ALBERTO FERNÁNDEZ

La agenda de Alberto Fernández y Lula previo a la Cumbre del Celac

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El presidente Alberto Fernández y su par de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, realizarán hoy diversas actividades conjuntas previas a la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) que tendrá lugar mañana en la ciudad de Buenos Aires.

A las 10.30, Lula, acompañado por el canciller Santiago Cafiero, colocará una ofrenda floral en el monumento al Libertador General Don José de San Martín, en la plaza San Martín ubicada en el barrio porteño de Retiro.

Luego, a las 10.45, Fernández recibirá a Lula para una reunión bilateral en la Casa Rosada, informó Presidencia.

A las 12, ambos mandatarios encabezarán la firma de acuerdos para cooperación mutua en diversas áreas y luego darán una declaración conjunta a la prensa en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno.

A las 15, Fernández y Da Silva participarán de un encuentro empresarial, junto a ministros y titulares de las confederaciones de la industria de ambos países, en el Museo del Bicentenario.

Y a las 19.15 asistirán a la inauguración de la muestra fotográfica “Pueblos Originarios-Guerreros del Tiempo”, de Ricardo Stuckert, y presenciarán el Concierto de la Hermandad Argentino Brasileña, en el Centro Cultural Kirchner (CCK).

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De qué se trata el proyecto de Alberto Fernández y Lula Da Silva para unificar la moneda con Brasil

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El presidente Alberto Fernández y su par de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, confirmaron hoy que avanzan en la creación de una “moneda sudamericana común” en el marco de la “alianza bilateral” entre ambos países; reivindicaron “la paz y la democracia” y condenaron a todas las formas de “extremismo antidemocrático” y de “violencia política” en la región.

Los mandatarios publicaron un texto en el dominical Perfil como antesala de la agenda que compartirán mañana en la reunión que ambos mantendrán como parte de la visita de Da Silva al país por la VII Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

En el mensaje, que escribieron conjuntamente, indicaron que decidieron “avanzar en las discusiones sobre una moneda sudamericana común que pueda usarse tanto para los flujos financieros como comerciales, reduciendo los costos operativos y nuestra vulnerabilidad externa”.

En esa línea, instaron a “simplificar y modernizar las reglas y fomentar el uso de las monedas locales” para, así, “superar las barreras” en los intercambios.

En tanto, destacaron que el encuentro de ambos de mañana será el primero “en más de tres años” entre ambas naciones y celebraron que la VII Cumbre de la Celac, que tendrá lugar el martes, marcará “el regreso de Brasil a este mecanismo de diálogo y concertación regional”.

A partir de ambos encuentros, anunciaron que relanzarán “la alianza bilateral” al reactivar “varios espacios de cooperación y diálogo”.

“Son múltiples las áreas en las que volveremos a trabajar juntos en temas importantes para la calidad de vida de nuestras poblaciones, como la lucha contra el hambre y la pobreza, la salud, la educación, el desarrollo sostenible, el cambio climático y la reducción de todas las formas de desigualdad”, indicaron.

Los mandatarios, a la vez, consideraron que la relación “fluida y dinámica” entre Brasil y Argentina “es fundamental para el avance de la integración regional”.

“Queremos que el Mercosur constituya una plataforma para nuestra integración efectiva al mundo, a través de la negociación conjunta de acuerdos comerciales equilibrados que respondan a nuestros objetivos estratégicos de desarrollo”, señalaron.

El enfoque inicial será cómo una nueva moneda, que Brasil sugiere llamar “sur” (sur), que podría impulsar el comercio regional y reducir la dependencia del dólar estadounidense, dijeron los funcionarios al Financial Times. Al principio correría en paralelo con el real brasileño y el peso argentino.

“Habrá . . . una decisión de comenzar a estudiar los parámetros necesarios para una moneda común, que incluye todo, desde cuestiones fiscales hasta el tamaño de la economía y el papel de los bancos centrales”, dijo el ministro de Economía de Argentina, Sergio Massa, al Financial Times.

“Sería un estudio de mecanismos de integración comercial”, agregó. “No quiero crear falsas expectativas. . . es el primer paso de un largo camino que América Latina debe recorrer”.

En principio, una unión monetaria que cubriera a toda América Latina representaría el 5% del PBI, estimó el Financial Times. En tanto el euro, abarca el 14% del PBI mundial medido en dólares.

En principio, la idea es que el resto de los países de América del Sur puedan adherirse paulatinamente sin tener que eliminar sus monedas nacionales.

Otra de las cuestiones que se abordó es la posibilidad de, una vez activa esta iniciativa, generar un swap entre pesos y reales para compensar los déficit comerciales que puedan existir en la balanza bilateral. Esto implicaría que el Gobierno no gaste dólares de las reservas para el pago de importaciones provenientes de Brasil.

En principio, desde Brasil aclaran que la idea es establecer una moneda común para operaciones comerciales. “No se está hablando de una moneda única, sino de una común cuyo objetivo central es poder compensar el comercio en una moneda que hasta podría llamarse Sur, hay un proyecto por ahí”, aseveró el diplomático Martínez Pandiani en declaraciones a Télam Radio recientemente.

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Marcar el camino

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El intento de golpe de Estado en Brasil debe poner en alerta a toda la región. No es sólo la expresión trasnochada de un bolsonarismo residual, sino el germen de una enfermedad que se expande. Esa infección se alimenta de una radicalización política que pretende validar posiciones a partir de la exterminación del otro.

El intento de copamiento del Congreso brasileño es una historia que se repite como tragedia y como farsa al mismo tiempo. Bolsonaro es un émulo de Donald Trump. Sus fanáticos copiaron al detalle el copamiento del Capitolio, incluso con pintorescos disfraces. ¿Son unos locos sueltos? No. Son una representación de facciones que desprecian la política y quieren imponer sus ideas a pesar de la voluntad popular. Las trayectorias se retroalimentan. Libretos y discursos calcados. Desprecio por el voto cuando éste le da la espalda. La historia se repite, la primera vez como tragedia, las sucesivas como farsas. Pero a veces, las repeticiones a modo de farsa, pueden ser más terroríficas que la tragedia original, como reseña el filósofo Slavoj Žižek.

Basta escudriñar quienes evitaron repudiar el ataque a Lula. Javier Milei minimizó el copamiento del Congreso brasileño como una “masiva protesta” para frenar “medidas dictatoriales” de un presidente recién asumido. Mauricio Macri comparó el ataque con el pedido de juicio político a los jueces de la Corte Suprema, al que consideró “igualmente brutal” que la invasión al parlamento brasileño. Patricia Bullrich fue más allá. Dijo que el presidente Alberto Fernández solo podía hablar de Brasil “el día que retire el pedido de juicio política a la Corte”. “Demócratas con otros países y autoritarios aquí”, insistió la presidenta del PRO. 

De allí para abajo, en la alianza Cambiemos, repitieron el libreto. 

Pero no es posible comparar un intento de golpe de Estado con un mecanismo constitucional -justamente quienes se dicen apegados a ella- mediante el cual se puede juzgar por mal desempeño y eventualmente destituir al presidente de la Nación, el vicepresidente, el jefe de gabinete, los ministros del Gabinete nacional y los jueces de la Corte. Es letra de la Constitución. 

En los últimos cinco años hubo 49 pedidos de juicio político, todos por denuncias de mal desempeño, contra el presidente Alberto Fernández; la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner; ex ministros del gobierno de Mauricio Macri (2015-2019), como Juan José Aranguren (Energía) y Germán Garavano (Justicia); el ex ministro de Salud de la gestión del Frente de Todos, Ginés González García; el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández; y el canciller Santiago Cafiero, entre otros.

La última vez que el Congreso destituyó a funcionarios mediante juicio político fue cuando se inició el cambio de la Corte Suprema en el comienzo del gobierno de Kirchner, que impulsó el juicio político de cinco de los nueve jueces de la entonces “mayoría automática” que acompañaba a Carlos Menem: Julio Nazareno, Guillermo López, Adolfo Vázquez, Eduardo Moliné O’Connor y Antonio Boggiano. O’Connor y Boggiano fueron destituidos, curiosamente con un fuerte protagonismo de un futuro funcionario de Cambiemos, el radical misionero Hernán Damiani. 

Las causas -la historia se repite- fueron muy similares a las actuales. Alberto Fernández acusa a los cortesanos por el fallo por la coparticipación que beneficio a Horacio Rodríguez Larreta en detrimento de las provincias, pero también se mencionan los fallos sobre el Consejo de la Magistratura, el 2 x 1, y hasta la crisis de la obra social de los judiciales. El pedido de juicio político destaca las irregularidades detectadas por una auditoría impulsada por el propio Máximo Tribunal.

En 2003, a Eduardo Moliné O’Connor se lo acusaba por “haber legitimado judicialmente un proceso administrativo fraudulento” en el caso Meller S.A; “invalidar la esfera de competencia propias del Consejo de la Magistratura, arrogándose facultades de otro órganos del Estado”, en el caso Magariños y por “obstruir el debido proceso legal respecto a la tarea de investigación por presunto contrabando” en la causa Macri, que era Franco y no Mauricio. 

Tras el pedido de juicio político de la Corte adicta que hizo Néstor Kirchner el 4 de junio de 2003, uno de los más entusiastas promotores fue el entonces diputado nacional Hernán Damiani -acompañado en varios tramos por la ascendente Lilita Carrió-. «Estoy muy agradecido que me haya tocado este tema, porque fui uno de los pocos radicales que tenía ocho años de jurado de enjuiciamiento y hasta con fama de verdugo. Sirvió la convicción», señalaba Damiani sobre Moliné O’Connor. Después, fue pieza clave en la destitución de Eduardo Boggiano a quien acusó de utilizar “la Justicia para darle la razón a los poderosos y al poder político” de la gestión menemista. Cualquier parecido…

Durante el interinato de Eduardo Duhalde, hubo otro intento, que fracasó. Entonces Damiani, cuyo último paso por la gestión pública fue ser el encargado del bluf Plan Belgrano para el NEA, fustigó al Gobierno porque “no se puede cambiar impunidad por gobernabilidad”. Hay mayorías y mayorías. Hoy el radicalismo no tiene el mismo protagonismo que logró Damiani. En el Congreso, Martín Arjol se limita a replicar los comunicados de la alianza Cambiemos. 

En Misiones, la UCR se siente cómoda en su papel secundario en la alianza. La expresión corporal El PRO elige lugares, el resto se acomoda. No hubo ninguna expresión en defensa del federalismo ninguneado por el fallo de la Corte que premió a Horacio Rodríguez Larreta, uno de los candidatos presidenciales que comenzó el desembarco de sus equipos en la tierra colorada. Pero ese premio, es al mismo tiempo una debilidad para el intendente porteño. Lo sufrió en las playas bonaerenses, de donde lo corrieron a los gritos “por llevarse el dinero” de las provincias”. Esa debilidad es aprovechada por Bullrich y por el propio Macri, que, también en la playa, dejó una frase hacia la interna: “Yo estoy en el ring y voy a pelear hasta el último día”. 

La campaña de Cambiemos se alimenta del desempeño del Gobierno. Celebraron como un triunfo político el dato de la inflación de diciembre, que llevó el acumulado a 94,8%, el mayor valor desde la hiperinflación. Como si el país sufriera amnesia colectiva: sin pandemia ni guerra en el medio.

Macri dejó la inflación más alta en casi tres décadas, con 53,8% en 2019. El líder de Cambiemos también rompió el récord de 1991 y dejó una inflación acumulada de 295,7%.

La inflación no es perjudicial únicamente para el bolsillo de los argentinos, sino para las proyecciones de las empresas y el costo de producción. Todo depende de ese indicador, cuyo impacto en las provincias es inevitable e incluso más grave que en el centro del país, lo mismo que las eternas asimetrías internas que padece Misiones: una empresa maderera gastó en 2022, la friolera de 6.340.984 pesos más que una de Capital Federal por el mismo combustible. Una enorme transferencia de riqueza hacia el distrito más rico de la Argentina.

La inflación también marcó una señal de alarma para Sergio Massa, después de dos meses de moderación. Sin embargo, el ministro de Economía prometió llegar a menos del 4% en abril, algo que no parece misión imposible. Moderar la inflación es vital para la supervivencia del Frente de Todos y para el futuro del propio Massa. 

Como sea el 2023, paradójicamente, no deja muchas opciones. Las propuestas son reflejos de lo mismo: centralidad, malos resultados y espalda a las provincias. 

Por eso la mayoría de los gobernadores decidió desdoblar elecciones. En mayo, Misiones definirá sus propios asuntos con certezas que no tiene la Argentina. La economía local pasa por uno de sus mejores momentos y el crecimiento de la actividad se refleja en el empleo, que está cerca de romper su techo, a pesar de los resultados nacionales. Ahí radica la la fortaleza de la Renovación, que, sin ataduras, impuso un modelo de gestión concentrado en resolver los problemas internos. Las oposiciones dependen de lo que manden desde Buenos Aires y eso se refleja en el nivel de aceptación y -en algunos casos-, hasta de conocimiento. La frase del gobernador Oscar Herrera Ahuad, durante la visita del ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, marca a las claras esa diferenciación. Al mismo tiempo que reclamaba más obras para el desarrollo interno de Misiones, que muchas veces no se ven, como las cloacas, o el agua potable, recordó que muchas se demoraron por el insensato rechazo de Cambiemos al Presupuesto 2022, que incluía un paquete de obras de cien mil millones de pesos.

Las encuestas marcan que Hugo Passalacqua y Lucas Romero Spinelli tienen una altísima aceptación, la misma que la gestión encabezada por el gobernador Oscar Herrera Ahuad. 

A diferencia de las oposiciones, la oferta electoral del Frente Renovador es clara: profundizar un modelo cuyos resultados están a la vista, con la incorporación de capas jóvenes, algunas de ellas con un puñado de años cuando la coalición vio la luz. Esos jóvenes son hoy los que asumen el protagonismo, como el propio Spinelli y decenas de candidatos a intendentes y concejales en los 78 municipios. Amalgama entre experiencia y juventud, como definió Carlos Rovira, las referencias renovadoras van desde la trayectoria en la gestión, como Carlos Arce, al frente de las preferencias para el Senado, o el recientemente incorporado Colo Vancsik, que podría ser candidato a diputado nacional. Como él, hay muchos profesionales que decidieron sumarse a la política para aportar desde sus especialidades. Este fin de semana formalizó su postulación el médico Francisco Ojeda, quien armó un equipo multidisciplinario para buscar la intendencia de Garupá. 

En las oposiciones, los nombres también empezaron a moverse en los municipios, pero algunos de los apellidos que suenan son los ilustres de siempre.

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“Lo tenemos que hablar con Sergio”

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“Lo tenemos que ver con Sergio, lo tenemos que hablar con Sergio”, respondió lacónico Alberto Fernández ante una pregunta de Economis sobre la implementación de la Zona Aduanera Especial. Sergio no es otro que Massa, el ministro de Economía en quien Misiones deposita la confianza en que avance el plan diseñado para mejorar la competitividad externa e interna de la economía misionera y que se habilite un dólar diferencial para el sector exportador misionero. Massa vendrían en los próximos días a definir la implementación de la Zona Aduanera y otras herramientas pedidas por Misiones, como un dólar diferenciado para apuntalar exportaciones de madera, yerba, tabaco y té. 

 “La verdad es que estoy en otro tema ahora”, se desentendió el Presidente. Así pasó, austero en definiciones, la visita del Presidente a Misiones. La austeridad dominó la escena. No hubo recepción de los propios y hubo una escasa concurrencia de los funcionarios locales, con notables ausencias, como el propio Hugo Passalacqua y Carlos Rovira.

El jefe de Estado estaba con “la cabeza en otra cosa”, ensimismado por estas horas con el juicio político a la Corte Suprema, embestida que cuenta con el respaldo de una decena de gobernadores y a la que intentó sumar infructuosamente al gobernador de Misiones, Oscar Herrera Ahuad. 

No es que Misiones no comparta los fundamentos del juicio político a los cortesanos, cabezas de un poder que todos los días expone, particularmente en CABA, una connivencia vergonzante con la política porteña, la misma que desprecia a las provincias y sus reclamos. 

Misiones tiene una disputa particular contra esa concentración de poder y litigios con la misma Corte que siempre favoreció la mirada unitaria. Pero esta batalla pergeñada por el Presidente con el guión ofrecido en bandeja, no tiene otro fin que favorecer ese eje. Y es, además, una batalla perdida de antemano. Servirá únicamente entonces para fortalecer las posiciones de trinchera del Gobierno y de la alianza opositora Cambiemos. Los intereses de las provincias -no solo de Misiones- no serán modificados ni favorecidos. 

Misiones desde hace años reclama un aumento de la coparticipación que la ponga en igualdad con las demás provincias de la región, a las que ha superado en cantidad de población y particularmente en resultados económicos. Eso nunca sucedió. 

Pasaron varios Gobiernos y nunca hubo un interés reparador de los desatinos del radicalismo primero y del peronismo después, cuando cedieron puntos de coparticipación de Misiones por la simple obediencia debida. Y tal como está la composición del Congreso, es una quimera pensar que pueda haber un concilio en el corto plazo. Para aumentarle a Capital Federal, en cambio, bastó un decreto de Mauricio Macri, que ahora fue refrendado por la Corte, al ordenar a la Nación darle a Larreta la friolera de 200 mil millones de pesos extra. 

Pero el fallo quedó manchado cuando salió a la luz que los cortesanos le marcaban el camino a los funcionarios porteños para conseguir un fallo favorable que ratifique la generosidad por decreto de Macri. Un nivel de connivencia que abruma mucho más que el silencio impune de los implicados. 

Si se arreglan así los fallos de alto nivel político, ¿qué justicia queda para el resto de la sociedad? No es la única relación promiscua. La jueza María Eugenia Capuchetti, que está al frente de la causa en la que se investiga el intento de asesinato contra la Vicepresidenta, que además lleva la causa por la deuda contraída por el gobierno de Mauricio Macri con el Fondo Monetario Internacional y debería investigar la Mesa Judicial, en la que se analizan, entre otras cosas, las maniobras desplegadas por Cambiemos para lograr la renuncia de la exProcuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó, es, al mismo tiempo, funcionaria contratada por la municipalidad porteña, bajo las órdenes de Horacio Rodríguez Larreta, candidato a presidente de Cambiemos.Todo queda en el lodo de Comodoro Py. No es una pulseada que movilice a Misiones. De ahí la reticencia a pelear peleas ajenas.

Por eso mismo, Misiones es una de las once provincias que definirá su futuro en elecciones en fecha distinta a la Nación. El Frente Renovador ya definió que sus candidatos serán los diputados provinciales Hugo Passalacqua y Lucas Romero Spinelli, en una fórmula que amalgama experiencia y juventud y que sintetiza las raíces del oficialismo que nació en 2003. Hay algunos datos que dan cuenta del resultado de las políticas: la economía misionera es la segunda que más creció tras la pandemia, pero está en el top five desde 2016, cuando creció 3,4 por ciento anual, solo detrás de Tucumán -hasta entonces líder del Norte Grande- y Neuquén, asentada sobre el suelo petrolero. 

Pero Misiones fue la provincia del Norte Grande que tuvo la mayor expansión de  su economía entre 2019 y 2021, con un fenomenal crecimiento de la industria, del 12,7% desde 2019, por encima del comercio que creció 13,6% entre 2019 y 2021 

En el NEA, Misiones creció 6,8%, triplicando a Formosa, con 2,4% y una economía mucho más pequeña. En contraste, las economías de Corrientes y Chaco cayeron 0,6 y 0,4%.

Misiones sigue generando empleo: tiene 108,9 mil empleos privados y en octubre se crearon 610 nuevos puestos de trabajo. 

En los últimos cinco meses, la tasa de crecimiento del empleo es la más alta de la región, mientras que en el último año, se crearon 6.658 puestos de trabajo privados, a un ritmo que no encuentra parangón en la región. Contra la prepandemia, Misiones tiene 11.200 empleos más y registra 7.767 empleos más que en 2019. 

Misiones es la principal empleadora de la región y los 108,9 mil empleos le sacan varios cuerpos de ventaja a Corrientes, la más cercana, con 78,8 mil. 

Como dato del buen momento de la economía misionera, en octubre concentró el 50 por ciento de los empleos creados en el NEA. Eso es lo que se quiere consolidar con la Zona Aduanera Especial y con medidas como el dólar diferencial, que compensen costos de operación por la distancia y también asimetrías internas como el combustible más caro del país. Los argumentos para reclamar a la Nación son sólidos: si con condiciones adversas, la economía de Misiones se distingue en la región, en condiciones de paridad, podría dar un salto mucho mayor. He ahí la bandera principal de la Renovación. 

En la oposición, en cambio, no hay certezas ni una propuesta cabal para Misiones. Todo depende de lo que se decida en Buenos Aires, tanto en Cambiemos como en el Frente de Todos. 

Los protagonistas locales están sumidos en una guerra despiadada entre halcones y palomas de Cambiemos, mientras que en el Frente de Todos esperan que se disipe la bruma de la interna entre el debilitado albertismo y el kirchnerismo duro, en un oficialismo cuyas chances de supervivencia tienen mucho que ver con el resultado de la gestión de Sergio Massa. 

Esta semana se conocieron varias encuestas realizadas en Misiones. Todas dan como ganador a Hugo Passalacqua y arriba a la Renovación. En la oposición el mejor perfilado es el radical Martín Arjol, aunque su candidatura depende de lo que hagan los socios del PRO, que no están dispuestos a resignar el primer lugar. 

Todas las encuestas confluyen en un dato: una percepción negativa de la gestión de Alberto Fernández y de la alianza Cambiemos en general. En Misiones, Javier Milei está por encima de los candidatos amarillos. 

Según Carlos Fara, el 85,4% por ciento de sus encuestados tiene una valoración positiva de Herrera Ahuad y 70,1% positiva de Hugo Passalacqua. En Posadas, la imagen positiva de Lalo Stelatto, quien buscará su reelección, es del 86,3%. Detrás aparece Arjol, con 39,9 por ciento de valoración positiva, por encima de sus aliados en Cambiemos, Pedro Puerta con 16,9 y Martín Goerling con 3,9. 

La consultora Isonomía preguntó ¿Quién cree usted que es el responsable de que la provincia esté como usted dice que está? El 36 por ciento respondió que es el Frente Renovador. El 83 por ciento calificó como positiva la gestión de Herrera Ahuad. El 46 por ciento optó por la opción continuidad. Según esta consultora, el más votado el 7 de mayo sería Hugo Passalacqua, seguido por “un candidato que apoye Milei” y recién en cuarto lugar, uno de Cambiemos, detrás de otra opción renovadora. En Misiones Milei y podría ser el más votado en las presidenciales.

La encuesta de Solmoirago, realizada en diciembre, marca una imagen positiva de 66,6 por ciento para Passalacqua. Le saca 15,1 puntos de ventaja al radical Arjol. En la misma línea, el 42,8 prefiere la fórmula Passalacqua-Spinelli sobre la alquimia Arjol-Pedro Puerta.

La consultora Zuban & Córdoba revela que el 76,3 por ciento de los encuestados aprueba la gestión del Gobierno provincial y el 60% cree que la gestión va en la dirección correcta. Según esta consultora, Passalacqua tiene un 63 por ciento de voto seguro.

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