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Argentina ocupa el último puesto en el Ranking de Costos Laborales de ABECEB

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Argentina ocupa el último puesto de 25 economías representativas en el ranking de Costos Laborales Unitarios de Manufacturas (CLUm) 2017 que elabora ABECEB, lo que exhibe que en nuestro país los costos laborales totales no están respaldados por su  productividad.

 

El trabajo destaca que, entre los 25 países en la muestra, Taiwán es el más competitivo en costos manufactureros, seguido por México, Indonesia, Tailandia y China. En cambio, los puestos finales son ocupados por Francia, Suiza, Australia, Brasil y Argentina.

 

“La mala performance productiva es un dato que debe generar preocupación en nuestro país. Es importante destacar que el gobierno está consensuando los proyectos de reforma laboral y tributaria, y un pacto fiscal con gobernadores que permitirían mejorar la competitividad”, aseguró Alberto Schuster, director de la Unidad de Competitividad de ABECEB. 

 

En lo que hace al empleo, el mercado laboral argentino ha mostrado un pobre comportamiento en los últimos 50 años, producto tanto de la elevada volatilidad macroeconómica, como de sus propias características: su rigidez o falta de adaptación a los cambios que la tecnología y la demografía le imponen y el elevado costo laboral no salarial (la porción del desembolso de cada firma para mantener su plantilla que no va al bolsillo de los trabajadores). En los últimos años se crearon solo 50 mil empleos privados formales por año. Sin cambios y sin la compensación del empleo público, el desempleo rozaría 15% en 2025, el doble que en la actualidad (8,7% fue el índice del segundo trimestre de 2017). 

 

“Esta radiografía nos confirma que es necesario trabajar en mejorar la competitividad, entre otros factores,  de los costos laborales”, subrayó Schuster y precisó “en Argentina, los costos laborales resultan más altos que en la mayoría de las economías emergentes (como República Checa, Taiwán, Polonia, Brasil, Chile y México). Pero comparados con todos estos países, sólo respecto de Brasil mostramos una mayor productividad laboral”, precisó.

 

Si bien en los últimos dos años se produjo una baja en los CLUm, que ha permitido una mejora marginal en la posición relativa de Argentina frente al resto de las economías consideradas, esta se asocia principalmente a la corrección macroeconómica adoptada por el gobierno actual. Así, entre 2017 y 2016 el CLUm cae 10% lo que representa una mejora en la competitividad, pero esto es producto de una caída de 17% de los costos laborales, que más que compensó una baja de 8% en la productividad. La caída de los costos laborales se explica por la devaluación del peso en ese período mientras que el de la productividad se debe a la baja de la producción manufacturera (habiéndose mantenido la cantidad de personas empleadas).

 

Si se analiza por sectores, el CLUm detalla que las ramas industriales menos competitivas son: confecciones, textiles, radio y televisión, cuero y calzado, maquinaria de oficina, autopartes, minerales no metálicos, madera y edición. “Estos sectores, con excepción de radio y televisión y maquinaria de oficina, son intensivos en mano de obra y, en conjunto, emplean aproximadamente 300.000 personas”, se indica en el análisis.

 

En cambio, las más competitivas son productos de petróleo, productos químicos, metales comunes y tabaco, mientras que Alimentos y Bebidas se encuentra en un nivel medio.

 

Schuster señaló que el Gobierno ha identificado las grandes trabas que impiden un desarrollo más acelerado o que requieren transformaciones para enfrentar las amenazas que el cumplimiento de normas de comercio mundial impone, y ha diseñado políticas para facilitar una mejora de su competitividad.

 

En este marco, sostuvo que aún quedan muchas asignaturas pendientes. Los proyectos de reformas fiscal, tributaria y laboral que el gobierno busca consensuar para aprobar en el Congreso, son buenos indicios en el camino de mejorar la competitividad. “Esto, sumado a un escenario global benigno (caracterizado por Brasil recuperándose lentamente, precios de las commodities alrededor de los niveles actuales y acceso al crédito internacional a tasas bajas), darían lugar a mejorar la posición competitiva de la Argentina”, aseguró. 

 

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Frigerio afina el lápiz en reunión con gobernadores antes de la nueva cumbre con Macri

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El ministro del Interior, Obras Públicas y Vivienda, Rogelio Frigerio, está reunido desde las 10 con gobernadores para definir los alcances del acuerdo fiscal propuesto por el Gobierno para lograr un equilibrio de las cuentas públicas provinciales, que será anunciado al mediodía por el presidente Mauricio Macri.

Antes de iniciarse la reunión con el ministro del Interior Rogelio Frierio, previa a la que mantendrán con el presidente Mauricio Macri, el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo; y su par de Catamarca, Lucía Corpacci, dijeron a Télam que aún “faltan acordar” puntos centrales, como el “desistimiento de las demandas provinciales contra el Estado nacional y la fórmula de actualización a los jubilados”. En ese sentido, Corpacci afirmó que los gobernadores no quieren que “se perjudiquen los que menos cobran”.

También asisten al encuentro con Frigerio los gobernadores Gildo Insfrán, de Formosa: Carlos Verna, de La Pampa; Juan Manuel Urtubey, de Salta; Mariano Arcioni, de Chubut; Juan Schiaretti, de Córdoba; Miguel Lifchitz, de Santa Fe; Gerardo Morales, de Jujuy; el vicegobernador de Santa Cruz, Pablo González; y ministros de Economía provinciales, entre ellos de Buenos Aires, Hernán Lacunza.

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El desempleo, una problemática histórica, actual y futura

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En términos mundiales la inflación es una gripe y el desempleo es un cáncer.
 
La falta de empleo en Argentina es preocupante y a nivel mundial Desesperante. 
 
Para el mundo la inflación es cosa del pasado y un problema resuelto, para que se den una idea la inflación promedio mundial es del 3% anual y solo 9 países superan una inflaicon del 20% anual. 
 
La argentina es el 8vo País con mayor inflacion del mundo detrás de paises como Venezuela 1134%, Sudan 111%, Libia 50%, República Democrática del Congo 27%, entre otros.
 
El mundo ha encontrado la cura para la inflacion, pero en Argentina padecemos ambos problemas, pero quisiera enumerar los determinantes del DESEMPLEO que vienen para quedarse: 
 
1. La baja absorción del sector publico como tomador de empleo. Un sector publico con déficit ya no puede generar empleo sino que todo lo contrario, lo deberá reducir.
 
2. La tecnología sustituye la mano de obra como así lo hace también la productividad del hombre. Las tecnologías han creado maquinarias e instrumentos capaces de realizar trabajos de 100 hombres. Una maquina forestal reemplaza a 100 motocierristas y hace el trabajo en un menor tiempo y con menores costos y riesgos.
 
3. El costo elevadísimo del empleador fomenta el trabajo informal y la menor cantidad de empleados registrados cayeron un 20% en los últimos 30 años en la Argentina.
 
4. La emancipacion de la mujer presionaron la oferta laboral en un 50% en los últimos 100 años. La oferta laboral es cada vez mayor por el crecimiento de la esperanza de vida y el aumento del consumo y los servicios (hoy en día robotizados y concentrados en un puñado de empresas que producen en serie con mínima mano de obra).
 
5. Con la globalización ya no hay fronteras entre los países del mundo, este problema ya es mundial, y tenemos que juzgar y tratarlo universalmente y no por asimetrías que lo tratamos localmente en Misiones. Enfocando así descubrimos que este mal no se presento por azar, y no es un caso coyuntural, sino es consecuencia de otros nuevos tipos de males, surgidos desde la revolución industrial, principalmente desenfrenado aumento del consumo industrializado y el extensivo consumo de energía del hombre contemporáneo tienen efectos directos sobre su negativo desarrollo y el medio ambiente. La globalización ha hecho estragos en las economías regionales. Podemos acceder a un zapato de italia via internet hasta nuestra casa, comprimiendo al máximo las cadenas de valor agregados por los trabajadores y en decadencia del consumo local. 
 
6. Robótica: Se estima que para 2025 muchos de los empleos actuales serán ocupados por robots. Los únicos sectores libres de este auge son los que requieren de mayor trabajo manual, como los jardineros, pintores o niñeras; de esfuerzo humano distante como editores, entrenadores o coordinadores; y finalmente las posiciones directivas más altas.“El resto será sustituido por la automatización”
Por citar sólo un aspecto del auge de los robots y la inteligencia artificial, el uso generalizado de coches y camiones con piloto automático acabará con los taxistas y los camioneros. 
 
7. Sistema previsional colapsado: Aunque resulta auspicioso que la gente alcance hoy una mayor edad, esto plantea un serio problema para las cajas previsionales, que deben pagar más jubilaciones a más personas, por más años, con un número de aportantes cada vez menor. El envejecimiento poblacional, como muchos saben, es un fenómeno que se nutre fundamentalmente de dos realidades: por un lado una merma en la cantidad de nacimientos; por el otro, un aumento en la expectativa de vida de una sociedad. Con estos datos en 2035 habrían casi 3 jubilados por cada aportante activo, con lo cual el sistema colapsaria. 
 
8. Presion impositiva elevada del 36% en Argentina choca de frente con las inversiones y esto sumado a la inflación ahuyentan cualquier tipo de inversión en la Economía Real. Es una realidad que empresarios Misioneros migran hacia paraguay y brasil paises con menores tasas de inflación y menores tributos.
 
En conclusión: Las nuevas formas de trabajo del futuro quizas aún no las conozcamos en un mundo tan velozmente dinamico, pero si sabemos qua en la actualidad tiene mas chances de trabajo aquellas profesiones vinculadas a internet y la creatividad humana. Aquellas idoneos con manejo de intenet les pertenecerá el futuro y todo aquello que venga del dominio de habilidades personales reemplazarán el trabajo automático (artistas, comediantes, youtubers, publicistas, programadores, medioambientalistas, esteticistas, etc).
 
En estos tiempos es necesario que apelemos a nuestras virtudes intrínsecas y seamos más humanos que nunca para conseguir empleo y en el futuro no tener miedos de ser reemplazados por maquinas e industrias.
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Los trabajadores no somos el problema, somos la solución

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Es de sabido y notorio conocimiento el ataque público que esbozó el Señor Presidente de la Nación Argentina, Ingeniero Mauricio Macri, con la Justicia en términos amplios, es decir, tanto contra el Poder Judicial de la Nación, como los distintos Poderes Judiciales de todas las Provincias Argentinas y de los distintos Municipios, sugiriendo que el problema del colapso del servicio de Justicia se debe únicamente a los sueldos que percibimos, a las ferias judiciales, y a la cantidad de horas trabajadas, tildando de que estos son supuestos beneficios que tenemos los trabajadores judiciales.-

 

Evidentemente aquí hay dos opciones, o el Presidente está muy mal informado y sale a decir barbaridades, o está muy bien informado y sale a mentir y confundir a la sociedad buscando rispideces entre los trabajadores de distintos sectores contra los judiciales, y así evitar que se traten otros temas candentes, por ejemplo, puntos de la reforma laboral del sector privado que intenta imponerse.-

 

Decir que los judiciales trabajamos solo 6 horas es falaz. En primer lugar hay que tener en cuenta que el horario de 6 horas está pensado en función del desgaste propio de la labor que cumplimos, en la que tomamos audiencias (transcribimos lo dicho, escuchamos atentamente, y hacemos preguntas para esclarecer los hechos), escuchamos a las partes (en muchos casos temas muy delicados, escuchando a familias de ambas como hacen catarsis con nosotros), redactamos providencias y sentencias (buscando los fundamentos y transcribiendo las pruebas), agregamos las diligencias a los expedientes, cargamos las trámites en el sistema informático (que no funciona), entre otros. Es decir, en esa jornada de 6 horas hacemos nuestro trabajo y el de un juez, porque es imposible físicamente que los magistrados puedan estar redactando tantas sentencias al mismo tiempo, o participando de tantas audiencias, sería como que un periodista intente tomar 15 entrevistas al mismo tiempo. A eso hay que agregarle que, con la excusa de falta de personal, terminamos trabajando mínimo 8 horas diarias (horas extras gratis, que nadie nos reconoce). O sea, que si cedemos en trabajar 8 horas en blanco (por el mismo precio), vamos a terminar trabajando un mínimo de 10. En la provincia de Misiones ya se está hablando de 9 reglamentarias. En definitiva, las 6 horas que trabajamos actualmente (sin contar las horas extras gratis) valen como mínimo por 8 de otro trabajo, por la intensidad de la jornada.-

 

Creer que con eliminar las ferias se agilizará el proceso, es totalmente ridículo. Las ferias están pensadas en función de las partes del proceso y sus abogados, para que estos puedan tener el correcto descanso sin preocuparse de que salga alguna sentencia mientras no se encuentra trabajando, y cuando llegue de su descanso, se encuentre con que venció el plazo para interponer recursos. También es falso decir que en las ferias no se trabaja, se le da trámite a todo lo urgente. En los casos de los fueros de familia, penal, y contravencional, se trabaja con la misma intensidad que todo el año.-

 

El tema de los días de vacaciones que tenemos, también está estrechamente ligado al desgaste diario (por la intensidad) que sufrimos en cada jornada laboral. Decir que somos unos “privilegiados”, es solo bluf que intenta que los demás sectores de los trabajadores nos ataquen, para que nosotros ataquemos a otros que tienen mas días (docentes, legislativos, por ejemplo), y así nos peleemos entre los mismo trabajadores y no podamos estar unidos para hacer frente a las reformas inconstitucionales que se vienen y perdamos nuestros derechos. Cada sector tiene los descansos regulados en base a la naturaleza de cada actividad, no son caprichos.-

 

En cuanto a las licencias a las que hace mención el presidente, realmente no sabemos cuales son, ya que son las mismas que las de los demás poderes del Estado.-

 

Decir que un ordenanza cobra 100 pesos por servir café, no solo es ningunear el trabajo que se lleva a cabo, sino es denigrarlo a través de la mentira.-

 

Si se queja por los sueldos, hay que separar las aguas. En el caso de los federales y algunas provincias, bien ganado se lo tienen, porque son sueldos dignos y que jamás cedieron a la inflación que hace mas de 15 años sufrimos. Si en en el caso de la mayoría de las provincias, sobre todo Misiones (que es el Poder Judicial peor pago del pías), cobramos miserias, casi siempre por debajo de la canasta básica. Que venga y que vea como trabajamos, en qué condiciones de salubridad e higiene, en edificios que si fueran privados no estarían habilitados, la cantidad de horas que lo hacemos, y todo por salarios miserables y con porcentajes altísimos en negro (salvo de los valores salariales e ítems en negro, el resto es también aplicable al PJN). Como dijo nuestro Secretario General, Julio Piumato: “La oficina judicial es la mas eficiente comparada con los otros poderes del Estado”.-

 

 

 

Con relación al tema de que estamos exentos del pago del impuesto a las ganancias, este es otro bluf con el que buscan que los trabajadores nos dividamos con peleas estériles. El salario no es ganancia, y por lo tanto, ningún trabajador debería pagar este tributo. Si comparamos con los demás países del mundo (en especial los vecinos), se paga el tributo una vez que un trabajador supera los 200 mil pesos (promedio). Mientras que acá con 20 y moneditas ya se tributa. Es el impuesto mas injusto de este país. El Presidente usa este caballito de batalla, pero se olvida que en campaña para llegar al cargo que ostenta hoy, prometió que durante su gestión ningún trabajador sería pasible del tributo. Otra mentira mas, ya que no solo no cumplió, sino que envió un proyecto de ley al Congreso de la Nación y hoy son mas los trabajadores que tributan, y busca ampliar aún mas el número de aportantes.-

 

Ahora, a quienes vienen al país a apostar a la timba financiera, se les exonera de todo tipo de impuestos. Estos son los verdaderos buitres, vienen compran bonos, no tributan, no generan empleo, y en pocos meses obtienen dividendos, y se retiran del país con todo el dinero. Ahora, ¿nosotros somos las lacras que estamos fundiendo el país porque no pagamos ganancias? Ganancias tienen que pagar las tabacaleras, bancos, financieras, loterías y casinos, monopolios, y especuladores financieros (en todos los casos, las empresas de esos rubros, no sus trabajadores).-

 

En estos días se ha sumado el Presidente del Colegio de Abogados de Misiones, Ernesto Baez, demostrando total desconocimiento de la situación de la Justicia en Misiones, y hasta manifestando en algún medio que trabajamos 5 horas, y que cobramos bien, no como los federales, pero cobramos bien. No es chiste, de verdad lo dijo. Llama la atención que las medidas con las que mas insiste (eliminación de ferias y que la jornada sea doble) van en contra de los colegiados a los que debería defender. También se quejó de que en diciembre solo se trabaja con órdenes de pago. Es decir, se quejó de que trabajamos para que los abogados cobren. Vuelvo a reiterar, no es chiste, son sus palabras. Tal vez no sepa que en los juicios civiles el impulso es responsabilidad de las partes, quedándoles vedados a jueces el impulso de oficio, por lo que si solo se trabaja con órdenes de pago, es porque los abogados solo presentan eso y nada mas en ningún expediente.-

 

En resumidas cuentas, lo que pretende el Presidente es un gatopardismo, es decir, que cambiar algunas cosas para que nada cambie en el fondo. Son todas medidas de alto impacto de marketing, pero que no aportan ninguna solución de fondo a la situación de colapaso que vive hoy el servicio de Justicia. Lo que se necesita es mas personal, mas juzgados, que se designen los jueces y funcionarios que faltan con mayor celeridad, mas herramientas, mejores condiciones edilicias, salarios dignos (en el caso de los provinciales), y códigos procesales acordes al siglo XXI. Esto último es el principal obstáculo que tenemos para salir de la situación de colapso que vivimos. Necesitamos procesos mas ágiles y expeditos, pero que no se pierdan garantías ni seguridad jurídica. Por ejemplo, las audiencias testimoniales deben de dejar de transcribirse, y deben ser grabadas en video. Tenemos que informátizarnos mas y mejor, porque lo poco que estamos informatizados, lo hacemos con sistemas que no funcionan y no nos permiten avanzar en la cantidad de causas trabajadas por día.-

 

Es decir, necesitamos reformas de fondo y no parches que no llevan a ningún lados Somos los primero que denunciamos que la Justicia no está funcionando, así que estamos mas que dispuestos a sentarnos a trabajar para brindar un mejor servicio a la comunidad. Pero tienen que ser reformas serias, de fondo, y no blufs marketineros que no llevan a nada.-

 

Estos cambios que se intentan imponer a nivel nacional, algunos ya se han llevado a cabo en el Poder Judicial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y los resultados fueron que todo sigue igual. Es decir, la prueba y la experiencia de que esto no lleva a nada está.-

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Una reforma laboral que amplifica la desigualdad de género

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Las mujeres no están sentadas a la mesa de negociación de la reforma laboral (en ninguno de los lados del mostrador), ni aparecen sus problemas de empleo y precarización enunciados siquiera en el texto del proyecto. La comunidad LGBTIQ tampoco está incluida en las discusiones que tendrán los funcionarios públicos, sindicatos y el gobierno en torno a las condiciones de empleo que se están proponiendo para los próximos años.

Las mujeres sufren mayores niveles de desempleo (superan el 10%) y precarización laboral, ganan en promedio un 27% menos que sus pares, brecha que se amplía para quienes están precarizadas alcanzando un 40%. Si además consideramos que el 60% de lxs desocupadxs son jóvenes menores de treinta años y, que entre ellxs la mayoría son mujeres (en algunas provincias superan el 25% de desempleo), el panorama no puede ser más desolador. Sin embargo, en el documento borrador que circuló en los últimos días no se observa ningún tipo de reflexión en torno a esta posición desigual de las mujeres en el mercado de trabajo. Incluso, por el carácter mismo de la reforma, se omite al personal de casas particulares, que constituye casi el 20% de las trabajadoras ocupadas y que son quienes sufren los mayores niveles de informalidad y los salarios más bajos de la economía. Las travestis y personas trans, cuyos niveles de inserción laboral son dramáticos, y donde los escasos estudios que hay sobre ellxs muestran que tan solo el 1% de esta población consigue un empleo formal, tampoco tienen un apartado o línea especial que dé cuenta de la situación. A su vez, la definición de trabajo que aparece contenida en el texto no solo iguala a trabajadores y empleadores, como si no hubiese relaciones de fuerza de por medio, sino que además deja de lado el conjunto de los trabajos domésticos y de cuidado no remunerados, que son la clave de la desigualdad de género. Estas variables que no se consideran a la hora de pensar una reformulación de las condiciones de empleo hacen que la desigualdad solamente se siga reproduciendo y ampliando.

Las propuestas que se encuentran en la reforma laboral presentada por el gobierno incluyen varios elementos que van en contra de los derechos de lxs trabajadorxs. El primer párrafo del documento borrador deja en claro el objetivo: “promover la liberación de las fuerzas de la producción y del trabajo de todos aquellos mecanismos regulatorios y fenómenos distorsivos que impidan el desarrollo de las empresas como comunidades productivas innovadoras, eficientes y competitivas”. ¿Cuáles son los mecanismos regulatorios o distorsivos? ¿En qué consiste la eficiencia y competitividad? La respuesta es bastante simple: se trata de bajar costos laborales y debilitar el poder de los sindicatos. El reduccionismo deja mucho que desear. No se problematizan las condiciones actuales de ocupación, en un país en el cual hace seis años que no se crea empleo ni tampoco se hace referencia al futuro del trabajo en un mundo que tiende a mayores niveles de desempleo producto del avance de la automatización. Se eluden problemas estructurales como el hecho de que la mitad de lxs niñxs viva en hogares pobres y la incidencia que tendrá esta situación en su acceso al mercado de trabajo, por solo mencionar algunos de los tantos tópicos sobre los cuales podríamos estar debatiendo.

El problema de la precarización laboral es una cuestión central en la estructura productiva argentina. Se estima que hay unos 5.7 millones de trabajadores informales (dato EPH, 1er trimestre 2017), quienes representan más de un tercio de lxs trabajadorxs totales. En el Noroeste, la informalidad laboral alcanza el 40%. Las experiencias anteriores de reforma para “incentivar la formalización” a través de descuentos a las patronales no han tenido éxito. Al mismo tiempo, se habilita una especie de puerta giratoria: se puede contratar más fácilmente así como despedir sin mayores costos. La reforma reduce la base sobre la que se calculan indemnizaciones por despidos, propone no pagar horas extras a partir de la generación de un banco de horas, permite la modificación de los contratos por parte de los empleadores y cambia las condiciones en las que el empleador puede decidir discontinuar o constituir un contrato. A su vez, la creación de figuras de trabajadorxs independientes y algunas líneas destinadas a debilitar a los sindicatos trasluce la intención de ir en contra de las negociaciones colectivas. En todo caso, incluso podríamos pensar en que se estarían legitimando nuevas formas de precarización. Los números, que parecen ser la obsesión de muchos, mejorarían en las apariencias aunque las condiciones laborales en sí mismas no mostrarían grandes avances.

En el único apartado en que aparece algo que podríamos retomar desde la perspectiva de género, es el de la licencia por paternidad, la cual se extiende de dos a quince días. Sin embargo, en el marco de una reforma que no contempla el trabajo doméstico no remunerado, que no se propone implementar un sistema de cuidados o brindar herramientas para conciliar la vida familiar y laboral de lxs trabajadorxs, ese aumento tiene gusto a poco y nada. Solo uno de cada dos trabajadores podría acceder a estos beneficios. Por otro lado, los bancos de horas, que se plantean como un recurso flexible en el que los trabajadores pueden acumular jornadas de diez horas un día y luego compensar con seis horas otro día, es una fórmula que atenta no sólo con el pago de horas extra, sino también va en contra de las demandas de jornadas compatibles con las responsabilidades hogareñas de las personas, sobre todo de las trabajadoras mujeres, sobre las cuales recaen asimétricamente los trabajos domésticos y de cuidados no remunerados.

La perspectiva con que se está abordando esta reforma laboral tanto desde el oficialismo como desde las críticas es sumamente neoclásica (en términos de las perspectivas de teoría económica). Esto es, se entiende al trabajo como un elemento que se desenvuelve en medio de las fuerzas de oferta y demanda, como algo que hay que equilibrar en un eje cartesiano o cuadrito de Excel. Además, rige la vieja idea de la teoría del derrame: si a los empresarios les va bien,entonces los trabajadores estarán mejor. Esas ideas ya mostraron muchas veces que distan de la realidad. En Francia o Brasil, las reformas que se han llevado adelante reproducen las mismas limitaciones. A nivel mundial el futuro del empleo es una incógnita mientras avanza la automatización a pasos agigantados y con ella el desplazamiento de sectores enteros que no encuentran la manera de reinsertarse en el tejido productivo. La respuesta de estos gobiernos, anacrónica y que nos remite a épocas anteriores, es la flexibilización bajo el lema de “bajar costos” y avanzar sobre los derechos de lxs trabajadorxs. Esto no solo es injusto o antiobrero, sino que además no ha dado resultados. Es un parche de corto plazo que no vislumbra soluciones a un problema que solo promete empeorar.

El otro aspecto que no aparece en la discusión pública en torno a la reforma laboral es el hecho de que las mujeres están en una situación desigual en el mercado de trabajo, y esto hace que sus derechos se vean especialmente vulnerados. Ellas realizan el 76% de los trabajos domésticos no remunerados, lo que redunda en que tengan una doble jornada laboral. Una de estas jornadas es no paga,pero tiene grandes costos en términos de las posibilidades para estas mujeres de acceder a empleos de tiempo completo o desarrollarse económicamente. Estas variables no forman parte del imaginario de la economía mainstream o de los ideólogos reformistas, dejando de lado un factor que explica gran parte de los problemas de empleo que enfrenta hoy el 42% de la fuerza de trabajo del país.

El trabajo es una relación social, y quienes lo entendemos de este modo pensamos que la discusión en torno a la precarización afecta no solo al “mercado de trabajo“, sino también a nuestras relaciones sociales. La precarización laboral es la precarización de la vida, y por eso es que necesitamos incorporar otras dimensiones a este debate.

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