás de 2012 y apenas por debajo de 2015.

En materia de precios, la cotización en dólares por litro de leche se ubicó en U$S 0,36 para el mes de mayo, incrementándose por quinto mes consecutivo y posicionándose holgadamente por encima del precio promedio de los últimos cinco años, que se estima en U$S 0,25 / litro. Este panorama favorable a nivel local difiere de lo observado a nivel internacional, donde se advierte que el índice de precios de productos lácteos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) retrocedió 0,5% en el último mes, alcanzando su nivel más bajo en los últimos dos años y medio.

Por su parte, el incremento en el precio de la leche durante mayo resultó superior al incremento nominal en el precio del maíz, de manera que se registró una leve mejora en la relación insumo-producto. Se estima que en mayo un litro de leche, en promedio, podía comprar 1,98 kg de maíz, muy cerca del valor de referencia de 2. En cuanto a la soja, en mayo la relación se ubicó en 1,11 kg por litro de leche, por encima de la relación de referencia que suele ser de 1.

Finalmente, se estima que la producción conjunta de biocombustibles, medida a través de la elaboración de biodiesel y bioetanol, se habría incrementado 0,5% en mayo, luego de tres meses consecutivos a la baja. Durante el último año la serie evidencia cierto estancamiento: de los últimos doce datos mensuales, seis resultaron positivos y seis negativos. Diferenciando por producto, se estima que la elaboración de biodiesel habría crecido 1,6% respecto de abril; en tanto que la producción de bioetanol habría retrocedido un 0,5% mensual.

En términos de mezcla obligatoria, en mayo se mantuvo vigente el esquema de bioetanol al 12% en naftas y biodiésel al 7,5% en gasoil, con la posibilidad de incorporar voluntariamente hasta 15% de bioetanol en naftas y hasta el 20% de biodiésel en gasoil. Por su parte, para el quinto mes del año la Secretaría de Energía dispuso una nueva baja nominal del 0,014% en el precio del biodiésel destinado al corte obligatorio, y un incremento del 0,5% en los precios mínimos de adquisición para el bioetanol.


2.3.    IACA – Agroexportación: Actividad de la agroexportación

Finalmente, analizando el último eslabón de la cadena a través del IACA – Agroexportación, se advierte que las exportaciones de los principales complejos agroindustriales, medidas en dólares constantes, registraron una variación mensual desestacionalizada del -3% en mayo. No obstante, el análisis difiere cuando se analizan cantidades.

Por un lado, al observar únicamente los volúmenes exportados por complejo, se advierte que tres de los nueve bajo análisis exportaron un volumen menor de mercadería respecto al promedio de igual mes de los últimos cinco años, en tanto los restantes mostraron un incremento. De hecho, comparando igual mes de años anteriores, resultó el mejor mayo para los volúmenes exportados del complejo girasol y el complejo lácteo, y el segundo mejor mayo para las exportaciones de maíz.

Sin embargo, tomando el valor en dólares constantes, son cinco de los nueve complejos los que presentan un valor inferior al promedio de los últimos 5 años. Entre esos cinco complejos con exportaciones en dólares constantes por debajo del promedio del último lustro se ubican el complejo soja, trigo, cebada, avícola y porcino. Contrariamente, entre los complejos que presentaron un valor exportado por encima del promedio se ubican el complejo girasol, maíz, lácteo y carne y cueros bovinos.

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El dólar oficial rebota y el Banco Central acumula divisas en un mercado sostenido por el agro

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El dólar oficial retomó la senda alcista este lunes 4 de mayo y cerró a $1.425 para la venta en el Banco Nación, tras tres ruedas consecutivas en baja. El movimiento —un alza de 0,73%— se dio en la primera jornada hábil del mes y se apoyó en un contexto de fuerte ingreso de divisas que sostiene la estabilidad del mercado cambiario, con el Banco Central (BCRA) como actor central en la acumulación de reservas.

La dinámica no es neutra: el tipo de cambio vuelve a mostrar señales de piso mientras el esquema cambiario depende, en gran medida, de factores estacionales y financieros que podrían tensionarse en el segundo semestre.

Bandas cambiarias y acumulación de reservas

El comportamiento del dólar se inscribe en el actual régimen de bandas cambiarias, donde el tipo de cambio mayorista —que cerró en $1.402,5— se mantiene alejado del techo, hoy en $1.710,59. Esa distancia, cercana al 22%, refleja un margen operativo que el Gobierno utiliza para sostener estabilidad sin presionar sobre el límite superior.

En ese esquema, el BCRA sostiene una estrategia de compras sistemáticas en el mercado oficial. Solo en la jornada sumó u$s71 millones, llevando el acumulado anual a u$s7.222 millones. El dato no es menor: representa más del 70% de la meta anual de u$s10.000 millones acordada con el FMI, según lo informado.

La acumulación se apoya en una oferta robusta de divisas. En abril, el ingreso privado alcanzó los u$s10.297 millones —un 30% más que en marzo—, impulsado principalmente por el sector agroexportador. Este flujo permitió al Central absorber u$s2.769 millones en ese mes, equivalente al 27,9% del total operado.

El rebote del dólar oficial rompe una racha bajista y reacomoda expectativas en el corto plazo. En el segmento minorista, la cotización subió $15 hasta los $1.425 para la venta, mientras el promedio del sistema financiero se ubicó en $1.419,1.

En paralelo, el dólar blue avanzó a $1.405, el MEP se mantuvo en torno a $1.448,50 y el contado con liquidación operó cerca de $1.494,10. El dólar tarjeta, por su parte, se ubicó en $1.852,5.

En el mercado de futuros, los contratos registraron subas de hasta 0,7%, con estimaciones que ubican el tipo de cambio mayorista en torno a $1.631 hacia diciembre. Esa curva refleja expectativas de ajuste gradual dentro del esquema vigente.

El BCRA gana margen, pero depende del flujo

El principal actor fortalecido en esta etapa es el BCRA, que logra acumular reservas sin presionar el tipo de cambio. La combinación de alta liquidación del agro, emisiones de deuda corporativa y superávit energético configura un escenario favorable en el corto plazo.

Sin embargo, el equilibrio es condicionado. La estabilidad cambiaria descansa en factores que no son estructurales: el ingreso estacional de divisas y condiciones financieras que hoy resultan favorables. El propio mercado, según se desprende de los análisis privados, monitorea señales como las tasas reales negativas y la disyuntiva creciente entre inversiones en pesos o dolarización.

Estabilidad de corto plazo, incertidumbre futura

En términos concretos, la estabilidad del dólar contribuye a moderar expectativas inflacionarias y a sostener previsibilidad en precios y costos, al menos en el corto plazo. El volumen operado —superior a los u$s500 millones diarios— refuerza esa dinámica.

Las reservas brutas, en tanto, subieron u$s1.200 millones hasta los u$s45.683 millones. No obstante, las reservas netas cayeron a u$s1.491 millones por cuestiones contables vinculadas a compromisos futuros, lo que introduce un matiz relevante sobre la solidez real del balance del Central.

Para regiones como Misiones y el NEA, la estabilidad cambiaria tiene efectos indirectos pero concretos. Un dólar contenido tiende a ordenar el comercio fronterizo y reduce volatilidad en precios de bienes importados o transables.

Sin embargo, al no haber medidas específicas dirigidas a estas economías, el impacto depende de la continuidad del esquema macro. Cualquier cambio en la dinámica del tipo de cambio podría trasladarse rápidamente a mercados regionales sensibles a la brecha cambiaria.

El segundo semestre como punto crítico

El mercado observa una variable central: la sostenibilidad del flujo de divisas. El ingreso del agro podría extenderse hasta julio, pero históricamente el segundo semestre presenta menores liquidaciones y mayor presión cambiaria.

En ese contexto, el BCRA podría enfrentar la necesidad de intervenir vendiendo reservas para sostener el esquema. Las expectativas de devaluación, por ahora contenidas en los futuros, podrían reconfigurarse si el flujo de dólares se desacelera.

La calma actual tiene fundamentos claros. La incógnita es cuánto duran.

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El BCRA acelera compras de dólares y se acerca a su meta anual

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El Banco Central cerró la semana del 24 de abril con compras por u$s745 millones en el mercado cambiario y acumuló u$s2.381 millones en lo que va del mes, en una racha que ya suma cuatro semanas consecutivas de recomposición de reservas. El dato adquiere peso político: la autoridad monetaria se acerca a la meta de u$s10.000 millones para 2026, mientras el dólar mayorista roza los $1.400. En ese equilibrio, surge la pregunta: ¿la acumulación de divisas consolida la estrategia del Gobierno o empieza a mostrar tensiones en el frente cambiario?

Intervención sostenida y respaldo del agro

El resultado semanal se completó con una compra de u$s80 millones el viernes, en una jornada de menor volumen relativo, pero suficiente para sostener la tendencia. En el acumulado del año, el saldo comprador asciende a u$s6.761 millones, lo que confirma una política activa del Banco Central en el Mercado Libre de Cambios.

El sostén principal sigue siendo el mismo: la liquidación del sector agroexportador. Según el informe oficial, en marzo el complejo de oleaginosas y cereales aportó un saldo vendedor de u$s2.166 millones, ubicándose como el principal oferente de divisas. Este flujo, típico del inicio de la cosecha gruesa, explica buena parte de la estabilidad cambiaria y del ritmo de compras.

En paralelo, las reservas internacionales brutas se ubicaron en u$s46.184 millones, con una suba semanal de u$s393 millones. Se trata de la cuarta mejora consecutiva, una señal que el equipo económico busca consolidar como ancla de expectativas.

Sin embargo, el dato más fino muestra matices. Las reservas netas, en su medición más exigente, todavía se ubican en torno a -u$s750 millones al 21 de abril, aunque con una mejora reciente que las acercaría a la zona de -u$s500 millones. El objetivo implícito es claro: alcanzar el equilibrio en las próximas ruedas.

Dólar en alza y señales mixtas del mercado

Mientras el Banco Central acumula divisas, el tipo de cambio mayorista avanzó 1,56% en la jornada y quedó al borde de los $1.400. El movimiento no es disruptivo, pero introduce una variable a monitorear: la dinámica del dólar empieza a moverse en paralelo a la acumulación de reservas.

El volumen operado en el mercado oficial representó apenas el 8% del total, lo que sugiere una menor participación relativa del segmento donde interviene el Banco Central. Esa combinación —compras sostenidas con menor volumen— podría empezar a condicionar la eficacia de la estrategia en el corto plazo.

Aun así, el Gobierno logra sostener un equilibrio delicado: acumula reservas sin generar una presión cambiaria abrupta, apoyado en la estacionalidad del agro y en un mercado que, por ahora, convalida el esquema.

Poder económico y márgenes de maniobra

La acumulación de dólares fortalece al equipo económico en un punto clave: mejora la posición externa y acerca el cumplimiento de metas, un activo central en la negociación financiera y en la construcción de credibilidad.

Sin embargo, también expone límites. El avance del dólar mayorista, aunque moderado, y la dependencia del ingreso de divisas del agro muestran que el margen de maniobra sigue atado a factores estacionales. En otras palabras, el poder de intervención existe, pero no es autónomo.

En este escenario, el Banco Central consolida su rol como actor central en la estabilidad macro, mientras el mercado evalúa hasta qué punto esta dinámica puede sostenerse sin cambios en las condiciones de fondo.

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Carne por las nubes: suben los precios, cae el consumo y la Nación prioriza exportar

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El precio de la carne vacuna volvió a subir en Argentina y profundiza un escenario crítico marcado por la caída del consumo y la ausencia de políticas nacionales orientadas a contener el impacto sobre los hogares. El nuevo aumento golpea con mayor fuerza a los sectores de ingresos medios y bajos, donde el acceso a uno de los alimentos centrales de la dieta argentina se vuelve cada vez más limitado.

En los primeros días de enero, la carne registró una suba cercana al 10%, a la que se sumó previamente un incremento del 25% en el pollo. La combinación de ambos ajustes intensificó la presión sobre el poder adquisitivo y el costo de vida familiar, en un contexto donde las decisiones oficiales continúan priorizando las exportaciones por sobre el abastecimiento interno.

Desde la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) advirtieron que, pese a los aumentos de precios, el consumo per cápita de carne vacuna se mantiene en niveles históricamente bajos. Según la entidad, esta dinámica refleja la pérdida sostenida del poder adquisitivo de las familias frente a una inflación persistente que sigue erosionando los ingresos reales.

El impacto se siente de forma inmediata en los mostradores. Comerciantes del sector señalan que el precio promedio del kilo de carne vacuna ronda los 14.000 pesos, con cortes que superan ampliamente ese valor. La escalada consolida una tendencia que restringe cada vez más el acceso al consumo cotidiano.

En paralelo, el Gobierno nacional confirmó la ampliación del cupo de exportación de carne vacuna a Estados Unidos tras la firma de un acuerdo comercial bilateral. A partir de una decisión adoptada por el presidente estadounidense Donald Trump, la cuota anual pasará de 20.000 a 100.000 toneladas, lo que habilita la salida de 80.000 toneladas adicionales al mercado externo.

Desde el Ejecutivo destacaron que la medida permitiría generar ingresos cercanos a los 800 millones de dólares para el sector agroexportador, según informó el canciller Pablo Quirno. Sin embargo, distintos especialistas y referentes de la cadena cárnica advirtieron que el impulso a las exportaciones se produce en un contexto de precios internos en alza y consumo deprimido.

A estas críticas se suman las advertencias de actores productivos que califican como “peligroso” el ingreso de carne estadounidense sin aranceles, contemplado en el acuerdo. Señalan que la falta de resguardos oficiales podría generar mayor presión sobre la producción local y agravar la situación del mercado interno.

El aumento de la carne se inscribe, además, en un escenario de aceleración general de la canasta básica. Un informe de la consultora LCG indicó que los precios de alimentos y bebidas volvieron a mostrar subas en la primera semana de febrero. Según la economista Florencia Iragui, la inflación mensual se ubicaría entre el 2,2% y el 2,3%, impulsada en gran parte por los precios regulados, entre ellos el gas, que registraría aumentos superiores al 15% tras la quita de subsidios.

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En enero, el déficit comercial con Brasil se redujo gracias a la menor importación de autos

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El intercambio comercial entre Argentina y Brasil arrancó el año con un déficit de USD 149 millones, una mejora significativa frente al rojo de USD 326 millones registrado en enero del año pasado. La reducción del desequilibrio respondió principalmente a una fuerte contracción de las importaciones, impulsada por el freno en las compras del sector automotriz.

En enero, el comercio bilateral totalizó USD 1.681 millones, lo que implicó una caída interanual del 19,9%. Las importaciones desde Brasil se desplomaron 24,5%, mientras que las exportaciones argentinas retrocedieron 13,5%, un diferencial que explica la mejora del saldo comercial.

El rol decisivo del sector automotriz

El sector automotriz fue el principal factor detrás de la contracción importadora. En conjunto, los distintos rubros del complejo automotor registraron una caída de USD 155 millones, lo que explicó el 52% del descenso total de las importaciones, que fue de USD 297 millones.

Las importaciones argentinas desde Brasil sumaron USD 915 millones, marcando la caída interanual más pronunciada desde julio de 2024. Dentro del sector automotor, el ajuste fue generalizado:

  • Vehículos de carretera: desplome de 69,9% interanual, hasta USD 15,2 millones.
  • Partes y accesorios para vehículos: baja de 37,3%, a USD 70,6 millones.
  • Vehículos para transporte de pasajeros: caída de 27,4%, a USD 164,3 millones.
  • Vehículos para transporte de mercancías: descenso de 25,7%, a USD 45,7 millones.

La retracción también alcanzó a otros sectores industriales. Las compras del rubro metalúrgico mostraron una virtual desaparición del óxido de aluminio, que pasó de USD 36,5 millones a USD 0, mientras que el mineral de hierro y concentrados cayó 3,6%, a USD 25,6 millones. En tanto, las importaciones de papel y cartón se redujeron 10,4%, a USD 26,6 millones.

Exportaciones: retroceso general, con el agro a la cabeza

Del lado exportador, las ventas argentinas a Brasil alcanzaron USD 766 millones en enero, con una baja interanual de 13,5%, acumulando siete meses consecutivos de caídas en la comparación anual.

El sector agroindustrial fue el principal responsable del retroceso, explicando el 67% de la disminución total de las exportaciones. Se destacó la fuerte caída de:

  • Trigo: baja de 48,4% interanual, hasta USD 70,9 millones, reduciendo su participación al 9,3% del total exportado.
  • Leche, crema y lácteos (excepto manteca y queso): descenso de 13,9%, a USD 28,8 millones.

El sector petroquímico también mostró números negativos. Las exportaciones de aceites crudos de petróleo se desplomaron 95,5%, pasando de USD 30,5 millones a apenas USD 1,4 millones. A su vez, el propano y butano licuados cayeron 79,2%, a USD 12,6 millones, y los polímeros de etileno en formas primarias retrocedieron 9,7%, a USD 30,5 millones.

Automotriz: mejor desempeño exportador que importador

A contramano del resto de los sectores, el complejo automotor mostró un mejor desempeño en exportaciones que en importaciones. Las ventas de vehículos para transporte de mercancías crecieron 84,5% interanual, alcanzando USD 84,5 millones y duplicando su participación en el total exportado, del 12,4% al 25,4%.

Sin embargo, no todos los rubros automotores lograron sostener el ritmo. Las exportaciones de motores de pistón y sus partes cayeron 42,5%, a USD 14,9 millones, mientras que los vehículos para transporte de pasajeros retrocedieron 26,3%, hasta USD 43,8 millones.

Perspectivas para 2026: déficit estable y menor presión importadora

De cara a 2026, las proyecciones apuntan a que el déficit comercial bilateral se estabilice en torno a USD 5.000 millones, en un contexto de tipo de cambio real relativamente estable y un crecimiento económico todavía sólido, aunque algo menor: 3,9% de expansión del PBI, frente al 4,2% estimado para 2025.

La dinámica también estará condicionada por una base de comparación más alta para las importaciones, en una economía con un patrón de demanda externa menos cerrado que en años anteriores.

Del lado brasileño, se espera una moderación del crecimiento, del 2,0% en 2025 al 1,8% en 2026, con tasas de interés aún elevadas y un consumo más contenido. La persistencia de una inflación cercana al 5%, la incertidumbre política por el año electoral y las tensiones comerciales con Estados Unidos configuran un escenario más cauteloso.

En este marco, jugará a favor de la balanza bilateral la apreciación del real, que cerró 2025 en 5,37 por dólar y se mantendría relativamente estable en 2026. Todo indica que habrá menor tracción para las exportaciones argentinas, pero también una presión importadora más acotada, favorecida por una mejora del tipo de cambio real bilateral.

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