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¿Pasteras sí o no? Nación y Misiones tienen dos miradas distintas sobre el desarrollo forestal

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El pasado lunes 15 de enero en la Casa Rosada, el presidente Mauricio Macri volvió a insistir -por tercera vez, en seis meses-, al representante de Misiones, que en este caso ya no era el gobernador Hugo Passalacqua sino su enviado, el ministro del Agro José Luis Garay: “¿Qué pasa con la derogación de la Ley de Insalubridad (para la industria pastera)?”.
Garay respondió que en Misiones hay división de poderes, y que no podía dar una respuesta por una norma que debía modificar o derogar el poder legislativo. Algunos de los que estuvieron en esa mesa dijeron a Economis que hubo una sonrisa sarcástica del Presidente como respuesta.
Para muchos puede pasar desapercibido, o se trata simplemente de una industria, pidiendo que le modifiquen una norma que genera sobrecostos. Pero lo que se esconde detrás de ese pedido del Presidente, que se toma el trabajo de repetir el ritual cada dos meses desde el 19 de septiembre pasado, es algo mucho más amplio.
El Gobierno de Misiones y el Gobierno Nacional tienen dos miradas diferentes sobre el futuro del sector forestal de la Argentina, un país con un potencial fenomenal en ese rubro.
Es una discusión candente, por momentos una disputa sorda, una puja que en los próximos meses va a tener una resolución clave en el que se va a definir lo que pase en los próximos 20 años. En esa discusión se juega buena parte del futuro productivo de la provincia.
Macri quiere que vengan las pasteras sí o sí, Misiones quiere establecer condiciones
Las posiciones se podrían resumir así: Macri quiere y necesita inversiones internacionales de gran envergadura para generar trabajo y dinamizar la economía. Y tiene al sector de los grandes capitales de la pasta celulósica dispuestos a invertir sumas muy importantes para instalar dos, tres y hasta cuatro industrias pasteras en Corrientes y/o Misiones.
Cada planta implica una inversión de entre 1.500 y 2.000 millones de dólares. Lo que el Presidente privilegia es la llegada de capitales, la generación de puestos de trabajo y la posibilidad de tener una industria que genere dólares para la economía argentina. El país se autoabastece, prácticamente, de pasta celulósica y casi todo lo producido se exportaría, generando divisas para una economía que las va a necesitar si en algún momento se cierran las canillas de la emisión de deuda.
Del lado de enfrente, Misiones –que también quiere desarrollar el sector forestal y busca inversiones con el mismo énfasis que Macri- busca salvaguardar el desarrollo local, a los pequeños y medianos productores forestales, dueños de 50, 100 o 200 hectáreas. A los colonos, a las pequeñas chacras.
El Gobierno de la provincia no quiere que venga otra pastera como Arauco Argentina para quedarse con enormes extensiones de tierra, desplazando a colonos y pequeños productores y haciéndolos migrar a las ciudades. O imponiendo precios de la materia prima con una posición dominante.
La empresa de capitales chilenos es dueña de 255.000 hectáreas en Misiones, una quinta parte del territorio. Con el impacto que eso implica en una provincia de dimensiones chicas, pero que al mismo tiempo tiene más chacras pequeñas (20 o 25 hectáreas) que ninguna otra provincia del país.
El camino intermedio que propone Misiones es el de una asociación entre los capitales de la pasta celulósica y otros grandes capitales forestales (tableros de madera) y los pequeños y medianos productores. Misiones no se opone totalmente a la llegada de una nueva planta de pasta, pero no quiere que se desplace a los chicos.
“Tenemos leyes que protegen la inversión de los grandes”, explican los principales funcionarios provinciales del área.
Otro camino que propone Misiones es el de un Estado que fomente inversiones de mediana envergadura en la transformación física de la madera (aserraderos, fábricas de muebles, de tableros, etc) o en la generación de energía a partir de la biomasa.
La Provincia ya está mostrando el camino con la fábrica de casas de madera que se instalará en el Parque Industrial, con una inversión cercana a los 5 millones de euros. Será como una automotriz que ensamblará partes de casas que se producirán en pequeños aserraderos, de los que emplean a 10, 20 o 30 operarios.
Si en lugar de transformar los árboles en pie en pasta celulósica, se transforman en viviendas o partes de viviendas de madera o muebles (transformación química o transformación física), o materia prima para otros usos, los puestos de trabajo y el desarrollo es mucho mayor. Pero es un camino más difícil. No tan claro, ni tan cantado como la instalación de una planta de pasta. Y además implica una mirada del rol del Estado con la cual el Presidente no parece tan entusiasmado.
Misiones propone un camino donde el Estado (Nacional y Provincial) ayude a realizar las primeras inversiones y luego se retire para dejarle la gestión a los privados. “Misiones ya hizo una experiencia así con Papel Misionero”, dijo a Economis, Juan Gauto, el subsecretario de desarrollo forestal de la provincia.
Papel Misionero es hoy propiedad de Arcor, que compró los activos de Zucamor el año pasado. Pero se hizo con aportes del Estado provincial. Arauco Argentina, antes llamada Alto Paraná, también se hizo a fines de los 70 con aportes de Nación y la provincia.

Resultado inminente
¿Por qué esta discusión se resolverá en los próximos meses?
Porque desde el conflicto por la instalación de Botnia que arrancó en 2005, los grandes capitales pasteros (las chilenas Arauco y CMPC, las brasileños Suzano, Fibria, Eldorado, la sueca Stora Enso o la finesa UPM) evitaron venir a la Argentina y en cambio hicieron crecer exponencialmente las inversiones en Chile, Uruguay y Brasil. Pero la Argentina sigue siendo muy atractiva y en todo este tiempo su enorme masa boscosa implantada siguió creciendo.
En nuestro suelo los árboles crecen más rápido que en ningún otro país, incluyendo Brasil. Y durante este tiempo de congelamiento de inversiones industriales, se formó un stock que está esperando a una industria que los transforme en pasta o madera.
Actualmente es de 1,2 millones de hectáreas de bosques cultivados. Toda esa madera disponible, que excede el consumo interno, también hace que los precios que se pagan a productores sea bajo. Nuevas industrias pasteras apuntalaría el consumo de árboles y por ende, su precio.
“Hay espacio para 2, 3 y hasta 4 nuevas pasteras”, dijo Pablo Mainardi, CEO de Arauco Argentina a Economis, en un seminario en el hotel Brick de Recoleta en octubre pasado, cuando dio su primera entrevista en años.
Apenas se confirmó que Mauricio Macri se consolidaba en el poder con las PASO y las elecciones de octubre, los grandes capitales forestales empezaron a organizar el “descongelamiento” y a analizar oportunidades de inversión. El lanzamiento formal fue en un seminario del hotel Brick donde disertaron los CEOs de las grandes industrias, como Mainardi o el norteamericano Douglas Albrecht, de Celulosa Argentina. Un seminario así hubiera sido impensado en la era kirchnerista.
El sector, muy maltratado en estos años, fue confinado a un bajísimo perfil del que recién está saliendo ahora y con un apoyo formidable del Presidente Macri, quien busca abiertamente salvar todos los escollos para que las inversiones puedan concretarse.
Por eso convoca a los gobernadores, los sienta en la Mesa Forestal, les repasa las leyes que deben derogar, pide resultados, presiona y empuja. Macri quiere que haya resoluciones. Miguel Etchevehere, el titular de Agroindustria, también está muy comprometido con esa visión y armó la Mesa Forestal cuando todavía era titular de la Sociedad Rural. Voló a Misiones a principio de septiembre, los juntó a todos, armó un temario y semanas después les abrió las puertas de la Casa Rosada.
En la segunda reunión en noviembre, Etchevehere juró como ministro y minutos después se sentó en la segunda reunión de la Mesa Forestal, nuevamente presidida por Macri.
En la tercera, el 15 de noviembre pasado, otra figura que estaba como Etchevehere del lado del sector privado, pasó al “otro lado” de la Mesa. El empresario misionero Nicolás Laharrague, quien se decidió a tomar el rol de subsecretario de Desarrollo Forestal.
El rol de Laharrague puede ser clave para acercar posiciones en este debate. “Es cierto que hay dos miradas distintas, hay diferencias, pero hay que trabajar para lograr acercar posiciones y trabajar en pos de objetivos comunes”, le dijo a Economis la semana pasada.
Argentina necesita inversiones. Necesita generar trabajo y desarrollar su economía.
El Gobierno de Misiones, también está ávido en recibir inversiones y crear puestos de trabajo, busca proponer un camino alternativo que hasta ahora no parece generar entusiasmo en las máximas autoridades.
De cómo se resuelva esa diferencia de miradas en los próximos meses, dependerá el futuro forestal de la provincia. Y buena parte de su futuro productivo.
 

Qué reclama la industria pastera, qué dice Nación y Misiones

Bitrenes
Inversiones pasteras: Que dejen circular a los bitrenes, esto grandes camiones de doble acoplado. Por qué: bajan el costo logístico. Una de las claves del negocio pastero es el transporte, de los árboles a la planta de pasta y de la pasta producida al puerto. Es un negocio de volumen. Misiones qué dice: hay que estudiar el impacto en las rutas, que no las deteriore. Y ver el riesgo vial.  Nación qué dice: hagan pruebas, confirmen que no hay inconvenientes, y dejemos circular a los bitrenes de una buena vez (Macri ya firmó un decreto habilitando su uso).
Tenencia de tierras por capitales extranjeros
-Existen leyes que restringen la tenencia de tierras por parte de extranjeros (Constitución de Corrientes, Ley Nacional de Tierras, etc.). Qué dicen las inversiones pasteras: Piden modificaciones, porque si no es “cómo invertir en un departamento que estás alquilando, tenemos que poder ser dueños de las tierras”. Misiones qué dice: hay leyes que protegen la inversión, no es necesario modificar normas. Nación que dice: Modifiquemos las leyes que haya que modificar para que vengan las inversiones, incluido un artículo de la Constitución de la provincia de Corrientes, y la ley entrerriana que prohibe el transporte de rollizos.
Ley 25.080 de Promoción de Bosques Cultivados
-Ley 25.080 de promoción de bosques cultivados está en discusión. La promoción de la ley vence a fin de año y debe reemplazarse. La industria pastera qué pide: Que los nuevos incentivos no sean subsidios (tal cual quiere el Gobierno Nacional, que está en una política de desmantelar subsidios a cualquier actividad y además mira el costo fiscal), en cambio, pueden dar créditos fiscales para descontar luego a la hora de pagar impuestos. Arauco Argentina es, por lejos, el mayor contribuyente a las arcas de Rentas de Misiones. Misiones qué dice: necesitamos nuevos subsidios para seguir apuntalando a los pequeños y medianos inversores forestales. Nación qué dice: Ya no se necesita tanto la promoción de plantación de nuevos bosques. Lo más importante es la industrialización.
Ley de Insalubridad
Qué dicen los capitales pasteros: La industria pastera quiere derogarla, dice que encarece el costo laboral. Misiones qué dice: primero, la aplicación de la ley está suspendida por un amparo. Además, el costo no penaliza la actividad, es muy chico teniendo en cuenta que una pastera nueva no generará muchos puestos de trabajo y la actividad puede resolver ese costo. Pero además, existe efectivamente un riesgo a la exposición del trabajador a ciertas actividades que debe ser resguardado. Nación qué dice: Macri insistió en las tres reuniones en Casa Rosada, primero a Passalacqua y luego a José Luis Garay, que Misiones derogue la ley.
 
 

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Presentarán recurso de amparo para frenar el tarifazo eléctrico de la Nación

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La Mesa Interinstitucional del Diálogo y Consenso se volvió a reunir este lunes en la Defensoría del Pueblo de Posadas para tratar la problemática del incremento de la tarifa eléctrica, oportunidad en la que todos los integrantes acordaron presentar una medida judicial por considerar inconstitucional el nuevo incremento fijado por el Ejecutivo Nacional.

 

Del encuentro participaron además del titular de la institución anfitriona, Alberto Penayo, la ministro de Derechos Humanos, Lilia Marchesini, los diputados provinciales Roque Gervasoni y Martín Sereno, presidentes de las comisiones vecinales de distintos barrios y técnicos de Electricidad Misiones Sociedad Anónima (EMSA), cabe destacar que también se invitó a participar a legisladores de Cambiemos, quienes no asistieron a la reunión.

 

En la oportunidad, continuaron con el análisis de los reclamos de los usuarios de Posadas y diversas localidades de la provincia, y se coincidió en que para establecer la actual readecuación tarifaria, el Ejecutivo Nacional no cumplió con las normas vigentes que establecen la realización de audiencias públicas con información precisa y veraz de cómo surgen los costos y se fundamente objetivamente el incremento.

 

Por otra parte, fundamentaron que este nuevo aumento que afecta a todos los usuarios “contradice al Art. 11 del Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales –reconocido por la Constitución Nacional Argentina-, que establece el derecho a tener y gozar de una vivienda y condiciones dignas de vida”.

 

“Por estas razones es que entre todos los sectores y organismos que integramos la Mesa Interinstitucional presentaremos un amparo colectivo con medida cautelar ante los Tribunales Federales en Posadas por considerar inconstitucional el aumento tarifario, solicitando la impugnación de la readecuación de tarifas ordenada por el Gobierno Nacional, a través Ministerio de Energía y Minería de la Nación y la Secretaría de Energía, a la vez que se ordene a la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA), a que retrotraiga a marzo de 2017 los valores de venta de energía eléctrica a EMSA en tanto agente distribuidor del Sistema Eléctrico en la provincia”, explicó el defensor del Pueblo posadeño, Alberto Penayo.

 

Asimismo, acordaron solicitar al directorio de EMSA que plantee a la autoridad concedente la suspensión de la readecuación del Valor Agregado de Distribución (VAD), hasta el mes de junio del corriente año.

Finalmente, Penayo resaltó que “la vivienda y las condiciones de vida digna están sujetas también a las posibilidades del uso de la energía eléctrica, y en provincias como la nuestra el consumo se torna mayor por las propias características de una zona subtropical, con temperaturas elevadas y mucha humedad, por lo que hay determinadas situaciones que se tornan una necesidad y no un lujo como podrá ser en otras jurisdicciones”.

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Ya rige el ajuste en el gasto en Posadas que decretó el intendente Joaquín Losada

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El intendente de Posadas, Joaquín  Losada confirmó que ya rige el paquete de medidas de restricción del gasto que puso en marcha a mediados de enero. Hace unos días firmó el decreto mediante el cual ningún funcionario de su gabinete podrá ganar más que el intendente, sueldo fijado en 27.925 pesos al mes de noviembre.
El paquete de medidas se presentará públicamente en los próximos días. Pero el ahorro estimado supera los tres millones de pesos mensuales, con la supresión de quince direcciones y la eliminación de contratos en el área tributaria. Además, se ordenó un control del gasto en energía, con los aires acondicionados a 24 grados.
Las protestas de los municipales demoraron los detalles del plan pero Losada confirmó que no hay marcha atrás.
Se pondrá un tope al gasto de los funcionarios el cual no podrá superar el sueldo del intendente fijado en más de 27 mil pesos en la liquidación de noviembre y muchas direcciones se fusionarán aunque eso no significará debilitar el funcionamiento de la comuna.
 

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Ecolatina advierte que continuará aumentando el déficit comercial

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En el último año, el déficit comercial de bienes rozó los US$ 8.500 millones, revirtiendo el superávit alcanzado en 2016 (en torno a US$ 2.000 millones). Este cambio de signo fue una constante a lo largo de 2017: en un hecho inédito para la economía argentina de la posconvertibilidad, todos los meses del año arrojaron un saldo negativo. En el mismo sentido, 2017 marcó el mayor rojo en términos del PBI (-1,4%, conforme a nuestras estimaciones) desde el abandono del 1 a 1.
Esta dinámica respondió a las dispares velocidades de crecimiento que mostraron las exportaciones y las importaciones: mientras que las primeras treparon 1% i.a. a lo largo del último año (llegando a US$ 58.500 millones en 2017), las importaciones saltaron 20% i.a., alcanzando los US$ 66.900 millones.
La flexibilización del régimen de administración del comercio, un dólar barato (especialmente en la primera parte del año) y la recuperación de la actividad, fueron las principales razones detrás de esta dinámica. A contramano, un mundo en donde avanza el proteccionismo (de tintes nacionalistas en Estados Unidos y Europa y de manera industrialista en China), dificulta el despegue de los envíos al exterior. Asimismo, también impactó la anémica recuperación de la economía brasileña. Como resultado, la “vuelta al mundo”, al momento, sólo se está materializando por el lado comprador.
Por otra parte, el aumento de los precios internacionales de los productos importados contribuyó a profundizar el déficit. Si se hubieran mantenido los precios de 2016, el déficit habría sido de US$ 6.300 millones, es decir, un 25% menor (-1,0% del PBI, lo que continuaría siendo el peor resultado desde 1998).
Más allá de lo acelerado de la suba, es importante remarcar que las importaciones están retornando a los niveles que habían mostrado años atrás: las compras externas del último año se ubicaron 10% por debajo de las de 2013. Sin embargo, y esto es lo que explica lo abultado del déficit, las exportaciones fueron 20% menores que las de ese año. Por lo tanto, mientras que las compras externas se recuperan, las ventas no repuntan.
Al margen de los inconvenientes vinculados a la restricción externa (actualmente, la oferta de dólares se suple principalmente con endeudamiento externo), esta dinámica no representa un aspecto negativo en sí mismo: puede ser la contracara del proceso de recuperación de la actividad. Por lo tanto, analizar la dinámica detrás del resultado comercial, nos permitirá comprender sus causas y efectos.
Los bienes finales impulsaron a las importaciones
Comenzando por la performance de las exportaciones, lo primero que resalta es el cambio en su composición, consecuencia de una dinámica heterogénea entre los distintos grandes rubros. La caída en los envíos externos de los productos del sector agropecuario (las exportaciones de Productos Primarios (PP) y Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) disminuyeron 5,6% i.a. y 3,6% i.a. en el último año, respectivamente) fue más que contrarrestada por el avance de aquellos vinculados al entramado manufacturero: las ventas externas de Manufacturas de Origen Industrial (MOI) treparon 11,2% i.a. durante 2017, a la par que las ventas de Combustibles y Energía saltaron 18,6% i.a.
El retroceso del sector agropecuario obedeció a su elevada base de comparación: producto de la liquidación de la cosecha retenida que tuvo lugar en el primer trimestre de 2016, las exportaciones de bienes primarios habían crecido cerca de 20% i.a. en el primer año de gestión de Cambiemos, aun considerando las inundaciones durante abril de ese año. Por su parte, las ventas de las MOA treparon un magro 0,3% i.a. en 2016, aunque fuertemente impulsadas por un primer trimestre (+15% i.a.) que alcanzó para revertir la caída agregada del resto del año (-3,4%).
De forma similar, el alza en las ventas externas de productos industriales también tuvo su base en el comportamiento de los últimos años: las ventas de las MOI se redujeron 37,6% i.a. entre 2011 y 2015, para recuperarse 4,1% i.a. en los últimos dos años. Por lo tanto, si comparamos el resultado de 2011 con el de 2017, se observa un retroceso superior al 35%.
Más allá de este aspecto negativo, es importante mencionar el rol que tuvo el incremento de las exportaciones a destinos no tradicionales: a excepción de Brasil, los envíos de MOI saltaron 13,3% i.a; a contramano, los efectuados al gigante del Mercosur crecieron casi la mitad (+6,8% i.a.). En consecuencia, una profundización de la recuperación brasileña, tal como se estima para este año, mejoraría aún más este panorama. A modo de cierre, podemos afirmar que, contrario a ciertas especulaciones previas al cambio de gobierno, tras dos años de gestión de Cambiemos, en el frente externo, los productos industriales muestran un mayor dinamismo que los agropecuarios.
Por su parte, al mirar las importaciones, el análisis vira hacia la economía local y, fundamentalmente, a su impacto en el entramado productivo: saber qué tipo de productos están dinamizando las compras externas nos permite estimar más finamente el curso que seguirá la industria, con sus efectos sobre la actividad y el empleo, entre otras variables.
En este punto, el panorama luce desalentador. Si dividimos las compras externas entre aquellas necesarias para el normal funcionamiento del proceso productivo (bienes de capital, sus piezas, insumos y combustibles) y bienes finales (bienes de consumo y vehículos livianos), se observa un mayor dinamismo de estos últimos: a la par que las compras externas de bienes finales avanzaron cerca de 30% i.a. en 2017, la de aquellos con un impacto en la producción treparon poco más de la mitad (+17% i.a.). Peor aún, si comparamos 2015 con 2017, los saltos se transforman en 50% y 3%, respectivamente.
Como resultado, las importaciones de productos que no son indispensables para el normal funcionamiento de la economía argentina, y que en muchos casos compiten con la producción local, están ganando peso dentro de nuestra canasta importadora. Durante 2017, la participación de bienes finales representó 22,8% de las importaciones totales, el valor más alto desde la crisis del Tequila (1994), superando en más de 5 p.p. al promedio 2003-2015 (17,7%) y en línea con el período 1992-2001 (22,3%). Por ende, el avance de las importaciones no es una consecuencia directa del crecimiento económico, sino más bien del proceso de apertura comercial.
En esta línea, es importante tener presente otro dato: conforme a diversos estudios históricos, la elasticidad de las importaciones en relación a la tasa de actividad se ubica en torno a los 3 puntos (es decir, por cada “punto de crecimiento” de la demanda doméstica, las importaciones avanzan un 3%). Sin embargo, esta elasticidad más que se duplicó en el último año. Por lo tanto, si bien es sabido que se parte de una situación de “represión de importaciones”, cierto “gradualismo” en el comercio exterior armonizaría su dinámica a la del resto de la economía (mostrando crecimientos o retrocesos similares).
 
Una tendencia que se profundizará en 2018
Para 2018 el Poder Ejecutivo se fijó tres metas principales: contener la inflación, garantizar un crecimiento del 3,5% y reducir en 0,7 p.p. el déficit fiscal primario, llevándolo al 3,2% del PBI. Para cumplir estos objetivos, hay una sola variable que no funciona como “sábana corta” (que cuando acerca un objetivo, aleja otro): el dólar barato. Un Peso que continúe fortalecido, acotaría las presiones sobre los precios, estimularía la actividad (en el corto plazo) y no impactaría negativamente en las arcas públicas.
Sin embargo, esta herramienta perjudicaría al resultado externo. Producto de la pérdida de competitividad cambiaria y la profundización de la recuperación de la actividad, el rojo comercial se agravará durante este año. De este modo, estimamos que en 2018, la balanza comercial será, nuevamente, la variable que el gobierno resignará en pos de alcanzar otros objetivos (más prioritarios según su visión).
En resumen, impulsado por la recuperación económica y la persistencia del atraso cambiario, el déficit comercial se profundizará en 2018, marcando un nuevo récord. En el mismo sentido, según nuestros cálculos, al continuar creciendo más aceleradamente que el resto de las variables macroeconómicas, el rojo comercial volverá a incrementarse no solo nominalmente sino también como porcentaje del PBI.

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La producción de la industria pyme creció 4,8% en diciembre

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El año 2017 finalizó con un incremento de 0,3% en la industria pyme. Hacía cinco años que ese segmento industrial no crecía. La mayoría de los sectores tuvieron buena performance en el último mes del año. “Durante diciembre el 59% de las empresas crecieron en la comparación anual y vemos cómo de a poco el crecimiento se va generalizando”, dijo Fabián Tarrío, presidente de CAME. Dos datos positivos surgen de la medición: el 65% de las industrias tuvo rentabilidad positiva en el mes y el 66% tiene pensado realizar nuevas inversiones en 2018 o las está evaluando. Pero por los problemas financieros y la incertidumbre, 4 de cada 10 industriales señalan que la situación de su empresa sigue siendo “mala” o “regular”.
 
lLa producción de las pymes industriales creció 4,8% en diciembre frente a igual mes del año pasado cumpliendo seis meses consecutivos en alza. Con ese resultado, 2017 finalizó con un incremento de 0,3% en la actividad industrial de la pequeña y mediana empresa. Hacía cinco años que la industria pyme no crecía.
lLos datos surgen de la Encuesta Mensual Industrial realizada por CAME entre 250 industrias pymes. El Índice de Producción Industrial Pyme (IPIP) registró un valor de 87,2 puntos en diciembre, con un aumento de 1,5% frente a noviembre (en la medición sin desestacionalizar).
lEl crecimiento interanual alcanzó al 59,3% de las industrias, mientras que el 18,6% mantuvo su producción en los mismos niveles del año pasado y otro 22,2% la redujo.
lDe los 11 sectores relevados, 9 tuvieron crecimiento anual. Fueron: “Material de transporte” (7,7%), “Productos eléctrico-mecánicos e informática” (3,5%), “Productos minerales no metálicos” (9,9%), “Alimentos y bebidas” (6,3%), “Productos textiles y prendas de vestir” (5,1%), “Productos químicos” (4,9%), “Productos de metal, maquinaria y equipo” (4,3%), “Productos de madera y muebles” (4,9%) y “Productos de caucho y plástico” (5,4%).
lCayó, en cambio, “Papel, cartón, edición e impresión” (-1,5%) y se mantuvo sin variaciones “Calzado y marroquinería”.
lLa rentabilidad tuvo un leve retroceso: el 65% de industrias dijo haber cerrado el mes con rendimiento positivo (en noviembre 67%), 22% con productividad nula y 13% con rentabilidad negativa. Las empresas continúan sintiendo el impacto del fin de las líneas de crédito subsidiadas y esperando el efecto de la baja de tasas dispuestas por el BCRA.
lPara 2018 se redujo levemente la cantidad de compañías con planes de inversiones: del 50% que contestó positivamente en noviembre se pasó a 46% en diciembre. Se mantuvo, en cambio, en 19% la proporción de industrias que lo estaría evaluando. De la misma manera, si en noviembre el 34% de las empresas consultadas dijo tener previsto contratar más personal, en diciembre ese porcentaje bajó a 16%.
l¿Qué necesita su industria para ser más competitiva? La mayoría de los empresarios consultados mencionaron tres factores: mayor oferta de materias primas y a precios más convenientes, menos impuestos y mejora en la infraestructura.
  
 IPIP
  
 Notas Metodológicas
 
lConsideraciones Generales
 
El Índice de Producción Industrial PYME (IPIP) mide el desempeño mensual en la producción manufacturera de las pequeñas y medianas industrias (Pymis) argentinas. La información se obtiene en base a encuestas directas realizadas entre 250 Pymes industriales del país.
 
Las empresas han sido seleccionadas en función de tres variables:
          1. Tipo de producto elaborado por la firma: se determinaron productos que reflejen de manera más fehaciente el nivel de actividad, ya sea en forma directa como indicador representativo de la producción, o en forma indirecta por constituir el insumo principal de otro sector.
          2. Localización geográfica de la empresa: se seleccionaron compañías localizadas en regiones con predominancia en la producción de los bienes pre-seleccionados.
          3. Calidad de la información: se relevaron firmas a las que se les pudo comprobar la calidad y precisión de los datos aportados.
 
lConsideraciones Particulares
 
El IPIP está dividido en 11 sub ramas industriales. Para determinar el valor del IPIP se elaboran números índices de cada una de esas ramas y del nivel general que reflejan la evolución de la producción industrial en términos de volumen físico. Los números índices resultan útiles para homogeneizar a las variables, facilitando su comparación a lo largo del tiempo. El año base de la serie se estableció en diciembre de 2008.
 
La ponderación de cada una de las ramas industriales se realizó en base al Censo Económico 2004 y al Mapa Pyme elaborado por la Sepyme. La consideración asignada a cada división se puede leer en la siguiente tabla:
 
 IPIP1
 

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