AGUA

Arranca 2026 con subas de servicios públicos: aumentan electricidad, gas y agua en todo el país

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El inicio de 2026 llegará con nuevos aumentos en las tarifas de luz, gas, agua y cloacas en todo el país, tras una serie de resoluciones oficiales que establecen ajustes de entre 2,5% y 4% promedio para los usuarios residenciales. Las subas, que ya fueron formalizadas en el Boletín Oficial y por los entes reguladores, no incluyen aún la eliminación de subsidios energéticos anunciada por el Gobierno nacional, una decisión que podría llevar los incrementos a porcentajes de dos dígitos, especialmente en el gas natural.

La política tarifaria combina actualizaciones mensuales indexadas por inflación, cambios en la segmentación de usuarios, un nuevo esquema de subsidios focalizados y señales de fondo orientadas a reducir el déficit fiscal, garantizar la sustentabilidad económica de los servicios públicos y avanzar en la reorganización regulatoria y empresarial del sector.

Electricidad y gas: subas moderadas en enero, con riesgo de mayores ajustes

En el caso de la energía eléctrica, el Gobierno confirmó que desde enero regirán nuevos cuadros tarifarios con un aumento promedio del 2,5% en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, áreas bajo concesión de Edenor y Edesur. En términos precisos, el incremento será del 2,31% para Edenor y del 2,24% para Edesur, según lo establecido en las Resoluciones 841 y 842/2025, publicadas en el Boletín Oficial.

Para el resto del país, la actualización del precio mayorista de la electricidad será del 3,2%, aunque el impacto final en las facturas dependerá de las decisiones que adopten provincias y municipios sobre el componente de distribución.

Las normativas explican que los ajustes surgen de la aplicación mensual de la fórmula prevista en el artículo 17 de la Resolución ENRE 304/2025, cuyo objetivo es garantizar que la remuneración de las distribuidoras conserve su valor real durante el período tarifario de cinco años. Para el cálculo se toman las variaciones del Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) y del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC, que en noviembre fueron del 1,59% y 2,47%, respectivamente. La fórmula pondera un 67% el IPIM y un 33% el IPC, lo que arroja un aumento del 1,88% en el Costo Propio de Distribución (CPD) antes de su traslado completo a las tarifas finales.

En cuanto al gas natural por redes, el incremento anunciado para enero oscila entre 2% y 3%. Sin embargo, el principal foco de atención está puesto en la quita de subsidios, ya que la actualización llevará el precio mayorista del gas a 3,79 dólares por millón de BTU, frente a los 2,95 dólares que paga actualmente Metrogas. De concretarse plenamente este ajuste, algunas regiones y categorías de consumo podrían enfrentar subas superiores al 10%.

Nuevo esquema de subsidios y cambios regulatorios desde 2026

A partir del 2 de enero de 2026, el Gobierno reemplazará el esquema de segmentación tarifaria vigente hasta 2025 por una clasificación de solo dos categorías de usuarios residenciales. Además, los bloques de consumo subsidiado variarán según la estación del año, lo que podría modificar de manera significativa la composición de las facturas y el acceso a los beneficios estatales.

En paralelo, comenzará a implementarse el nuevo régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), que establece un tope de ingresos equivalente a tres canastas básicas totales. Los hogares cuyos ingresos totales superen ese umbral perderán el subsidio, en caso de que aún lo estuvieran recibiendo.

El Ejecutivo ratificó que la actualización tarifaria mensual indexada por inflación se mantendrá al menos hasta abril de 2030, con el argumento de preservar la capacidad de inversión de las empresas y evitar nuevos atrasos tarifarios. En ese marco, se prevé que durante el primer trimestre de 2026 se avance en la fusión de los entes reguladores del gas y la electricidad en un único organismo, con directorio y control parlamentario, para unificar la regulación y la supervisión del sector energético.

Agua y cloacas: AySA tendrá aumentos del 4% mensual hasta abril

El servicio de agua y cloacas en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) también registrará subas relevantes. La Resolución 53 del ERAS habilitó a AySA a aplicar aumentos de hasta 4% mensual entre enero y abril de 2026, en reemplazo del ajuste del 1% mensual que rigió durante 2025.

El cambio busca compensar un retraso tarifario acumulado del 21,05%, asociado a incrementos que no se aplicaron el año pasado, lo que derivó en una caída de ingresos estimada en 95.000 millones de pesos para la empresa. Ese desfasaje fue absorbido mediante la postergación de gastos e inversiones, en un contexto donde el Gobierno evalúa la privatización de la compañía.

Con la nueva escala, la factura promedio antes de impuestos se ubicará en 30.489 pesos para el valor zonal “alto”, 27.689 pesos para el “medio” y 22.248 pesos para el “bajo”. De mantenerse el ajuste del 4% mensual durante los primeros cuatro meses del año, el incremento acumulado alcanzará aproximadamente el 17%.

Pese a que se esperaba la realización de una audiencia pública en 2025 para definir un criterio uniforme de actualización tarifaria, el proceso no se concretó, dejando pendiente la discusión sobre el mecanismo definitivo que regirá los futuros aumentos.

Un inicio de año con mayor presión sobre los ingresos familiares

Las subas de luz, gas y agua que entran en vigencia desde enero se suman en un contexto de reordenamiento fiscal y reducción de subsidios, con un impacto directo sobre el presupuesto de los hogares y sobre la estructura de costos de comercios e industrias. Aunque los aumentos iniciales son moderados, el verdadero desafío estará en cómo evolucionen las tarifas una vez que se profundice la quita de subsidios y se consolide el nuevo esquema regulatorio.

El Gobierno sostiene que estas decisiones son necesarias para asegurar la sustentabilidad de los servicios públicos, reducir el déficit y avanzar con la desregulación de los mercados, pero el efecto social y político de los ajustes marcará buena parte de la agenda económica del primer tramo de 2026.

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Mártires avanza con la obra de agua más importante de su historia

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El gobernador Hugo Passalacqua recorrió las obras que ejecuta el Instituto Misionero de Agua y Saneamiento en Mártires. El mandatario estuvo acompañado por el intendente Alejandro Max y el presidente del IMAS, Joaquín Sánchez, durante la inspección de los trabajos. Estas intervenciones, algunas en ejecución y otras finalizadas, representan mejoras sustanciales en el sistema de captación, almacenamiento y distribución de agua potable para la localidad.

Los proyectos incluyen la construcción de un tanque de hormigón armado con capacidad para 50 m³, ubicado cerca del acceso principal al pueblo. Paralelamente, avanza una perforación de 465 metros que alcanza la capa de arenisca del acuífero principal de la zona. El plan también comprende un tendido de 900 metros de cañerías y la instalación de la impulsión principal que conectará dos pozos de captación con el tanque existente.

La intervención se complementa con la ampliación de 5.000 metros en la red de distribución domiciliaria, que incluye válvulas, accesorios y dispositivos de purga. Se ejecutó una segunda línea de impulsión desde el tanque municipal hacia la cisterna de la EFA, mejorando el servicio en instituciones educativas y zonas periféricas. Como cierre del proyecto, se instaló una bomba sumergible de 20 HP para garantizar un abastecimiento continuo y estable para toda la comunidad.

UNA OBRA FUNDAMENTAL PARA EL BIENESTAR DEL MUNICIPIO

Al respecto, el intendente Alejandro Max calificó la obra como fundamental para la localidad. “Creo que sería la obra más importante en la historia de Mártires, porque siempre hemos tenido problemas con el agua”, comentó. “Hoy ya se cuenta con 300 conexiones nuevas, los vecinos, las escuelas donde por ahí no tenían muy buen servicio de agua. Pero hoy día están con un buen servicio de agua”, enfatizó.  

En la misma línea, a modo de ejemplo del impacto de la obra, Max relató que “hay una señora en Mártires que pensó que nunca iba a tener el agua, que tiene 80 años, y hace una semana cuando le abrimos una canilla en la casa, no lo podía creer”. El alcalde recalcó que esto es un cambio histórico asegurado y cree que las próximas generaciones no enfrentarán problemas ante la falta de agua. 

Respecto a la distribución, el jefe comunal detalló que la obra soluciona dos puntos críticos. Por un lado, se instaló una bomba de impulsión para abastecer a la denominada Zona Alta del casco urbano, donde el desnivel impedía el servicio. Por otro lado, se conectó a unas 200 familias del barrio Lote 77, mediante un tendido de red de un kilómetro y medio. Agregó que el suministro también se extendió a dos aldeas y a 30 viviendas de otro sector, cubriendo la demanda de una población que creció de 1.200 a 4.000 habitantes.

Por su parte, Joaquín Sánchez, presidente del IMAS, contextualizó la obra como la solución a “lo que sufrió la población de Mártires en los años anteriores con la emergencia hídrica”. “Ya hicimos una perforación de casi 500 metros que da 22 m³ de agua. Esto da acceso al suministro al pueblo y a todos los vecinos alrededor”. Precisó que el estado de avance de la obra se encuentra en un 85% y se proyecta finalizarla en enero, no obstante, la localidad ya tiene un flujo constante de agua. 

Finalmente, enmarcó esta intervención en un plan provincial y señaló que “seguimos trabajando en los 79 municipios de la provincia para tratar de solucionar lo antes posible los inconvenientes que tengan los intendentes con el suministro de agua potable”.

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Misiones refuerza la gestión del agua con un convenio entre Ecología y Aguas Misioneras

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Misiones fortalece la gestión del agua, convenio entre Ecología y Aguas Misioneras para garantizar el uso sustentable del recurso hídrico

El Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables y Aguas Misioneras S.E. firmaron un convenio de cooperación para articular políticas y proyectos que promuevan el uso responsable del agua en la provincia. La medida busca integrar controles, planificación y acciones conjuntas sobre un recurso estratégico para el desarrollo económico y ambiental de Misiones.

Un acuerdo estratégico para la gestión integral del agua

El martes se concretó la firma de un convenio de cooperación y asistencia técnica recíproca entre el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones y la empresa estatal Aguas Misioneras S.E. (AMSE). El documento, rubricado por el ministro Martín Recamán y el presidente de AMSE, Ángel Vallejos Larrea, establece un marco de trabajo conjunto orientado a garantizar el uso sustentable y la protección de los recursos hídricos de la provincia.

El acuerdo prevé la planificación, ejecución y evaluación de proyectos conjuntos vinculados al agua como bien estratégico, con foco en tres objetivos centrales: la protección de las fuentes hídricas, el control del uso en actividades productivas y comerciales, y la promoción del aprovechamiento equilibrado del recurso.

“El agua es un patrimonio natural de los misioneros y debe ser gestionada con responsabilidad, asegurando su disponibilidad para las generaciones futuras”, enfatizó el ministro Recamán durante la firma del acuerdo.

Desde AMSE destacaron que la articulación institucional permitirá mejorar la eficiencia en los controles y la trazabilidad del uso del agua, integrando datos técnicos y ambientales para una gestión más transparente y sustentable.

Supervisión del uso productivo y control de perforaciones

Uno de los ejes centrales del convenio es la creación de un sistema de control conjunto sobre el uso del agua por parte de sectores productivos, comerciales y de servicios, en especial aquellas actividades que emplean agua subterránea o superficial con fines económicos.

Este esquema incluirá la supervisión de empresas perforadoras y de organizaciones públicas o privadas cuya actividad pueda incidir en la cantidad o calidad del recurso hídrico. El objetivo es garantizar que cada extracción o utilización del agua se realice dentro de parámetros técnicos y ambientales compatibles con la normativa vigente.

El Ministerio de Ecología aportará su experiencia en monitoreo ambiental y control territorial, mientras que Aguas Misioneras aportará su capacidad técnica y de gestión en torno a los estudios de cuencas, perforaciones y distribución del recurso.

“La cooperación interinstitucional es clave para equilibrar el desarrollo económico con la preservación ambiental”, señaló Vallejos Larrea, quien remarcó que el convenio representa un paso hacia la gobernanza hídrica moderna, basada en datos científicos y responsabilidad compartida.

Hacia una política provincial del agua sustentable

El acuerdo se enmarca en una visión provincial que concibe el agua como bien común y recurso estratégico, esencial no solo para la salud humana, sino también para la sostenibilidad de los ecosistemas y la productividad económica.

Misiones se posiciona como una de las provincias con mayor riqueza hídrica del país, con una vasta red de arroyos, ríos y acuíferos que requieren de una gestión integral ante los desafíos del cambio climático, la expansión urbana y la presión productiva.

La firma del convenio entre Ecología y Aguas Misioneras representa, en este contexto, un avance institucional hacia la coordinación de políticas públicas orientadas a la seguridad hídrica y al fortalecimiento del control ambiental, priorizando la educación, la prevención y la innovación tecnológica en la gestión del agua.

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Los Andes en peligro: cómo extraer el litio que nos está dejando sin agua en el norte

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El boom del litio está agotando el agua de los Andes, entre modelos erróneos y la minería que cada vez consume más. El futuro verde podría costarnos demasiado.

Un estudio nuevo tiró abajo todo lo que se creía sobre el agua en el Triángulo del Litio: hay diez veces menos de lo que decían los modelos anteriores. Mientras el mundo se desespera por baterías “verdes”, en los Andes se nos están secando los humedales, las lagunas y hasta la esperanza de un desarrollo justo.Le erraron por goleada: hay mucha menos agua en los Andes de la que decían

Durante años, todos (científicos, empresas y gobiernos) se guiaban por modelos globales que, se suponían, mediaban bien la cantidad de agua dulce que entra a los salares del Triángulo del Litio. Pero ahora, un grupo de investigadores de universidades estadounidenses metió mano, armó su propio modelo y descubrió que esos datos muy errados.

Mientras los modelos anteriores decían que las cuencas andinas recibían entre 90 y 230 mm de agua por año, el nuevo modelo (LiCBWA, para los que les gustan las siglas) mostró que en realidad la mayoría recibe entre 2 y 33 mm. Es decir, un promedio de apenas 11 mm, razón por la cual se están secando los humedales a tamaña velocidad.

Encima estamos hablando de zonas altísimas, áridas, y casi sin sensores o estaciones meteorológicas. Es decir, ahora que se estudió bien, se confirma lo que muchos sospechaban: el agua es muchísimo más escasa de lo que las minerales querían admitir.Litio: el oro blanco que se está chupando todo

El litio es el mineral para la transición energética que aparece en todos. Lo tenemos en el celular, en la computadora, en el auto eléctrico, en todo. Pero sacarlo del suelo no es tan “verde” como lo venden. En el norte argentino, por ejemplo, se lo extrae de salares como el del Hombre Muerto o el de Olaroz, donde hay lagunas saladas llenas de vida… que hoy están en peligro.

¿Cómo se saca el litio? Tradicionalmente se hacía por evaporación: se saca la salmuera, la ponés a secar al sol, y listo. Lento, pero no tan voraz con el agua. El tema es que ahora llegó la “novedad”: el Direct Lithium Extraction (DLE), que usa hasta 10 veces más agua que el método anterior. Un dato que mete miedo: de los sitios con DLE en el Triángulo del Litio, más de la mitad ya consume más agua que los métodos viejos , y un 31% de ellos gastan diez veces más. O sea, no sólo hay poca agua, sino que estamos usando la poca que hay como si sobrara.

Y mientras tanto, los ecosistemas locales —con flamencos, vicuñas, especies únicas— están cada vez más frágiles. Y ni hablar de las comunidades originarias que viven de esa agua, la cuidan hace generaciones y ahora ven cómo se les escurre entre los dedos.

Los investigadores son claritos: el litio es necesario, sí. Pero si no planeamos cómo usar el agua de manera responsable, esto va a terminar muy mal. Hay que medir mejor, monitorear todo el año, y sobre todo dejar de tomar decisiones con planillas que no reflejan la realidad del territorio. Porque una cosa es querer un mundo más limpio, y otra muy distinta es secar los Andes para enchufar la bicicleta eléctrica. ¿Queremos un futuro verde? Que no sea con el norte argentino hecho polvo.

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Micropresas, una solución para la escasez de agua rural en Brasil

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Escribe Mario Osava / Inter Press Service – La escasez de agua acabó, surgieron o se hicieron perennes las nacientes, se formaron pequeñas lagunas con peces y los pastizales se hicieron más verdes y permanentes, todo gracias a las “barraginhas”, el nombre en portugués con que se llaman en Brasil a las micropresas que retienen el agua de la lluvia y la infiltran en el suelo.

El testimonio es común entre los muchos hacendados que asumieron la técnica desarrollada y difundida por Luciano Cordoval, un agrónomo e investigador de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), entidad pública compuesta por 43 centros de estudio distribuidos por el país.

Cordoval trabaja desde 1983 en la unidad Embrapa Maíz y Sorgo, con sede en Sete Lagoas (Siete Lagunas, en portugués), un municipio de 227 397 habitantes en el sureño estado de Minas Gerais, donde profundizó su especialización en irrigación y conservación del suelo.

Su Proyecto Barraginhas despegó en 1997 con inversiones gubernamentales. Pero el especialista disemina desde antes las micropresas como forma de “captar el agua de las torrentes y promover su almacenaje en el suelo, evitando la erosión, la sedimentación y la contaminación ambiental, con incremento del volumen en los manantiales”, según su currículo.

Cien micropresas crean una laguna

Antonio Alvarenga, un precursor de la iniciativa, construyó en 1995, con el proyecto y elapoyo de Cordoval, 28 micropresas en su finca de unas 400 hectáreas en Sete Lagoas. “Eran tierras degradadas y secas, afectadas por mucha erosión”, recordó.

En poco tiempo las barraginhas se llenaron y vaciaron varias veces y empezó a manar agua en la parte baja de la hacienda, antes totalmente seca. El ingeniero de profesión que se hizo ganadero a medio tiempo, pudo entonces tener allí su soñada laguna, que tras ampliaciones ya ocupa 42 000 metros cuadrados de su tierra.

Con las otras micropresas construidas ya llegó a “más de 100” y tiene planes para otras 40. El efecto se ve en las nacientes recuperadas y la abundancia hídrica que le permite irrigar los pastizales en el estiaje y así duplicar la productividad ganadera.

“Antes criaba solo un vacuno en dos hectáreas, hoy son dos animales en cada hectárea”, dijo a IPS en Sete Lagoas, para destacar los buenos resultados de la innovación.

“Me convertí en productor de aguas, que llenan mi laguna ‘artificial’. El agua es todo”, alabó. Los beneficios visibles a simple vista alentaron a sus vecinos a construir sus propias micropresas, con ayuda de la alcaldía. Además, un reportaje televisivo sobre su iniciativa ayudó a difundir esta “tecnología social”, como se denomina.

También en la Amazonia

En la Floresta do Araguaia, a 1800 kilómetros de Sete Lagoas y en el sudeste del amazónico y norteño estado de Pará, otro ganadero, con cerca de 6000 hectáreas y 2000 cabezas de ganado vacuno, destaca datos también impresionantes.

“Esta parte de Pará no es rica en agua”, al contrario de la creencia general de que llueve mucho en toda la Región Amazónica, aclaró Pedro de Carvalho, un veterinario oriundo de Minas Gerais, estado del sudeste brasileño, pero que vive en la Amazonia oriental desde 1974.

“Llueve mucho en el último bimestre del año, pero no en el resto del año”, es un área de Cerrado, especie de sabana brasileña, no de bosques amazónicos, acotó a IPS en entrevista telefónica desde su hacienda.

“Antes no tenía agua suficiente, tenía que comprarla de camiones cisterna y perdí muchos vacunos muertos de sed”, recordó.

Pero como era amigo de Cordoval desde joven, conocía sus ideas y fue construyendo sus barraginhas. En total cree que en la actualidad cuenta con 168, sin estar seguro de la cifra exacta. Compró una máquina excavadora para construirlas y mejorarlas, “porque todo se puede mejorar”.

Algunos escépticos sobre esa innovación en la región le recomendaron pozos artesianos. “Pura ignorancia. Donde uno saca el agua y no la repone, suele acabarse. Las barraginhas abastecen la napa freática. El resultado no aparece en el primer año, pero sí en el tercero”, observó.

Puso como ejemplo el de una ciudad, Unai, en Minais Gerais, que perforó muchos pozos artesianos y luego tuvo que desactivar 70 % de ellos, “porque se secaron”.

En su caso, ya no necesita comprar agua, la tiene acumulada en lagunas donde hay peces. Animales como la capibara (Hydrochoerus hydrochaeris, un gran roedor nativo de Sudamérica, que vive en torno al agua y también se conoce como chigüiro), el caititu (Dicotyles tajacu, un cerdo salvaje americano), aves variadas y hasta  abejas, avispas y hormigas pasaron a proliferar en su hacienda.

Carvalho, veterinario especializado en reproducción, fue uno de los pioneros de la “colonización amazónica” en los años 70. Primero se instaló cerca de Araguaína, un municipio de 171 000 habitantes en el norte del estado de Tocantins, donde tiene una hacienda de “entre 3000 y 4000 hectáreas”.

Pero se dedica, actualmente, más al predio de Floresta do Araguaia, un municipio de solo 18 000 habitantes, pero al que anticipa un futuro prometedor por la expansión de la soja.

La multiplicación del agua

Las barraginhas se diseminaron por todas las regiones de Brasil y en todo tipo de predios rurales, desde grandes haciendas a pequeñas fincas. Cordoval y la Embrapa participaron directamente en la construcción de unas 300 000, pero él estima que ya puede haber dos millones de esas micropresas en todo el país.

El primer proyecto, patrocinado por la Secretaría de Recursos Hídricos del gobierno federal a partir de 1997, tuvo como objetivo construir 960 unidades cerca de Sete Lagoas, recordó Cordoval durante una entrevista a IPS en su oficina en Embrapa en este municipio.

Entre 2005 y 2008 se construyeron 3600 en el estado nororiental de Piauí, en un proyecto impulsado por el entonces diputado Wellington Dias, luego gobernador del estado y ahora ministro de Desarrollo Social.

Desde el inicio la capacitación de propagadores fue una prioridad, un factor de la rápida diseminación. “Los resultados suelen convertir los beneficiados en mis ‘clones’, que incorporan el DNA de las barraginhas y las diseminan por pasión, sin pensar en el dinero”, sostuvo Cordoval.

En 2011, un grupo de 23 ingenieros de diferentes partes de África estuvo en Sete Lagoas conociendo la experiencia local con las micropresas.

Se trata de una tecnología social reconocida por varios premios nacionales que impulsa  otras que también tienen como fin producir agua o protegerla.

Es el caso de fosas sépticas y biodigestores que evitan la contaminación de la napa freática, pequeñas lagunas de múltiplo uso con el piso de lona impermeable para evitar pérdidas hídricas y un sistema de irrigación para agricultores familiares.

Una alternativa para terrenos de declive superior a 10 %, límite aconsejable para las establecer barraginhas, es un foso lineal que sigue la curva de nivel y aguanta torrentes en pendientes de hasta 25 %.

Las barraginhas y sus anexos son un factor de salud, al mejorar la disponibilidad de agua de buena calidad, lo que reduce gastos médicos y mejora el ingreso familiar. Además contienen la erosión, por ende la sedimentación de los cursos de agua, realzó Cordoval.

Una variante de esa tecnología se construye en los bordes de las carreteras, justamente para evitar su deterioro a causa de la erosión.

Manantiales y pozos recuperados

Para João Roberto Moreira, alias Betinho, pequeño ganadero con un hato de unas 50 vacas de leche, el gran beneficio de las 11 barraginhas construidas en 1998 en el cerro de su hacienda fue intensificar y perennizar los manantiales que abastecen las tres familias que comparten el predio de 200 hectáreas.

“Fue una bendición. Antes las nacientes secaban, el agua no escurría hasta las casas y fracasaron los intentos de bombearla”, recordó. “Ahora hay agua todo el año, nunca he visto tanta agua que nos llega por gravedad”, a través de cuatro mangueras desde arriba del cerro, detalló.

Además sobra agua para tres lagunas, donde crían peces.

En Cáceres, un municipio de 90 000 habitantes en el centro-oeste de Brasil, Samuel Laudelino Silva, químico y profesor jubilado de la Universidad del Estado de Mato Grosso (Unemat), construyó 43 barraginhas de distintos tamaños y un kilómetro del foso en curva de nivel en su finca con creciente escasez hídrica.

Un pozo de 208 metros de profundidad, que no produjo agua incluso porque un derrumbe lo redujo a 135 metros, actualmente aporta 2640 litros diarios, suficiente para las necesidades esenciales en la finca. Tiene agua a partir de 48 metros de profundidad.

“Los gobiernos deberían promover la instalación e gran escala de esa tecnología, incluso como forma de mitigar las sequías y los consecuentes incendios que están azotando el Pantanal, una gran área húmeda de la frontera de Brasil con Bolivia y Paraguay, en los últimos años”, defendió Silva a IPS en un diálogo por correo electrónico.

Cáceres queda en la parte alta del Pantanal, dentro del estado de Mato Grosso.

Mario Osava es corresponsal de IPS desde 1978 y encargado de la corresponsalía en Brasil desde 1980
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