Ahora Misiones

Pasar el invierno

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Hay que pasar el invierno. La frase quedó eternizada como sinónimo de ajuste y políticas en contra de los trabajadores. La pronunció Alvaro Alsogaray, recién ungido ministro de Economía de Arturo Frondizi para poner en marcha un feroz plan de ajuste en medio de una escalada inflacionaria y las primeras privatizaciones. El discurso de Alsogaray del 28 de junio de 1959, tiene enorme “actualidad”: “Muchos años de desatino y errores nos han conducido a una situación muy crítica. Es muy difícil que este mes puedan pagarse a tiempo los sueldos de la administración pública. […]. Todavía seguiremos por algún tiempo la pendiente descendiente que recorremos desde hace ya más de diez años. […]. Las medidas en curso permiten que podamos hoy lanzar una nueva fórmula: ‘Hay que pasar el invierno”.
El “Plan de Estabilidad y Desarrollo” hizo que el salario real cayese 24 por ciento en 1959, hubo miles de despidos en el Estado y se puso en marcha un plan de flexibilización laboral que se profundizó años después y que sobrevuela el presente.
A lo lejos, en tiempo y distancia, la frase del economista radical liberal cobra otro significado en Misiones, donde el Estado, lejos de batirse en retirada, asume protagonismo para pasar el invierno, entendido como estación del año y de la economía.
Ante el frenesí de los aumentos de precios, la corrida financiera y el Gobierno nacional cada vez más volcado al ajuste para cumplir con su programa y las pautas de ajuste impuestas por el Fondo Monetario Internacional, Misiones toma pequeñas medidas de aliento a la economía y de protección al bolsillo. Primero fueron subsidios a la energía de industrias y comercios, después un creativo programa de financiación de compras bautizado Ahora Misiones, que parió al tiempo el Ahora Papá, el Ahora Pan y esta semana el Ahora Gas.
El Ahora Misiones fue una eficaz herramienta para sostener el consumo dentro de la provincia, agobiada por una sangría permanente de recursos hacia Paraguay y Brasil en busca de precios más bajos. El Ahora Pan congeló durante 90 días el precio del francés, emblema del consumo en la mesa familiar que estaba sintiendo los efectos de una inflación que doblegó todas las proyecciones oficiales, incluso las recalibradas por el mejor equipo. El Ahora Gas va en el mismo camino: cuidar el bolsillo de cientos de familias con el mango justo para parar la olla.

El gobernador Hugo Passalacqua intuye que sin una mano del Estado, la situación de cientos de familias misioneras sería muy compleja, pese a que Misiones es de las pocas provincias que todavía soportan el embate de la crisis, con una economía privada que se mantiene a flote, bajo desempleo y con finanzas en orden. Las fronteras, especialmente Paraguay, más allá de las quejas de los comerciantes por las asimetrías, funcionan como una válvula de escape para hacer rendir un poder adquisitivo deprimido.
En el Gobierno provincial advierten que “si no se revierte la tendencia económica nacional tendremos que profundizar medidas como el Ahora Misiones”, aunque si el tipo de cambio real se sigue manteniendo alto habrá un microclima económico favorable.
La preocupación por el estado de la economía recorre todos los estamentos. El Gobierno lo expresa en sus acciones, los empresarios marcan cada vez más distancia con el cambio que les había seducido.

En la Legislatura también comienza a alzarse la voz para advertir que los problemas se están profundizando. El jueves, el presidente del bloque Renovador, Marcelo Rodríguez, presentó una iniciativa que pretende instruir a los legisladores nacionales a que generen herramientas para el financiamiento de las pymes de todo el país, pero especialmente de Misiones.

El texto fue en realidad una excusa. El mensaje, estructurado con el conductor de la Renovación, Carlos Rovira, estaba en la argumentación. Rodríguez utiliza la palabra “estanflación”, para referirse al momento económico: “Un fenómeno que se caracteriza por un elevado índice de inflación (la inflación semestral del 15% ya ha consumado la meta anual), recesión y estancamiento o enfriamiento de la economía, y pérdida del poder adquisitivo de la moneda que se traduce en una pérdida en el poder de compra de la gente”.
“A esto debemos sumarle una devaluación de nuestra moneda en el primer semestre superior al 40%, una caída del consumo masivo y de las ventas en el mismo periodo (caída de la venta minorista que en junio fue del 4,2 % interanual); gravitando en torno a incrementos permanentes en el precio de los combustibles y en el costo de las  tarifas de los Servicios Públicos”, explicó el legislador.
La preocupación de Rodríguez no es exagerada. “Todo indica que el presente año se caracterizará por un proceso de estanflación; esto es: la combinación de estancamiento con inflación”, señala el último reporte del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano, titulado “El regreso de la estanflación”. Sería el tercer episodio del Gobierno de Macri.
“Las Pymes necesitamos pasar URGENTE, del reconocimiento que tenemos en la economía nacional  a disponer de herramientas laborales, financieras e impositivas que nos permitan seguir sosteniendo empleo formal. Es importante y necesario para las Pymes, bajar el “costo laboral”, no el salarial, necesitamos consumo para retroalimentar la actividad”, advirtió el presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, el misionero Gerardo Díaz Beltrán. El presidente de la Confederación Económica de Misiones, Alejandro Haene, recordó que la provincia está reclamando medidas especiales para recuperar competitividad más allá de los vaivenes de las asimetrías.
Lejos de atender la demanda de los empresarios que generan trabajo, el Banco Central mantiene una política que solo encuentra ganadores en la especulación financiera. Ahora es Luis Caputo en lugar de Federico Sturzenegger, pero la tasa de interés se mantiene por encima del 40 por ciento. Es la más alta del mundo.
“El BCRA mantendrá el actual sesgo contractivo de la política monetaria hasta que la trayectoria de la inflación, así como la inflación esperada, se alineen con la meta de diciembre 2019”, dijo el banco en el comunicado que acompañaba la decisión. Pero la inflación, lejos de disminuir volverá a estar por encima del 30 por ciento annual, como consecuencia de la devaluación.
La complejidad del momento económico preocupa a otros gobernadores, pero no todos cuentan con recursos y una relación aceitada con los actores económicos como para poner en marcha medidas similares.
La situación económica es muy mala”, admitió el jujeño Gerardo Morales, apenas unas horas después de cenar con el presidente Mauricio Macrio. El radical es uno de los ultraoficialistas de Cambiemos, pero advirtió que “los dos o tres meses que vienen serán difíciles y el desafío central del Gobierno nacional, me parece, es que los que tenemos responsabilidades en las provincias evitemos que caiga la economía”.
¿Fuego amigo? No fue el único. La gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal y el intendente porteño, Horacio Rodríguez Larreta, coincidieron en reconocer la “difícil situación económica”. Ambos son puntales de la alianza gobernante, pero actúan como si fueran espectadores.
La misma actitud tienen los referentes de Cambiemos en Misiones. La crisis es algo que está pasando allá a lo lejos, de la que no se sienten responsables ni obligados a dar cuentas, pese a que sus vaticinios y promesas hasta ahora no se han cumplido, como el famoso artículo 10 de la ley Pymes. Ya sin timbreos, las reuniones políticas son escasas, porque es difícil explicar que estamos mal pero vamos bien. Las redes sociales son casi el único refugio.  
Cuanta será la preocupación que el propio Macri reconoció “temas de la propia gestión” como disparadores de la crisis que tiene en vilo a la sociedad. Sin embargo, el Presidente ratificó que el remedio será profundizar el modelo. Cómo hará el mismo modelo para mutar es una incógnita.
Como en aquel invierno de Alsogaray, la receta es más ajuste y volver a privatizar los activos del país. Eso es lo que aparece en la letra chica del acuerdo firmado con el FMI, que se conoce recién ahora. Las exigencias serán extenuantes. Profundizar la baja de subsidios a la energía y el transporte, reducir salarios en el Estado y las transferencias a las provincias, demorar hasta 2020 la implementación de algunas disposiciones establecidas en la reforma tributaria (la reducción de cargas laborales para los empleadores y la posibilidad de deducir impuesto al cheque del impuesto a las Ganancias), bajar 15 por ciento el gasto público en bienes y servicios, durante el año que viene, son los principales puntos del acuerdo. Se estima un ajuste de 300 mil millones para el 2019 y que la mitad de ese recorte sea absorbido por las provincias.
También se sugiere “recortar empleados no prioritarios” en 2018 y congelar las contrataciones en el sector público en 2019 y 2020, excluyendo a las universidades, además de limitar la suba nominal de los salarios del sector público (incluyendo pagos no remunerativos) al 8% entre junio de 2018 y junio de 2019.
En cuanto al Presupuesto 2019, que comienza a delinearse, se pretende “reducir las transferencias a las provincias un 1,2% del PBI en 2019, y asegurar que esa reducción se complete con recortes en los gastos provinciales en bienes, servicios y salarios”. De esta manera, se impulsa que la reducción del déficit fiscal se refuerce a nivel provincial.
Y, por último, una medida intrínseca del modelo: privatizar. El Fondo sugiere “vender tierras e inmuebles públicos y amortizar los activos en fondos de pensión (el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de ANSES) para financiar parcialmente el gasto público en antiguos litigios judiciales por jubilaciones”.
Esta parte del acuerdo se elaboró luego de que concluyeran las negociaciones  del auxilio por US$50.000 millones, que pidió la Argentina. Si estas cláusulas se hubieran conocido antes, quizás no hubiese sido tan sencillo para el Gobierno argumentar sobre las bondades del acuerdo que, impone condiciones gravosas para millones de argentinos, que son, en definitiva, quienes pagan las consecuencias, con intereses.
Lo que va a quedar ahora va a ser un país peor que el que dejó Menem“, definió, con crudeza, la pensadora Beatriz Sarlo, hasta hace no demasiado tiempo una entusiasta  del cambio.
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Con el Ahora Misiones se podrán comprar pasajes de transportes terrestres y aéreos

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El gobernador Hugo Passalacqua decretó la ampliación del programa Ahora Misiones que busca incentivar el consumo dentro del territorio provincial con la participación de comercios, bancos y empresas adheridos con ventas hasta en doce cuotas sin interés: se incluyó la compra de pasajes en transporte terrestre o aéreo dentro de la provincia y hacia otros destinos.
De este modo, el programa creado el 23 de Agosto de 2016 se amplía a una nueva actividad para “morigerar el impacto económico de las asimetrías existentes con respecto a la oferta de los bienes en los países limítrofes a la Provincia”.
En el decreto, el Gobernador hace notar “la subsistencia de la difícil situación económica provincial por la falta de competitividad causada por las medidas económicas nacionales” que implican una retracción de las transacciones comerciales en las provincias fronterizas, como es el caso de Misiones. Por eso, sostiene, “resulta imprescindible la inclusión de la prestación de servicios de transporte de pasajeros terrestre y aéreo a los fines de estimular la actividad turística facilitando la accesibilidad e incentivando la equiparación de oportunidades, persiguiendo el desarrollo de las políticas turísticas que motiven la actividad competitiva, derramando beneficios económicos al resto de los eslabones de la economía misionera”.
Una prueba piloto se había presentado con la provincia de Córdoba, para estimular el intercambio turístico. Con el Ahora Misiones se podía realizar la compra de pasajes en Aerolíneas para la temporada invernal en la provincia mediterránea. Ahora se amplió a otras empresas y destinos. 

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El partido de la Argentina

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A falta de una alegría que llegue desde la estepa rusa, el Gobierno nacional celebró las jugadas del equipo económico y la calma aportada por el Messi de las finanzas, ahora sentado en el Banco Central.  Los primeros días de Luis Caputo en su nuevo rol vinieron acompañados por una tardía y leve baja del billete verde.  En paralelo, en el día de la Bandera, el Fondo Monetario Internacional giró la primera parte del auxilio de 50 mil millones de dólares, que se usará para fortalecer reservas y bajar la presión cambiaria, con la promesa de liquidar cien millones de dólares diarios para calmar a las fieras del mercado. Pero el gol que se gritó con ganas fue la calificación de la Argentina como “mercado emergente”, por parte de la consultora Morgan Stanley Capital Internacional (MSCI).
El reconocimiento  permitió un “ascenso” de la Argentina en el mundial de las inversiones financieras. ¿Qué méritos hizo para celebrar? ¿Qué significa ese reconocimiento? Para el Gobierno es una muestra de “confianza” de los mercados y una oportunidad para generar la demorada lluvia de inversiones y aumentar el empleo que está mostrando los primeros síntomas de agotamiento.
La realidad es que no hay que celebrar en exceso. Morgan Stanley no hace más que premiar que los países que liberan trabas a los movimientos de capitales. No hace una evaluación de la situación económica ni social. Por caso, Grecia, que pasa una de las peores recesiones, es un mercado emergente y era un mercado “desarrollado” mientras se desataba la crisis. El FMI bueno, que le brinda financiamiento, le acaba de exigir 42 años de ajuste para poder cumplir las metas y repagar la deuda asumida.
Tampoco es garantía que ser un mercado emergente modifique sustancialmente las condiciones económicas y atraiga capitales productivos. Argentina fue considerada un mercado emergente en 1988, a meses de la hiperinflación que apuró la salida de Raúl Alfonsín. Siguió durante todos los 90, mientras que crecían la pobreza y el desempleo e incluso se mantuvo durante el fugaz mandato de Fernando De la Rúa. El corralito, la pobreza explosiva y el estallido no modificaron la nota. La devaluación de Eduardo Duhalde y los primeros años del kirchnerismo, tampoco. Recién en 2009, cuando la ex presidenta Cristina Fernández impuso controles de capitales, se perdió la categoría para pasar a ser un mercado “fronterizo”.
Cuando Macri asumió, se pidió el reingreso. Desde entonces, el Congreso argentino aprobó una reforma a la ley de mercados de capitales para reducir el poder de los reguladores y aflojar restricciones. Pero recién se “premió” al país después de garantizarse de que no hubiera ninguna intención de volver a aplicar restricciones.
La agencia Reuters señaló que “la respuesta ortodoxa del Gobierno a corrida devastadora contra el peso demostró que el riesgo de un retorno a las políticas intervencionistas era bajo”, según Jeffrey Lamoureux, analista senior de riesgo país para América Latina en BMI Research en Nueva York.
“En ningún momento consideraron tirar las vallas y decir que no se puede sacar dinero”, observó Lamoureux. “Es un claro respaldo a la respuesta del Gobierno a la crisis”, enfatizó.
Curiosamente, los controles que se eliminaron para ser un “mercado emergente”, son los que permitieron la fuga de más de 15 mil millones de dólares en las últimas semanas (en mayo se fugaron 6213 millones de dólares, la mayor cifra desde la salida de la Convertibilidad).
Con excesos Cristina, se impusieron límites para la compra de dólares, había que justificar ingresos y se fijaron techos para el giro de utilidades al exterior. Todo eso desapareció.  El precio de pertenecer es resignarse a ceder ante las ambiciones del capital de moverse con libertad.
Parece no ser motivo de preocupación en el Gobierno, que todavía celebra las consecuencias de la corrida cambiaria. “En el corto plazo estas cosas tienen costo, pero yo creo que de mediano y largo plazo no hay mal que por bien no venga, es lo mejor que nos pudo haber pasado, esto nos obligó a ir a pedir el crédito al Fondo Monetario y esto da mucho mayor certidumbre particularmente con el financiamiento, porque dependemos del financiamiento externo”, explicó Caputo con la singular empatía con quienes padecen en el bolsillo el exceso de optimismo del equipo económico.
Para atenuar la especulación contra el peso, el Gobierno entregará cien millones de dólares diarios de reservas durante 75 días. También subió las tasas de interés de las Lebacs hasta un gravoso 47 por ciento. El efecto cascada es una economía paralizada con empresas imposibilitadas de financiarse. Los empresarios misioneros comienzan a advertir que el modelo se inclina  hacia un sector que no los tiene como destinatarios.
 “No vendemos nada”, confesó preocupada una fuente bancaria al ser consultada por el efecto de las tasas en la economía misionera.  La tasa del 47 por ciento es referencia como piso. Llegan hasta triplicarse de acuerdo al tiempo del préstamo y las garantías ofrecidas. Un asalariado medio, por un crédito a doce meses, debe pagar una tasa efectiva anual del 48,21 por ciento, sin IVA. A 36 meses se eleva a 54 por ciento. Mientras que al Gobierno le extendieron el margen de la tarjeta de crédito, la financiación minoritaria se hace insostenible.  Las empresas que están endeudadas en dólares –muchas industrias misioneras y especialmente aquellas que tienen alguna porción de su mercado en el exterior-, tienen una deuda 50 por ciento más  elevada que en diciembre del año pasado.
El segundo semestre será mucho más difícil”, prometió, alentador, el flamante ministro de Producción, Dante Sica, quien venía a poner a andar la maquinaria que no supo mover el sonriente Francisco Cabrera.  
Misiones no escapa a la realidad económica ni a las consecuencias políticas. El debate de fondo estará dado en la ley de Presupuesto 2019, analizó el secretario de Hacienda, Adolfo Safrán. Es que la Nación tiene la idea fija de compartir el costo del ajuste con los gobernadores, especialmente en subsidios y fondos para obra pública.
“Vamos a hacer lo mismo, pero en vez de ir a 50 kilómetros por hora, a cien”, aseguró el radical Luis Pastori en defensa del gradualismo de Macri,  pero ahora a gran velocidad.  El achique se sentirá en subsidios, primero, aportes discrecionales y obra pública, reconoció. Para el diputado aspirante a la fórmula de Cambiemos en 2019, las provincias pueden asumir el ajuste nacional porque “reciben coparticipación como nunca y en ascenso”.
A contramano de la especulación financiera, en Misiones se sigue apostando a financiar a las pequeñas y medianas empresas con créditos blandos. El Fondo de Crédito, diseñado por el gobernador Hugo Passalacqua como promesa de campaña, prepara nuevas líneas a tasas bajas, anticipó el director del ente, Horacio Simes. Una de las condiciones marcadas por el Gobernador es que se priorice a aquellos empresarios que generen mayor mano de obra.
La preocupación no es casual. Misiones se mantiene en el pequeño lote de provincias donde el desempleo no es una preocupación gravitante. De hecho, la desocupación bajó del 4,1 por ciento al 2,8 en el primer trimestre de este año. Es en la provincia gobernada por María Eugenia Vidal donde se concentra la mayor tasa, con 10,7 por ciento.
El promedio del país es de 9,1, con una “significativa” suba desde diciembre pasado, cuando se ubicaba en 7,2. En 2015 la desocupación era de 6,6 por ciento.
Por eso, la preocupación por sostener el empleo está más que justificada. Cualquier variación tiene un impacto directo en el poder adquisitivo y la pobreza de las familias. Hasta la Iglesia, distanciada del Gobierno nacional por el impulso que tomó el debate por la despenalización del aborto, pone el acento en la protección social. En la apertura de la Semana Social en Mar del Plata, la Iglesia cuestionó que “se acentúe cada vez más el enorme nivel de inequidad” y pidió que “el ajuste no lo tengan que pagar los pobres”.
Pero no hay nada que permita advertir una mejora en el corto plazo en momentos en que la Nación presiona por recortes y trasladar costos al interior. Una de las ideas sería que los gobernadores asuman parte de los subsidios y recortar al máximo los programas sociales. Es un ajuste que ya comenzó con la subejecución de partidas. Hasta ahora no hubo respuestas de Carolina Stanley sobre los fondos adeudados a comedores escolares en Misiones.  Por lo menos, el coordinador del Fondo Especial del Tabaco, Marcelo Claudio Viegas Calçada, asegura que el dinero de los tabacaleros no se tocará y que no está entre las imposiciones del FMI.
La otra variante es minimizar el gasto en obra pública y que éstas se financien con Participación Público Privada, un mecanismo que se probó en el centro del país. Pero una cosa es una autopista en el centro del país y otra el asfaltado de una ruta en un paraje del interior. El interés no será el mismo, se quejan los gobernadores, que advierten que habrá que hacer muchas concesiones para atraer inversores.
Es cierto que las provincias hoy cuentan con mayores recursos, como celebra Pastori. Pero ese veranito obedece a condiciones que no son permanentes, como la elevada tasa de inflación y la paulatina devolución de fondos retenidos por la Anses. En cambio, la Nación quiere imponer un gasto permanente, como ya ocurrió antes con otros servicios, como la educación. Algunas sobrevivirán más tiempo. Otras colapsarán bajo el peso presupuestario y ya no por el “exceso de gasto”. La mayoría, no es el caso de Misiones, tiene problemas serios para sostener el pago de la deuda pública que creció exponencialmente de la mano del dólar libre.
Son varios los gobernadores que tienen sus cuentas en orden y por eso no quieren aceptar la imposición del ajuste. No quieren ser parte de una foto en la que las provincias salgan desfavorecidas.  
En medio del Mundial, Argentina vivirá una pulseada con mucho en juego. El paro general de la CGT promete ser contundente. El más duro en los últimos ocho años y el primero en una escalada de mayor conflictividad si “no se corrige el rumbo”, según Juan Carlos Schmid, uno de los tres gordos del sindicalismo.   
En este escenario, la reelección de Mauricio Macri, que se daba por garantizada hace algunos meses, es hoy una incógnita. Es llamativo que las únicas defensas a ultranza provengan del radicalismo, que tiene escasa presencia en la mesa chica. En el PRO puro reconocen que no es tiempo de hablar de candidaturas y que aunque Humberto Schiavoni es el candidato principal para Misiones, es “pronto” para definiciones. Podría no serlo, lo que no garantiza que la fórmula sea encabezada por un radical.
En la Renovación insisten en que la mejor campaña es sostener las políticas públicas que son una marca registrada. El turismo, la seguridad y la salud están al tope de la agenda y eso se refleja en el grado de aceptación que tienen esas políticas en las encuestas. El Ahora Pan –que forma parte del Ahora Misiones- es un ejemplo del éxito de las medidas de protección de la economía local: panaderos de varios puntos del país pidieron a sus colegas locales la información de cómo se hizo el acuerdo para congelar el precio del pan mientras que en el resto del país sube por tarifazos y el costo de la harina. Misiones marcó la diferencia también en el Día del Padre: las ventas crecieron entre 20 y 30 por ciento. En el país, cayeron 6,4 por ciento.

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Ya hay más de 1050 comercios adheridos al Ahora Misiones

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El ministro de Hacienda, Adolfo Safrán reveló que el programa Ahora Misiones ya cuenta con más de 1050 comercios adheridos, por lo que se convirtió en una gran herramienta para sostener el consumo dentro de la provincia.
“Una vez que un comercio se adhiere ya queda vigente hasta –en este caso- hasta el mes de septiembre que es hasta donde el programa tiene vigencia, en tanto, si el programa se prorroga el comercio sigue adherido, con lo cual con cada nueva adhesión se va engrosando esta lista”, explicó.
 Safrán resaltó la puesta en marcha el programa “Ahora Pan”, que está teniendo gran adhesión. “Fue una iniciativa que tomó el gobernador Hugo Passalacqua, ante la preocupación por lo que estaba pasando con este producto tan sensible para la canasta de los misioneros, que por el aumento de la harina que costaba 300 pesos allá por diciembre, hoy dependiendo de la marca y la calidad está constando 900 pesos y, por supuesto, se disparó el precio del pan”.
“Para evitar que esto ocurra en la provincia, se habló con el Centro de Industriales Panaderos de Misiones, que depende a su vez de la Confederación Económica, encontramos buena receptividad de aplicar este programa “Ahora Pan” que consiste en congelar el precio en 50 pesos el kilo para el pan francés en cualquiera de sus variantes para los meses de junio, julio y agosto”.  Explicó que, el compromiso de la Provincia es bonificarles la tarifa eléctrica en un 50 y 35 por ciento dependiendo del consumo eléctrico que tenga la panadería que se sume al programa. “La adhesión es voluntaria, no es obligatorio, y estamos trabajando en el diseño de un logo que va a estar pegado en la puerta de la panadería adherida, con lo cual el consumidor al ver ese logo sabrá en esa panadería el precio del pan no tiene que superar los 50 pesos”, indicó el funcionario.
 
Respecto de las inscripciones de las panaderías al programa, Safrán explicó que  “deben ir a las oficinas de EMSA o a la Cooperativa de la localidad y allí se están recogiendo toda la información que tienen que aportar y desde allí el Centro de Panaderos nos trae a nosotros para que desde la Subsecretaría de Obras Públicas, que es la autoridad de aplicación y que regula el tema energético de tarifas, les remita a las Cooperativas y a EMSA el listado de las panaderías con la ubicación y habilitación comercial para que le hagan la bonificación correspondiente”.
En ese sentido, el ministro aclaró que “seguramente en la factura de junio, en el caso de EMSA, le va a venir sin bonificación porque los comercios no llegaron a presentar toda la documentación, pero en la factura de julio van a recibir el descuento de julio más la bonificación retroactiva a la factura de junio”.
 

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Hoy comienza el “Ahora Papá” para compras en hasta 12 cuotas sin interés

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Desde hoy y por dos días se pone en marcha el programa de descuentos especiales por el Día del Padre, anunciado por el gobierno provincial.
Desde hoy viernes 15 y hasta mañana sábado 16 de junio, en el marco del programa Ahora Misiones, se pone en vigencia el plan “Ahora Papá”, para promover el consumo interno.
El anuncio, hecho hace algunos días por el gobernador, Hugo Passalacqua, en conjunto con las cámaras empresarias locales y entidades financieras, podrá ser utilizado para compras en hasta doce cuotas con tarjeta de crédito del Banco Macro y 15 por ciento de descuento.
“Seguimos trabajando juntos sector público y privado, buscando variantes que alienten el trabajo y el compre local”, había dicho Passalacqua.
Por su parte, Carlos D´Orazi, comerciante, integrante de la Cámara de Comercio de Posadas, saludó la iniciativa.
“Es un gran mimo el que nos está dando el gobierno con el Ahora Papá, no recuerdo un plan parecido para esta época así que agradezco y felicito a la provincia por este gesto, a los bancos y a la Cámara de Comercio”.
Precisó que este tipo de “ventas espasmódicas” comienzan el fin de semana, hoy viernes, el sábado, con lo que esperan un buen movimiento para estos días.
Asimismo, opinó que en su rubro, (electrodomésticos) el Mundial de fútbol “siempre traccionó con buenas ventas, aun en épocas difíciles para la economía como esta”. Añadió que desde que el dólar subió a 25 pesos, los comerciantes en Posadas mantuvieron los precios de los televisores, para competir con Encarnación. “Se mantuvo el precio en dólares a 18 porque se entendió que es un momento de ventas puntuales”, y concluyó,  “los televisores están entre 2000 a 2300 pesos más baratos que Paraguay”.

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