Porque no ayuda mucho a tomar decisiones, ni de votos, ni de negocios, ni de inversiones, ni de relax. En el marco de la elección de medio término de este 2017, este tema no es menor, y ojalá desde algún medio, menos preocupado por quedarse con todo y más por el país, se adopte un debate serio, que no puede ser extremista.
¿En qué sentido?
Los relatos que apuntan a la corrupción de unos pero no a la corrupción de otros, como si De Vido fuera distinto a Arribas, no ayudan a entender cómo juegan las políticas de gobierno en el escenario. Intereses de fracciones de clase: este gobierno defiende el interess de endeudadores, de bancos extranjeros, menos pero también nacionales, del agro exportador (que coloca en finanzas), de las multis de los servicos que exportan e importan más con la caída de la demanda, fugan con el dólar barato, y no juegan a favor del crecimiento argentino.
Los relatos suelen posicionarse en extremos, binarios, con muchas dificultades para expresar que un país, donde habitan distintos intereses, no se logra con medidas extremas (cepo absoluto, libertad total) que nunca pueden ser extremas en realidad, dentro del capitalismo. Sino que las medidas dan un horizonte en escala de grises con mayor o menor regulación y a favor de ciertos sectores, de ciertos negocios capitalistas y no de otros, nunca de ninguno. Por ejemplo, no es lo mismo favorecer con regulación comercial a sector textil, de calzado o marroquinería, que hacerlo, con otra regulación, a los bancos y a la fuga de divisas proveniente de la especulación.
Si podemos ponernos de acuerdo en que regulación siempre habrá, el tema es cuál, en qué sentido, para favorecer qué país, podríamos entender que un país se resuelve con coordinación. Y aquí surge un problema, ¿cómo evitamos la fuga de divisas sin control que perjudica sin lugar a dudas la verdadera inversión, si uno de los requisitos del JP Morgan para calificar mejor la deuda argentina es que no hay ninguna traba? ¿Cómo coordinar a todos los intereses si uno de los intereses exige la libertad absoluta para sentarse en la mesa? ¿Es posible una coordinación de intereses peleándose con alguno de estos recortes del capital? La respuesta es que al menos debe intentarse. No hay un camino al desarrollo (entendido como bajo desempleo, producción con pleno uso de los factores y bienestar social) si no se entiende que desde el lugar donde estamos al principio habrá que ser ineficientes en muchas producciones.
El drama de nuestro tiempo es que los relatos extremistas impiden la coordinación de intereses, pareciera que si no está el JP Morgan (el HSBC, el Citi, la BNP Paribas, el Santánder, el BBVA, etc) somos comunistas. Y no. Si queremos el desarrollo, se deben coordinar intereses, mostrando que la coordinación no es para que ganen los de afuera o lo amigos, sino las Pymes, los trabajadores, los que innoven, los que investiguen y los que inviertan en fierros. Y esta coordinación solo la puede ejercer el Estado, a favor del mercado y no contra él. Pensando en el futuro y no en la deuda.
Entonces de un lado, nos queda la gente que se siente agobiada por el Estado, pero por el otro emerge la que con esta idea de país está más ajustada, que ya no puede hacer lo mismo que antes, que perdió su empleo, o que tuvo que cerrar la empresa y echar gente. Entonces, esta gente lastimada por estas políticas neoliberales de la administración Macri tampoco será abierta a entender los grises del relato, comprará el otro relato, el que dice que la patria es el otro, creyéndose parte de ese otro, con una nueva expectativa que myu probablemente no será resuelta como lo espera, y será propensa a irse de nuevo al otro relato.
Si no salimos del relato, que es un problema de todos, no sólo de un partido, o de los partidos, no salimos del subdesarrollo, me parece. No digo que sea fácil, porque el modelo neoliberal de fuga reproduce el relato interventor, y al contrario, el modelo de intervención reproduce el de falsa libertad económica. Pero la utopía debe ser creer que se puede coordinar intereses por un país mejor. Sin utopías no vamos a avanzar. Y esa utopía sólo la pueden ejercer los que creen en lo nacional, en la producción local, jamás los que se entregan al extranjero para diseñar medidas.
Tiene razón Durán Barba. Mejor no hablar de economía, les recomendó a los candidatos de la alianza Cambiemos. Es el Talón de Aquiles de un Gobierno que prometía soluciones inmediatas para que desaparezca la inflación y haya crecimiento. A un año y medio de la asunción de Mauricio Macri y a tres semanas de las elecciones primarias de cara a las legislativas, los pocos brotes verdes no logran eclipsar el creciente número de desempleados y el déficit que aumenta casi al mismo ritmo que la deuda externa. La inflación está lejos de ser domada, aunque en las encuestas perdió su centralidad a manos de la desocupación.
Para dolor de cabeza del gurú del marketing electoral, los candidatos no ayudan a bajar la fiebre. Por el contrario, alimentan a las fieras opositoras.
El primer candidato a senador por provincia de Buenos Aires, Esteban Bullrich, habló sobre las economías regionales en territorio bonaerense. Le interrogaron sobre La Matanza, la producción textil y de calzados no para de caer por la apertura de las importaciones y las escasas ventas. “Lo que nosotros buscamos es que la gente deje de buscar empleo y lo genere. Es decir que cada uno pueda tener sus propios emprendimientos. Hay que ayudar a los bonaerenses a generar proyectos propios. Por ejemplo, ahora en La Matanza y en otros lugares del Conurbano, los emprendimientos de las cervecerías artesanales están creciendo muchísimo”, respondió sin titubear Bullrich. No es un equívoco. Antes de confirmarse su candidatura había sugerido a los estudiantes dedicarse a “una profesión nueva: piloto de drones”.
Al ritmo actual, exportaríamos cerveza artesanal al mundo. Pero lógicamente, no todo el mundo puede hacer cerveza y no todo el mundo puede ser un emprendedor. Sin embargo, dejar la subsistencia en manos de cada uno es un mensaje en sí mismo. Es una oda al individualismo y una revelación sobre las condiciones que ofrece el Gobierno a la clase trabajadora. La opción al cierre de fábricas y al desempleo es hacerse cuentapropista. La opción es una reforma laboral en ciernes que hará que la toma de decisión no sea tan difícil: las condiciones laborales se emparentan con el sálvese quien pueda.
La opinión de Bullrich sobre la situación del distrito al que aspira a representar en el Senado permite entender también cómo se ve desde el centro del poder a las economías regionales y por qué las demandas de Misiones caen en saco roto.
No hay una mirada distinta hacia el interior y la tierra colorada queda demasiado lejos como para entender la dinámica de frontera y los problemas generados por las asimetrías internas y externas.
El cruce de miles de personas volvió a colarse entre los temas de discusión de la campaña electoral porque lejos de disminuir, el flujo se mantiene en constante crecimiento. Ni la suba del dólar –que tocó un récord de 17,96 pesos el oficial y 18 el blue, bastante por encima del pronóstico de Alfonso Prat Gay, cuando antes de ser ministro de Economía vaticinaba un dólar cerca de 16 sólo si se hacían las cosas mal-, logró aminorar los cruces a la Perla del Sur, que disfruta del boom de compras como nunca antes.
Los datos que emergen de ese fenómeno son varios.
Se estima que 800 millones de pesos se fugan al mes. Eso se traduce en el cierre de comercios o su mutación en negocios más pequeños, con menos empleados.
En Posadas se calcula que son más de 600 los comercios que bajaron sus persianas o se mudaron lejos del centro para bajar los costos.
El desempleo creció en la capital provincial y según datos de la Municipalidad, hay catorce mil jóvenes de entre 18 y 24 años, buscando empleo.
Son puestos de trabajo que hoy se esfumaron y que si se mantienen las condiciones asimétricas, será una tarea titánica recrearlos.
Pero no es únicamente Posadas la que sufre las asimetrías, como pretenden los ministros de Macri que visitaron a Misiones y calificaron a la situación como “coyuntural” o que “a veces conviene y otras no”.
En Puerto Iguazú, que está pletórico de turistas en una de las mejores temporadas de los últimos tiempos, cayó 40 por ciento el consumo en los supermercados. Es lógico, los turistas no compran en la ciudad y los locales, buscan en Foz de Iguazú un alivio para las billeteras.
El mismo escenario se repite en otras ciudades fronterizas. Para la Nación, solo Posadas tiene problemas y el ITC diferenciado para los combustibles es el placebo que debería conformar.
La Asociación de Comerciantes de Misiones se quejó porque los supermercados mayoristas vienen ganando espacio no solo por los precios, sino por la modalidad de venta por unidad. “Es una vergüenza lo que pasa acá, ellos venden por unidad y no se puede competir, acá las asimetrías son internas, y estamos hablando de puestos de trabajo que se pierden. Ya cerraron dos distribuidoras por no poder competir. Es crítica la situación. En todo el 2016 alrededor de 400 personas se quedaron sin trabajo por la caída en las ventas. Para nosotros, los supermercados de 300, 500 metros cuadrados es difícil, estamos despidiendo gente”, señaló Nelson Lukoski, asesor de la asociación que nuclea a los supermercados y comerciantes de la provincia.
Los expendedores de combustible del interior también se lamentaron por la “competencia interna” que significa el ITC diferenciado ratificado únicamente para Posadas. La Cesane planteó al Gobierno nacional que se elimine el subsidio para el gasoil y se extienda el ITC diferenciado a las naftas a toda la provincia. A cambio, sugieren que se grave al 50 por ciento solamente las naftas para todo el territorio provincial, entre otras opciones.
Por eso las asimetrías volvieron al centro de la escena política en Misiones. El candidato a senador por Cambiemos, Humberto Schiavoni, dijo que la ley Pymes ya está funcionando a pleno y que los comerciantes deberían adherirse para recibir sus beneficios. Una verdad a medias. La ley está vigente, pero sin el único artículo que podría modificar en algo la situación en Misiones: el décimo, reclamado con insistencia por empresarios y funcionarios del Gobierno provincial.
“No pueden mentir y no pueden cambiar el discurso de un día al otro. Lo llamativo es que ha sido el diputado Luis Pastori quien más insistió para que el artículo 10 sea incorporado y no puede borrar con el codo lo que escribió con sus manos. El artículo 10, el que específicamente peleamos, no fue reglamentado y ahora resulta que las Pymes no saben utilizar la ley que está vigente”, cuestionó Maurice Closs, el candidato de la Renovación al Senado.
La lógica es sencilla. La ley, en sí misma, no soluciona ninguno de los problemas de la economía misionera generados por costos, logística y fronteras. Como mucho, eterniza las asimetrías internas con otras provincias. Es decir, un empresario de Córdoba o Capital Federal tiene, en la teoría, las mismas posibilidades que uno de Posadas. En la práctica, eso no hace más que eternizar las diferencias.
Sin una atención especial, sin una comprensión cabal del problema, Misiones no podrá revertir su actualidad. Basta mirar el mapa para advertir que la situación debe ser atendida de manera diferencial. 900 kilómetros de frontera con otros países y una mínima conexión con la Argentina, a más de mil kilómetros del centro del país. Por eso se hace necesaria una política impositiva distinta que haga más competitiva a la economía local, que no dependa de la coyuntura ni del valor del dólar. Una suba de la moneda verde como la que se está registrando, mitiga en algo la diferencia de precios con Paraguay, pero si el incremento se traslada después a los precios vía inflación, será volver al punto cero.
Hasta ahora la política de contención del dólar y las tasas altas para bajar la inflación, se sostienen gracias a un elevado endeudamiento externo, que, más temprano que tarde, se volverá inviable.
Dentro de las erogaciones del Estado, los intereses tuvieron un incremento del 140 % interanual en el primer cuatrimestre del 2017 con respecto al mismo periodo de 2017, siendo la de mayor incremento a consecuencia del fuerte endeudamiento. Los intereses de la deuda eran 7,6% del gasto de la administración pública en 2015, serán 10,5 en 2017. Eso habla de una clara caída en la equidad del gasto público. Sumada a una menos progresiva recaudación.
Mientras se han tomado más de 50.000 millones de dólares que se reflejan en nueva deuda neta (la bruta tomada es el doble), que representan 800.000 millones de pesos, el Gobierno recorta derechos sociales, ajustando el poder de compra de la población. Como referencia: todo el plan Progresar insume 7800 millones por año, el recorte del Conicet fue de 200 millones, el ahorro por el tarifazo, a lo sumo será de 10.000 millones de dólares, que se le quitan a los contribuyentes. La baja de retenciones quitó al Estado 76.000 millones de pesos.
Según la consultora Ecolatina, durante los primeros 6 meses de 2017, el déficit financiero, que incluye el pago de intereses de la deuda pública (netos de vencimientos intra sector público) rozó los 255.547 millonesde pesos , trepando 43%. La significativa brecha entre la expansión del déficit primario (+28%) y el rojo financiero (+43%) corresponde al pago de intereses, que subió 70% en el primer semestre.
En términos del PBI, el rojo financiero alcanzó 2,6%, empeorando el déficit en 0,2 puntos del producto el déficit. De esta forma, casi la mitad del sobrecumplimiento se perdió en el mayor pago de intereses.
En definitiva, comienzan a evidenciarse los límites que tiene la dinámica de reducir gradualmente el déficit fiscal apelando al endeudamiento, ya que una parte creciente de los ahorros que se logren por la reducción del déficit primario deben destinarse al pago de los servicios de la deuda, que justamente se toma para hacer más gradual la convergencia al equilibrio fiscal.
Ese escenario transforma en vital sostener modelos económicos viables. Misiones logra sortear el mal clima gracias a sus propios recursos que todavía permiten tener una economía equilibrada. El gobernador Hugo Passalacqua fue terminante: “Siempre se escucha decir que los impuestos son altos y que hay que bajar esos impuestos, pero cuando hay que hacer las cosas se necesitan los recursos y Misiones se mantiene con solvencia propia para el bien público, así que estamos orgullosos de nuestro pueblo”, remarcó.
“Todo lo que se hace es porque Misiones tiene una fuerte política fiscal con recaudación de impuestos, ingresos brutos; y todo lo que se vio hoy, todo es dinero de los misioneros. No hay aporte nacional ni internacional; es dinero de los misioneros que se recauda con ingresos brutos, con rentas y este es el resultado”, indicó después de recorrer las obras públicas en marcha en Oberá, donde se erigen el hospital público con mejor tecnología de la provincia, un inmenso polideportivo y un moderno edificio para el Poder Judicial.
Es en esa política y en el buen andar de la gestión de Passalacqua donde la Renovación se para mejor de cara a las elecciones. Las encuestas que se dejan espiar muestran una buena diferencia sobre los contendientes, sobre todo en el interior. En Posadas, sin embargo -y pese a todo-, el reparto parece estar más parejo y favorable a Cambiemos.
De cualquier modo, los frentes menores apuestan todo a que haya una sorpresa en la contienda. Es que avizoran que la alianza Cambiemos no muestra un gran despliegue en el interior, donde mejoran sus chances el partido Agrario o Avancemos, el frente conformado por Camioneros, el radicalismo de Vanguardia y el Socialismo.
A pocos días de la primera prueba, no todo es mirar encuestas. Urge intensificar la campaña para llegar a todos los rincones y asegurarse un mínimo caudal que permita superar el filtro de las PASO. Alguno puede quedarse en la tranquera.
En Cambiemos aseguran que en Posadas y Oberá tienen señales de optimismo. Pero admiten que la situación económica no ayuda demasiado a la hora de hacer campaña. Los radicales se muerden los labios para no criticar en público las visitas del ministro de Economía, Nicolás Dujovne y el jefe de Gabinete, Marcos Peña, que poco hicieron por dar una señal alentadora al sector comercial, que, paradoja, fue uno de los bastiones en 2015.
Ese descontento pretende ser aprovechado por el resto de las coaliciones, que también ponen bajo la lupa la “gobernabilidad” que garantiza la Renovación a Macri. El partido Agrario y Avancemos profundizaron sus recorridas por el interior, con el cara a cara como herramienta de contacto, como contraste con la campaña de redes sociales que despliega la alianza Cambiemos.
Fiel a su estilo, la Renovación se asienta sobre el misionerismo, concepto pergeñado por su conductor, Carlos Rovira. El viernes volvió a dar una muestra de fortaleza y atracción con un encuentro de la juventud realizado en Posadas que convocó a miles de jóvenes de toda la provincia.
“Estamos defendiendo las conquistas, pero por sobre todo, el futuro de los jóvenes”, lanzó Closs, quien cerró el encuentro. “Nosotros queremos una provincia libre y soberana y esas cosas son las que se están jugando en los próximos días. Esas son las cosas que tenemos que salir a militar. Hay que caminar y a buscar a los jóvenes, a sus amigos, que se sienten a hablar de política, mano a mano, ahí está el potencial de la Renovación”, arengó.
Junto al intendente Carlos Fernández y funcionarios locales el gobernador Hugo Passalacqua visitó los avances en las obras del nuevo hospital Samic, de la Capital del Monte. De la misma forma visitó los trabajos en el complejo deportivo Ian Barney, la Municipalidad y los avances edilicios que presenta el Poder Judicial en Oberá.
“Ahora en el futuro Ian Barney, estadio que va a complementar al complejo deportivo de Oberá, es una cosa fantástica que agrega cancha de hockey, una piscina y otros sectores. Empezamos con el hospital que es de altísima tecnología, inmenso. Son tres hospitales en uno, y será el de mayor tecnología de la provincia”, señaló el mandatario a los medios que acompañaron la recorrida.
Agregó que “estamos trabajando a destajo sin guardarnos nada, con la dificultad que hay en términos económicos, las moneditas que se tienen hay que ponerlas donde vale la pena y la salud es una prioridad. Es así que estamos a un mes de poder inaugurar, en los últimos días de agosto, la parte de la obra que es muy imponente”.
También comentó acerca de las obras que viene realizando la provincia a través de Vialidad en los bacheos y asfaltado en calles de diferentes ciudades. “Vemos el asfalto sobre empedrado que se hizo en varias cuadras, y que se están haciendo en Avenida Misiones y otras más”, dijo. Y en cuanto a las obras edilicias en la Municipalidad y Poder Judicial de la ciudad obereña manifestó que “también visitamos el edificio municipal, un edificio muy bonito, son tres plantas, estamos poniéndolo de pie luego del incendio que sufrió. Todo lo que estamos haciendo es lindo tecnológico y austero como el futuro Poder Judicial que empezamos con este edificio, donde van a funcionar varios con una superficie gigante”.
En cuanto a los recursos Passalacqua reiteró que es gracias al aporte de los misioneros. “No nos apuramos, vamos a hacerlo tranquilos todo lo que se hace es porque Misiones tiene una fuerte política fiscal con recaudación de impuestos, ingresos brutos; y todo lo que se vio hoy, todo es dinero de los misioneros. No hay aporte nacional ni internacional; es dinero de los misioneros que se recauda con ingresos brutos, con rentas y este es el resultado”.
“Siempre se escucha decir que los impuestos son altos y que hay que bajar esos impuestos, pero cuando hay que hacer las cosas se necesitan los recursos y Misiones se mantiene con solvencia propia para el bien público, así que estamos orgullosos de nuestro pueblo”, remarcó.
“¿Ve ese monumento? Nos lo regaló Alemania para el primer centenario, lo interesante si se acerca a la plaza, es ver qué nos regalaron para el segundo: Son seis baldosas. Es un buen ejemplo la pérdida de peso de la Argentina en el mundo”, dice el ex gobernador, presidente por unos días, mientras señala desde el balcón de su piso en Libertador, la Plaza Alemania.
Ex gobernador, ex senador y presidente por unos días, Puerta proviene de una familia rica de Misiones, pero no se parece ni un segundo a los colegas más paquetes del gabinete de Macri. Una vida en el peronismo lo atravesó para siempre, con lo bueno y lo malo que ese movimiento produce sobre las personas. Una dualidad con la que Puerta juega divertido una y otra vez: “En los dos últimos actos que estuve me robaron la billetera, y eso que yo conozco bien a mis compañeros”, festeja en una entrevista con La Política On Line.
En el gabinete ven a España como un actor clave para facilitar la reinserción de Argentina en el mundo ¿Es así?
Están en lo cierto. Yo tengo relación con España desde 1978, desde la restauración democrática y ahora como embajador comprobé que es aún más fuerte de lo que suponía. También es cierto que el anterior Gobierno durante doce años, primero desperdició esa relación y luego se peleó.
Se pelea con la estatización de las acciones de Repsol en YPF…
Ese fue quizás el elemento emblemático, pero no hay que olvidarse que Néstor Kirchner dejó esperando al Rey Juan Carlos dos horas en Rosario, antes de lo de Repsol. En el 2003 acompañé al presidente Kirchner a España en lo que fue su primer viaje al exterior. Y en ese momento lo dejamos al Rey esperando 45 minutos y lo hicimos porque Néstor quería dejarlo esperando, estábamos sentados él y yo en la Embajada. Ahora siempre recuerdo: “Pensar que acá estuvimos una hora esperando para llegar tarde”.
¿Pero lo hacía a propósito?
Claro.
¿Cómo una demostración de poder?
Sí, él creía que demostraba poder y en realidad era un acto de mala educación. Pero ¿porqué cuento estos detalles? Porque si los vas encadenando entendés porque ellos creían que de parte de Argentina no había una utilización inteligente de lo que es España.
Gobiernos anteriores sí lo utilizaron. Alfonsín visitó seis veces España en visita oficial y Menem dos. Para ir al presente, España sin dudas es nuestra nave insignia ante Europa y quizás en este momento ante el mundo. Porque con Trump y el Brexit el mundo está en un momento de imprevisibilidad y España es previsible. No sólo por tener un Rey, sino por tener un sistema de partidos fuertes y ser una gran conocedora de Argentina.
Un español mira a los ojos a un argentino y sabe que piensa, y viceversa.
¿Macri le pidió algo en particular en este proceso de reinserción?
El esfuerzo central de Macri es lograr inversiones. Con inversiones hay crecimiento económico y con este se genera empleo y se reduce la pobreza. Y España es un destino importante para las exportaciones argentinas y de captación de recursos.
España tiene tres bancos importantísimos: BBUV, Santander y La Caixa. Están entre los diez más fuertes de Europa y los dos primeros tienen un posicionamiento muy fuerte en la Argentina. No porque crea que el negocio financiero es lo importante, sino porque es el primer paso de cualquier inversión.
Sin embargo, hasta ahora no se ha visto ese boom de inversiones que vaticinó Macri…
En lo financiero sí, el Santander acaba de comprar la filial argentina del Citi. Pero ese proceso a partir de la reaparición de Cristina tuvo un compás de espera. En el primer año y medio de Macri se dieron pasos más rápidos para atraer inversiones que incluso en los primeros años de la década del noventa, que fue la década con mayor inversión externa. En aquel entonces se tardó dos años y medio en que llegaran las primeras inversiones.
Pero veníamos de una hiperinflación…
Y ahora veníamos de doce años casi de chavismo, problemas distintos, pero que generan falta de confianza.
En España están sorprendidos con esta candidatura de Cristina, porque vieron los bolsos de José López y leyeron que los hoteles de la ex presidenta estaban ocupados por huéspedes que no existían y la factura la pagaba el Estado.
¿Cómo impacta en España la posibilidad de un triunfo de Cristina en octubre?
Yo tengo la visión de un peronista, creo que la Argentina necesita un peronismo republicano, democrático y federal, tres palabras claves de nuestra Constitución. Federal: Los 24 distritos tenemos que participar de la reconstrucción del peronismo. Democrático: No tenemos que ir atrás de un líder sino de un esquema de elecciones que nos pongan a los candidatos que surjan de las internas. Republicano: Porque tenemos que respetar las instituciones.
¿Cuál es la institución más importante cuya reconstrucción está pendiente? Los partidos políticos. Argentina necesita partidos fuertes y es preocupante que se pueda armar un partido prácticamente en 24 horas. Eso hizo que las PASO terminen siendo inútiles, no son las PASO las que están de más, sino un sistema perverso de creación de partidos.
No me contestó como procesan en España y Europa esta Cristina candidata con posibilidad de ganar…
El mundo está sorprendido, porque vio los bolsos de José López, lee que los hoteles de Cristina estaban ocupados por huéspedes que no existían y la factura la pagaba el Estado.
Pero, ninguna de las empresas que operan aquí desconocen la realidad de Argentina. Algunas miden los tiempos, otras van más rápido y otras quieren esperar ciertas señales. Pero lo concreto es que Argentina es un gran mercado, con muchos menos riesgo que otros mercados donde invierte España, como Africa.
¿Se equivocó el gobierno en buscar la polarización con Cristina?
Yo no comparto esa estrategia, yo soy partidario de buscar el entendimiento entre oficialismo y oposición, lo que significa no que la oposición cogobierne, sino que sea alternativa, para que consolide lo bueno.
Ahora esto se logra con un peronismo federal, republicano y democrático. Los argentinos alguna vez tenemos que asumir el compromiso de llegar después del éxito del que está.
Sin embargo importantes asesores del Presidente ven esa propuesta como peligrosa porque entienden que si el peronismo se une, se democratiza y procesa un liderazgo más moderno que el de Cristina, les ganan las elecciones.
¿Y que pecado es que le ganemos? Pero primero hay que decir que esto no va a ocurrir tan rápido. Y segundo que acá no se trata de ganar elecciones sino de gobernar. Con un peronismo como el que yo propongo se gobierna mejor, con una oposición como Cristina no juego una ficha a favor de la gobernabilidad.
El peronismo es la armonía, el entendimiento del capital y el trabajo, no es la lucha de clases. Entonces creo que se equivocan quienes creen que es peligroso un peronismo que gane elecciones.
Usted conoce de primera mano la experiencia de los Pactos de la Moncloa, idea que le han acercado a Macri importantes dirigentes de su coalición como Michetti, Monzó y Sánz. Y sin embargo se han chocado con el rechazo frontal de Durán Barba que considera que una foto de pacto de Macri con peronistas es negativa para la imagen del Gobierno.
Yo no comparto la estrategia de la polarización, soy partidario de buscar el entendimiento entre oficialismo y oposición, pero sin cogobierno. Alguna vez tenemos que aprender en el peronismo a venir después del éxito del otro, no de su fracaso.
El ejemplo de la Moncloa no sirve para Argentina, esto es para España ¿Y porqué digo esto? Porque la Moncloa surge luego de redactar una Constitución liberal que prohíbe la existencia de empresas del Estado, que es fundamental y nosotros no lo tenemos. Acá tenemos que ir a un acuerdo como el que propuso Perón en los setenta, cuando con Gelbard, habló de la confluencia de gremios y empresarios. Nosotros necesitamos una mesa más grande, no alcanza con los partidos.
Con un agravante, nosotros no tenemos partidos, tenemos una democracia de personas. Yo me asombro cuando veo gente con estudios universitarios que dice orgullosa: “Yo no voto partidos, voto personas” y se cree que dice una genialidad, cuando está repitiendo una idea de atraso feudal. Tenemos que entender que la democracia se maneja a través de partidos y no estamos yendo en esa dirección.
¿Cómo hace el peronismo para reconstruirse como partido cuando por un lado está Cristina yendo a elecciones nada menos que en la provincia de Buenos Aires sin el PJ y por el otro una serie de gobernadores, sin un líder claro?
Eso es muy bueno. Además, Cristina nos dio una buena mano yéndose del peronismo.
Pero puede volver…
Bueno, depende de nosotros. Si somos incapaces de reamar el peronismo puede volver hasta López Rega, que esta muerto.
Por eso cuando los compañeros me preguntan: “Detrás de quién vamos”, yo les contesto, “por favor detrás de nadie, todos adentro del partido y votemos como se hizo cuando fue Menem-Cafiero”. Si hoy vamos detrás de un jefe estamos muertos. Por supuesto que queremos ganar elecciones, pero para ganar tenemos que ser mejor que el que está. Pero queremos construir sobre el éxito de Macri, mientras que Cristina necesita su fracaso para volver.
¿Massa está contemplado en ese planteo?
Massa es una persona que mide bien en la provincia de Buenos Aires, así que bienvenido.
¿Pero quien sienta a los peronistas en esa mesa que usted imagina?
El 2019. Ahora no nos pudimos sentar porque se eligen diputados y un diputado a lo sumo nombra dos secretarios. En el 2019 se eligen intendentes y gobernadores y ahí hay muchísimos cargos para ocupar y el olfato de poder de los peronistas los va a ordenar.
Lo que si tenemos que cambiar es el nombre, como hicieron los laboristas en Inglaterra que se cansaron de perder elecciones como Partido Laborista, hasta que le cambiaron el nombre y le pusieron “New Labour” y ganaron (risas), por eso yo propongo “Nuevo Peronismo”, que es un buen nombre.
¿Qué le dice Macri cuando le comenta estas ideas?
Macri tiene todo el derecho a pensar que nosotros queremos organizar un peronismo más moderno para ganarle ¿Pero acaso eso es un pecado? Además, no va a resultar sencillo puede ser que lo consigamos recién en 2023.
Bueno, el no es peronista. Pero es evidente que él tiene derecho a pensar que estamos queriendo ganarle nomás, pero yo juro y rejuro que lo que queremos gobernabilidad para el que está y llegar después del éxito del que está. Y ojo que llegar no quiere decir que lleguemos en el 2019, puede ser en el 2023.
Usted dice sin embargo, que aún cuando haya un gran acuerdo, el peronismo no debería integrar el gobierno…
Claro, porque soy partidario de la existencia de oficialismo y oposición. Oposición no es enfrentar, pero si ser alternativa, por eso no podemos cogobernar.
En diálogos con algunos gobernadores peronistas encontré dos posiciones comunes: Ninguna quiere que vuelva Cristina, pero también están enojados con Macri porque dicen que hay mucho diálogo y promesas de obras y demás, pero luego concentra obras y recursos en la Capital y la provincia de Buenos Aires…
Ese comentario yo también lo escucho. Pero creo que la verdad puede estar a mitad de camino.
El gobierno eligió una senda que ellos denominan gradualismo y por momento parece que se van quedando a la mitad de camino de todo, dejando enojados de todos lados.
Yo soy gradualista en mi vida, pero ser gradualista no quiere decir que se sea inoperante y si uno le da gran velocidad al gradualismo, deja de serlo. El asunto es encontrar el punto intermedio. Hasta donde el gradualismo es gradualismo o simplemente un discurso que no arranca o un discurso que pretende dejar tranquilos a sus supuestas víctimas y choca.
¿Cómo ve el sistema político de España luego de la irrupción de Podemos?
España pasó de un bipartidismo que surge de 1977 a un sistema de cuatro partidos, pero son cuatro partidos, no cuatro personas. En Argentina creemos que tenemos muchos partidos y tenemos muchas personas.
¿Cambiemos no es un partido?
Es un frente de Macri con Sanz y algunos dirigentes mas. Nosotros tenemos que saltar de la discusión de partidos a partidos.
Esa discusión el peronismo ya la tuvo con la renovación…
Y nos fue bien… cuando nos manejamos con la democracia, recuperamos en 1989 un país que estaba en la oscuridad, sin reservas, sin infraestructura y en hiperinflación.
Tiene el pico y las garras diseñadas para poder arrancar pedazos de sus presas y comerlas.
Para Macedonio Fernández, “el gaucho fue un invento de Dios para entretener al caballo”. También (el gaucho) sirvió para gestar la literatura gauchesca, con exponentes como Hilario Ascasubi, Estanislao del Campo y José Hernández. Por la temática abordada se lo sitúa también a Benito Lynch, el autor de “El inglés de los güesos”, y de “Los Caranchos de La Florida”, novela aún menos frecuentada, de 1917.
Un siglo después, en 2017, Mauricio Macri, presidente del Tercer Gobierno Radical, para vencer a La Doctora, recurre al giro gauchesco.
Caranchear a Sergio Massa. “Arrancarle pedazos y comérselos”. Como si la Franja de Massa fuera La Florida de Benito Lynch.
La milimétrica necesidad del cálculo coincide con el placer personal.
Caranchear a Ventajita, como Macri lo llama a Massa, su presa. Con el objetivo simultáneo de ganarle a La Doctora, y dejarlo fuera de carrera al carancheado. Cuenta con la colaboración de Florencio Randazzo, El Loco.
El Estado Mayor de La Doctora se reduce a ella misma. En absoluta soledad, la reunión cumbre es un monólogo.
En 2013, Massa, su ex Premier, le desmoronó el proyecto de quedarse, que nunca, en el fondo, fue real. Sólo un pretexto para mantener el suspenso del poder hasta el penúltimo minuto. Lo mantuvo, e incluso abusó. Se despidió con un show de masas, sin saludar al sucesor que tanto había privilegiado.
En elevada reciprocidad, Macri ahora la privilegia como opositora ideal.
Quedan Macri y La Doctora. El resto es paisaje de llanura. Revolotean los caranchos.
Llamativamente La Doctora necesita fortalecer a quien se cree que le impidió el objetivo de perennidad.
Massa es el que puede ayudarla a regresar con una pequeña gloria. Tiene que evitar ser picoteado por los caranchos de Buenos Aires que le suelta Mauricio.
La excepcionalidad de Vidal
Para caranchear a Massa resulta insuficiente, hasta hoy, con el efecto Randazzo. Rival construido para dividir a los desencantados que insultan cotidianamente al macrismo. Pero distan, en simultáneo, de cautivarse con La Doctora. Es menos de la mitad de la sociedad bonaerense.
Tampoco (esa mitad) termina de subyugarse por la excepcionalidad de la señora María Eugenia Vidal, La Gobernadora, La Chica de Flores de Girondo. Se distancia del espectacular salto de garrocha de su líder.
Consta que Mauricio se preparó, con Carlos Grosso, Il Consiglieri, y Ramón Puerta, Tengo Mil Novias, para encabezar en todo caso un frente con los peronistas.
Pero en 2015, para ganar, Macri acertó. Para abducir a los radicales y proponer, en 2017, una oferta legislativa signada por el antiperonismo bárbaro y frontal.
Un retroceso moderno que desubica, en principio, a los peronistas originarios que supieron enredarse con su proyecto, como Diego Santilli, El Vermellón, o Eduardo Amadeo, el Conde Polaco.
Derivó en un neo-gorilismo categórico que es demasiado perceptible en el Maxi-Quiosco de la Capital. Pasión vulgar que Horacio Rodríguez Larreta, Geniol, otro próximo al peronismo, acata en sigiloso desacuerdo, disciplinadamente.
Al cierre del despacho aún Geniol disimula, en efecto, que lo sostiene a Macri. Que le mantiene las imposturas. Al menos hasta que despunte la competencia por la sucesión. Con Marcos Peña, El Pibe de Oro, o La Chica de Flores, que aún, según nuestras fuentes, se le reporta. Aunque cada día se encuentre más fortalecida por su imagen, sin que le entre ninguna bala de teflón como a aquel Scioli de 2008 a 2014.
En su favor, la gobernadora se resiste a cultivar el súbito antiperonismo de Mauricio.
Al contrario, puso a un peronista originario, Cristian Ritondo, El Potro, para conducir el ministerio sustantivo de la provincia inviable. Y lo arrendó, de ocasión, a Joaquín De la Torre, el mini-gobernador de San Miguel que clavó la garrocha en la Franja de Massa para elevarse acrobáticamente y aterrizar en La Plata, con globitos y el uniforme amarillo.
De la Torre llegó con el propósito explícito de colonizar peronistas. Pero en semejante campo tuvo una suerte inferior a la relativa. Sólo se acercó el alcalde Francisco Echarren, de Castelli, que a los tres meses volvió, casi “vencido, a la casita de los viejos”. El peronismo.
La gobernadora tiene que cargarse la campaña al hombro porque la oferta electoral de Cambiemos, en la provincia inviable, es bastante precaria.
Consta que tampoco la pobre tenía alternativas superiores a Esteban Bullrich Ocampo, un funcionario eficiente que debiera ser recreado como candidato. Y secundado por Gladys González, el crédito del “mosquismo”.
Tal vez La Chica de Girondo hubiera preferido, para el senado, a la señora Carolina Stanley, La Inquietante del Pelo Mojado. O a Facundo Manes, Cisura de Rolando, pese a que el radical cultural aún conserve el fastidioso “yo” que abruma tanto a Mauricio, que es el único con licencia de ego permitida.
Y aunque se haya tratado de un expreso pedido de Geniol, proponer a La Reina del Dengue, como cabeza de los diputados, implica reiterar la transparencia enlatada que se utilizó para aliancistas como Chacho o De la Rúa. O, incluso, para la mítica recaudatoria de Néstor Kirchner, El Furia.
Sin embargo la señora Graciela Ocaña le resultaba útil a Geniol para vaciarlo de postulantes a Martín Lousteau, el Personaje de Wilde.
Como si Rodríguez Larreta le dijera a La Chica de Flores: “Yo me la banco a Carrió porque vos no te la bancabas en la provincia, entonces hacete cargo de la Ocaña”.
La nueva Morsa
La señora Carrió, La Demoledora, como Ocaña, son prioritarias para aplicar los ejes temáticos en la cancha inclinada. Donde sólo se debe hablar de lo robado. La celebración del despojo durante el ciclo kirchnerista.
La paciente construcción de la nueva Morsa, versión 2017, recae en Julio De Vido, El Pulpo.
Como Morsa I, en 2015, Aníbal derivó en una consagración electoral del adversario. Aún nadie se explica, después de tanta artillería arrojada, cómo es que Aníbal no fue fusilado por la espalda. Se anotaron para denigrarlo hasta los sacerdotes que tenían la ecuménica misión de condenarlo.
Entonces pudieron modelar La Morsa I porque la sociedad se encontraba saturada de las imposturas del cristinismo.
Dos años después, los pecados administrativos del pasado continúan con el jugo de los frutos. Redituables hasta para legitimar, hasta aquí, el onanismo gestionario del TGR, que sabe jugar con la cancha inclinada a su favor. Sin acertar, pero aún sin saturar. Mientras confunden el cambio con el maquillaje. La política con la cosmetología.
Final con caranchos
La infantería y la artillería de los grandes medios de Irigoyen asociados al macrismo hoy son eficaces para arrastrar, con su música pegadiza, hacia el baile colectivo de todos los medios, sean medianos y pequeños. Para marcar la agenda.
Entre la nueva Morsa y el terror de los mercados (si es que no se continúa con el cambio). Por la reticencia de los inversores (imaginarios) si el populismo exhibe fortaleza. Repugna la presentación del país con tanta fragilidad institucional.
La embestida moral arrastra por el fango al “ciudadanismo” de La Doctora.
Y busca salpicar al tercero de la discordia. Massa. El carancheado que duplica la postura para diferenciarse de los carancheadores. Con el riesgo de multiplicar la rapacidad de los caranchos.