ajuste

Dar respuestas

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“Ilumina al juez dormido, /apacigua toda guerra/ y hazte reina para siempre/ de nuestra Tierra”, cantaba María Elena Walsh en su inolvidable Oración a la Justicia.

María Elena representaba en su poesía un sentimiento social que se mantiene vigente y que invita día a día a reflexionar.

El servicio de justicia nos necesita despiertos, agiles, comprometidos y sensibles.

La honra otorgada por el único soberano -el pueblo de la provincia de Misiones- para que administremos ese servicio, debe ser motivo de orgullo y responsabilidad.

En tiempos de crisis y en la era de la cultura del flash, donde los pensamientos se describen en 280 caracteres, debe agudizarse el ingenio y apelar a todas las herramientas y formas honestas y prácticas para llegar con la respuesta adecuada y en un tiempo razonable.

Porque de eso se trata nuestra tarea: Dar Respuestas.

Respuestas en lenguaje claro, accesible y acordes a nuestra realidad según los tiempos que corren. Haciendo del acceso a la justicia la práctica más usual y sencilla.

Respuestas tecnológicas, de manera tal que el avance en ese terreno no nos deje al margen de la historia.

Respuestas en capacitación constante, porque constantemente el tejido social empuja a la modificación de criterios y legislación.

Respuestas en la gestión y en la calidad de la misma, porque un servicio bien prestado y de excelencia, apacigua toda guerra como soñaba Maria Elena.

El Poder Judicial de la Provincia de Misiones tiene un derrotero marcado tras el logro de esos objetivos. Nunca detuvo su marcha y nunca se detendrá. Porque la meta alcanzada provoca un nuevo desafío y siempre habrá una nueva necesidad de “dar a cada uno lo suyo”.

 

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Una economía ordenada y en crecimiento

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Nuestras proyecciones económicas para 2018 incluyen una baja en la inflación, que rondará el 12 o 15% anual, con un crecimiento económico de 3.5% del PBI, con exportaciones creciendo y aumentando el empleo.

En el presupuesto, en particular, se propone que el déficit fiscal siga disminuyendo. Estamos esperando terminar este año con un déficit un poco menor al 4%, a pesar de que la pauta estimada era del 4,2% del producto. Esperamos también terminar el año con déficits fiscales menores sin que eso resienta los niveles de actividad, porque no se ha parado la obra pública, sino, por el contrario, todo esto se ha hecho con mayores niveles de inversión pública en todo el país, porque eso hace que los costos de producción en el interior puedan ser menores al fin.

En estos años, hemos tenido que enfrentar el descalabro de las cuentas públicas que implicaban que el Estado gastara montos cada vez mayores que sus ingresos. Desde 2013 que veníamos enfrentando déficits crecientes. Nunca es fácil ajustar las cuentas. No es fácil en un hogar, menos lo es en un Estado. Cada ajuste implica acuerdos trabajosos para decidir de qué manera se priorizan los gastos. Así y todo, en el presupuesto para el año próximo, el gasto social alcanzará valores récord, y estimamos que dos de cada tres pesos que gaste el Estado estarán destinados al gasto público social y uno de cada dos pesos es con destino a la seguridad social. Así es como decidimos que se amolden los gastos: tratando de que se aumente en los que menos tienen y más lo necesitan.

Una de las razones por las cuales hace falta disminuir el déficit fiscal es que esos recursos o se toman en el exterior (aumentando la deuda externa) o en el interior (subiendo las tasas y sacando recursos a las empresas que tienen menos crédito). De ahí que creemos necesario que el Estado ajuste sus cuentas. Si lo logramos, vamos a tener una economía más sana. Pero tampoco creemos en los ajustes brutales. Para 2018 nos proponemos bajar el déficit en un 20% solamente, porque hacerlo más aceleradamente implicaría que habría que bajar, por ejemplo, fondos destinados al gasto social. No nos parece que sea la forma. Hay que dar la señal de que el gasto baja, pero también la señal de que se hace de forma responsable y atendiendo las necesidades de la gente.

El plan de gobierno para el año próximo incluye un enorme plan de obras públicas, porque para alcanzar el desarrollo hacen falta las inversiones públicas y privadas. En todas las Provincias hay en marcha importantes obras de infraestructura que van a permitir bajar los costos de producción de las empresas y a mejorar la calidad de vida de la gente, bajando tiempos de transporte, teniendo agua potable y alcantarillado o teniendo más energía. Todo esto mejora la competitividad de las empresas: queremos que las empresas del interior puedan acceder en igualdad de condiciones a los grandes mercados. Queremos que todas accedan con menores costos y que puedan producir más y mejor. Ordenar las cuentas públicas permite más fondos para inversión sin desfinanciar a los privados. Queremos que las empresas puedan crear fuentes de trabajo en forma más ágil y con menores costos. Porque con el crecimiento estimado de la economía para el 2018 los frutos tienen que verse en el mercado de trabajo bajando el desempleo. Y ahí sí, todos podrán ver que valía la pena este camino lento pero seguro, para salir de una vez del pozo en que nos habían dejado.

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Balance 2017 para la Economía de Misiones

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El año 2017 representó un año en el que volvió el crecimiento económico a nuestro país (seguramente el incremento del PBi de este año estará en torno al 3,2%), superando la caída registrada el año anterior, y en el que continuó la disminución de la inflación (que a fines del 2016 superaba el 40% y actualmente está en 23%). En este punto cabe mencionarse que la región NEA es la que registró la menor tasa de inflación, con valores anuales de 19.7%.

Según el monitor provincial de actividad económica de Ieral, durante los tres primeros trimestres de este año el crecimiento anual de la actividad económica de la región NEA sólo ha sido superado levemente a nivel nacional por el NOA. De esta manera, observamos como la economía de Misiones mostró un crecimiento del 8,5%.

Este crecimiento económico global estuvo acompañado de un crecimiento de la cantidad de empleos privados registrados en la provincia de Misiones (+3%). Este hecho, sumado a que los incrementos de los salarios efectivos promedios crecieron más que la inflación en toda región (marcando un crecimiento real del +4% para Misiones), dio origen a una recuperación del poder adquisitivo y una recuperación en las ventas minoristas.

El crecimiento del sector comercial, claramente se vio influenciado por la ubicación geográfica, por lo cual las localidades fronterizas han visto como continuó el comercio de frontera principalmente en el rubro textiles y calzado. No obstante, si observamos las ventas minoristas de aquellos productos “no transables” (aquellos productos que no se pueden comprar en el exterior), queda clara la recuperación económica y el auge del comercio minorista mencionado. De hecho, la venta de automóviles 0 km en la provincia de Misiones creció un 12%.

El sector de la construcción ha tenido una dinámica caracterizada por un fuerte crecimiento de obras de infraestructura (principalmente vial) en detrimento de las obras de arquitectura (principalmente construcción de viviendas públicas). Esto se ve claramente al analizar las ventas de cemento (que en Misiones tiene una tasa de crecimiento anual menor al 5%), mientras que las ventas  de asfalto registran variaciones mucho más importantes (+56% en Misiones).

El sector turístico, claramente ha tenido un muy buen año ya que se superó el récord de turistas en Misiones (fenómeno aún muy concentrado en Iguazú pero que también ha tenido muy buenos registros en los demás atractivos turísticos regionales).

Finalmente, es importante mencionar la evolución del sector externo ya que en un marco de caída del 5% de las exportaciones argentinas, las ventas al exterior de la provincia de Misiones crecieron durante la primer mitad del 2017 un 32%.

Con respecto al sistema financiero bancario, en el último año prácticamente no hubo  variación en el porcentaje de préstamos otorgados en situación no normal, manteniéndose en aproximadamente el 2% en nuestra provincia (con valores cercanos al 3% a nivel nacional).

Dentro de este marco, y hecho el balance del año que estamos cerrando, es interesante reflexionar acerca de qué podemos esperar para el año que se inicia.

Las perspectivas económicas nacionales muestran que seguramente en 2018 continuaremos viendo un proceso de crecimiento económico, con valores cercanos al 3 o 3,5%.

En cuanto a la inflación esperada para el año entrante, seguramente veremos niveles de incremento de precios de entre el 15 al 19 % por lo cual entendemos que el proceso de desaceleración de la inflación continuará, con lo cual la recuperación del poder de compra de los salarios también continuará.

Esto implica que la demanda interna (tanto a nivel nacional como regional) continuará creciendo y favoreciendo a aquellos sectores orientados a abastecerla.

En cuanto a las perspectivas del tipo de cambio, no se esperan grandes novedades más que la actualización en base a la dinámica de la inflación, por lo cual no se esperan grandes sorpresas en este sentido y la competitividad de los sectores deberá generarse con otras bases, ya sea vía mayor productividad (a través de la innovación, del incremento del capital humano local y de la inversión en mayor tecnología y maquinaria) o menores costos (principalmente costos de transporte/logísticos. En este sentido la reforma tributaria nacional y las modificaciones anunciada al impuesto a los ingresos brutos en la provincia de Misiones, claramente son una buena señal.

En cuanto a los sectores concretos de nuestra economía, claramente el que mejores perspectivas tiene para el año entrante es el sector turístico que, gracias la llegada de nuevas rutas aéreas a los aeropuertos de la región, seguramente verá incrementar fuertemente la cantidad de turistas recibidos.

Otro sector con buenas perspectivas seguramente será el sector de la construcción, de la mano de la continuación de las obras de infraestructura mencionadas antes a lo que habrá de sumarse la llegada de los créditos hipotecarios UVA que ya han mostrado un gran crecimiento en otras regiones del país pero aquí no están tan difundidos aún (en este caso dichas obras se caracterizan por ser obras privadas y no administradas desde el gobierno nacional o provincial).

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Balance 2017 y Perspectivas 2018 para la Economía Argentina

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Con otro diciembre agitado, se cerró el telón del segundo año de la gestión de Cambiemos, y es importante repasar lo que nos dejó el 2017 a fin de poder vislumbrar que nos puede deparar el año que viene, un año en el que no tendremos el peso de elecciones, pero como antesala a los comicios presidenciales de 2019 será clave en cuanto a los cambios que Macri y su equipo tienen pensando dentro del gradualismo ya escogido.

Lo que nos deja 2017

El gobierno dejó bien claro que subordinará lo que sea en su lucha contra la inflación e inclusive en 2017 el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, aprendió la lección cuando sobre final de 2016 había relajado la tasa de interés y sufrió las consecuencias en el primer cuatrimestre de 2017, lo cual fue el inicio y parte del fracaso en pos de cumplir la meta del año (17%) con más de 6 puntos por arriba de la misma.

No obstante, el gradualismo fiscal que mantuvo el ministro Nicolás Dujovne luego de reemplazar a Alfonso Prat Gay, fue sin dudas el mayor responsable de que el BCRA salga a pelear una guerra antiinflacionaria con balas de salva. Y es que el esfuerzo que le pone a la economía una tasa tan alta, se diluye con un gasto que no cede y que obliga no solo al endeudamiento externo sino también a seguir emitiendo generando el efecto contrario al buscado, esto sin mencionar el déficit cuasi fiscal de 1,7% del PBI que generan los intereses de las LEBACs. Si bien el kirchnerismo dejó el Gobierno emitiendo a un tasa anual del 45%, el 2017 igualmente cerrará en un elevado 25%, que sumado a los ajustes de tarifas, combustibles prepagas y colegios, le ponen un piso muy alto a la inflación. Inclusive si analizáramos la inflación núcleo, aquella que no tiene en cuenta los precios regulados y estacionales, se ha mantenido en niveles de 1,5% mensual promedio. Y así, este año a pesar de las elecciones de medio término, se mantuvo una fuerte contracción a través de la tasa de interés que cierra en 28,75%. Pero sin embargo, este nivel de tasas es consecuencia de los bajísimos niveles de ahorro de nuestro país que es uno de los más bajos de la región.

El año también marcó que por el gradualismo, nos endeudemos en USD 35.000 millones de dólares, lo cual lleva la emisión de deuda pública bruta de la gestión Macri a USD 342.000 millones, un 56% del PBI (10 puntos más que al inicio de su gestión), que si bien aún no representa un monto preocupante en términos de PBI, la velocidad del endeudamiento y su impacto en el pago de intereses, ya encendieron luces amarillas sobre todo porque la reserva federal de los Estados Unidos comenzó un proceso de suba de tasas que puede complicar las futuras emisiones. El país puede encontrarse en una encrucijada, ya que no genera dólares comerciales ni por el lado de bienes ni de servicios, a la vez que tiene una salida importante a través de importaciones y turismo con un déficit de cuenta corriente que cerrará cercano al 4,2% del PBI.

En consecuencia, y a pesar de no reformar el Estado, el Gobierno lanzó algunas reformas luego de su victoria en las elecciones legislativas a fin de  mostrar un giro respecto a los dos años previos de gestión en los cuales se dedicó más a buscar gobernabilidad, normalizando algunos frentes complicados que heredó.

Al mismo tiempo, el tipo de cambio se despertó este último mes tanto por cuestiones estacionales como por decisión política de dejar correr un poco al dólar al no renovar el 21% de las LEBACs en la última licitación, lo que llevará a cerrar el año en niveles cercanos a $19, pero habiéndose movido sólo 17% en el año, siete puntos por debajo de la inflación. Si bien es cierto que rige un sistema de cambio flotante donde el precio lo establece la oferta y la demanda, el fuerte ingreso de divisas que producen las emisiones de deuda fortaleció al peso, lo que, sumado a la tasa del BCRA, permitió obtener retornos mayores al 9% en dólares, aun con el cimbronazo previo a las PASO, cuando el tipo de cambio se movió muy fuerte para luego caer considerablemente.

Por otro lado, ya con la victoria que marcaron las Primarias, se aceleraron algunas promesas de inversión que seguían de cerca la posibilidad de que el kirchnerismo vuelva a tomar protagonismo, lo que finalmente no ocurrió. Si bien los niveles de 10% del PBI con el que cerrarían el año siguen siendo bajos respecto de los promedios de la región, las reformas tributarias y laborales apuntan hacia esa dirección. Sin embargo el Gobierno allí se encuentra en otra encerrona. Es que el alto endeudamiento deprime el tipo de cambio, lo que desalienta a exportar, obligando a buscar rentabilidad solo en el mercado interno y la alta tasa de financiamiento pone una vara muy alta tornando inviable cualquier proyecto. Hoy el capital se ve más tentado a entrar y salir rápidamente de una rendidora opción financiera gracias al “carry trade” (mientras el USD estaba quieto), en lugar de montar una fábrica, tomar empleados, pagar impuestos y asumir riesgos.

Perspectivas 2018

  • El Gobierno seguirá trabajando con metas, y el frente fiscal será muy monitoreado. Es probable que se sobrecumpla la meta del 4,2% del PBI de déficit fiscal en 2017 para buscar un 3,2% en 2018. Para lograrlo se congelará el gasto en términos reales, esperando que la mejora en la recaudación sea consecuencia de un mayor crecimiento económico. El único ajuste que el Gobierno plantea es una nueva baja en subsidios económicos del orden del 16%, lo que implica que podemos esperar nuevos incrementos en tarifas de servicios públicos. Las metas fiscales, sin embargo, son engañosas pues el Gobierno insiste en observar el déficit fiscal primario sin mirar al consolidado. Al tener en cuenta el déficit de las provincias y los intereses que se van sumando con la nueva deuda, el déficit fiscal resulta elevado (cercano al 9% del PBI), al punto de poner dudas sobre la sustentabilidad del modelo económico. No sólo eso, además asume que el contexto macroeconómico seguirá ofreciendo crédito externo a tasas bajas que permitan financiar ese hueco, lo que implica asumir riesgos innecesarios.
  • Luego de reconocer que el BCRA no podrá cumplir la meta inflacionaria en 2017, ya se prevé un nivel de inflación de 17% para 2018, cuando la meta es 12%. Si bien se está corrigiendo el problema, el esfuerzo es sublime debido al gradualismo. La inflación cae, pero no por la vía del ajuste del sector público que sigue sobredimensionado, sino por reemplazar su monetización por endeudamiento. Es decir que la tasa de inflación no baja como se pretende porque el BCRA emite por encima del crecimiento de la oferta de bienes y servicios y de la de la demanda de moneda.
  • El principal fundamento del gobierno consiste en mantener un PBI del 3,5% en 2018 que es probable pueda cumplirla. Y para lograr este crecimiento el gobierno propone incrementar gradualmente la inversión, que alcanzaría en 2018 un 17% del PIB, aún lejos de nuestros vecinos. Sin embargo, la apuesta por mantener el crecimiento vía mayor inversión es demasiado optimista dado el nivel de déficit fiscal, inflación, presión tributaria y deuda que sostiene Argentina, y la poca o más bien gradual voluntad del Gobierno de corregirlos en el corto plazo.
  • Teniendo en cuenta, la suba del tipo de cambio sobre el final del año, el promedio de $19.3 que prevé el presupuesto supone un precio por arriba de $20 para fin de 2018. Este incremento en la cotización del dólar estaría por debajo de la inflación esperada. Así, se puede afirmar que se acelerará el atraso cambiario, que responde desde luego a la mayor oferta de dólares que produce el endeudamiento que en 2018 se prevé ronde los USD 30.000 millones. Esto deberá ser atendido de inmediato puesto que las exportaciones necesitan ser dinamizadas a fin de ayudar al crecimiento de la inversión que no puede sostenerse únicamente apostando al consumo interno sino que debe mirar el mercado externo para crecer en serio y generar empleo.

El problema hoy y que repercute para adelante es tanto el déficit fiscal como el déficit en cuenta corriente. Pero un buen análisis económico nos enseña que el segundo también se explica por el primero. El problema central sigue siendo el déficit fiscal, la madre de nuestra historia de crisis económicas y hasta tanto no entendamos eso, repetiremos todo nuevamente. El 2018 por suerte volverá a pasar el tren, está en nosotros subir…

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Came: “La meta inflacionaria se acerca más a la realidad”

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Así lo definió el presidente de CAME, Fabián Tarrío, en referencia a la conferencia de prensa realizada hace instantes por el equipo económico del Gobierno. Además, Tarrío pidió mejorar el acceso al crédito para las pymes. “Deberían fijar metas en este sentido”, dijo, ya que el incremento más notable se dio en créditos hipotecarios y para grandes empresas.

Respecto al tipo de cambio flotante señaló: “Es cierto que el tipo de cambio actual resulta más competitivo para defender a nuestros productores, pero sería importante definir un techo para generar previsibilidad para todos los sectores”.

En conclusión, el titular de la entidad que representa a las pequeñas y medianas empresas dijo que “los anuncios son comprensibles pero peligrosos con el dólar escalando y con ajustes de tarifas y aumentos de costos por venir, aunque valoramos que se hayan cumplido algunos de los objetivos planteados por el Gobierno porque nos da una perspectiva positiva sobre el futuro”.

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