ALBERTO FERNÁNDEZ

Saber elegir las batallas

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La retórica belicosa del Presidente no ayuda en momentos de tanta fragilidad económica y debilidad de su propia gestión. Basta decir que para conseguir su mejor arma, tuvo que recurrir al respaldo de la oposición, porque soldados propios huyeron para otras batallas.

Alimentar expectativas que después se diluyen en un discurso sin medidas concretas, termina por minar la confianza en que se pueda ganar siquiera alguna batalla. Si el comandante titubea y no hay un rumbo claro a seguir, la moral de la tropa cae en picada. Y lo que necesita hoy el país, más que nunca es certidumbre. Certidumbre para trabajar, para invertir y para creer. Ya hay demasiado estrés acumulado. “Previsibilidad”, prefiere decir el gobernador Oscar Herrera Ahuad, palabra que repitió en varias oportunidades mientras se negociaba el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y el Gobierno nacional andaba a la caza de respaldos.

La previsibilidad finalmente la aportaron los gobernadores y los legisladores de la oposición, que en un alarde de cinismo, se ufanan de su “responsabilidad” a la hora de aportar votos, eludiendo el pequeño detalle: si hubieran tenido esa misma responsabilidad cuando estaban en el Gobierno, la Argentina no tendría hoy que renegociar una deuda de casi 50 mil millones de dólares, cuyos vencimientos maniataban al país por casi una década.

No deja de sorprender la acumulación de errores no forzados en la comunicación, pero solo se trata de reflejos de un estado de situación. En lugar de capitalizar la aprobación del acuerdo con el FMI con el respaldo de la oposición, Alberto Fernández dilapidó su efecto en juegos de guerra para los que el país no está preparado. 

Que el Jefe de Estado prometa que “el viernes” iba a comenzar la guerra, lleva implícito que durante casi dos años se hizo poco y nada. Ponerle fecha de inicio no es, tampoco, un mérito. El reloj es inclemente. Vale decir que en la guerra, el derrotado termina muerto o expoliado

Mientras se escribe esta columna pasó más de un día de la hora cero y apenas hubo un par de declaraciones políticamente correctas -”tenemos que acumular reservas” y “vamos a aplicar la ley de abastecimiento si fuera necesario“- y un par de medidas de resultado incierto: la creación de un fideicomiso cuya finalidad será estabilizar el precio del cereal en niveles prebélicos, al mismo tiempo que se fijó un nuevo esquema de derechos de exportación para subproductos de la soja para poder financiarlo. 

Parece poco para contener el avance de una inflación que marcó 4,7 por ciento en febrero y que lleva un acumulado de más de 50 por ciento en los últimos doce meses. Suena escaso para frenar el avance de los aumentos en marzo, que comenzó con aumentos en los combustibles de entre 9 y 11 por ciento e incluso más en las provincias más alejadas de la Capital Federal, como Misiones, donde ahora está la nafta más cara del país.

Ahí radica otro motivo de impaciencia. El Presidente que prometió ser el más federal de los porteños, no deja de repetir lógicas del centralismo. Misiones es la provincia más castigada por la suba de las naftas, con precios enormes en comparación con la Capital subsidiada y pletórica de infraestructura: la diferencia es de hasta 27 pesos por un litro de nafta premium entre la ciudad de las Cataratas y el centro porteño. 

No sorprendió la reacción de Herrera Ahuad, quien llamó al CEO de YPF, Gustavo López, para quejarse de la “discriminación” en contra de Misiones. El funcionario nacional quiso exhibir documentos para justificar los aumentos asimétricos, pero el mandatario misionero insistió en el daño al bolsillo de miles de misioneros que no tienen porqué pagar el costo de los balances que tienen que cerrar. Este lunes se verán cara a cara para trabajar en algún tipo de compensación o precio diferencial.

Claro que hay pujas por la distribución de los ingresos. Pero el Estado debe velar por que la balanza se equilibre y no al revés. En Misiones por estas horas se vive una fuerte puja por la renta agraria. El Gobierno misionero hace años definió su posición: del lado del sector productivo no sólo para defender un valor alto de la yerba mate -(“Yo estoy soñando con 60 centavos de dólares, porque hay inflación en dólares, pero siempre a favor de nuestra economía”, marcó el conductor de la Renovación, Carlos Rovira). 

La posición misionera es permanente y contrasta con otros modelos productivos. Mientras los productores pedían 65 pesos por el kilo de hoja verde, con el respaldo del Gobierno, el representante correntino en el Instituto Nacional de la Yerba Mate, evitó pronunciarse por algún número, mientras que la industria ofreció 52 pesos, lo mismo que pedía la producción, pero… en diciembre. El mismo precio que “defendió” el gobernador correntino Gustavo Valdés cuando fracasó la concertación y después de que su representante jugara callado.

La jugada se repite ahora con idéntico resultado: siete votos a favor de la posición misionera, pero el fracaso del acuerdo de precios, lo que deriva en un nuevo laudo de la Nación, que, previsiblemente, fijará un valor inferior en medio de la “guerra” contra la inflación. Falaz argumento que se repite desde hace años: a la luz de los resultados, la yerba sigue a “precios bajos”, pero la suba de precios es récord.

Misiones también tomó posición en una batalla clave en la que está en juego el modelo productivo. Nuevamente, enfrente está Corrientes. 

El INYM sacó el año pasado la resolución 170, que limitaba a cinco hectáreas por productor las nuevas plantaciones. Había un alerta de sobreproducción que podía hacer peligrar los precios. Ahora se confirmó que hay 209 mil hectáreas plantadas, muchas más de las que estaban declaradas, de las cuáles 187.060 ya están en producción y 22.216 estarán disponibles en futuras zafras en uno, dos, tres o cuatro años. Ahí radica el desequilibrio. Con la producción actual se alcanzaron 882 millones de kilos de hoja verde, suficiente para atender el mercado interno y externo. Con las nuevas plantaciones proyectadas, se agregarían 220 millones de kilos más, lo que elevaría la producción en 2026 a 1.102 millones de kilos de materia prima, bastante por encima del consumo interno, que no crece al mismo ritmo, y los envíos al exterior. 

El relevamiento también refleja el desatino que significa que las políticas productivas no se resuelvan en el seno del INYM y terminen dependiendo del humor de la Nación o la voluntad de un juez de Corrientes: en Misiones se concentran 181.890,02 hectáreas de yerba, contra solo 27.386,86 de la vecina provincia, en los departamentos de Santo Tomé e Ituzaingó. 

Sin embargo, el Poder Judicial correntino metió la cola, primero a pedido de La Cachuera y ahora a favor de la Asociación de Molineros de Corrientes, integrada por Las Marías, Playadito y Navar, que produce la yerba Primicia. Gustavo del Corazón Fresneda, el juez colombista de Paso de los Libres -bastante lejos de la zona productora- otorgó sendos amparos y anuló la resolución a favor de los demandantes. La Cachuera tenía intenciones de plantar mil hectáreas, Las Marías blanqueó que quiere plantar cinco mil y Navar reniega de comprar yerba en Misiones “con los costos que esto implica” estimados en “60 millones anuales”. 

Si el fallo del juez correntino prospera -hay una cuestión de competencia con Posadas que todavía no fue resuelta por la Corte-, se anulará la razón de ser del INYM: proteger el equilibrio de la cadena productiva. Sin esa herramienta, las grandes industrias podrán profundizar su política de autoabastecimiento, fijar precios y dejar en el camino a miles de productores pequeños. La misma crisis de concentración que ocurrió después de la supresión de la Comisión Reguladora de la Yerba Mate durante el reinado de Domingo Cavallo en los 90, que terminó en un caos de precios bajos y vales de alimentos a cambio del viejo oro verde. La misma concentración que hoy permite que cuatro o cinco empresas dominen el precio de los alimentos en la Argentina.

Los misioneros no nos podemos dar el lujo de otra crisis como la de 2001”, enfatizó Ricardo Maciel, el representante de Misiones en el directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate.

Ese fantasma es recurrente. Durante su paso por el gobierno, Mauricio Macri pretendió imponer la desregulación del mercado. Hace pocos meses, en campaña el entonces candidato a diputado nacional del radicalismo, Martín Arjol, hizo campaña con el gobernador correntino Gustavo Valdés, quien impulsó la movida judicial en contra de la regulación del INYM. Su ministro de Producción, Claudio Anselmo era el CEO de las Marías. 

El radicalismo misionero cuenta con la bendición de Valdés para pelear cargos en 2023. No será tarea sencilla, porque primero debe dirimir sus disputas internas, que abundan antes de cada elección. Es la misma búsqueda que las otras oposiciones. El ¿ex? Frente de Todos está en plena ebullición. La diputada nacional Cristina Britez fue una de las que votó en contra del acuerdo del Gobierno con el FMI.

En la Renovación miran esas disputas de lejos, con la gestión como premisa. Esta semana se cerraron acuerdos salariales con el UPCN y ATE, que se sumaron a los de la Policía y docentes. El acuerdo con los estatales busca que el impacto sea mayor para los empleados y empleadas de menores ingresos: las categorías 1 a 11 recibirán un aumento del 21% en el básico, con un adicional fijo de 5 mil pesos para las categorías hasta 21, y aquellos entre las categorías 22 y 24 un monto de 2.500, para que no se pierda poder adquisitivo.El mandato del presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, de “apurar el tranco” para respaldar la gestión del Gobernador, cuya imagen está entre las mejor valoradas de la Argentina. “No hacer es imperdonable en estos tiempos”, definió el conductor renovador.

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Crean Fondo Estabilizador del Trigo y fijan nuevo esquema de retenciones para derivados de soja

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El Poder Ejecutivo Nacional oficializó hoy la creación del Fondo Estabilizador del Trigo Argentino, con el objetivo de estabilizar el costo de la tonelada de trigo que compran los molinos argentinos, a través del decreto 132 publicado hoy en el Boletín Oficial.

Asimismo, con la publicación del decreto 131/22 modificó el actual esquema de retenciones de los productos derivados de la soja, como lo son el aceite y la harina, a partir de la quita del diferencial entre los productos industrializados y los sin procesar dentro del complejo sojero.

De esta manera, estos subproductos pasarán de tributar 31% al 33% en concepto de derechos de exportación, lo que implica una suba de dos puntos en la alícuota, hasta, por lo menos, el 31 de diciembre de este año.

La creación de este Fondo Estabilizador formó parte de los anuncios económicos formulados ayer por el presidente Alberto Fernández, a fin de reducir el impacto local de la fuerte suba del precio internacional del trigo como consecuencia de la guerra entre Rusia y Ucrania, dos países que concentran casi el 29 por ciento de las exportaciones mundiales de este cereal.

“La nueva coyuntura internacional impone la toma de medidas urgentes que coadyuven a la estabilización de los precios internos de productos esenciales para la alimentación de los argentinos y las argentinas, así como mantener un volumen adecuado a las necesidades de abastecimiento del mercado interno, fomentando una mayor producción de estos bienes en la cadena que va desde el productor primario y la productora primaria hasta los consumidores y las consumidoras finales”, se destaca en los considerandos de la medida.

Por tal motivo, se propicia la creación de un Fondo Fiduciario Público “que tenga por objeto garantizar un patrimonio de afectación específica que contribuya a mitigar el alza del precio de la tonelada de trigo que requiere la cadena de molienda argentina, considerando los valores, anteriores al conflicto, de las mercaderías involucradas”.

Deberán excluirse del alcance de la presente medida “las 800.000 toneladas de harinas destinadas a la exportación previstas en el fideicomiso privado creado al efecto por la Resolución Conjunta 3 del 4 de marzo de 2022 del Ministerio de Desarrollo Productivo y del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, como así también los productos del Programa de “Precios Cuidados” previstos en el fideicomiso de referencia”.

El Fondo Estabilizador del trigo Argentino estará compuesto por los recursos resultantes de la modificación temporal de los derechos de exportación previsto en el Decreto 131/22, cuyo objetivo será estabilizar el costo de la tonelada de trigo que compran los molinos argentinos.

Firman el presente decreto el presidente Alberto Fernández y todos los ministros que integran el Gabinete Nacional.

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Gobernadores respaldaron el acuerdo con el FMI en una reunión con Fernández

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El presidente Alberto Fernández se reunió este martes en la Casa Rosada con gobernadores y vicegobernadores que, tras un encuentro con el jefe de Gabinete, Juan Manzur, concurrieron a la Cámara de Diputados para exponer en el plenario de comisiones que analiza el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En el caso de Misiones, estuvo representada por el gobernador Oscar Herrera Ahuad, quien ayer ratificó que los diputados y senadores del bloque misionerista darán su voto para la ratificación del acuerdo con el FMI. Herrera Ahuad consideró que el acuerdo “tiene que ver con generar en Argentina un escenario de certezas, de previsibilidad”, opinó que “nunca es bueno tomar una deuda de estas características y mucho menos cuando estos recursos no llegan a la gente, ni alivian al pueblo” y advirtió que “hay que ayudar, acompañar”.

Sin embargo, como aclaró el conductor de la Renovación, Carlos Rovira, esa posición no incluye coincidencia con el paquete cerrado con el organismo. “Tomar ese préstamo de 50 mil millones fue
inútil para la gente. La gente se expresó en contra de eso, esa plata no existe más, no le sirvió ni mejoró su calidad de vida ningún hogar argentino. Si el préstamo fue en vano, la refinanciación es igual o peor, estamos hablando de lo mismo. Para la gente, nada; y para Misiones, tampoco. Ahora bien, es un problema institucional de la República. Hay muchos que hablan de la República, incluso llevan expresado en su partido, pero no votaron la ley de presupuesto. Hay cosas que por más que nos gusten, por más que quizás, el resultado o la conclusión no sean directos, las tenés que hacer. Porque las consecuencias del no acto pueden ser mayores”, argumentó Rovira.

Según informaron fuentes oficiales, del encuentro -que se desarrolló en el salón Eva Perón- participaron los mandatarios Ricardo Quintela (La Rioja), Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta), Sergio Ziliotto (La Pampa), Sergio Uñac (San Juan), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Oscar Herrera Ahuad (Misiones), Mariano Arcioni (Chubut), Omar Gutiérrez (Neuquén) y Omar Perotti (Santa Fe).

También estuvieron presentes los vicegobernadores Carlos Silva Neder (Santiago del Estero) y Eugenio Quiroga (Santa Cruz).

Luego de este encuentro, los mandatarios provinciales fueron recibidos por el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa.

La reunión con Manzur, que los acompañó hasta el Palacio Legislativo, forma parte de las “acciones del Gobierno Nacional para generar los consensos necesarios para avanzar en la aprobación del acuerdo con el FMI”, se indicó oficialmente.

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Las claves del nuevo acuerdo con el FMI para refinanciar la deuda contraída por Macri en 2018

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El Gobierno dio a conocer hoy los puntos centrales del acuerdo de Facilidades Extendidas alcanzado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que tendrá una duración de 2 años y medio y refinancia la deuda contraída en 2018 por el Gobierno de Mauricio Macri, que dejó como herencia lo que se caracterizó como “vencimientos brutales”.

A continuación, se detallan los principales ejes del Memorando de Entendimiento con el FMI que será discutido en el Congreso de la Nación:

– El acuerdo tendrá 10 revisiones que serán trimestrales con desembolsos. El primer desembolso será de US$ 9.800 millones.

– Se prevé un aumento “moderado y sostenible del gasto con expansión en infraestructura, ciencia y tecnología y políticas de fortalecimiento de asistencia social”.

En ese sentido, el Gobierno informó que habrá más fondos para inclusión social y más inversión en obra pública, que superará el equivalente al 2% del PIB.

– El acuerdo no contempla ninguna reforma previsional y el gasto en jubilaciones y pensiones continuará guiado por el mecanismo de actualización adoptado a finales de 2020.

– Se espera una reducción del déficit fiscal con metas de déficit primario de 2,5% del PIB en 2022, de 1,9% del PIB en 2023 y de 0,9% en 2024.

– La política fiscal será “contracíclica”, por lo que el Gobierno se compromete a reducir el déficit debidamente cuando “los ingresos reales del gobierno federal (netos del gasto asociado legalmente) fueran superiores a lo programado”.

– El sendero fiscal se financiará “principalmente mediante una firme expansión de la deuda pública denominada en pesos y el apoyo de la comunidad internacional, lo que facilitará la eliminación total del financiamiento monetario del déficit para finales de 2024”.

– Se revisarán las tarifas tanto de usuarios residenciales como no residenciales y las subas más importantes se darán en “aquellos sectores con mayor capacidad de pago”, mientras que el resto de los usuarios “tendrán aumentos que estarán por debajo de la suba de los salarios”. Se apunta a lograr una segmentación de las tarifas en 3 niveles para el bienio 2022-2023.

– El acuerdo entiende a la inflación como un fenómeno multicausal y no exclusivamente monetario, por ello cree necesario “una estrategia de varios frentes” que incluye a las cuestiones fiscales, monetarias, de precios y de ingresos.

– Se mantendrá el programa de Precios Cuidados vigente hasta el 7 de abril que contempla que los aumentos de precios no superen el 2% mensual en 1.300 productos de consumo masivo. Además, se apostará a un crecimiento de los salarios en términos reales.

– No habrá ningún salto brusco en el tipo de cambio; es decir, no habrá una devaluación. Se mantendrá el esquema de tipo de cambio competitivo.

– Se apunta a lograr una estructura de tasas de interés reales positivas, de modo de “fortalecer la demanda de activos en nuestra moneda y contribuir a la estabilidad cambiaria y financiera”.

– Se acordó realizar distintas políticas para garantizar el crecimiento económico y expandir el sector de bienes transables, aumentar la inversión y la productividad, fomentar el empleo formal y mejorar la eficiencia y la sostenibilidad del sector energético, entre otras.

En un comunicado, el Gobierno destacó que “se logró un acuerdo sin políticas de ajuste y con incremento del gasto real en todos los años del programa”.

En ese sentido, precisó que el nuevo programa con el FMI “es una refinanciación de la deuda de Macri”, ya que en la práctica implica pedirle “plata al Fondo para pagarle al Fondo los vencimientos de aquel préstamo y así mejorar el perfil de vencimientos netos con respecto al (préstamo) insostenible que nos dejó Juntos por el Cambio”.

“Sin el nuevo programa, Argentina no podría hacer frente a los vencimientos brutales que acordó Juntos por el Cambio en el programa Stand By: en 2022 cerca de US$19.000 millones y 2023 cerca de US$ 20.000 millones”, concluyó el comunicado.

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El Gobierno argentino cerró el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y se enviará el proyecto de ley al Congreso de la Nación

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El Gobierno Nacional enviará este jueves al Congreso de la Nación el acuerdo alcanzado con el staff del Fondo Monetario Internacional para refinanciar la deuda récord de aproximadamente USD 45.000 millones que tomó la administración de Juntos por el Cambio. Se eleva de esta forma al Poder Legislativo un proyecto que incluye como anexos la totalidad de los documentos que conforman el acuerdo, esto es, el Memorándum de Políticas Económicas y Financieras y el Memorándum de Entendimiento Técnico.

Luego de intensas negociaciones, el Gobierno nacional logró cerrar con el FMI un acuerdo que permitirá al país refinanciar los compromisos asumidos en el fallido programa Stand By de 2018 que presentaba vencimientos concentrados principalmente en los años 2022 y 2023.

El nuevo programa busca seguir generando condiciones de estabilidad necesarias para abordar los desafíos estructurales existentes y fortalecer las bases para un crecimiento sostenible e inclusivo.

El acuerdo alcanzado se basa en lo que se conoce como Servicio Ampliado del FMI (Acuerdo de Facilidades Extendidas; EFF, por sus siglas en inglés) que incluye 10 revisiones que se realizarán de manera trimestral durante dos años y medio. El primer desembolso se realizará luego de la aprobación del programa por parte del directorio del FMI. El resto de los desembolsos se hará luego de completarse cada revisión. El período de repago de cada desembolso es de 10 años, con un período de gracia de 4 años y medio, lo que implica comenzar a pagar la deuda a partir de 2026 y hasta 2034.

Durante los meses de negociaciones se ha logrado llegar a entendimientos con el staff del FMI acerca de la importancia de alcanzar un programa acorde a las necesidades y desafíos de la Argentina y que no implique una inhibición en la recuperación económica.

En este sentido, hay coincidencia en que la inflación es un fenómeno multicausal -siendo uno de los principales desafíos de la política macroeconómica- que debe ser abordado desde un enfoque integral. La condición necesaria para consolidar la desinflación es mantener un proceso de acumulación de reservas que le otorgará al Estado mayor autonomía en la ejecución de políticas públicas. El programa refuerza el compromiso de estabilidad cambiaria, descartando movimientos bruscos y estableciendo que la administración cambiaria buscará asegurar la compatibilidad a mediano plazo del tipo de cambio real con el objetivo de acumulación de reservas. Al mismo tiempo, se avanzará en una consolidación fiscal progresiva que reduzca el déficit fiscal, en el marco de la recuperación de la actividad económica y una reducción gradual del financiamiento monetario del mismo, así como también de un marco de implementación de la política monetaria que redunde en tasas de interés reales positivas para fortalecer la demanda de activos en pesos. También este proceso será acompañado por políticas de precios e ingresos que contribuirán a anclar expectativas en pos de una desinflación gradual junto a una continuidad de la recuperación de los ingresos reales.

Asimismo, se apunta a una reducción gradual del déficit fiscal, consistente con un crecimiento moderado del gasto en términos reales con el objetivo de apuntalar la recuperación económica en curso, al tiempo que se fortalecen el crédito y la moneda nacional. “Hemos desarrollado una estrategia de consolidación fiscal plurianual con el objetivo de lograr un déficit primario del 2,5% del PIB en 2022, cayendo al 1,9% del PIB en 2023 y al 0,9% del PIB para el 2024”, define uno de los Memorándum.

Este sendero hace posible un paquete equilibrado de medidas de gastos e ingresos para sostener una política expansiva que permita aumentar la inversión en infraestructura, ciencia y tecnología, promover la generación de empleo, seguir impulsando la actividad económica y fortalecer la asistencia social enfocados “en abordar la pobreza infantil y reorientando el apoyo para promover la inclusión en el mercado laboral, particularmente de las mujeres y las personas con menor calificación laboral”.

En relación a las jubilaciones, el acuerdo con el FMI no prevé ninguna reforma previsional, por el contrario, se prevé continuar con la mejora de los haberes mediante la aplicación de la fórmula de movilidad jubilatoria establecida en la Ley 27.609. Dicha fórmula permite que las prestaciones crezcan a partir de los incrementos de la recaudación nacional y de los salarios de la economía.

Atendiendo la gran incertidumbre en los mercados energéticos mundiales y el impacto de la evolución global de los precios de la energía, el Gobierno está comprometido en procurar el logro de nuestros objetivos económicos y fiscales más amplios. En el marco de sus objetivos de estrategia energética, está determinado a lograr niveles de tarifas razonables y susceptibles de ser aplicadas con criterios de justicia y equidad distributiva para los servicios públicos de gas y electricidad, conforme a los parámetros objetivos que correspondan en cada caso. Estas revisiones abarcarán tanto a usuarios residenciales como no residenciales.

Para los usuarios residenciales se considerará como criterio objetivo el coeficiente de variación salarial (anteriormente denominado CVS), como lo establecía la Ley N° 27.443, frustrada por el veto total impuesto por la administración anterior. Con dicho parámetro, el Poder Ejecutivo nacional impulsará, previa audiencia pública convocada a fines de abril de 2022, las medidas que tracen un sendero para el bienio 2022-2023 una nueva propuesta tarifaria con un esquema de segmentación de subsidios que enfoque los esfuerzos del Estado Nacional en aquellos usuarios vulnerables y con menor capacidad de pago.

La segmentación para el bienio 2022-2023 contempla tres niveles, conforme los parámetros que determine el Poder Ejecutivo nacional en el marco de su competencia según el servicio público de que se trate: a) usuarios que dejarán de ser beneficiarios de subsidio al consumo energético en función de su plena capacidad de pago; b) usuarios beneficiarios de la tarifa social, para quienes el incremento total en su factura para cada año calendario será equivalente al 40% del CVS del año anterior, c) para el resto de los usuarios el incremento total en la factura para cada año calendario será equivalente al 80% del CVS correspondiente al año anterior. Durante los años 2022 y 2023 no podrán contemplarse otros incrementos por encima de los aumentos previstos, para las categorías de segmentación de usuarios b) y c). Para el año 2022 se incluirán para el cálculo, los incrementos aplicados durante todo el año calendario.

La propuesta para los usuarios no residenciales, contempla el pago de la tarifa plena para los Grandes usuarios de distribuidor (Gudi), y para el resto se procederá con una revisión tarifaria según la propuesta definida en la audiencia pública.

Se desarrollará un plan energético de mediano plazo que incluirá acciones tendientes a: (i) incentivar la inversión privada y pública para aumentar la generación y transmisión de energía, incluyendo la construcción de gasoductos y la expansión de la capacidad de producción de GNL y energía renovable; (ii) reducir las pérdidas en el segmento de distribución mediante mejoras en los medidores, la facturación, y la cobranza; (iii) mejorar la eficiencia del consumo energético y la conservación del recurso; (iv) fortalecer la focalización y la progresividad de los subsidios energéticos; y (v) asegurar que, con el tiempo, las tarifas energéticas de los consumidores finales residenciales  y no residenciales reflejen mejor, y de manera más  predecible, los costos mayoristas del gas y la electricidad.

También hay entendimiento en la importancia de impulsar políticas de crecimiento y resiliencia para abordar los cuellos de botella de largo plazo y sentar las bases de un crecimiento más sostenible e inclusivo.

Estas políticas tratarán de potenciar el crecimiento y la diversificación de las exportaciones; la inversión y la productividad; el desarrollo económico local y regional; el empleo formal y la inclusión laboral que incluya perspectiva de género; mejoras en la eficiencia y la sostenibilidad del sector energético; las políticas de mitigación y adaptación ambientales y; el desarrollo más amplio de los mercados de capitales.

El proyecto ingresará al Congreso de la Nación en los términos de la ley 27.612 de Fortalecimiento de la Sostenibilidad de la Deuda Pública -impulsada por el Gobierno Nacional- que establece que, entre otras, que todo programa realizado con el FMI requerirá de una Ley del Congreso de la Nación que lo apruebe expresamente

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