AGRONEGOCIOS

Técnicos humildes, una alternativa anti-fósil

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El rasgo característico del capitalismo ha sido siempre el crecimiento indefinido, siendo este el motor por excelencia de un sistema basado en la acumulación de capital y la expansión de los mercados. Como bien sabemos, el planeta no es capaz de soportar este ciclo de manera indefinida, debido a la falta de condiciones materiales que lo respalden. Es frente a esta coyuntura que ninguna propuesta alternativa es sostenible si la misma tiene como meta sostener dicho sistema.

Por ejemplo; los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), buscaron establecer políticas y medidas prácticas eficientes destinadas a, como su nombre bien lo señala, “sostener” la vida que llevamos hoy. Claro, nunca se tomó en cuenta que la actual accesibilidad a recursos no locales, como lo es la importación de productos o el abaratamiento de mercancía y tecnología que permitió la barata y abundante energía fósil, no podría ser reemplazada. Pensar que el reciclaje y la energía “renovable” son capaces de suplir las demandas del mercado tal cual como lo hacía el petróleo peca de ingenuo, aun ignorando que la elaboración de técnicas para la obtención de energías renovables son altamente petrodependientes por lo que, sin energía fósil, no hay renovable.

Esta crisis tiende a ser atenuada por los medios de comunicación que intentan endulzar la noticia del colapso, por lo que la mayor parte de la población deposita su fe en que la tecnología creará una solución mágica para nuestros problemas. Esto provoca que, lejos de trabajar en la búsqueda de soluciones, se acepte dócilmente el progresivo encarecimiento de los bienes y servicios producto de la escasez de recursos y energía.

La realidad muestra que la demanda de energía sigue aumentando y el mundo ha constatado que las energías limpias no son suficientes para satisfacer este crecimiento. Por lo tanto, el consumo de combustibles fósiles no solo no disminuirá a corto plazo, sino que continuará incrementándose, impulsado en gran parte por los países en vías de desarrollo.

Como ya se mencionó en artículos anteriores, la alternativa más razonable frente a este aprieto es el decrecentismo. Sin embargo, en raras ocasiones se ha llevado a cabo un debate constructivo sobre los métodos concretos mediante los cuales se podría implementar el decrecimiento. Los integrantes de Ecologistas en Acción, en cambio, supieron ser la excepción. Esta confederación de ambientalistas españoles se tomó el tiempo, no solamente de discutir el rumbo más sensato a seguir frente a este colapso, sino que crearon un manual bien elaborado de técnicas para el bienestar humano. Hace énfasis en que la agroecología es perfectamente capaz de suplir la demanda alimentaria de toda la población mundial, así como proponen alternativas eficientes a la movilidad impulsada por energía fósil.

En la introducción de su manual al que nombraron “Técnicas Humildes para el Decrecimiento”, se establecen las raíces del pensamiento decrecentista: “Es imprescindible cambiarlo casi todo y hacerlo de manera acelerada. Es el conjunto de nuestra forma de habitar la Tierra, desde el trabajo al ocio pasando por los marcos culturales y la relación con el resto de lo viviente, lo que tiene que cambiar. Y, por supuesto, no es posible pensar en profundidad esta transformación dejando al margen la tecnología”. También postulan que su manual de Técnicas Humildes no busca atribuirse el ser guía imperativa de una transición hacia una sociedad resiliente, sino que es más bien un punto de vista, uno cuyo fin es aportar algo y alentar a que todos despertemos a lo que se viene.

Entre otras de sus propuestas se destacan: Energía y Generación Eléctrica: Promueve formas de generación eléctrica y aprovechamiento mecánico directo que no dependen de combustibles fósiles. Construcción: Destaca la bioconstrucción y técnicas tradicionales como el tapial y el encalado. Regulación Térmica y Confort: Aboga por el bioclimatismo, estufas eficientes y el uso de pozos canadienses.

Producción y Conservación de Alimentos: Fomenta técnicas de procesado, conservación y producción de alimentos que son sostenibles y menos dependientes de insumos externos. Acceso y Gestión del Agua: Incluye prácticas como el aumento de materia orgánica en suelos y el uso de biofiltros. Movilidad y Transporte: Propone soluciones para la movilidad de corta, media y larga distancia que son más sostenibles. Industria Ligera: Menciona técnicas como el uso de vacío-aire comprimido y telares tradicionales.

La dimensión que tiene un aporte como el que realizó este grupo, trasciende mucho más allá del aporte teórico o estrictamente técnico que aparenta, porque es la respuesta consiente y responsable frente a un partido que vamos perdiendo. Las Técnicas Humildes deberían de ser un bastión de la humanidad misma, siendo la técnica aquello que aún conservamos de nuestra intoxicada humanidad.

En un mundo donde todos depositan su fe en que la Inteligencia Artificial va a arreglarlo todo, tenemos a una humanidad que se pone los pantalones y sale a afrontar las consecuencias de su avaricia. Serán los técnicos humildes los Superman del siglo XXI.

Pueden encontrar el manual de Técnicas Humildes en la página oficial de Ecologistas en acción: www.ecologistasenaccion.org

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La yerba mate tiene potencial en el mercado internacional de “bebidas funcionales”

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Un estudio de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), elaborado por Francisco Rubies y Julio Calzada, indica, además que en 2023 el consumo per cápita de yerba mate alcanzó 6,11kg.

La Yerba Mate es originaria de la Selva Paranaense, en Sudamérica y se produce principalmente en el norte de Argentina, Paraguay y sur de Brasil. En estado silvestre puede alcanzar una altura de entre 12 y 16 metros, por lo que, para facilitar su cosecha, las plantas son podadas hasta dos veces al año a una altura promedio de 2 metros.

En la Argentina, su producción se concentra en la provincia de Misiones y el norte de la provincia de Corrientes, ocupando su producción un área de alrededor de 200.000 hectáreas, ubicándose como el segundo productor mundial, luego de Brasil.

Como tal, es una de las principales economías regionales del noreste del país, con gran arraigo territorial, ya que para su producción interactúan diversos eslabones a lo largo de todo el proceso productivo, que consta de 3 etapas:

  • una primera etapa de producción primaria, en la cual se obtiene la hoja verde de yerba mate
  • una primera industrialización en la que se obtiene la yerba mate canchada (luego de un proceso de trituración gruesa), que es estacionada entre 6 y 24 meses
  • una última etapa de molienda fina y fraccionamiento

Según un estudio realizado por la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), la concentración dentro de las distintas etapas de la cadena productiva de yerba mate varía, avanzando hacia mayor concentración aguas abajo. En ese sentido, el informe puntualiza que:

  • la producción primaria (de hoja verde) se caracteriza por un gran número de pequeños productores (con menos de 10 hectáreas)
  • dentro de la primera etapa industrial, los cuatro principales establecimientos yerbateros, integrados verticalmente, concentran el 25% del ingreso de hoja verde
  • dentro de la etapa de molido y fraccionamiento, los cuatro principales establecimientos concentran el 55% del ingreso total de yerba mate canchada
  • en el último eslabón de comercialización, las cuatro principales empresas concentran el 75% del total de las ventas finales, por lo que el mercado minorista se caracteriza por una mayor concentración

El informe de la BCR señala, en cuanto a los actores de la cadena productiva, que toda persona física o jurídica que pretenda llevar a cabo actividades relacionadas con la producción, elaboración, industrialización y comercialización de la yerba mate debe estar inscripta en el Registro Unificado de operadores del sector yerbatero.

Según los últimos datos disponibles de la cartera agropecuaria nacional, el sector se compone de la siguiente manera: 17 acopiadores, 73 comercializadores, 41 exportadores, 17 fraccionadores ,36 importadores y 5 molineros. Existen, además, 98 molineros – fraccionadores, 417 prestadores de servicios de cosecha y flete, 12.027 productores y 200 secadores.

A ellos, debe sumársele, además, los “tareferos” que son los trabajadores que realizan la cosecha manual de la yerba mate en la temporada tradicional que va desde abril a octubre. El reporte de la BCR estima que existen alrededor de 15.000 personas empleadas de esta forma.

En lo que respecta al consumo interno, el informe analiza el movimiento de yerba mate a salida de molino, que es el indicador más cercano al comportamiento en góndola. En este sentido, durante el año 2023 se consumieron poco más de 285.300 toneladas de yerba mate, lo que da un total de 6,11 kg per cápita, considerando el último relevamiento poblacional por parte de INDEC (46.651.581 personas). Este volumen se encuentra levemente por encima del promedio histórico de 2007 a 2023.

Si se consideran los primeros 4 meses del año, se registraron salidas a molinos por 79.044 toneladas, guarismo levemente inferior al promedio histórico.

En lo que respecta al consumo per cápita, el estudio elaborado por Rubies y Calzada, indica que el máximo se registró en el año 2010, con 6,27 kg per cápita, mientras que el promedio histórico se sitúa en 6,07 kg por persona.

La yerba mate contiene vitaminas del grupo B, es antioxidante, produce un efecto energizante y ayuda a reducir el colesterol malo (LDL) y los triglicéridos.

En cuanto a las modalidades de consumo, los formatos de venta más elegidos han sido los envases de ½ kg acaparando más del 50% de las ventas. Por detrás se encuentra el paquete de 1 kg con casi el 40% de participación, mientras que los paquetes de ¼ kg y 2 kg tienen un consumo marginal, alrededor del 1%.

Respecto del comercio exterior de la yerba mate, el informe puntualiza que ha mantenido una posición superavitaria, al menos desde 2007, lo que indica su carácter de exportador neto.

En términos de valor, el sector acumuló una entrada neta de casi 1.100 millones de dólares desde el 2007 hasta la actualidad, siendo los 10 principales socios comerciales para 2023: Siria, Chile, España, Líbano, Turquía, Estados Unidos, Paraguay, Alemania, Brasil y Canadá, según el Instituto Nacional de Yerba Mate (INYM).

El informe de la BCR analiza también el comercio exterior por cantidades: el fenómeno de importaciones a gran escala es relativamente reciente, con un gran salto en el año 2020, llegando a casi 31.400 toneladas, lo cual representó casi el 12% del consumo interno medido por la salida de molinos. Este guarismo disminuyó paulatinamente en 2021 y 2022, situándose en 2023 en casi 6.600 toneladas.

En tanto, en los primeros 4 meses de 2024, se registraron importaciones por más de 5.800 toneladas, lo que indicaría que el volumen importado sería superior al de 2023 y probablemente similar al promedio entre 2020 y 2022.

En lo que respecta a exportaciones, desde 2007 se registra un importante volumen de ventas externas que promedia las 36.100 toneladas. Y si sólo se consideran los envíos externos del primer cuatrimestre de 2024, se ubicaron en torno al promedio histórico, de 12.800 toneladas.

En la actualidad, aunque existen 32 mercados con tasas anuales de crecimiento de sus importaciones mayores al promedio mundial (1,5%), la Argentina presenta una alta dependencia del mercado sirio, que representa el 73% del total exportado de yerba mate.

Crece el mercado de “bebidas funcionales”

La Cancillería Argentina realizó un análisis de las perspectivas comerciales y de consumo de la yerba mate en el mercado mundial de “bebidas funcionales”, a las que define como aquellas que “ofrecen beneficios adicionales para la salud y la dieta, tales como energía, vitaminas, proteínas”.

Las “bebidas funcionales”, que son el producto de mayor crecimiento en la categoría de alimentos y bebidas tras la pandemia de COVID-19 que provocó un cambio significativo en el comportamiento de los consumidores con una mayor atención al bienestar físico y mental.

Algunas de sus características son:

  • contienen ingredientes no convencionales (probióticos, vitaminas, minerales)
  • abarcan bebidas lácteas, probióticas, energéticas, deportivas, sustitutivas de comidas y a base de frutas
  • proporcionan beneficios para la salud física y mental

El análisis elaborado por la Cancillería Argentina puntualiza que “el crecimiento del mercado para la yerba mate estaría dado por el impulso en la demanda de bebidas saludables y como sustituto del té, café y otras bebidas”. Agrega que “también existiría mayor demanda por parte de la industria cosmética y farmacéutica para la elaboración de fórmulas y productos a base de hierbas en los mercados de Estados Unidos, Europa e India”.

En cuanto a la demanda mundial de yerba mate, el informe destaca que “podría aumentar en los próximos diez años a una tasa anual promedio de 5,7% (alcanzando un valor de US$ 3.800 millones en 2033)”.

Respecto del mercado de América del Sur, el análisis señala que “se encuentra en una etapa madura y con capacidad de expansión limitada” y que, para los próximos años, “entre el 30% y el 40% de la demanda total de yerba mate comercializada a nivel mundial será en polvo, y estará destinada a la industria de bebidas y cosmética.

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El CAA celebró la eliminación de las declaraciones de venta al exterior para economías regionales

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La quita de las DJVE representan una significativa simplificación de las operaciones de exportación y una reducción de costos.

El Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) celebró la reciente decisión del Gobierno Nacional de eliminar la obligatoriedad de las declaraciones juradas de venta al exterior (DJVE) para las producciones de las economías regionales. 

Esta medida, establecida a través de la Resolución Nr 50/24 de la Secretaría de Bioeconomía, se alinea con uno de los objetivos centrales del CAA: simplificar y desregular las barreras y restricciones estatales que obstaculizan la actividad comercial de las empresas argentinas en el mercado internacional.

La eliminación de las DJVE representa una significativa simplificación de las operaciones de exportación y una reducción de costos. El CAA destacó que esta medida es un paso crucial hacia la mejora de la competitividad de las producciones argentinas. “Es por el camino de la competitividad, eliminando costos ociosos, donde se deben aunar esfuerzos para que las producciones argentinas puedan ser exportadas en las mejores condiciones competitivas posibles”, señaló la entidad.

Desde el CAA, se subrayaron que la norma eliminada no cumplía con ninguna función estadística o de control efectiva, por lo que su supresión no solo facilita el proceso de exportación, sino que también optimiza la eficiencia operativa de las empresas del sector. Esta resolución es vista como una victoria para las economías regionales, que ahora pueden operar con mayor agilidad y menores costos administrativos.

El Consejo Agroindustrial Argentino, una organización que agrupa a más de 60 entidades del sector, continúa trabajando para impulsar políticas que favorezcan la desregulación y la competitividad. La eliminación de las DJVE es un ejemplo concreto de cómo la colaboración entre el sector privado y el Gobierno puede resultar en beneficios tangibles para la economía nacional.

La resolución fue recibida con optimismo por parte de los productores y exportadores de las economías regionales, quienes ven esta medida cómo una oportunidad para mejorar su posicionamiento en el mercado internacional. Con menos trabas burocráticas y costos reducidos, se espera que las exportaciones argentinas puedan alcanzar nuevos niveles de eficiencia y competitividad, beneficiando a toda la cadena productiva.

Eliminan las declaraciones juradas de exportación para algunos productos de economías regionales

El Ministerio de Economía excluyó a una serie de productos del agro de la obligación de presentar declaraciones juradas de exportación, con el fin de agilizar las operaciones de comercio exterior.

La decisión se formalizó por medio de la Resolución 50/2024 de la Secretaría de Bioeconomía, publicada este miércoles en el Boletín Oficial.

Según lo dispuesto, entre los productos que no deberán presentar la declaración jurada se encuentran: arvejas, garbanzos, porotos, lentejas, arroz, maní y derivados de maíz y trigo.

La Dirección General de Aduanas deberá “adoptar los recaudos que estime necesarios en el Sistema Informático Malvina (SIM) como asimismo respecto a la Ventanilla Única de Comercio Exterior Argentino (VUCEA)”, de acuerdo con el texto oficial.

Economía recordó que por la Ley N° 21.453 se creó un régimen que estableció la obligación de registrar, mediante el sistema de declaraciones juradas, todas las ventas al exterior de una serie de productos agrícolas, con el objetivo de lograr un ingreso más fluido de divisas y conocer con adecuada antelación el volumen proyectado de las respectivas exportaciones.

Luego, por medio de una Resolución de 2019 del entonces Ministerio de Agricultura, se estableció que el exportador que pretenda exportar aquellos productos agrícolas deberá completar e ingresar la Declaración Jurada de Venta al Exterior (DJVE), oficializándola en el SIM.

Ahora, el Gobierno resaltó que por medio del DNU 70/2023, de diciembre último, se apunta a “reconstruir la economía a través de la inmediata eliminación de barreras y restricciones estatales que impidan su normal desarrollo, promoviendo una mayor inserción en el comercio mundial”.

En ese sentido, subrayó que el comercio exterior de la Argentina “requiere una fuerte reforma para su fortalecimiento y fomento”.

“Como consecuencia de la dinámica de los mercados y las capacidades de oferta en nuestro país, algunos productos adquieren una importancia significativa en el comercio exterior, mientras que otros, revisten menor relevancia para las exportaciones nacionales”, añadió.

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Startup argentina convierte el problema de la chicharrita en oportunidad

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Con la distribución demorada y a la espera de un pico más pronunciado de demanda logística que llegará a partir de septiembre, las pymes apuestan por la transformación digital para ganar eficiencia y ahorrar costos.

Un pequeño insecto puso en jaque a los productores de maíz y al campo en general. El spiroplasma kunkelii, enfermedad transmitida por la famosa chicharrita del maíz, ya está afectando la cosecha. Según informó la Bolsa de Comercio de Rosario, la estimación de producción de maíz para la campaña argentina 2023/24 se recortó a 47,5 millones de toneladas por la incidencia de la chicharrita, muy lejos ya de los 59 millones de toneladas que se estimaban en enero. Casi la totalidad del ajuste de la producción recae sobre el maíz tardío, con especial daño en las regiones centro y norte del país.

En efecto, detalló el organismo, de los 11,5 Mt que cayó la estimación nacional de maíz 11,4 corresponden al maíz tardío o de segunda. De este modo, se espera que las variedades tempranas de maíz, a cosechar entre marzo y abril, sumen 22,8 millones de toneladas, prácticamente sin cambios con relación a las 22,9 Mt que se preveían hace apenas 4 meses. En cambio, la estimación de producción de maíz tardío cayó de 36,1 a 24,7 Mt. A los precios actuales del mercado doméstico, la pérdida asciende a US$ 2045 millones.

Frente a este escenario, el tablero del campo se reacomoda. Muchos productores aún están en modo wait and see y eso derrama al resto de la cadena productiva. A la espera de cambios, tanto en el clima como en el contexto económico, los procesos de venta se vieron afectados. Es el caso de las empresas semilleras, muchas tienen demorados los envíos a la espera del avance del período de distribución que típicamente inicia en mayo –con los picos en septiembre, octubre y noviembre– y por el momento están rezagados. Y eso es tiempo disponible para pensar en lo que viene.

Una oportunidad que se abre

Así como la crisis del Covid llevó a la digitalización de muchas industrias, la crisis de la chicharrita puede derivar en la digitalización de la logística. Con entregas prorrogadas, el período de distribución se concentrará con picos aún más pronunciados que lo habitual, lo que se proyecta que implicará un enorme desafío logístico, especialmente para las pymes semilleras.

Sin embargo, los especialistas apuntan a que se abre una ventana de oportunidad para aggiornarse con la tecnología. “Los momentos de crisis y de parate lo primero que te dan es tiempo. Eso es esencial para encarar el desafío de la transformación digital. Y es fundamental aprovecharlo porque, dado el contexto de crisis, no hay mejor opción hoy que empezar a ser eficiente para que la coyuntura impacte lo menos posible en los números de la empresa. Eso es lo que permite la tecnología, y va de la mano de la reducción de costos”, explica Pablo Mendonça Paz, CMO de Avancargo, una plataforma logística 4.0 que une a dadores de carga con transportistas buscando la eficiencia en todos sus niveles.

Hoy la tecnología permite, en materia de logística, mejorar y eficientizar la distribución, pero además democratiza el acceso a herramientas que antes solo estaban disponibles para los grandes jugadores del sector. En la actualidad, los costos más accesibles permiten que desde las multinacionales hasta las pymes puedan disponer de información en tiempo real sobre la ubicación de sus camiones, digitalización de operaciones y hasta control y unificación de documentación.

“En Avancargo unificamos todo eso en una sola plataforma, con la que podemos conectar a las pymes con más de 120 satelitales para hacer el seguimiento de la flota en tiempo real. Además, si se suman a nuestra red podemos garantizar mejores respuestas frente a los problemas de falta de camiones que probablemente ocurran cuando llegue el nuevo pico que va a suceder este año. Este es EL momento para hacerlo, por la baja de actividad hay tiempo para encarar estos cambios”, expone Franco Díaz, COO de Avancargo.

Prevenir, la mejor herramienta

Otro de los desafíos que enfrenta el sector es que muchos jugadores aún manejan su operación con costumbres muy analógicas. Esto no solo repercute en desprolijidades en el negocio, sino que incluso puede significar riesgos y consecuencias económicas. Por ejemplo, es muy común encontrarse con camiones que circulan sin los permisos correspondientes, lo que pone en serio riesgo a la empresa semillera.

“En este contexto, los márgenes están muy ajustados, y si encima tenés algún inconveniente con la carga el impacto es muy grande. Por ejemplo, un camión cargado puede tener un valor de US$60.000, si llega a pasar algo y no está circulando en regla, el seguro de carga no va a cubrir eventualidades, el costo lo absorbe el semillero. En cambio, si se trabaja con plataformas capaces de fiscalizar y registrar la documentación, se minimiza el riesgo”, opina Diego Rossi, On-Demand Agro Specialist de Avancargo.

La digitalización de los procesos también permite dar un paso fundamental hacia el análisis de datos. Contar con información almacenada y procesada es una herramienta fundamental para tomar mejores decisiones en el mundo de hoy. Además, tiene otros beneficios desde el punto de vista del triple impacto, porque permite registrar los viajes y medir la huella ambiental, incluso para compañías medianas y pequeñas.

“Tenemos una opción para ofrecer que no todo el mercado tiene. Es tecnología asociada a la experiencia que tenemos los que trabajamos en Avancargo. Es un cambio en el paradigma de la logística en el sentido de que no solo prestamos el servicio sino que nos metemos en la cocina del cliente y buscamos qué solución necesita tanto él como sus proveedores de transporte. Somos un socio estratégico y cuidamos el negocio de todos”, aporta Mauricio Barrio, On-Demand Agro Specialist de la empresa.

Eficiencia, digitalización e información serán las tres claves que caracterizarán a la próxima campaña, para aquellas empresas que sepan apostar por la tecnología.

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Reimaginando el sector agropecuario argentino

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El sector agroalimentario argentino se encuentra en un momento de inflexión para reclamar su posición como líder global y afianzar su rol de generador de ingreso, empleos y seguridad alimentaria.

Argentina es el tercer exportador mundial de alimentos, y el sector agrícola representa el 15,7% del producto bruto interno (PBI) y el 10,6% de los ingresos tributarios de 2021. Sin embargo, en los últimos años el país ha ido perdiendo participación en los mercados internacionales, lo que genera preocupación por la competitividad del sector.

“Mantener la competitividad global del sector agroalimentario argentino es una inversión en la sostenibilidad económica del país”, estimó Irene Wasilevsky, especialista en agricultura del Banco Mundial y co-autora del informe “Hacia un sector agropecuario más competitivo, inclusivo y resiliente”. “Con un entorno normativo más previsible y consensuado, el sector agroalimentario puede generar beneficios compartidos entre las provincias, los consumidores, los productores y el medio ambiente”, agregó.

El reporte identifica tres claves para impulsar la recuperación, reforzar la seguridad alimentaria y promover la sustentabilidad:

  1. Apoyar a productores familiares 
  2. Desarrollar un marco regulatorio estable para el sector
  3. Mejorar la resiliencia y acelerar la innovación tecnológica

1. Apoyar a productores familiares

El contexto: De 334.000 productores agropecuarios que hay en Argentina, 251.000, o tres cuartas partes, son familiares. Las explotaciones agropecuarias familiares proporcionan aproximadamente la mitad de los alimentos que consume la población local y a la vez contribuyen a las exportaciones del país — en 2021, exportaron USD10.800 millones.

Sin embargo, 172.000 de esos productores familiares no disponen de suficientes recursos –tierra y capital– para poder vivir de su producción, y dependen de otras fuentes de ingresos. 

Cerca de un tercio de la población rural, en particular los pueblos indígenas, tiene necesidades básicas insatisfechas, con acceso inadecuado a la educación, a la atención de la salud, a internet e incluso a la telefonía.

Las explotaciones familiares son menos resilientes a los riesgos del cambio climático y al contexto macroeconómico. En parte por esos motivos, la cantidad de explotaciones familiares se redujeron alrededor de un 40% entre 1988 y 2018.

Estrategias diferenciadas: Para proteger mejor a los productores agropecuarios familiares, el informe destaca como prioridad desarrollar estrategias de apoyo diferenciadas en función de sus necesidades:

  • Abordar las vulnerabilidades de los productores de subsistencia con programas de asistencia social, servicios de salud, educación y capacitación, así como oportunidades de trabajo alternativas. 
  • Para los productores con capacidad de transitar hacia la producción comercial, promover una mayor integración horizontal y vertical en las cadenas de valor, de la mano de un mayor acceso a financiamiento.
  • Fomentar el papel de la mujer en la fuerza laboral del sector, apoyar sus capacidades técnicas en la producción, la gestión y la comercialización.

2. Desarrollar un marco regulatorio estable para el sector

El contexto: Según el análisis, el magro desempeño del país en la producción y exportación agroalimentaria en relación con su potencial puede atribuirse a las políticas que han gravado y limitado fuertemente al sector. 

En 2021, Argentina ocupó el segundo lugar entre los países con la tasa más alta de recaudación impositiva por derechos de exportación (el 2,1% del PIB). 

La inversión pública de apoyo al sector ha sido menor en comparación con la carga tributaria que aporta el sector, por ejemplo, entre 2019 y 2021, el sector aportó USD8.700 millones más que las inversiones que recibió, lo que representa el 2,12% del PIB.

Realinear los incentivos: El informe afirma que realinear los incentivos agrícolas, permitiendo a los productores tener mayor previsibilidad para el desarrollo de su negocio, puede ayudar a reducir la vulnerabilidad económica a largo plazo.

Aunque la reducción de los impuestos es fundamental para el desarrollo sostenible, para lograr un crecimiento continuado de toda la economía es urgente recuperar la sostenibilidad fiscal en términos generales.

El informe recomienda avanzar en la eliminación gradual de los impuestos a las exportaciones y una sustitución del impuesto a los ingresos brutos de las actividades primarias por impuestos menos distorsivos a nivel subnacional, entre otras medidas para incentivar a los productores a invertir en tecnologías más avanzadas y ambientalmente sostenibles.

3. Mejorar la resiliencia y acelerar la innovación tecnológica

El contexto: La competitividad de Argentina en la producción y exportación de alimentos se sustenta tanto en su riqueza de recursos naturales como en su inversión en innovación. Sin embargo, hoy en día, este modelo se encuentra en peligro.

El ecosistema de innovación ha apoyado al crecimiento de la productividad impulsado por la tecnología, lo que ha aumentado la eficiencia en el uso de los recursos. 

Desde 1990 Argentina ha reducido en un tercio las emisiones de GEI por unidad de producto, gracias a la adopción de prácticas de intensificación sostenible, especialmente en la producción de cereales y semillas oleaginosas. Un elemento clave ha sido la incorporación generalizada de prácticas de labranza cero: actualmente, la siembra directa abarca el 90% de las áreas de cultivo de cereales.

Sin embargo, las sequías e inundaciones cada vez más frecuentes hacen que la adaptación para mejorar la resiliencia del sector frente al cambio climático sea esencial.

Hoy, la disminución del financiamiento público está amenazando las innovaciones para el bien común que son fundamentales para la competitividad.

Buenas prácticas e inversión en innovación: La vulnerabilidad a los daños ocasionados por el clima puede reducirse con la adopción generalizada de buenas prácticas agropecuarias climáticamente inteligentes, capaces de mejorar la gestión del suelo, el almacenamiento del agua y la cubierta forestal. 

El reporte indica la importancia de sostener un sistema de innovación pública para dar soluciones que la innovación privada no abarca, como la generación continua de información, un sistema regulatorio actualizado y el acceso para los pequeños productores agropecuarios que no se benefician con los desarrollos del sector privado.

Por otro lado, Argentina podrá aprovechar las opciones para llegar a los mercados mundiales de financiamiento del carbono para solventar bienes públicos mundiales como la reducción de los GEI. 

Al implementar estas medidas, Argentina puede revitalizar su sector agropecuario como motor de crecimiento económico y desarrollo sostenible.

Descargar el reporte en Español


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