ajuste

La moda del gradualismo

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Según un informe reciente [1], 15 de los 46 países de América Latina y el Caribe van a realizar consolidaciones fiscales en torno a 2% de sus respectivos productos brutos. El “ajuste” se realizará de manera gradual y en un contexto de moderado crecimiento económico. Obviamente la Argentina integra este club. En Analytica creemos que estas son buenas noticias, no sólo para la búsqueda del financiamiento externo sino también para la sostenibilidad del modelo, entendiendo a esto último cómo la capacidad de generar divisas vía exportaciones.

La crisis financiera de 2008 forzó a la mayoría de los países de la región a realizar aumentos del gasto discrecional. Estas medidas sirvieron cómo paliativos, pero no lograron consolidar un crecimiento sostenido, máxime después de la ralentización del ritmo de expansión en China y su consecuente impacto en los precios de las materias primas. Actualmente, el PBI en muchas de estas economías “está buscando máximos” aunque a tasas de crecimiento moderadas.

En este contexto, no sólo un tercio de los países de la región intentará realizar ajustes fiscales en la fase expansiva del ciclo sino que también buscará hacerlo de manera gradual. Más allá de la discusión sobre la pro-ciclicidad de la política fiscal, vale la pena repasar los motivos por los que creemos que la medida se lleva a cabo en este momento y de esta forma: i) los ajustes de shock son altamente impopulares, ii) los multiplicadores fiscales son “altos” si el nivel de producto es “bajo”: recordemos que en estas economías el producto está retornando a niveles máximos, lo cual implica una caída en términos per cápita, iii) abundancia de liquidez internacional: el stock de deuda  del Tesoro Americano se encuentra en máximos y parece difícil esperar una corrección fuerte de la tasa de los bonos a 10 años, un referente en el mercado de deuda emergente, iv) si se mantiene el gasto real constante, la fase expansiva del producto permite un ajuste digerible desde el punto de vista del electorado.

¿Cuáles son las consecuencias de este contexto para la Argentina? Al menos dos. Primero, el ritmo del ajuste es homogéneo entre los tomadores de deuda externa. Desde el punto de vista de los “ratios” de solvencia, todos los Gobiernos que van a estar demandado deuda debido al déficit financiero que experimentan van a mostrar el mismo “nivel de compromiso” con el repago futuro de sus obligaciones. Por lo tanto, teniendo en cuenta la similitud del nivel de ajuste fiscal entre los países de la región, conseguir deuda será un problema menor. Segundo[2], cómo no se esperan grandes recortes de impuestos y el ajuste se haría “licuando gasto real”, el efecto sobre la competitividad (externa) del proceso de consolidación fiscal es similar al registrado en muchos de los países con los que la Argentina tiene fluidas relaciones comerciales. Además, dependiendo del éxito de la reforma impositiva que anunció el Ministro Dujovne, el ajuste fiscal podría implicar una mejora del tipo de cambio real efectivo respecto a muchos de nuestros competidores comerciales. Si además se le suma que el financiamiento vía deuda externa contribuye a la apreciación de todas las monedas emergentes contra el dólar, es esperable que el ajuste fiscal mejore la competitividad externa incluso teniendo en cuenta que un tercio de los potenciales competidores de la Argentina están inmersos en el mismo proceso.

Sin embargo, vemos algunas señales de alerta: por un lado, la reforma laboral en Brasil será más agresiva que la que desea implementar la administración Cambiemos Por otro, de los países “grandes” de la región, la Argentina es el único que se encuentra “desinflando” su economía. Ambos factores ponen presión adicional a los niveles de competitividad, por lo que el déficit en cuenta corriente en 2018 podría mantenerse en los actuales niveles (en torno al 5% del PBI).

De fondo, el gradualismo parece el camino que eligieron la mayoría de los países de la región que están consolidando sus cuentas públicas. Si nos abstraemos de las implicancias del proceso de des-inflación, este contexto juega a favor de sostenibilidad de la estrategia que está llevando adelante el Ministro Dujovne. La sostenibilidad tiene al menos 3 dimensiones: la política, la fiscal y la externa. El contexto regional aporta un poco de viento de cola en el sentido no tradicional del término.

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[1]http://vox.lacea.org/?q=blog/desafios_macroeconomicos_latam

[2] La elasticidad de las exportaciones / importaciones puede ser sensible al nivel de la alícuota. Por lo tanto, dependiendo del nivel de los impuestos, muy disimiles dentro de la región, la respuesta del balance comercial puede ser distinta para igual recorte de impuestos. Esto es, es posible que una quita pequeña sea muy expansiva en términos de competitividad si la presión fiscal es alta. Sin embargo, contrariamente a lo esperado en Argentina, la mayoría de los 15 países que consolidan no están llevando adelante recortes de impuestos y ajustarían vía congelamiento del gasto.  Por lo tanto, es de esperar que “el ajuste” en nuestro país sea más expansivo en términos de competitividad que en el resto.

 
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Federalismo a la porteña

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El reformismo permanente tiene entre sus principales víctimas a las tan mencionadas en campaña de 2015 economías regionales, no solo no se solucionó el problema de ninguna economía regional sino que se agudizaron, a excepción que el equipo de hacienda y el flamante ministro de oligarquía entienda por economía regional a la pampa húmeda productora de oleaginosas, pero la geografía económica argentina no lo estima así y como para muestra hace falta un botón veamos una actividad que para la provincia de misiones es determinante, el tabaco.

Algunos números de la actualidad de la actividad, la actividad pasa de los peores momentos de los últimos 25 años, la campaña anterior el área sembrada se redujo en un 20% y una baja en un 14% de la producción, el desplome se debe básicamente a que la mayoría de la producción se vuelca a abastecer el mercado interno, pero como durante el 2016 se produjo un aumento en los impuestos internos que lo llevo de 60% al 75% y que este año de aprobarse la reforma tributaria los llevara aún más alto aun, situando a la argentina como el país con mayor carga tributaria de américa latina, superando el 80% y llegando al 90% con la reforma tributaria, que como agravante el impuestazo afecta con mayor potencia a la producción de los cigarrillos de menor valor y desgravando a aquellos de segmentos Premium, una clásica de cambiemos, pero esto agrega la complejidad de incentivar la competencia con los cigarrillos ilícitos.

En el ranking mundial la Argentina es el 7mo. País productor de tabaco, por lo que las alarmas se encienden por toda la industria, según la consultora economía y regiones las más afectadas por la caída de la producción fueron chaco (-32,2%) y Misiones (-28.3%), en tanto que las hermanas mayores que concentran el 70% de la producción, Jujuy cayó un 15% y Salta apenas  subió un 0.2%. es de esperar que con mayor peso sobre los impuestos internos el consumo caiga y la actividad sufre más caídas, los cultivos de renta en la provincia de misiones y del todo el NEA y el NOA están en crisis en base a la caída de la demanda interna y un dólar atrasado que imposibilita también las exportaciones, que sería una salida pero los des manejos son tales que ninguna de las clásicas actividades misioneras (yerba, te, tabaco, madera)atraviesa un buen momento las economías regionales te las debo, acá no hay rebaja de impuestos, ni regímenes promocionales, ni quita de ganancias, solo sacrificio y el lema vacío de vamos juntos, yo me pregunto ¿hacia dónde vamos juntos? Vamos la provincias siempre olvidadas y desatendidas juntas a mantener por siempre a la mágica de ciudad de Buenos Aires, porque en un país federal en los papeles pero profundamente unitario y más aún cuando se elige a un presidente y casi todo su equipo de gobierno de un origen porteño esto no auguran demasiado conocimiento ni preocupación por los provincianos. Quizás porque no hemos aprendido nada de nuestra historia y es la causa de nuestras continuas y recurrentes recaídas en viejos errores es que se me viene a la mente una frase del ultimo caudillo del interior Felipe Varela que decía allá por 1866 en una proclama de dirigida Bartolomé Mitre hombre que unifico el país a sangre y fuego que decía “Ser porteño es ser ciudadano exclusivista, y ser provinciano es ser mendigo sin patria, sin libertad, sin derechos.”

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Fondo del Conurbano: Vidal recibirá fondos de las provincias equivalentes al déficit de Buenos Aires

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Desde que asumió el gobierno de Cambiemos, se fueron sucedieron distintos hechos y negociaciones tendientes a darle una nueva configuración al reparto de la recaudación de los impuestos nacionales. Estas medidas buscan cambiar el criterio efectivo de centralidad por el de federalismo fiscal. El puntapié inicial fue el compromiso que firmaron la Nación y las provincias respecto a la devolución del 15% de precoparticipación (su destino era el financiamiento de la ANSES), teniendo como antecedentes los fallos de la Corte Suprema a favor de San Luis, Córdoba y Santa Fe sobre esta cuestión.

Según un estudio de Ecolatina, el marco de renegociación de los recursos entre la nación y las provincias brindó al gobierno de María Eugenia Vidal una oportunidad para solucionar un problema que hace años aqueja a las cuentas públicas de su jurisdicción:el “Fondo del Conurbano” (FC). Para entender el motivo del reclamo, es necesario revisar algunas cuestiones relacionadas al origen del fondo y su evolución. Veamos.

En 1992, se crea el FC, con el objetivo de compensar a la provincia de Buenos Aires por la pérdida de participación en el reparto de los recursos coparticipables debido a la sanción de la Ley 23.548 (el coeficiente de distribución secundaria pasó de 28,1% a 21,86% entre 1973 y 1988).El fondo sería conformado por el 10% de lo recaudado por el impuesto a las ganancias, recursos que serían destinados a obras de infraestructura en la zona del conurbano. A su vez, como compensación, se le asignó al resto de las provincias el 4% de lo recaudado por el impuesto.

Sin embargo, en 1995, debido al distanciamiento entre Duhalde y Menem, se aplica un tope máximo de $650 millones al monto que podría recibir la provincia de Buenos Aires en concepto del fondo en cuestión, mientras que el excedente sería distribuido al resto de las jurisdicciones incluyendo a Tierra del Fuego.

El tope nominal se mantuvo y no acompañó el incremento en los precios y  la actividad económica, lo cual implicó una pérdida en la participación de Buenos Aires en el total. Esto resultó paradójico siendo que el fondo fue ideado para compensar asimetrías en la distribución de los recursos nacionales generadas por el cambio en el régimen de coparticipación. Durante los años siguientes, el valor de la masa real por el tope fue cayendo significativamente por lo que el gobierno nacional tuvo que financiar a la provincia de forma discrecional y sólo parcialmente, quitándole así autonomía en el manejo de sus finanzas.

Un poco de virtud y un poco de fortuna

Como marcamos, la provincia de Buenos Aires dependía del financiamiento de la Nación para cubrir sus necesidades. El cambio del signo político llevaría a que, en 2016, la provincia eleve el caso a instancias judiciales, exigiendo un cambio en el reparto del fondo, así como un retroactivo respecto de los recursos no ingresados para el período 2011-2015. Esto generó descontento por parte del resto de las provincias debido a que ninguna estaba dispuesta a ceder recursos.

Por otro lado, este año vence la prórroga del plazo para el cumplimiento de un acuerdo fiscal que se firmó en 1993 llamado “Pacto Federal para el Empleo, la Producción y el Crecimiento”, en el cual se contempla llevar a cabo distintas medidas de corte nacional como provincial: derogar el impuesto a los Sellos, reemplazar Ingresos Brutos por un IVA provincial, reducir la alícuota general del IVA del 21% al 18%, y la transferencia a la Nación de todas las cajas previsionales provinciales, entre otras medidas.

Considerando que se anticipaba un fallo de la Corte Suprema favorable a la provincia de Buenos Aires, y teniendo en cuenta los problemas fiscales que les podría generar a ambos niveles de gobierno la no prórroga del plazo del pacto fiscal mencionado, decidieron suspender el acuerdo en cuestión y firmar un nuevo “Consenso Fiscal”.El mismo consta de un conglomerado de medidas, que ya se venían tratando desde hace unos meses: Ley de Responsabilidad Fiscal, Fondo del Conurbano, Revalúo Impositivo, Impuesto a los Créditos y Débitos, Reforma Tributaria y Previsional. Si bien es cierto que tanto la nación como las provincias (menos San Luis) se comprometieron a llevar este acuerdo a sus respectivos Poderes Legislativos, sólo producirá efectos en aquellas jurisdicciones en donde resulte aprobado.

En relación con el impuesto a las ganancias, se elimina el artículo 104[1]lo cual implica que este tributo se coparticipará, de ahora en adelante, en su totalidad. Asimismo,se disuelve el FC y se le da una mayor participación a la provincia de Buenos Aires en el reparto de lo recaudado por el impuesto a las ganancias.Además, se plantea que el Tesoro Nacional compense a la provincia de Buenos Aires en relación con lo no cobrado durante el periodo 2011-2015, transfiriéndole una suma de $21.000 millones en 2018 y $44.000 millones en 2019.

Por otro lado, como la modificación en el destino de los recursos del impuesto a las ganancias le genera una pérdida a la ANSES, se decidió realizar un cambio respecto al destino de los recursos del Impuesto al cheque. Actualmente, el 30% del impuesto se coparticipa mientras que el 70% restante ingresa al Tesoro Nacional. Si bien al Congreso se envió un proyecto que plantea que el 70% de lo producido por el impuesto financie a la ANSES,el gobierno nacional acordó que sea el 100%.De esta forma, se compensaría al organismo, pero las provincias perderían recursos debido a que se dejaría de coparticipar el 30% de lo producido por el mismo. Es por ello, que la Nación se comprometió a cubrir con rentas generales la pérdida sufrida por parte de las jurisdicciones subnacionales.

La gran ganadora del “Acuerdo Fiscal”, en términos de recursos, es la provincia de Buenos Aires que gana la pulseada respecto del problema del fondo y recibe una compensación por los años que fue perjudicada debido a la aplicación del tope. Asimismo, quien pierde es el Tesoro Nacional al tener que compensar tanto a la ANSES como a las provincias, principalmente a la de Buenos Aires.

Para entender el porqué, se plantea el siguiente ejercicio: suponiendo que estas modificaciones se hubieran realizado en el año 2017, a la ANSES le hubiera ingresado adicionalmente $67.300 millones; a la Provincia de Buenos Aires $33.575 millones[2] mientras que el resto de las provincias hubiesen perdido $9.348 millones.Dado que el Tesoro Nacional se comprometió a financiar la pérdida de las jurisdicciones subnacionales, sumado a la compensación de Buenos Aires, sería el gran perdedor del ejercicio por un valor de $96.345 millones.

Veinte años no son nada

Tuvieron que pasar dos décadas para que se pudiera solucionar el problema del FC. Esta situación le permitirá a Buenos Aires tener una mayor autonomía y menores necesidad de financiamiento considerando que, de acuerdo con el ejercicio realizado,si la Nación le hubiera enviado los $16.075 millones de transferencias sumado a la compensación de $17.500 millones ($21.000 millones traídos a valor actual), le hubiera ingresado un monto equivalente a su déficit financiero presupuestado para 2017 ($34.773 millones).

Respecto a la Nación, si bien los cambios y compensaciones le implicarían un costo fiscal de 0,3% del PBI, un mayor ingreso para las provincias vía transferencias automáticas tendría como contrapartida una menor necesidad de envío de recursos discrecionales, por lo que el costo fiscal debería ser menor.

[1]Artículo 104: del impuesto a las ganancias se detraen $580 millones con destino a: $120 millones para ANSES, $20 millones para Aportes del Tesoro Nacional (ATN), y $440 millones al conjunto de las provincias para distribuir según los coeficientes de coparticipación incluyendo a Tierra del Fuego. Luego de la detracción, el 20% tiene destino ANSES, el 2% para ATN, el 4% para el Fondo de Infraestructura Básica Social con destino Provincial sin Buenos Aires, el 10% a formar el FC en donde hasta el monto de $650 millones anuales va a Buenos Aires y el resto a las demás provincias.

[2]Considera la compensación de $21.000 millones en 2018, traída a valor actual.

 

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Jugar al límite

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El poder simbólico cosechado por el Gobierno de Mauricio Macri en las elecciones de octubre puede ser puesto en tela de juicio por cuestiones que no están estrictamente vinculadas a la política, pero que son reflejo de ella. La muerte de otro joven, por la espalda, esta vez a manos de la Prefectura que reprimió una protesta mapuche, pone en cuestionamiento la capacidad manejo que tiene la administración Macri para resolver conflictos sin el uso de la fuerza represiva.

La muerte de Santiago Maldonado tuvo un efecto neutro en las elecciones. Pero la de Nahuel, asesinado el mismo día que se velaba al artesano desaparecido por más de 80 días, puede haber calado más hondo en la sociedad, pese al enorme blindaje mediático. Otorgar el beneficio de la duda “siempre” a las fuerzas de seguridad parece ser un aval a más balas y menos diálogo. Ahora se sabe, lo confirma el juez Gustavo Villanueva, quien no es justamente pro mapuche, que no hubo armas de fuego en manos de los manifestantes, como insistió la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.

En paralelo, la desaparición de los 44 argentinos -entre ellos, dos misioneros- embarcados en el submarino Ara San Juan, desnudó las fallas en un ambiente en el que el Gobierno parece acostumbrado a moverse a placer. Desinformación, desinteligencias, un ministro de Defensa ausente y después dando noticias falsas, un Presidente que jugó al tenis en medio de la desesperación de los familiares, emparentan bastante la situación con las críticas al desdén kirchnerista con otras tragedias argentinas. Se está haciendo lo mismo que se criticaba. Apenas confirmado el cese de búsqueda de sobrevivientes, el Jefe de Estado utilizó una red social para dar detalles de la cumbre del G20, de la que Argentina es anfitriona. Pero no dio ningún mensaje a las familias enlutadas.

Y la grieta, mínima, se hace visible hasta en los canales de televisión más condescendientes con el relato oficial.

A días de iniciar su tercer año de mandato, Macri pone en marcha un proceso de reformas que considera necesarias para reactivar una economía que hasta ahora solo se consuela con unos pocos brotes verdes.

El acuerdo con los gobernadores le permitió contar con respaldo para la reforma fiscal y previsional. Pero ninguno de los mandatarios está dispuesto a asumir el costo político del ajuste a los jubilados, el eslabón más débil de la cadena de recortes que planea el Gobierno nacional.

Pero una cosa es resignar recursos y otra es hacer propio el “ahorro” de cien mil millones de pesos que se hará con la plata de los jubilados.

La vocera del ajuste ha sido esta vez la vicepresidenta Gabriela Michetti. Sus explicaciones no dejan lugar a dudas sobre la mirada del Gobierno. “Hay que ordenar el despilfarro de 34 años. El fondo previsional es el porcentaje más alto que tiene el presupuesto de la Argentina. Si hiciéramos una cosa demagógica de hacer que los jubilados cobren quince mil pesos… hoy no está la plata. Tenemos 600 mil millones de pesos anuales de deuda. No podemos emitir por la inflación. No podemos endeudarnos más, porque en algún momento hay que ponerle un tope a la deuda externa. Explícame… ¿Cómo hacemos? Dame la solución…”, increpó a un periodista, uno de los más benévolos con Cambiemos. “Lo que se lleva ese sector son de los montos más grandes de todos”, insistió.

Los jubilados o el pago de la deuda que no se puede dejar de pagar. Perdedores y ganadores de un modelo.

Afortunadamente, Misiones no está sujeta a los ajustes que haga la Nación, ya que es una de las trece provincias que no transfirió la caja previsional, pero el techo de los aumentos que se otorguen en el país, marcará el horizonte de lo que se haga en esta tierra.

Pero en definitiva, ni el empleado activo ni el jubilado misionero serán alcanzados por los artículos de la reforma previsional, que, es sumamente cuestionada en cuanto a su validez jurídica, ya que la ley aprobada por los senadores modifica derechos vigentes. El cálculo actual determina un futuro incremento no menor al 12 por ciento. Con la reforma recomendada por el Fondo Monetario Internacional, apenas superará el cinco por ciento.

La reforma fiscal tampoco tendrá un impacto fuerte en Misiones, al menos en el corto plazo, ya que lo que se deja de percibir por el Fondo del Conurbano Bonaerense, será compensado por la administración de Macri, mientras que en teoría, lo que se vaya aliviando de carga impositiva, volverá a través de una mayor actividad. En teoría.

Aunque todavía resta discutir la reforma laboral, que se advierte será la más dura de las pulseadas, el Gobierno nacional no puede quejarse de no tener las herramientas disponibles para encauzar el barco hacia el rumbo preferido. El sector empresario ya no puede sostener el argumento desvaído del peso del Estado sobre la economía, ya que el discurso oficial va en sentido contrario.

Es, en definitiva, el escenario ideal para asumir la responsabilidad de reactivar la economía y crear empleo.

Sin embargo, pese a todas las condiciones favorables en el Congreso y los guiños empresarios, el Gobierno no logra concretar las promesas.

Nuevamente la inflación cerrará el año en torno al 25 por ciento, casi en el mismo porcentaje que durante las postrimerías del kirchnerismo. La creación de empleo sigue siendo una cuenta pendiente y la pobreza solo baja medida por ingresos y con la dudosa vara de la baja de la inflación, comparada con el 40 por ciento del año pasado. En cambio, si se utiliza una metodología más precisa como la del Instituto Provincial de Estadística y Censos en Misiones, la pobreza va en aumento –mide variables que van mucho más allá de los recursos que entran al hogar-.

En la macro, donde se suponen más eficientes y con los deberes hechos con puntualidad, no son mejores los resultados. Metas muy ambiciosas que chocan con la realidad.

La macro de Cambiemos, más inconsistente que la K”, sentencia Diego Giacomini, director de Economía & Regiones, la consultora fundada por Rogelio Frigerio, hoy ministro del Interior de Macri.

Y explica: “Hace 14 años que Argentina tiene un programa macroeconómico inconsistente en términos dinámicos con objetivos que duplican o triplican el número de instrumentos. Y esta inconsistencia en lugar de revertirse, se ha agravado en los últimos dos años con Cambiemos. Ergo, no sorprende el fracaso económico. Los números son contundentes en este sentido. El PBI p/cápita cae -7% y el PBI real crece 0% cuando se compara 2017 contra 2011. A su vez, cuando se compara 2017/2016 contra 2015/2014, los resultados en materia de PBI real; PBI p/cápita, inflación, desempleo, pobreza y distribución del ingreso son iguales”.

“El gradualismo agranda los problemas gradualmente. En 2015 cortabas los subsidios económicos y llegabas al equilibrio primario fiscal. Ahora necesitas recortar en otras cuentas”, agrega el economista.

La inflación, que iba a ser lo más fácil de dominar, según las promesas de campaña de 2015, sigue siendo un problema enorme, al que se agrega el endeudamiento permanente, que pronto comenzará a ser inconsistente.

Para colmo, las medidas económicas son cuestionadas hasta por algunos sectores beneficiarios de las reformas. La conferencia de la Unión Industrial Argentina fue dura con el modelo, pero especialmente apuntaron a Federico Sturzenegger, el presidente del Banco Central, encargado de las altas tasas financieras que “ahogan a la producción”.

“El futuro recordará como errores la tablita de Martínez de Hoz, el uno a uno de Cavallo, las Lebac y las tasas exorbitantes de Sturzenegger”, aseguró Teddy Karagozian, CEO de la textil TN&Platex. Le puso letra a lo que sus pares piensan.

La Unión Industrial no ocultó su malestar por la forma en que el Gobierno está llevando la relación que había empezado amistosa. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne no escuchó reclamos industriales y les advirtió que no se cambiará una coma de la reforma fiscal. La industria advierte que los costos laborales no variarán para su sector, ya que están bastante por encima de las exenciones. La tensión se hizo visible ante la ausencia de los funcionarios de primera línea en el cierre de la conferencia de la UIA.

Es una delgada línea entre la paciencia y el fastidio, entre la satisfacción por desterrar el pasado y el enojo por un presente que no termina de despegar.

Aunque la suerte de las provincias está atada a la Nación y viceversa, el momento justifica los esfuerzos denodados que se hacen en Misiones para generar inversiones y fortalecer las políticas propias. Incluso con algunos traspiés como la frustrada licitación del puerto de Posadas, el Gobierno está decidido en atraer inversiones para generar empleo, especialmente en las grandes ciudades.

El gobernador Hugo Passalacqua se reunió con la Eurocámara Argentina (ECA) para trabajar en oportunidades de inversión de empresas de capitales italianos y otras misioneras.

El mandatario ha establecido una estrategia de internacionalizar la provincia, desde la Agencia de Inversiones, pero también con una diplomacia local que nunca antes se usó.

Esto implica básicamente atraer inversiones a la provincia, para que contribuyan a agregar valor y riqueza a la producción misionera, ya sea aportando capitales, tecnología, mercados, y para que empresas locales fortalezcan las cadenas de valor. Asimismo poder buscar nuevos mercados para los productos misioneros.

De la reunión con la Eurocamara, salió una posible inversión. Giampaolo Scarton, presidente y fundador de Bioars y Alejandra Schneir, asesora económica y  legal, presentaron junto al ministro de industria de Misiones, Luis Lichowski, y el de Salud, Walter Villalba, el proyecto de radicación  en el Parque Industrial de Posadas (PIP), lo que sería la primera planta productiva de Argentina de productos tecnológicos para diagnósticos.

Bioars se radicó en Buenos Aires en 2001, dedicándose, en primera instancia, a la venta y distribución de productos e instrumentación destinados al diagnóstico in vitro humano y a la investigación.

“Nuestro proyecto ahora es abrir una planta productiva en Misiones, porque Misiones tiene distintos componentes que nos interesan muchísimo; uno es la Triple Frontera, ya que la tecnología que queremos desarrollar es fácilmente exportable”, manifestó el presidente de Bioars.

Scarton explicó que “se seleccionó Misiones por la ubicación geográfica, por la cercanía de otros países limítrofes. Además, por las condiciones de calidad de vida y la tranquilidad a la que pueden acceder los empleados; este factor hace que se logre mayor productividad y por ende rentabilidad”. “Se debe cuidar la calidad de los espacios donde uno pasa casi ocho horas de su vida”, reiteró Giampaolo.

Passalacqua está convencido de que ese es el rumbo y la oportunidad para que Misiones sostenga su independencia y logre una economía sólida.

Es, en definitiva, cuidar lo propio. Es el legado que dejó hace 239 años el general Andres Guacurarí, custodio de lo que es hoy Misiones. “Gracias a que Andresito sostuvo la frontera, no solamente es que somos misioneros, sino que gracias a eso San Martín pudo cruzar Los Andes y somos argentinos, esa es su gran obra. Darnos el concepto de ser misioneros”, elogió Passalacqua en su homenaje.

 

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¿Qué hacemos con los jubilados?

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Escriben Guillermo Knass y Martín Leiva Varela, ECONEA, para Economis. Argentina está pasando por un momento único e irrepetible en la historia, esta transitando su bono demográfico, esto significa que hay mas gente en la Población Económicamente Activa o en edad de trabajar que en la Inactiva. Este bono se considera cuando hay mayor cantidad de personas entre 15 y 59 años en un país, que es donde es menor el costo por trabajador activo de sostener a los infantes y a la clase pasiva. Esto potencialmente es una oportunidad histórica para generar ahorro y volcarlo al crecimiento de la economía. En Europa por el contrario  tienen el problema de la población envejecida por la baja natalidad de las últimas décadas y el alargamiento de la esperanza de vida por los avances médicos y los cuidados de la población adulta.

Por el contrario, África en general tiene una alta proporción de población por debajo de los quince años por sus incipientes avances en salir de la pobreza, lo que disminuye la mortalidad infantil, con lo que para entrar en el bono demográfico le falta un tiempo.

En el gráfico siguiente podemos visualizar la duración de nuestro bono demográfico y del resto de los países de Latinoamérica.

Pero el tema en cuestión no es el bono demográfico en si, sino decir “tenemos problemas con nuestro sistema previsional estando en el bono demográfico, ¿entonces que pasará en el 2030 cuando salgamos de él?”.

Dentro del paquete de reformas que se esta negociando en estos días entre Nación y Provincias se encuentra la discusión de poder encontrarle solución a un esquema de jubilaciones y pensiones que, mediante el “bono demográfico” es profundamente deficitario.

 

 

Los números:

La Argentina volvió al sistema de reparto en el 2008, esto significa que en principio las jubilaciones se pagan con lo que se recauda de los trabajadores activos. El sistema instaurado en los 90 (de capitalización y ahorro consistía en que cada trabajador tenia una cuenta donde depositaba su aporte mensual, el que era administrado por una AFJP para hacerlo crecer y retribuírselo al momento de jubilarse).

Existen aproximadamente 8,2 millones de jubilaciones y pensiones.

Estas sumaran $1.210.813 millones de pesos en el 2018, aproximadamente un 9 % del PBI.

Solo un 30 % de estas se financian con aportes y contribuciones, o sea un 3 % del PBI.

El déficit previsional equivale a 6% del PBI, esto es la diferencia entre lo que recauda y lo que paga.

La relación de trabajadores y jubilados en la Argentina es de 1,3 o sea que bajo el sistema de reparto un trabajador debería debería trabajar lo suficiente para su consumo y ahorro personal y casi para pagar una jubilación.

De los datos mencionados arriba podemos extraer las siguientes conclusiones:

  • Para que el sistema de reparto sea genuino partiendo de que hoy el monto y la cantidad de jubilaciones y pensiones es la correcta necesitaríamos dos trabajadores en blanco más por cada jubilado y pensionado existente.
  • Se estima que existe un 34 % de trabajadores informales con lo cual ingresándolos al mercado formal y realizando los aportes seria una gran ayuda al sistema.
  • La recomendación es que existan 3 trabajadores por jubilado para que el sistema funcione, no nos olvidemos que nos encontramos en el bono demográfico en estos años, quiere decir que potencialmente existe el máximo de trabajadores combinado con el mínimo de jubilados que puede dar la estructura demográfica de nuestro país.
  • Una vez que dejemos de transitar el bono demográfico el problema se agravará más, dado que habrá menos trabajadores por jubilado y a esto debemos sumarle que la esperanza de vida se extiende aún más.

Ver gráfico siguiente:

Separando la paja del trigo:

 

El problema no es solamente argentino, el mundo es así principalmente por los avances en medicina y la planificación familiar.

También el trabajo basado en el esfuerzo físico va disminuyendo, con lo cual irá corriendo la edad jubilatoria acorde a la capacidad no es descabellado.

Por otro lado, afirmar que el sistema de jubilaciones se tiene que financiar estrictamente con aportes de tres trabajadores es algo muy rígido, así que no esta mal que se financie con parte de los impuestos.

La particularidad de nuestro país es que está atravesando el bono demográfico, pero también está atravesando la emergencia previsional.

Si no logramos crecimiento que aporte ingresos mas altos y mayor formalidad en el empleo tenemos un problema grave a enfrentar en quince años y la verdad esperamos no morirnos antes.

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